De la arquitectura al cómic – Entrevista a Enrique Bordes

Me gustaría saber, de forma un poco personal, qué fue lo que impulsó tu interés en el cómic como teoría, qué fue lo que te llamó la atención y cómo evolucionó en que escribieras una tesis sobre el tema.

Para mi el cómic empieza siendo una pasión de la infancia, algo que va más allá de una primera lectura, sino que se convierte en algo casi de origen familiar, de esos libros que lees de la colección de tu padre o de un primo, entonces siempre ha habido un amor por el medio muy fuerte. Heredé gran parte de la colección de Tintín, digamos que para mi eso formaba parte de mi entorno y de mi crecimiento. Y realmente tampoco me siento como un teórico del cómic, por así decirlo, o si lo he sido considero que es algo parcial respecto de las cosas que hago.

Para mi formación ha sido muy importante, en un momento dado, optar por la arquitectura porque es una formación bastante integral en la medida que incluye 3 patas: una pata muy técnica, una pata más creativa, y una pata más teórica/histórica, y digamos que esas 3 están en continua alimentación. Una de las cosas que más me interesa es la narrativa en general, me gusta mucho la narración, contar historias, y de hecho en el trabajo que hago a nivel profesional, dentro de la arquitectura, me he desplazado a la parte más narrativa, que es la de hacer exposiciones y de contar historias a través del medio expositivo. Y en ese sentido contar cosas con texto y con imágenes lo he aprendido y lo he investigado y lo he intentado entender a partir de la lectura del cómic.

Para mí esa entrada o ese intento de profundización en la teoría del cómic es precisamente para intentar luego aplicar esos mecanismos, a lo mejor no en el cómic, pero sí en mecanismos cercanos a él. En ese sentido insistir mucho en estos 3, o en ese ciclo teórico/histórico, creatividad y técnica. También ha sido importante, como profesor de dibujo en arquitectura o de expresión gráfica en arquitectura, intentar desentrañar los mecanismos o explicar los mecanismos de algo que a mi me ha sido siempre de mucha utilidad, de hecho entro precisamente en la teoría del cómic para explicar el cómic a los alumnos, y no por hablar de cómics porque sí, sino para que aprendan a comunicar de manera gráfica proyectos arquitectónicos o piezas de diseño, etc. De hecho en el departamento que se hizo la tesis, que luego se convirtió en un libro, es un departamento que se llama de ideación gráfica, es un departamento que tiene que ver con todo lo que implica el dibujo, pero no solo el dibujo como herramienta para expresar, sino el dibujo herramienta para pensar, y en ese sentido estás en esa banda de lo técnico, lo teórico y a su vez lo creativo.

Esta idea que tienes desde el cómic te ayuda a pensar, ¿Cómo sientes que lo ha percibido la gente a tu alrededor o en clases?

Yo creo que muy bien, porque realmente si uno desgrana todos los mecanismos, que a veces los autores de cómics obviamente no están pensando activamente, la gran mayoría, luego obviamente hay excepciones que si, no están pensando en describir un espacio arquitectónico en relación con un recorrido o con muchas de las esencias o de las cosas inherentes a la arquitectura, pero si uno va recopilando toda una serie de mecanismos que hay repartidos en la historia del cómic hay muchas cosas que aprender, del uso de línea, del uso del color, del uso de la secuencia, de cómo se introduce la multidimensionalidad en una página bidimensional, de repente hay mucho aprendizaje incluso simplemente de la combinación de imagen y texto, o simplemente de la lectura secuenciada de las imágenes, de eso hay muchísimo que aprender y aplicable no solo al campo de la arquitectura sino a muchos otros campos. De hecho he llegado a dar clases en diseño gráfico y estoy convencido que hay un tipo de cómic que pueden hacer los diseñadores gráficos y hay un tipo de cómic que puede hacer también por ejemplo un fotógrafo. Mucha gente implicada en la fotografía ahora mismo está profundizando en el mundo del foto libro y están casi haciendo cómic fotográfico.

