Cartografía del espanto

NO IMPORTA LA COORDINADA.

EN ESTE PAÍS

LA GUERRA ES CONTRA LA MEMORIA DE ESTA CARTOGRAFÍA

CONVERTIDA EN UN JUEGO DE MESA

i ) B-7: ¡Agua! Agua y un poco más se presenta en el murmurar de estos débiles oleajes. Un rostro y una congoja. Más rostros, y el espanto, uno tras otro organizados, decenas y cientos de hijos que renuncian a la tierra y a un regreso. Cantos se levantan en medio de la tonada nacional, y que exclaman su avergonzada tricota. Despertar en medio de los graznidos es el augurio del hambre, y el canto nacional no puede acallar las panzas hinchadas de miedo. Dios no sirve pan en medio de plegarias/ el país que mira la costa, mucho menos.

ii ) C-8: ¡Agua! Zarpar en busca de agua en medio del mar es el camino hacia el olvido, y ellos bien lo saben. El paisaje ensaya una paleta de azules matutinos mientras se disipa la bruma. Las islas que saludan elevan el blanco entre pañuelos. Sofocadas las voces de cientos de hombres que repiten murmurando: sostener las manos cerradas. El camino parece ser siempre el mismo, los puntos cardinales gritan por medio de aves carroñeras que vigilan a distancia el devenir, el despojo, el éxodo de sueños y carne que aún no devoran las bestias. Pocos podemos diferenciar el sueño de la fatiga, de la caída del cielo o borramiento del horizonte en medio de la lluvia y el temporal en este paisaje.

iii ) E-9; ¡Agua! El pacífico es su mentira, el mar es su verdad. Así, como palabras que remueven los cauces, siempre le damos la espalda al mar, y a otra vida posible. Renunciamos a desembarcar las playas de otra tierra, renunciamos a ser parte del bestiario, renunciamos a escribir las siglas de este país que supo vender lo que no se puede vender. Renunciamos a las plegarias que sostienen nuestros escapularios, renunciamos a beber del pecho de la virgen cuando solo nos queda devorar nuestros hijos. Renunciamos a quemar los cuerpos. Renunciamos.

iv ) G-5 ¡Tocado! Y LA TIERRA COMPLETA GIME VENGANZA A LOS HOMBRES TRICOLORES. Desmembrados los cuerpos con chuzos que se sostienen como banderas. Atrapadas las bestias en medio de alambres de púas que crujen en la carne desgarrada en medio del caminar costero. FUEGO FUEGO FUEGO se puede ver desde estos islotes, fuego de los primeros hombres, fuego de la primavera imaginaria. Trompetas anuncian el bacanal de este sometimiento en día festivo. El fuego se hace presente sobre la playa en medio de cantos abúlicos. La tierra cruje su fractura como juicio a los salvajes que encuentran su placer en medio de la servidumbre. Hombres bailan sobre los techos de las iglesias, hombres gritan en medio del incendio de libros y cartografías. Hombres se declaran victoriosos en medio de la derrota humana. Tendremos que encontrar nuestro feriado nacional en medio de los cuerpos penetrados y consumidos en esta playa, que hoy levanta banderas de tres colores en medio de claroscuros del humo de las llamaradas, y su negra historia.

Cantemos todos la tonada nacional

Funeral, tripas, y un barco

Porque lejos está la costa donde se abraza a una madre

Lejos está el calor de otro tiempo

Lejos la aldea y praderas que se calman el júbilo

Lejos estoy de la peste de otros parajes sostenidas por esta patria que festina.

Lejos, la costa

Lejos el mar

                               Lejos el océano completo y la mentira del pacífico

Lejos la tierra andina que clama venganza en lenguas que encienden los movimientos del planeta

Lejos del fuego prometido entre volcanes de esta patria,

que celebra calendarizando, una derrota.

 

viii ) H-1 ¡Tocado!

