Synth History: Tus películas tienen algunas de las mejores bandas sonoras e incluyen a artistas como Slowdive, The Jesus and Mary Chain, Nine Inch Nails, Radiohead, Massive Attack, Aphex Twin, The Chemical Brothers, Talking Heads y Ladytron, entre otros.

Gregg Araki: Básicamente todo el mundo (risas).

SH: ¿Cómo fue que te llegó a gustar esa música tan cool?

GA: Crecí en la época precisa. Tuve una vida muy afortunada. Cuando estaba terminando la escuela y luego cuando era estudiante universitario fue justo cuando el punk, la new wave, el post punk y todo eso estaba ocurriendo. El final de la adolescencia y los veintipocos son tu punto más formativo, es ese momento en el que tu personalidad, tu sensibilidad y tu visión de mundo están tomando forma. Simplemente mi paso a la adultez se dio justo en el momento preciso.

Entonces, cuando era un estudiante de pregrado en la Universidad de California en Santa Bárbara y estudiaba cine, vi tocar a todas las bandas cool de la new wave: los Talking Heads, los B-52’s, Romeo Void. Debo haber visto tocar a X unas ocho mil veces. De hecho, mi productora se llama Desperate Pictures por “We’re Desperate”, la canción de X. Es raro pensar en Santa Bárbara porque no es más que Santa Bárbara, pero todo el mundo pasó por ahí: The Pretenders, Bow Wow Wow, The Clash, realmente todos. Los Sex Pistols no, porque no duraron tanto. Pero sí, los vi tocar a todos.

La música es mi vida, es literalmente mi inspiración. Escucho música todos los días, desde que me levanto hasta que me voy a dormir. Simplemente es parte de mi vida. Siempre ha sido mi principal fuente de inspiración y es de donde proviene mi voz. Es la razón por la que quería hacer esta entrevista, ya que este sitio parece estar muy orientado a la música.

SH: ¿Por lo general eliges la banda sonora durante la preproducción o lo decides una vez que ya has filmado?

GA: En realidad, a veces las canciones están en el guion. Para The Doom Generation en específico, si lees el guion, en la primera página dice: “La banda sonora para esta película va a ser un álbum doble compuesto por Trent Reznor de Nine Inch Nails” (risas). No logramos eso, pero sí conseguimos una canción de Nine Inch Nails, con la que comienza la película. Siempre llamo a The Doom Generation mi película Nine Inch Nails. Me gustaba un montón la música industrial. Los tempranos 90 fueron mi fase industrial. Nine Inch Nails, todas esas bandas del sello Wax Trax! como Front 242 y My Life with the Thrill Kill Kult, Nitzer Ebb… era súper fanático de Nitzer Ebb. Todo ese rollo era muy parte de mi vida en ese punto. Por eso, de todas mis películas, The Doom Generation probablemente sea la más rabiosa y violenta, por todos los pogos en los que me metí por esa época.

SH: ¿Pones música en el set de grabación, música para que los actores se metan en los personajes?

GH: Apenas me acuerdo: fue en los 90, los buenos viejos tiempos (risas), pero sí recuerdo que para The Doom Generation Jonathan [Schaech] me dijo que yo le grabe un casete con música para su personaje, y Craig Gilmore de The Living End también me dijo lo mismo. Se trataba en verdad de la música que estaba en alta rotación mientras escribía los guiones, ya sabes, como parte de la construcción de los personajes. Cuando hice Mysterious Skin en 2003-2004, basada en la novela de Scott Heim, una de las razones por las que, en cierto modo, la voz de Scott y mi propia voz están tan sincronizadas o en sintonía es porque él también es súper fan de Slowdive y Cocteau Twins: Scott escuchaba Slowdive mientras estaba escribiendo ese libro. Es la razón por la que nuestras sensibilidades son tan parecidas.

SH: Para Mysterious Skin y White Bird in a Blizzard trabajaste con Harold Budd y Robin Guthrie, el cofundador de Cocteau Twins.

GA: La leyenda.

SH: ¿Cómo se conocieron y cómo fue trabajar con ellos?

GA: En realidad Robin también hizo la música para mi serie Now Apocalypse para [el canal de televisión] Starz en 2019. Así que hemos trabajado juntos en un montón de cosas. Es un genio y obviamente un tipo increíble. Estoy tratando de acordarme. Pienso que lo contactamos cuando estábamos haciendo Mysterious Skin. Yo había escuchado tanto a Cocteau Twins a lo largo de los años que cuando estábamos filmando Mysterious Skin simplemente lo contactamos a él y a Harold por el álbum The Moon and the Melodies que habían hecho juntos. Y, de hecho, creo que lo que pasó fue que yo había puesto algunas pistas de The Moon and the Melodies en la película a modo de banda sonora provisoria. Luego los contactamos, ¡y sorprendentemente dijeron que sí! Me refiero a que no teníamos un gran presupuesto y no era un trabajo glamoroso. Fueron simplemente unos genios artísticos, brillantes. Recuerdo haber visto alguna vez a Harold componer algo y fue literalmente sentarse al piano y como si saliera de él. Fue increíble poder contar con su música. Uno de los logros que más me llena de orgullo es el álbum con la banda sonora de Mysterious Skin. Es un disco hermoso, verdaderamente precioso, y la idea de que no existiría si no fuera por Mysterious Skin es sumamente gratificante. Es que siempre amé tanto esa música. Ese álbum en particular, al igual que la banda sonora de The White Bird in a Blizzard, es jodidamente increíble. Me siento realmente bendecido por haber tenido la oportunidad de trabajar con ellos.