Dentro de tus últimas investigaciones han abordado la temática de los límites de lo que es y no es un cómic, incluyendo la fotografía como viñeta que ha sido un elemento que suele debatirse entre los teóricos. ¿Cómo has llegado a esta conclusión y en qué se diferencia de los otros pensamientos como los de Thierry Groensteen o Scott McCloud?

Bueno, sinceramente, no tengo tanto interés de teorizar a un nivel puro, incluso definir, sino muchas veces se trata de constatar obviedades que tienen que ver con los procesos creativos y que tienen que ver también con los procesos creativos implicados a una técnica. En ese sentido la irrupción de la fotografía, en el siglo XIX, es clave, cualquier persona que trabaje con imágenes, en el momento que llega la fotografía, desarrolla una nueva manera de ver. Es imposible entender la creación de imágenes humanas sin la irrupción de la fotografía. Hay gente incluso como David Hockney que se remonta incluso un poco más atrás con la irrupción o con el uso de la cámara oscura, también esas técnicas acaban influyendo en el tipo de imágenes que hacemos.

Eso va por un lado, y por otro lado también la aparición de la foto viene en conjunción con toda una serie de técnicas de impresión que se empiezan a popularizar, empiezan a convertirse en algo mucho más económico, el poder hacer textos con imágenes y comunicarnos a gran escala. Y en ese momento nace el cómic entonces es imposible separarlo de esa circunstancia.

Sinceramente creo que el encuadre fotográfico es un tipo de encuadre que los creadores toman de la fotografía y que empiezan a introducir en muchos campos, sea en la pintura o en el cómic también. Es muy claro en el cómic que se hace en el siglo XIX, incluso a veces entrado el XX, que tienen visiones puramente teatrales, empieza a incorporar esta visiones del encuadre del primer plano, del picado, del contrapicado, toda una serie de cuadratura de la imagen que vienen de la fotografía. En ese sentido podemos empezar a decir qué es cómic, qué no es cómic, pero no es importante como entender que un creador, una creadora, no puede dejar de hacer cosas sin estar influenciado por lo que tiene alrededor.

Cuáles crees que son las principales ventajas que tiene el cómic como lenguaje y arte sobre los otros medios con los que suele compararse como el cine y la pintura, y cuales son sus desventajas frente a ellos.

Yo puedo contar una historia, una teoría, en un espacio expositivo, lo puedo montar en un documental o lo puedo montar en un libro. En cada uno de los tres usaré recursos o elementos que no puedo usar en los demás, aunque la historia sea la misma. En ese sentido, no se podría decir que uno es superior a otro, cada uno tiene sus condicionantes, mientras que un libro te permite un lectura pausada, permite que el lector lleve su ritmo, pues una exposición te permite introducir objetos físicos e introducir esa materialidad que de otras maneras es imposible describir, y sin embargo, un documental te marca muy claro un tiempo, y puedes añadir sonidos y puedes añadir una serie de valores. Discutir cuál es mejor, en mi opinión, para mi no tiene sentido. Lo que sí está claro es que el prestigio social o la consideración social, creo, tiene que ver mucho con las condiciones del mercado.

Por un lado, hasta el siglo XIX la imprenta o la impresión o la comunicación a través de imágenes era algo exclusivo de las clases más altas, era exclusivo de los poderosos, era exclusivo de aquellos que tenían una capacidad económica muy alta, muy elevada, de hecho la pintura y la escultura sigue perteneciendo a ese campo, la gran mayoría de los mortales no pueden comprar cualquier pintura que se considere la mejor de la época, es accesible a muy poca gente. Con en el cine ocurre un poco lo contrario, es tan popular que genera mucho dinero, entonces es otro mercado en el cual tiene mucha potencia y ese reconocimiento se consigue a través del mercado.

Y en el cómic, pues… efectivamente el mercado no es muy grande, los precios tampoco son muy altos entonces la accesibilidad es total. Para mí esa es la gran fortaleza del cómic, que puedes expresar con un nivel de afinamiento gráfico fantástico pero a su vez es un medio muy económico de hacer, y muy económico de consumir, y esa misma ventaja se convierte en una desventaja a nivel social. Como no hay muchísimo dinero pues tampoco hay muchísimo interés en convertirlo en algo de prestigio, pero para mí es una cuestión de puro mercado.

