Granada, en contra de la impunidad milenaria

Esto ocurrió hace tres mil años,

y es una repetición de la repetición.

Granada (2021)

Una narradora nos guía en la relectura del mito de Perséfone, un mito milenario, un mito patriarcal. Se trata de la obra Granada, dirigida por Paula Aros Gho y escrita por Nicolás Lange, transportándonos a uno de los orígenes de la cultura de la violación: la mitología griega. Por medio del teatro digital, vemos un paisaje de Ovalle similar a la naturaleza balcánica de Grecia, en donde interactúan los tres personajes principales; Perséfone (Belén Herrera), Deméter (Marcela Salinas) y Hades (Héctor Morales), esta tríada es suficiente para mostrarnos una realidad actual, para comprender que la violación es un delito que continúa replicándose una y otra vez.

La impunidad es la raíz de esta permanencia histórica. Hades, hermano de Zeus y tío de Perséfone, es un violador impune. Mientras Deméter busca a su hija por cada rincón de la tierra, Hades mantuvo a su sobrina secuestrada en el Inframundo con el respaldo de Zeus y todo el Olimpo, hasta que Deméter amenaza la vida de los humanxs al secar las cosechas y enviar desastres naturales, entonces los dioses se ven en la obligación de escucharla y pedirle a Hades la liberación de Perséfone, y éste accede bajo un acuerdo, que Perséfone regrese al Inframundo cada cierto tiempo. Cabe señalar, que la obra plantea ocho escenarios posibles, depende del público elegir cuál acuerdo prefiere según la historia. En resumen, Zeus estuvo de acuerdo que su hermano violara a su hija y resguarda el secreto de esconderla en las profundidades del Inframundo.

Más allá del núcleo familiar, si hacemos un símil entre Zeus y el Estado, podemos afirmar que el Estado protege a los violadores. En Chile, el violador tiene derecho a guardar silencio sin dar ninguna declaración sobre el delito, por el contrario, la víctima es obligada a verbalizar reiteradas veces su experiencia traumática frente a diferentes funcionarios públicos: carabineros, detectives, médicos del Servicio Médico Legal, abogados, fiscales (y si es posible un juez), considerando que gran parte de las denuncias “no da lugar a un juicio y la mayoría de los juicios no da lugar a una condena” (Germaine Greer). Zeus, ni nadie del Olimpo, condenó a Hades por raptar y violar a Perséfone. El Estado tiene la misma actitud de Zeus, se muestra permisivo hacia el actuar de los violadores. Puede ser un tío, un padre, un hermano, un paco, un desconocido, un psicópata, un vecino, un taxista, en fin, un hombre que convive contigo o que te topaste en el camino, un hombre que te eligió para abusar. Ni ella, ni tú, tienen idea de estar siendo apuntadas, nos indica la narradora de Granada, en esta sociedad machista se permite la cacería de cuerpas, cuerpas de niñas, adolescentes y adultas.

Muchxs ven a la víctima de violencia sexual como mártir, vulnerable y débil, cuando la verdadera víctima se defiende, se enfrenta a diversos obstáculos del sistema penal, es tenaz en su denuncia, es decir, son mujeres valientes con bastante resiliencia, tal como Perséfone en la obra, ella regresa distinta del Inframundo, lo notamos en su vestuario, una caracterización que evidencia el empoderamiento, al igual que su carácter. A pesar de su destino, tener que bajar al Inframundo cuatro o seis meses al año según el mito griego, Perséfone no le teme a Hades. Por este motivo, la manera correcta es llamarlas sobrevivientes, ya que han experimentado el dolor, la impotencia de saber y ver que el abusador se encuentra en libertad, deben domar la rabia frente a la injusticia, para esto, se requiere de una fortaleza inquebrantable. Perséfone es una sobreviviente que retorna a la tierra por temporadas, es consciente del trato entre su madre y su tío, Perséfone simboliza a todas aquellas mujeres que están forzadas aceptar el acuerdo entre fiscales y violadores, el pacto estatal de mantener la impunidad, aunque exista una carpeta repleta de antecedentes, evidencias y declaraciones.

¿Hasta cuándo rebobinaremos esta cinta? nos interpela la voz al finalizar la obra. ¿Cuántos miles de años tendrán que transcurrir para que se detenga la cultura de la violación? ¿Cuándo el Estado chileno creará una legislación a favor de las sobrevivientes? ¿Cuándo se condenará realmente a los violadores? Mientras la ley les pertenezca a los hombres y existan mujeres en el Poder que reproducen esta dinámica patriarcal, no habrá respuestas.

Hay millones de Hades en el mundo, violadores impunes que se creen dioses, creen que pueden apuntar y elegir un cuerpo para someterlo a su voluntad sin consentimiento, para ellos es natural ocultarse entre lealtades cómplices, porque hay muchos como Zeus que se encargan de encubrirlos. Granada denuncia la mitología griega y la contingencia, a partir del teatro cuestiona a la audiencia detrás de la pantalla, la interpela avanzando y retrocediendo en la historia, quiebra la narrativa aristotélica, reivindica a las sobrevivientes de abuso sexual, expone la impunidad que está enraizada hace miles de años en nuestra sociedad y nos pregunta por el eterno retorno a la violación, una repetición infinita.

Por Galia Arriagada Reyes

 

Bibliografía

Aros Gho, Paula. Granada, Centro GAM, función digital el 17 de abril del 2021.

Greer, Germaine. Sobre la violación. Editorial Debate, 2019.

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