Del fuego, y del zarpar

Fuego de los hombres que creen levantar un imperio

Porque al levantar fuego para las aldeas de cerámica poco pueden entender

Que todos los caminos dan a Lima desde antes de su tiempo

Que, desde Valparaíso, Iquique declara que el este llano país del inquilinaje ahora resuelve sus hombres todos, en posición de combate

 

  1. x) H-4 ¡Tocado!

Porque Chile creyó levantar un imperio

En la tierra costera que se alquila

Creyó levantar un imperio mientras la arena seca de sus playas no tiene el color de su hambre ni de sus hombres en mares.

Creyó ser un imperio, saludando al sol mientras este les da la espalda a sus designios.

Porque este país bien sabe, que los disparos navales solo rompieron su propio futuro, la tierra, y el mar que aguarda enfurecido.

Porque Chile bien sabe, que esto, no es una casa.

 

  1. xi) A-8 ¡Agua!

Arreboles cielo arriba saludan a los caídos sin derecho a funeral

El cielo anaranjado ensaya luces para traer a sus hijos de vuelta a casa

desembarazándose de las bestias que no renuncian a ocultarlos del saludo del sol.

Arreboles cantan el tiempo de otras naves

Cantan en medio de besos y saludos a los tablones disfrazados de botes, que danzan el oficio de recuperar los peces

Colores lilas subyacen al enternecedor sueño de vivir fuera de este tiempo

Colores que ensayan los perdidos puntos cardinales del tiempo, del hombre, y de uniformes sin cuerpos

 

xii ) G-9 ¡Toque!

Cabezas rodando cerro abajo recuerdan otro tiempo.

Cerro arriba los bienaventurados del hambre que arrojan las cabezas de prisiones

Cerro abajo la lluvia y la sangre observando el festín de pescados multiplicados

Cerro arriba el nombre que funda la ciudad y su camino al paraíso

Celebración y orgullo en el puerto principal que se persigna en la ciudad del viento

Por el buque asaltado y ahora prisionero

Porque este buque fue el sueño que se persiguió en este juego de guerra

Porque esta nave recorrió la tierra completa antes de abrazar a desalmados de distintas costas de esta patria

Porque esta nave y sus hombres fueron el banquete, la violación y la burla de un país que acuso el espanto de viejas leyendas que se acercan a la costa

Resuenan así los cánticos en la costa de perros vagabundos y borrachos cautelares

A los murmullos y gritos que resuenan en esta nave secuestrada en el puerto principal

 

xiii ) H-2 ¡Tocado!

Como una playa, este cielo se levanta con el color rojo

El cielo completamente rojo despierta el follaje y la desventura que gotea

la sangre en un matadero que olvidó su nombre

No hay sangre que se sostenga en los espejos

No hay charco que no se evapore con los cánticos embrutecidos

Y que cambie

el matiz que tiñe un agónico paisaje.

 

Desde el Perú hasta los muelles marcados con calavera antes de los corsarios

resuena el cielo, que cruje

Que lamenta

Que promete

Quemar todas las naves.

(Rojo)

Rojo el cielo antes llamado cielo ahora sequía

Rojo el perdón de una bandera que recogen los perdidos en pólvora y agua ardiente

Rojo el color de las cruces pintadas en las puertas que suplican el cansancio de una peste con fusiles sobre el hombro

Rojo, como la arcilla

y como el polvillo que se levanta.

Susurra el mar y la muerte anunciada por el antes llamado cielo

Rojo el ahora cielo y océano.

Un horizonte de un color, ya anunciado por trompetas que claman el fin de estos hombres

Hombres que dan la espalda al desierto, antes, ciudades y huesos.

Hombres

que desfilan armaduras de olvido.

El mar es su verdad. El pacífico su mentira

Porque Chile entero creyó expiar sus culpas por ser una franja con forma de herida

Porque Chile es una herida abierta en medio de la cartografía del espanto, del antes llamado país

Porque Chile es una herida que intenta expiar sus culpas

creyendo tener forma de una cruz que no abre los brazos

en esta bitácora océanica

 que es un juego de mesa.

 

Por Matías Gallardo

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