¿O sea que más allá de que sea una deuda histórica es una deuda económica?

Yo creo que se trata de un arte verdaderamente democrático, verdaderamente popular. Casi el equivalente a las expresiones más callejeras y sofisticadas que uno podría ver en el Carnaval de Cádiz, por ejemplo, donde se juntan 2 o 3 personas y crean una pequeña escena teatral callejera, al día de hoy eso es patrimonio de la Humanidad pero sin embargo el cómic no se considera una cosa elevadísima, pero tiene detrás autores de primerísimo nivel. Para mi siempre decir esto vale más que el otro porque uno hace cómic y porque el otro hace películas no tiene sentido, tendrán más o menos valor en función de lo bien que comuniquen o el tipo de creaciones que haga.

A la par de esta desvalorización, en los últimos años ha existido un enorme crecimiento de autores, sobre todo obras autobiográficas, y también en la teorización. ¿Por qué crees que ocurre este fenómeno ahora y no antes? ¿Es una necesidad de los autores crear cómics o del público consumirlos?

El hecho de que no sea considerado alta cultura tiene que ver no solo con el mercado sino también con una serie de componentes históricos donde se ha contextualizado. Por ejemplo en el siglo XIX todo lo que es narrativa gráfica asociada a la prensa, los autores que la hacían siguen teniendo mucho prestigio, es decir que no es en todas partes igual. Y precisamente por eso, cuando se ha empezado a globalizar el mundo, cuando se ha empezado a interconectar, se han encontrado en contacto con distintas maneras de hacer el cómic, y de entenderlo.

Por ejemplo aquí en España ha sido muy importante la irrupción del manga, y como en Japón se entiende ese medio de expresión de otra manera con un alcance mucho más diversificado, atiende a prácticamente todos los géneros, todas las edades. En mi caso por ejemplo la primera vez que vi chicas en una tienda de cómics era cuando llegó el manga con historias, o una serie de contenidos, que podían apelar a un público distinto.

También la conexión más abierta a nivel global entre autores, entre pequeños festivales que se van articulando, es decir, esto es posterior, pero también se empieza a hacer una malla de gente, de creadores, de editores, a lo mejor no a un nivel tan grande pero sí es a nivel global, es interesante porque son redes muy finas pero que cubren mucho. Ese tipo de nuevas tecnologías permite no sólo la comunicación sino también que se pueda difundir de manera mucho más económica cualquier cómic, que se pueda imprimir también de manera mucho más económica, eso también ha facilitado que los editores se arriesguen por determinadas cosas.

Siempre ha sido caro imprimir. Imprimir una cosa a color o una cosa con una imagen antes era mucho más caro, eso implicaba que los editores fueran más conservadores a la hora de apostar en cosas nuevas: si funcionan los superhéroes o funcionan las historias de cowboys del oeste, no nos vamos a arriesgar. Sin embargo los mercados más experimentales, o más abiertos, como son Francia o como en cierta medida ha sido Japón, sí que han ido introduciendo esa variedad, hay toda una serie de elementos, de diversificación, globalización, la interconexión, y la facilidad de los medios de producción, por ejemplo ahora tú mismo no solo accedes a referencias de cualquier parte el mundo sino que además para ti es más fácil hacer un cómic a todo color y al día siguiente tenerlo en línea, eso ha enriquecido el medio, que sean mucho más baratos y que la gente pueda apostar por pequeñas ediciones, ediciones en digital, son cosas que se han ido retroalimentando y han ido creando mercado, haciendo que esas obras que antes era solo 1 o 2 ahora, un Maus, un Persépolis, ahora empiezan a ser más. Antes el que se quería acercar al cómic podía elegir entre lo clásico o cosas tipo Tintín, o cómics de superhéroes, o cosas muy concretas que luego no se re-editaban.