SH: Totally F***ed Up, The Doom Generation y Nowhere han sido llamadas La Trilogía del Apocalipsis Adolescente. ¿Cuáles fueron tus principales inspiraciones para estas películas?

GA: De hecho, estoy súper, súper entusiasmado por la trilogía porque acabamos de remasterizar The Doom Generation. Va a estar en un montón de cines por todo Estados Unidos. La van a pasar en más cines ahora que cuando se estrenó en 1995. Vamos a seguir con la remasterización de Nowhere, que es algo por lo que me preguntan todo el tiempo, porque Nowhere nunca se lanzó en DVD en Estados Unidos. Ambas películas tienen esta suerte de enorme fanaticada de culto. En el otoño, de hecho, vamos a proyectar las tres películas: Totally F***ed Up, The Doom Generation y la versión restaurada de Nowhere en The Academy, aquí en Los Ángeles. Así que estoy realmente muy emocionado con todo esto. Ya cuento los días.

SH: ¡Genial! Acabo de ver The Doom Generation en [la sala de cine] Los Feliz 3.

GA: ¡Buenísimo! ¿Fue la noche cuando estuvimos ahí?

SH: No, lamentablemente esa función ya estaba agotada.

GA: Sí, Jimmy [Duval] y yo fuimos para una pequeña sesión de preguntas y respuestas en esa primera función y fue genial. Esa función se agotó muy rápido. Vamos a hacer lo mismo en el cine Nuart el 12 de mayo. Pero sí, lo de ese cine fue increíble y la audiencia fue una locura. Impresionante. Fue una noche genial.

Lo de la trilogía se dio así: yo ya había hecho Totally F***ed Up, y se supone que iba a ser una única película. Totally F***ed Up está muy inspirada en Masculin, féminin de Godard, es básicamente una versión LGBT de esa película, sobre jóvenes gays y lesbianas en Los Ángeles. La experiencia de hacer esa película consistió en parte en estar a su alrededor y juntarme con ellos.

Ahí es donde conocí a Jimmy [Duval], fue la primera película que hicimos juntos. Todos en el elenco tenían alrededor de 18 o 19 años cuando la hicimos, y la filmación duró seis meses. No fue como una película de verdad: grabábamos los fines de semana o, ya sabes, “¿tienes algo que hacer el próximo miércoles?”. Ese tipo de cosas (risas). Y fue la experiencia de juntarme con estos chicos y aprender sobre ellos y realmente hacerme una idea de lo que estaban pensando, cómo se sentían y cómo vivían, eso me inspiró de algún modo a hacer la trilogía. Así que escribí Nowhere y The Doom Generation después de eso, y entonces puse a Jimmy en el medio de las tres películas, interpretando distintos personajes en cada una de ellas. Esa fue la principal inspiración.

SH: ¿Hay una historia detrás de la polera de Ministry que James Duval usa en The Doom Generation? Y a lo largo de tu filmografía, ¿cuáles han sido algunas de tus piezas de utilería, escenografía o vestuario favoritas?

GA: Esa polera de Ministry en realidad era mía.

SH: ¡Qué genial!

GA: Había una tienda llamada Vinyl Fetish en Melrose, una tienda de discos, y vendían todo tipo de parafernalia new wave. Conseguí ahí muchas de mis poleras. Tenía una de My Life with the Thrill Kill Kult, otra de Nitzer Ebb. La polera de Ministry era mía. Lo mismo que la polera con el lema “I Blame Society” que Jimmy usa en Totally F***ed Up, que también era mía.

El mundo de mis películas es muy, muy personal y es en gran parte mi propio mundo. Mis películas son en gran parte yo mismo. El box set de This Mortal Coil que Amy Blue sostiene hacia el final de The Doom Generation es mío. Todo esto es muy, muy autobiográfico.

SH: Tengo una pregunta que quizás sea difícil. Si tuvieras que nombrar tres álbumes que crees que todos deberían escuchar al menos una vez en la vida ¿cuáles serían?

