Es verano en Insomnia Teatro Condell, sala alternativa que, durante la calurosa semana final de enero de 2026, exhibió la séptima versión de Excéntrico, Muestra Internacional de Cine y Placeres Críticos, realizada completamente en Valparaíso. Uno de los ejes curatoriales de esta última edición se enfocó en la potencia poética y estética de los lenguajes sexualmente explícitos, haciéndose cargo de un debate común en el campo de las artes que interpela desde el prejuicio el estatuto de obra en este tipo de imágenes. Más allá del estigma, la función Paisajes del sexo, poéticas del porno fue curada por Nicola Ríos, actual director de programación de Excéntrico, quien reunió cortometrajes de Alemania, Colombia/Francia, Estados Unidos, México y Chile. En sus palabras: 

Esta selección de cortos está pensada precisamente como una respuesta tanto a quienes le restan mérito artístico a una obra cuando explora la representación del sexo, como a quienes siguen afirmando que el sexo y el arte están reñidos en el mundo del cine”. 

El canto de una sirena nos llama desde el fondo de la sala, pues la proyección inicia bajo el agua. En Mating Season (Juan Sáez, Alemania, 2025) una sirena trans en busca de prolongar su especie tiene un encuentro sexual al fondo del océano, ante el cual nos situamos como voyeurs. Los cuerpos en acción están mediados por una textura ajena a la alta definición que vela sus movimientos. Nos enfrentamos a una materia acuosa, digital y autoral, con detalles de collage, que antecede a la genitalidad trans en goce. Los cuerpos se multiplican, vemos la escena superpuesta en ella misma con una luz que muta como si el sol hiciera su traslación en la superficie de este mar de píxeles. El universo sonoro es denso, como si escucháramos a dos ballenas aparearse en un lenguaje desconocido y familiar a la vez. Durante los créditos, se evidencia la técnica del croma utilizada en esta pieza, que funciona como la obertura de la curaduría. 

Del azul, pasamos al blanco con La Perra (Carla Melo Gampert, Colombia/Francia, 2023), una película de animación a partir de dibujos en acuarela y tinta sobre papel. La directora inició esta creación inspirada en la muerte de su perra y, con ella, el dolor de ver partir su infancia. El cortometraje está narrado visualmente desde la perspectiva de una mujer-ave, a quien vemos crecer en Bogotá, dejar su casa y a su madre dominante. En este viaje de exploración sexual, la palabra perra adopta dos sentidos: el de ser literalmente un animal y el de ser una mujer juzgada por tener una vida sexualmente activa. La acuarela, la tinta y el agua en pantalla, con su pigmentación irregular, cargan una erótica material que me hizo imaginar cada uno de los cuadros compuestos por lágrimas escurriendo la pantalla, en una estética fluida donde una imagen traumática puede emerger de una situación cotidiana o un amante puede devenir objeto. Esta técnica pictórica tiene efectos imprevisibles sobre el soporte, así también lo tiene el argumento de La Perra, una historia no lineal, rizomática, donde la mirada se diluye entre trazos líquidos e incontenibles.

La Perra (Colombia/Francia, 2023). Carla Melo Gampert. 

El blanco abre paso al anaranjado con Life Story (Jessica Dunn Rovinelli, Estados Unidos, 2024), un monólogo para la cámara de 10 minutos de duración donde la protagonista es la escritora australiana McKenzie Wark. Tanto la directora como quien está en pantalla son mujeres trans, pero su complicidad excede esa categoría para profundizar en un retrato audiovisual sobre una persona que habita el mundo desde la escritura. Mientras observamos su rostro, sus pies y su genitalidad, entre otras partes de su cuerpo, escuchamos un texto que es leído a modo de discurso en un espacio doméstico, hilando reflexiones sobre la teoría, la autobiografía, las luchas políticas y el futuro. El espacio íntimo se habita desde el pensamiento y el rol de la cámara es abrir espacio para las palabras en él. Por momentos, un filtro anaranjado tiñe la imagen como si fuese un vestigio de nuestra mirada sobre la pantalla. Hacia el final, vemos a McKenzie junto a su pareja prepararse un té, un ritual íntimo que nos invitan a compartir. 