Ha sido un proceso lento pero ahora mismo se está recogiendo todo ese crecimiento casi progresivo. Insisto mucho en la idea de que es un fenómeno global, ya puedes comprar con mucha más facilidad un cómic chileno aquí, o aparece una edición de un tipo de Finlandia o reeditan a un artista italiano de los años 70, porque muchas veces ese crecimiento no es solo hacia adelante muchas veces se puede ir hacia atrás y recuperar obras que en su momento no tuvieron mucho impacto o que no fueron editadas en determinado país pero que el crecimiento del mercado ahora sí permite, y eso vuelve otra vez a retroalimentar. Es muy bonito cómo una obra como la de Martin Vaughn-James, La Jaula (The Cage), se reedita otra vez en Francia, entonces esa reedición vuelve a poner otra vez en movimiento cosas que no puso en movimiento la original porque no tuvo mucha difusión, y creo que ese es un campo muy bonito, e insisto, muy difícil de analizar porque hay muchos factores… pero yo creo que tiene que ver con eso. Obviamente hay unos hitos, una serie de novelas gráficas como se llaman ahora, que rompen el mercado y lo ubican en otro contexto, y empiezan a atraer a otros lectores, otro tipo de ediciones y entonces entras en un círculo virtuoso.

Hay muchos teóricos que ponen como uno de los pilares fundamentales de la evolución actual del cómic los cómics autobiográficos como Maus, Persépolis, FunHouse… ¿Tú estás de acuerdo con eso?

Efectivamente la autobiografía lo que implica es un nuevo tipo de narrativa o otro tipo de narrativa más cercana a la realidad. No ciencia ficción, superhéroes, que no deja de ser subgénero de la ciencia ficción, o más cosas dirigidas a la infancia. Desde el momento que cuentas la historia de una persona de cierta edad, pues ya es una historia con un público adulto.

Es verdad que lo de la autobiografía es lo más inmediato, muchas veces también es lo más fácil para algunos autores, pero por otro lado también es un pequeño callejón sin salida porque implicaría que los autores solo pueden hacer 1 o 2 obras, solo pueden hablar de su vida y poco más. Pero sin embargo el fenómeno de la novela gráfica o el cómic en otro mercado, el salto del cómic a las estanterías de las librerías, tienen que ver con esa introducción de nuevas historias que no son tan importantes, porque de hecho Persépolis o Maus no son importantes como autobiografías sino como autobiografías de quienes son, o sea es una chica iraní y es un descendiente de un superviviente del holocausto, no es cualquiera.

Luego hay algunos que sí, que entran en ese juego biográfico, también en paralelo pero siempre hay otros temas, que van desde la vida sexual de alguien a los procesos artísticos, o pasando por cualquier anécdota muy vinculada a una época de esa persona, etc. Siempre ha habido cómic, personajes o autores que han hecho algo de cómic-auto, pero yo creo que el campanazo tiene más que ver con la diversificación, y con esa diversificación de temas. Por ejemplo el mismo Chris Ware en Jimmy Corrigan es una especie de autobiografía ficcionada, entonces ¿importa que sea autobiográfico? probablemente no.

Es interesante que, al principio, partió mucho desde la autobiografía, pero para Chris Ware es una especie de excusa, una herramienta para entender cómo vive alguien más, comenzando con estos juegos visuales y el espacio. En ese sentido, no sé si es específicamente por Chris Ware o no, pero se empezaron a hacer muchos juegos de espacio sobre cómo interpretar el papel ¿Opinas que hay cada vez más juegos con el formato actualmente o es algo que comenzó hace mucho tiempo?

Los arranques del cómic en su mirada contemporánea fueron muy experimentales, los autores implicados estaban casi descubriendo los mecanismos que había detrás de ese nuevo medio o de esa manera de comunicar en masa, Krazy Kat, George Herriman, Wilson McKay, Frank King, eran gente que experimentaba continuamente, tenían una capacidad plástica muy importante, estaban intentando comunicar en todos los niveles que permite este medio gráfico: tu puedes desde jugar con la expresividad de un dibujo, hasta jugar con la composición o el armado de la página que incluye esos dibujos, a su vez meter un siguiente juego de narrativa y elementos cromáticos, pero también ver cómo se introduce el texto y qué estas contando, es decir que hay muchos niveles que se pueden trabajar. Luego en torno a los años 20, 30, cuando ya empieza a rivalizar directamente con el cine animado y con toda una serie de crecimientos que tienen que ver mucho con las historias que se están contando, el cómic por un momento deja de experimentar y se convierte más en un canal de historias. Entonces no deja de crecer sino que profundiza en otra área y empieza a crear personajes con mucha alma, no quiere decir que personajes como Little Nemo o Krazy Kat no la tuvieran, pero eran quizá más estereotipados. Sin embargo, ya empiezas a construir historias más largas, con muchos números y empiezas a profundizar en un mundo, en un contexto, en esos elementos que efectivamente, como en el universo coconino que tenía Krazy Kat existía, pero dejando de lado lo más experimental y profundizando en esos mundos alternativos.

