Una lectura de Corazón de buey de Ana Estaregui (Editorial Aparte, 2023) podría advertir que el poemario se articula como una poética de la percepción que desplaza el énfasis desde la representación hacia un ejercicio más lento y exigente del mirar, allí donde la experiencia doméstica, el lenguaje y el
Estoy metido en la bañera: una mano fuera sujeta un cigarro y los dedos de mis pies sobresalen del agua, arrugados y deformes, como esos peces que se esconden en el fondo marino. Estoy solo, metido en la bañera de un hotel de una pequeña ciudad, tarareando la letra de
Cierro el libro que tengo entre mis manos acosado por una sospecha material. Algo no está bien. No es el texto —todavía no—, es el lomo. Hay en él una falsa rigidez, una resistencia impostada, como las sonrisas de las fotos en redes sociales. Abro otra vez el volumen con
Elvira Santa Cruz Ossa (Roxane) (1886-1960) hizo tanto por la literatura infantil, como por el periodismo, los derechos de las mujeres y de la infancia en Chile. Publicó la novela Flor silvestre (1916), obras de teatro como El voto femenino (1919) y la traducción del libro norteamericano Takunga (1949). Sin
“y de ti aparece este enjambre de sutilezas” Escribo esta presentación cuando la madrugada y el amanecer son una misma cosa y ninguna de las dos. El castillo de Tintagel “está perdido ahora”, dice la Reina en el epígrafe del libro, y con eso responde a su propia pregunta. En
“¿No será que escudarnos en la infancia nos hace cómplices?” (Lina Meruane, Señales de Nosotros) Hace un tiempo, estando la radio de mi cocina encendida, mi hijo escuchó la cifra de niñas y niños muertos hasta ese momento en el genocidio del pueblo palestino. ¡Niños!, exclamó abriendo muy grande sus
Acosado por los tentáculos del insomnio, busco el sueño en un típico programa de televisión en el que un sujeto sentado en algo parecido a un escritorio o a la recepción de un hotel, despliega sus herramientas comunicacionales y emotivas para lograr que los invitados sientan que ese es el
Un ensayo escrito en verso. Una película de papel. Un libro impreso en hojas negras donde lo único que brilla son las letras y algunos fotogramas tomados en el contrabando de la experiencia. Un testimonio. Muchos testimonios. Una película filmada con poetas. Un poema que quiere ser la película de
“La amistad, esa relación sin dependencia, sin episodio, y donde, no obstante, cabe toda la sencillez de la vida, pasa por el reconocimiento de la extrañeza común que no nos permite hablar de nuestros amigos, sino sólo hablarles, no hacer de ellos un tema de conversación (o de artículos), sino
1. “Felicitaciones, su relato ha quedado seleccionado entre los ganadores del concurso. La ceremonia se realizará…” Me llegó este correo. Nunca espero ganar nada, pero a veces la suerte toca la puerta. Llamé a mi padre. – Viejo, ¿te acuerdas del concurso que te había hablado? – ¿El de la