GA: Qué difícil… seguro que se van a quedar cosas fuera. Obviamente tengo que elegir algún álbum de Slowdive. Voy a elegir Just for a Day porque Souvlaki es considerado en cierto modo su obra maestra. Me encanta Just for a Day. No quiero decir que me guste más que Souvlaki, pero está muy infravalorado. Es simplemente brillante, así que elijo ese. Supongo que Blue Bell Knoll de Cocteau Twins. Como dije, estoy todo el tiempo escuchando música. Supongo que en términos de lo que para mí fue un álbum seminal, formativo, que solía escuchar literalmente todos los días, elijo Los Angeles de X. Escuché ese álbum tantas veces. Así que diré esos tres, pero probablemente haya un millón más.

SH: A lo largo de tu carrera te las has arreglado para hacer películas aclamadas por la crítica con un amplio rango de presupuestos, incluyendo proyectos realizados con apenas 5.000 dólares cuando estabas comenzando. ¿Qué consejo le darías a otros cineastas o personas del ámbito de la creación en lo relativo a superar limitaciones presupuestarias? ¿Y crees que haya algún beneficio cuando se trabaja con limitaciones?

GA: Sí, definitivamente lo creo. O sea, es la razón por la que he hecho estas películas por tanto tiempo. Algo que recuerdo: un día estábamos conversando con Rick Linkletter, que es un buen amigo mío. Cuando empezamos a hacer películas, al principio, en los días de Slacker y The Living End y todo eso, era muy, muy difícil hacer una película en 16mm. El equipo era súper pesado y súper incómodo: los agujeros de arrastre se rompían todo el tiempo, por ejemplo. Filmar en cinta era realmente difícil. Y ahora la tecnología es tan fácil y tan accesible. En verdad es mucho más fácil hacer una película, un video o lo que sea ahora que en aquel entonces. Cuando éramos, ya sabes, cuando éramos jóvenes (risas). “Ustedes, mocosos, no saben lo fácil…”.

O sea, si comparo editar cinta a editar digitalmente en un computador o lo que sea, es un mundo completamente distinto. Entonces mi rollo con respecto a trabajar con un presupuesto limitado es que siento que cuando las cosas comienzan a ser demasiado grandes y a estar demasiado fuera de control, más costosas son y más convencional tiene que ser todo, es como si hicieras una puta película de Marvel, que le tiene que gustar a todo el mundo o es un fracaso, ¿entiendes a qué me refiero? Cuando haces una película como The Doom Generation, todo puede ser muy, muy, muy puro y creativo y exactamente como quieres que sea. Siempre digo que mis películas no son para todo el mundo, sino para quienes las entienden, quienes realmente conectan con ellas. A quienes realmente les importan mucho y con quienes verdaderamente resuenan. De nuevo, toda mi vida ha sido la música y ha estado influenciada por la música y, para mí, todo esto es muy parecido a lo que pasa con Cocteau Twins, que no es una banda para todo el mundo, pero las personas a las que les gusta realmente les gusta. Es música que de verdad les importa de una manera que no pasa con la música pop. Es un poco como Friends, que es súper popular, pero que no parece que tuviera ese nivel de importancia para su audiencia.

SH: Eres considerado un pionero del movimiento New Queer Cinema y a menudo tratas temas como la sexualidad, la identidad queer y la alienación. ¿Qué impacto esperas que tengan tus películas en quienes experimentan distintos tipos de marginalización?

GA: Siempre he dicho que mis películas son para los punks, los maricas y los raros. Se tratan de outsiders y son ellos a quienes están dirigidas. Son películas para quienes se sienten inadaptados o simplemente distintos de los demás, ¿sí?. Definitivamente no son mainstream. Pienso que de lo que se tratan es de venir de una suerte de mundo punk, alternativo o new wave, de crear tu propio espacio y encontrar a tu familia por elección y vivir un estilo de vida no convencional. Es una de las razones por las que me encantaba ir a Coachella en sus primeros tiempos, porque verdaderamente me recordaba mucho a Nowhere: todas esas personas jóvenes y hermosas, con sus diversas sexualidades y pansexualidades, con música increíble sonando por doquier y el sol brillando. Para mí era una suerte de versión utópica de Nowhere. Y eso de algún modo es indicativo de lo que pienso sobre mi público. Viven de algún modo en sus propios mundos, no en el mundo regular y cotidiano.

SH: Última pregunta. Tras leer esta entrevista, ¿cuál es la primera canción que los lectores deberían ir a escuchar?

GA: Por Dios, no lo sé. Ya he mencionado a Slowdive. Y a Cocteau Twins. Esa es la cuestión con la música y con el hecho de haber escuchado música toda mi vida… es casi como una galaxia, hay demasiado para elegir. De modo que solo diré esto: algo cool, que les encante, que los inspire. Y no diré más.

 

Entrevista realizada por el equipo del portal virtual Synth History, publicada el 12 de mayo de 2023 en el sitio de la revista. Disponible en https://www.synthhistory.com/post/interview-with-gregg-araki.

Traducción de Rodrigo Zamorano