Por ahí se estandariza una manera de contar. Es normal, porque él era un medio relativamente joven buscando fórmulas: es muy difícil no solo estar contando nuevas historias y diseñando nuevos mundos, nuevos personajes, sino que encima experimentar con la manera de contar es un ejercicio excesivo de creatividad. Sin embargo, a partir del 60 se comienzan a replantear esos esquemas y vuelve otra vez a entrar esa vertiente más experimental, y en los 80, en los 90, prácticamente cada autor que llegaba al medio estaba desafiando romper, por lo menos un nivel. Lo interesante es eso: tú puedes romper con los cómics que hacen tus padres simplemente cambiando la temática, de una temática más infantil a una temática más adulta o canalla, o puedes simplemente alterar eso y además una manera de dibujar, una más sucia, más underground, más bajo tierra, o al contrario, vuelves otra vez a limpiar la estructura y te fijas, como hace Chris Ware, en el principio de esos cómics sin olvidar todo lo que ha pasado por en medio, entonces creas una nueva estructura con un nuevo paradigma. Hay muchos cómics que se parecen a Chris Ware después de Chris Ware, hay un antes y un después: la manera de colorear, la manera de dibujar, de trazar. Lo bueno del cómic es que tiene tantos elementos para jugar que puedes crear algo nuevo a partir de la alteración de uno de esos dos. Creo que eso es muy interesante.

Siendo profesor de arquitectura es algo extraño pensar que dentro de tus clases enseñes cómics, pero has logrado demostrar que se pueden tener resultados muy interesantes. ¿Crees que esto le otorga cierto valor?, el poder enseñar cómics dentro del ámbito universitario en carreras que no se especializan en eso ¿Debería enseñarse más en la academia o, incluso, en los colegios?

Hay gente que está intentando introducir pedagogías vinculadas al cómic, en el cual se juega no solo por temática, sino que hay muchos temas que cuenta el cómic con la misma profundidad o con el mismo alcance que tienen excelentes películas. Muchas veces es una mejor manera de hacer una inmersión por ejemplo en temas históricos, a toda esa reconstrucción por ejemplo de la guerra civil española, los años posteriores, o esa recuperación de cierta memoria como Paco Roca con La Nueve, son manera de aprender muchos niveles y en ese sentido son materiales fantásticos para aprender. Cada día estamos más obligados a saber manejarnos con imágenes y con texto, tenemos que tener más alfabetización en el uso de la imágenes, ya todos hablamos con emoticones, hay una continua combinación de foto y texto, las herramientas de dibujo o semi dibujo, cosas que te permiten utilizar formas ya prediseñadas y combinarlas, están cada vez más al orden del día.

Creo que la formación visual es clave para el ciudadano, igual que la música, pero ese es otro tema, y una gran parte de esa alfabetización visual para mi tiene mucho que ver con leer cómic. Por ejemplo, para mi leer mucho cómic me ayudó en mi carrera porque tienes que tener cierta capacidad de abstracción visual, tienes que entender códigos, tienes que saber distribuir elementos en una pagina, entender la realidad dibujada a través de un plano, que es una operación que hace el cómic continuamente y en ese sentido, no digo que todo el mundo tiene que ser arquitecto, pero si hay elementos de ese crecimiento visual que son importantísimos.

Creo también que todo el mundo debería saber un poco de urbanismo, un poco de arquitectura, un poco de música para ser ciudadanos activos, despiertos y exigentes, como por ejemplo con las inversiones públicas. En Barcelona, respecto a Madrid, se tiene una formación en diseño mayor, el simple diseño urbano que hay es de una calidad mayor y el ciudadano medio de Barcelona tiene un gusto más refinado que el ciudadano medio de Madrid o cualquier otra población de Castilla. Por lo que ahí hay cierto aprendizaje que tiene mucho que ver con esa parte, obviamente es aprender arte, es aprender diseño, pero también aprender cómic o leer con imágenes es fundamental. 

