Las de a mentis

Tengo una grabadora de Hello Kitty ¿Te acuerdas? En ella solíamos escuchar mi disco de Shakira los viernes por la tarde. Si algo no ha cambiado desde que tengo seis años es que esa grabadora es mi posesión más preciada, recordatorio de una vida en tonos rosas y bailes en calzones.

Rebel rebel, you’ve torn your dress

Rebel rebel, your face is a mess

Esta grabadora me ha visto cada día sin falta, te ha visto a ti también.

Rebel rebel, how could they know?

El tiktok dice que por fin es mi momento, me lo dice entre gritos y solos de guitarras eléctricas. Me lo dice con una cara tan humana pero pegada a la pared; se supone que los relojes se limitan al tik tok pero el mío me grita que es hora del Rock and Roll. Amiga estoy cansada, estoy harta, estoy tirada en mi cama, dejando que los objetos me juzguen, siendo una adolescente melancólica de 22 años. Creo que si un reloj te habla entonces el tiempo ya no existe, pues se supone que no tienen cara, pero ahora de la nada, cara sí tiene. Y me mira, me mira mientras la música sigue sonando, mientras los coros dicen que te siga, me juran que solo me quedas tú y yo les creo.

A las voces que salen de las bocinas no se les cuestionan. Me gustaría que en estos momentos mis pensamientos fuesen suficientes, pero no lo son, no lo son, no lo son. Necesito de un dios, de esos que se encuentran muy fácil con una grabadora, un par de álbumes o la señal de la radio. Me encanta escuchar a estos dioses murmurar en mi oído qué nobody loves you when you’re down and out…Pero la canción termina, se va y regresa el silencio. Una vez más no hay dios en la tierra; estamos solas. Una vez más los ojos del tik tok están muertos y los sentimientos, tan frívolos, ocultos.

Y nosotras de nuevo en silencio, nosotras de nuevo no nos miramos. 

                                            I’ve been across the water now so many times

so many times, so many times, so many times.

                                             I’ve seen the one eyed witch doctor leading the blind

                                                                                                              leading the blind, leading the blind.

Esto es el trance, lo que va en medio de estar dormida y despierta. Una niebla de canciones me arrastra, me pone ligera, me dejan en un estado irreal. Estas voces me hacen pensar que eres real, que lo que siento es… que hay más allá de … pero no es suficiente. Muevo mi mano hacia mi grabadora de Hello Kitty, sin despegar la vista del techo, presiono el next, el coro se corta por unos segundos, un nuevo dios me susurra:

And you can punch me

And you can break my face

But you won’t change the way I feel

Así es, you will never change the way I feel.

No cambiaré, 

No cambiaré, pero sí lo hago.

Mi techo es blanco, la música gris, y shalala shalala, Hello Kitty es rosa.

Hello Kitty sigue siendo rosa, y es lo único constante, lo único que sigue igual.

I wanna see the sun, blotted out from the sky,

I wanna see it painted, painted, painted, painted black.

Todo es familiar pero no completamente. 

Me encanta sentir esto, lo que no es mío, lo que he robado. Aquello que no puedo tener, que no sería capaz de encontrar sola, lo que se siente en el vacío. Las canciones cambian y está bien, yo estoy bien, no importa que lleve horas pensando en ti, que he visto al cielo cambiar de colores, he sentido al día pasar como agua por mis dedos, pero decido quedarme quieta, siempre quieta, siempre esperando, siempre metida en mi cabeza, en mi propio trance.

And I remember love without a name.

Ah, ahí están… 

las palabras,

 esas que te pegan y te tiran aunque no tocan ningún recuerdo, sólo son duras, agrias y se sienten bien. Se siente bien sentirlas. Se siente rico verlas sangrar. Eso, ahí están; Love without a name. Venga, canción sin título, dime quién soy y qué es lo que siento. Háblame del amor que no he vivido. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? Aquí tirada, aquí en el mundo… aquí dónde. No hay un plan, la idea es seguir tirada con esta caja de recuerdos color rosa, que grita niña de 10 años con una obsesión en Hello Kitty y grupos de rock que escuchaba su papá.

Did I miss my chance? Is it too late?

did i, did i, did i, did i miss myself?

Qué asco.