Life Story (Estados Unidos, 2024). Jessica Dunn Rovinelli.

La siguiente película es la única que no pertenece a la década en curso, se trata de El Corte (Consuelo Castillo, Chile, 2009) y, paradójicamente, esta proyección es su estreno en el país. Se trata de un film oscuro, verdoso y con altos contrastes que, según compartió la directora en un conversatorio post-función, fue financiada por el ex Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Ella esperaba que tuviera amplia circulación en festivales de cine; sin embargo, fue excluida de estos espacios formales de exhibición por difuminar la frontera entre lo erótico y lo pornográfico en un drama inspirado en su autobiografía. En el cortometraje, una mujer realiza un viaje sexual con una amiga, quien busca ayudarla a salir de la nostalgia que aún siente por la muerte de su hermano que presenció mientras era niña, una escena fatal que ronda permanentemente los momentos de goce y deseo. Aquí, el sexo funciona como un nexo con el presente, reflejado en una decisión pendiente sobre la eutanasia de su madre. Sin duda uno de los puntos más interesantes tiene que ver con los modos de producción, pues se trabajó con “actores/actrices profesionales” para las escenas dramáticas y con “actores/actrices porno” para las escenas sexuales. Un límite disciplinar que esta pieza filmada hace una década y media saca a la luz y que se ve problematizado en el conjunto de esta función curatorial, caracterizada por producciones recientes donde los equipos se apropian y deambulan desprejuiciadamente entre ambos registros actorales y creativos. 

El Corte (Chile, 2009). Consuelo Castillo.

La función termina entre los bosques de Estados Unidos en los años ’60 con Ranch Hands (Jesús Varela, México, 2024). La historia es conocida: dos vaqueros se encuentran en una granja donde llegan a trabajar. Y, aunque en un inicio su relación es distante, comienzan a aproximarse hasta que la torcedura de un tobillo los lleva a tener sexo en una cabaña con una ventana que se abre hacia los árboles. La escena es extensa, nada queda oculto y se siente como una revancha. El film comparte su imaginario montañés con Brokeback Mountain (2005), un clásico del cine gay en que el sexo homosexual se insinúa, queda dispuesto a la imaginación y es coronado por un desenlace donde cada uno de los protagonistas se marcha junto a sus esposas a tener vidas heteronormativas. En la propuesta de Varela, intentan tener una relación pero no lo logran a causa de los estigmas propios de la época. Los árboles, los sombreros y el romance homosexual en silencio, cierran esta proyección conectando con un referente del western norteamericano, revisitado sin temor a ser muy sexual o muy romántico, y haciendo uso de la libertad de acción que proporciona la circulación en este tipo de festivales.

Ranch Hands (México, 2024). Jesús Varela.

Con esta selección centrada en colores, texturas, técnicas visuales y escenarios diversos para el cine explícito, se releva la dimensión estética de la producción pornográfica alternativa, donde el sexo es parte de experimentaciones audiovisuales en que las formas de llevarlo a cabo mutan entre cortometrajes. El sexo genital nos lleva a la acuarela mojando la pantalla, para luego resaltar la erótica de la palabra, el misterio del viaje y la muerte, y finalmente nos invita a regresar a un bosque que todes hemos visitado en algún momento de nuestra historia como espectadores. 

Esta selección forma parte de una reflexión transversal de Excéntrico en torno al estatuto artístico del cine sexualmente explícito, posicionándose al margen de la pornografía mainstream y explorando imaginarios no heteronormativos donde el centro es el placer, el consentimiento y los sistemas éticos de representación, producción y distribución de obras +18. Esa apuesta requiere de curadurías profesionales, salas disponibles para su programación y las mejores condiciones posibles para llegar a audiencias amplias, invitadas a un encuentro con debates sobre derechos sexuales, consentimiento y placer, imprescindibles de defender en el actual escenario político conservador que atraviesa América Latina.

 

Por Ivón Figueroa Taucán