Yo se que tú hablas más de la forma de narrar las cosas, pero yendo al otro lado ¿No sientes que hay un tipo de temática que se aborde más actualmente?

Lo fundamental es que ahora está muy diversificado, no estamos llegando a la diversidad total, pero por fin encuentras a gente entrando a tiendas de cómics y preguntando “yo tengo un amigo al que le gusta mucho cocinar, al que le gusta la moda, al que gusta viajar ¿me recomiendas un cómic?” entonces ya hay esos cómics que pueden ser apropiados para alguien que, a lo mejor no lee mucho cómic, pero le gusta lo bélico, le gusta la cocina o le gusta la arquitectura. En ese sentido, lo bueno que tiene, es que el abanico está cada vez más abierto. Obviamente hay una serie de editoriales fuertes que aún arrastran mucho dinero, sobre todo en Estados Unidos, todo vinculado a los superhéroes y más ahora vinculado al cine, un tipo de industria muy a la estadounidense. 

También es verdad que hay cierta… bueno en realidad no tanto, la verdad es que la gente más joven juega más videojuegos que leer cómic, quizá al día de hoy… Pero de hecho hay proyectos muy interesantes como alguno de la editorial Mamut, que están haciendo cómics para niños, haciendo que los niños de hoy sean los lectores del mañana, que lean cómics que deben leer ahora y que ya en un futuro, según vayan creciendo, los cómics vayan creciendo con ellos. Pero las temáticas son maravillosas al día de hoy, hay revistas en Francia especializadas en cómic periodístico, hay cómic de denuncia, cómic de cualquier aspecto de la comunidad LGTBI, cómics basados en experiencias médicas, cómics y la medicina, todo otro campo, de gente que desde la autobiografía cuenta su paso por diferentes enfermedades y en ese sentido se convierte en un género que puede tener aplicación inmediata simplemente en el alivio o conexión con otras personas que tenga ese tipo de dolencia, cómic histórico que sirve para recuperar memoria de países desmemoriados como España, o cómic absolutamente juguetón y divertido sin ningún tipo de implicación que también son necesarios. 

Me resulta muy difícil, me imagino que habrá otras personas más centradas en este tipo de estudios desde lo más literario y menos de lo formal como lo veo yo, pero desde mi punto de vista está en mayor o menor medida cubiertas casi todas las temáticas. Es una de las grandes ventajas, es muy difícil encontrar a alguien que te diga algo que le interesa y no haya un cómic de eso, no haya un cómic de ese campo, de esa cercanía. A lo mejor es que no haya un segundo o un tercero, pero me resulta complicado.

Y hay experiencias maravillosas, de los que leí el año pasado uno de los que más me gusto fueron el de la chica que fue superviviente de Charlie Hebdo Catherine Meurisse, La Levedad y un cómic maravilloso, de nuevo, sí, autobiográfico, aunque más que autobiográfico habla del trauma de pasar una experiencia tan dura. Ella trabajaba ahí y se salvó porque, bueno, tenía una serie de problemas sentimentales y llegó tarde al trabajo… 

Pero es una mujer vinculada a la precisión del arte, entonces en este libro se habla un poco de todo: de superar el trauma, de la belleza, la necesidad de encontrar elementos como la belleza para seguir adelante. Yo creo que el día de hoy hay maravillas como estas saliendo. El problema de hoy es que no hay nadie leyendo todo eso, es prácticamente imposible. 

Esto es un poco personal, pero me pasa que cuando entro a una tienda de cómics y están en un formato más bonito suelo pensar: este debe ser mejor. ¿Qué opinas de este valor que el formato aporta al cómic?

No deja de ser una apuesta, es como todo, forma parte del marketing y la publicidad. El marketing te persigue de distinta manera y están en todas partes, en todas las paradas de autobús, o dice número 1 en Francia, entonces ya estás apelando a otro público, o premio en público de San Sebastián, y ya apelas a otro público. 