¿Sabes? Aún recuerdo cuando comenzó todo, cuando me compraron la grabadora, recuerdo cuando la vi y me di cuenta que no iba a salir de la tienda sin ella, yo ni siquiera tenía cds, estaba muy pequeña para eso pero la grabadora simplemente era preciosa. Cuando me la compraron fue el día que se murió el papa Juan Pablo II, me acuerdo porque mi mamá se echó a llorar toda la noche. Es un recuerdo que en mi mente parece sueño, con las esquinas borrosas y los detalles perdidos, dejando vivo solo lo que brilla, lo fantástico y bonito, lo que queda cuando los años siguen pasando. Ese día, al tener la grabadora en mis manos, me sentí ganadora. Creí que ahora sí, que todo estaba bien y que todo estaría bien, que podía conseguir lo que yo quisiera señalándole.

Pero no fue así.

No ganamos, ni seguimos ganando, pues seguimos en el mismo espacio, y los gritos aún resuenan en las paredes, jamás ganamos.

Hoy, con grabadora en mano, veo mi cuarto, veo la cama, veo el techo. Todo es igual pero yo no soy la misma persona, ya no se gana tan fácilmente, ya no se siente el triunfo con el mismo regocijo.

Jamás ganamos.

God is a concept

By which we measure

Our pain

I don’t believe in magic

I don’t believe in I-Ching

I don’t believe in Bible

Ven, vamos, ven.

Metete en mí, ajena agonía. ¿Dime, acaso siempre he sido así? Así tan triste, así tan sola. Se siente bien sentirme mal sin ninguna razón. Poner estas pinches canciones que ni entiendo, pretendiendo que hablan de mí, que me hablan a mí, que me dicen algo, que me conoces, que son verdades y no otro tipo de horóscopo que intenta decirme cuál es mi suerte y que se aproxima.

Duele lindo, ¿sabes?, porque es de amentis. Como cuando de chica juegas a la casita con tus amigas. No es real. Pretendemos que tú eres la mamá y yo soy el papá y pues nos besamos, porque eso es lo que hacen las mamás y papás. Y como es de juego, de a mentis, y ahorita no soy yo y tú no eres tú, somos él y ella. No es real. No pasa nada.

I just believe in me

Yoko and me

And that’s reality

The dream is over

                                                 the 

                             dream 

                                                 is

                                                              over

What can I say?

The dream is over

 

Somos algo creado pero al mismo tiempo no, ¿entiendes?, como cuando éramos chiquitas. Solo que ya no lo somos, chiquitas, solo nos sentimos y seguimos, siempre, jugando a las de mentis. A los 5 años la casita, los besitos de mamá y papá con la manita entre las bocas o sin ella. A los 10 años, canciones de amor llenas de cosas que no entiendo y que ni quiero. A los 13 años, los mensajes que te mandé de broma, los pretextos detrás de mi historial de internet. A los 15 años, el novio de prueba, de amentis, solo para …A los 17 años, la primera novia, para estar seguros y no sacar decisiones apresuradas. A los 20 años, la caja debajo de la cama, con el candado y la llave sobre la almohada 

Well, I don’t want to be a failure mama, I don’t want to cry

Well, I don’t want to be a soldier mama, I don’t want to die 

Mi mamá es muy buena jugando a las de a mentis. Su juego tiene reglas diferentes que el de nosotras. Ella me dice que está bien pero no le pone nombre. Le da miedo que lo diga, que alguien más lo diga y le da miedo decirlo. La entiendo, dan miedo las palabras en voz alta. 

Apago la música, pues hace rato dejó de sentirse de a mentis. Me toco la cara, estoy llorando y pues genial, todo se puso pesado, se salió de la línea. Eso es lo que pasa con los juegos de a mentis, no lo son. Fea, fea culpa, por un ratito, un segundo.

He’s told us not to blow it

Cause he knows it’s all worthwhile

He told me:

Let the children lose it

Let the children use it

Let all the children boogie

Tal vez mi cuarto no es del mismo color, pero mi grabadora de Hello Kitty sigue aquí, la misma persona vive aquí, los mismos gritos, las mismas palabras. El reloj me sigue mirando, solo que ahora en silencio y un poco asustado. Eso pasa cuando lloras y te ven, cuando la broma deja de serlo y el aire asfixia a todos por igual.

Nada ha cambiado, nada va a cambiar mientras siga jugando.

O tal vez no, tal vez estoy bromeando contigo, diciéndote todo esto nada más porque hay tiempo y me da risa verte asustada. Porque estoy en mi cama, viendo mi puto techo, queriendo perder cada segundo que no sobra. Haciéndote sentir como una mierda, nada más porque sí, porque puedo, porque no es real, es un juego y sé que lo entiendes, como de chicas, ya lo sabemos, es de mentis, amiga.

Por Maria Gabriela Martinez Enseñat

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