También es cierto que la materialidad en el cómic es importante, y es uno de los elementos que están asegurando su supervivencia, es algo que se regala muy bien, y bien si puedes leerlo online, incluso hay cómics el día de hoy que se están regalando online y vendiendo en papel en tapa dura, esa permanencia del objeto es importante para nosotros. 

Tu no vas a regalar a alguien que aprecias un pdf, sino que le regalas un libro, y si es con tapa dura y tal, pues bueno, estas empaquetando más ese aprecio, que es un juego de cómo materializar los sentimientos pero bueno, son cosas que se hacen.

A mi me gusta tener los cómics en la mano porque si hay imágenes que a uno le gusta y la quieres ver de nuevo, simplemente vuelves atrás, pero en un PDF es mucho más difícil….

¡Claro! eso es insustituible. Saber que vas por la mitad no porque hay una barra, o saber que eso está como a la mitad pero por arriba a la izquierda, o esa imagen que te gusta haces así brrip y lo encuentras, o la comparas con una de tres páginas más adelante.

A mi una de las cosas que más me gusta del cómic también es esa apertura y esa sencillez que tiene, esa afectividad mejor dicho, que tiene para comunicar. Si tu vas a un festival de música, un festival de teatro, un festival de cine, o un festival de literatura, vas a ver un número de cosas: imposible leerse todo los libros, imposible atender a todas las conferencias, los conciertos igual, las películas igual, tienes un número limitado de horas, no vas a poder verlas todas.

Sin embargo, en un festival de cómic, obviamente no te los vas a leer todos, pero sí puedes hojear, y con ese hojeado te está saltando a la vista mucha información: desde referentes históricos a técnicas pasadas por la propia habilidad de quien tienes delante. Enseguida sabes si es buen dibujante, la historia estará mejor o peor, eso si te lo tendrás que leer después. Pero hay todo un nivel de información que llega muy rápido, y esa es una gran ventaja del cómic y que no tienen ninguno de los otros medios que he comentado.

Yo creo que lo físico aporta también en que lo puedes ver todo, no solo la página entera sino las dos, que tiene cierta dimensión, se toma de cierta forma…

Las calidades. Hay cosas que están mejor o peor impresas, de repente eso mismo tiene una reserva de brillo, o de repente hay unos que están impresos en serigrafía, con tinta de colores especiales, son cosas de un medio de masas. En las artes plásticas lo puedes tener, pero puedes ir a una feria de arte y difícilmente saldrás habiendo comprado una, hay gente que sí, pero son una minoría de la población mundial. En cambio en uno de cómic es imposible salir sin haber comprado uno, son todos para llevárselo a la casa y leerlos. Tiene esa parte de relación más íntima con esa obra después, tiene muchos niveles de lectura.

Para cerrar, ¿Algo más que te gustaría comentar?

Para mi era importante entender eso, siempre me ha gustado mucho la narración de historias y el mundo de la imagen, y en ese sentido creo que el campo donde más ha crecido y existen todas esas posibilidades es en el mundo del cómic. Hay otros campos que están entrando o que han entrado desde la poesía gráfica, el fotolibro, pasando por muchos libros interesantes más del campo del diseño gráfico de la visualización de datos. Pero donde está el corpus más grande, más popular, es en el cómic. A mi me lleva mucho tiempo entender por qué me gusta tanto, aparte de porque tengo alma de friki, pero eso mismo es lo que me llevó a estudiarlo.

Entrevista realizada por María José Suárez Enrique Bordes Cabrera

Arquitecto formado en la Escuela Técnica Superior de Madrid y en el IUAV (Istituto Universitario d’ Architettura di Venezia), doctorándose por la UPM en Arquitectura. Es profesor asociado en la UPM (ETSAM) y también imparte clases en ESNE. 

Autor del libro Cómic. Arquitectura narrativa (2017), además de colaborar en otras obras como: Signo e Imagen (2017) y Beatos, macachis y percebes (2018)

Entrevista realizada el 25 de Enero, 2019 en Madrid

Fotografía de portada proveniente de Building Stories de Chris Ware

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