Tensión en las redes – Sobre El vasto territorio de Simón López Trujillo

—El médico me ha dicho que se debe a un hongus focus, un hongo que vive en el aire. Yo, en cambio, vivo como los suicidas, me sumerjo en la muerte y al despertar me entrego a los placeres de la resurrección, mi asma llega hasta mí en dos ondas: primero, desaparece por debajo del mar, y luego arriba al gran acuario donde todos los peces saborean el mundo.

                                                                     Tractatus mínimo del asma y otras cosas, José Lezama Lima

El vasto territorio, primera novela de Simón López Trujillo, nos narra dos historias que se entrelazan. Por un lado está Pedro Marambio, viudo de María Lemún, papá Pato y Catalina, quien trabaja de leñador, subcontratado, en una de las forestales en zonas de sacrificio y cae enfermo producto de un hongo. Por el otro, está Giovanna, micóloga, que vuelve a Chile a realizar actividades del Fondecyt y que también es consultora para uno de los gigantes forestales. Ambas hebras se abren y bifurcan, por lo que no sería justo hablar de solo dos ejes. Y creo que ese es uno de los sellos de la novela. Está en constante apertura.

Pedro talaba como si su tos no existiese. Le hacía oídos sordos, confundiéndola con el ruido de la motosierra. Una tos puede ignorarse por un tiempo, pero al fin y al cabo es como el plazo de una deuda. Había empeorado y todo el mundo se la comentaba. Tenís que ir a verte esa cuestión, Marambio, le decía a veces el Juan Carlos. Parecís perro botao a morir.

Se podría decir que la novela tiene tintes corales. No solo está la voz en tercera persona, hay otros registros que se intercalan en la narración. Por un lado, las ensoñaciones y dictados de Pedro, especie de avatar de El vasto territorio:

Las definiciones son semillas. Por gracilidad suya la esencia nos da sus brotares y sabemos las cosas. Lo que conocí no viene de lo visto plegado en uno mismo. Las esencias lisas, caras nobles, sin grabar, bajan si sabemos prepararnos, abrirnos al gran nervio, oír por debajo. Su voz define la semilla, respira despacio y da verdad. Quien la oye guarda un bosque adentro. Rasga la tela. Su palabra hace la génesis de lo que dice.

Otra voz, muy particular, que parecen ser las conexiones subterráneas que tienen los hongos, un hipervínculo que se abre tras la mención de ciertas palabras, a los pies de página. Por ejemplo, al mencionar a “La barata”, el subtexto se abre en el fondo de la página. Blatta orientalis: insecto común cuya admirable opacidad perdura hurgando entre los siglos. Ahí es donde me gustaría detenerme. El hipervínculo arroja datos curiosos, y extensiones de la novela. Relatos que no caben dentro del gran texto y que solo tienen sentido como un suplemento. A partir del vocablo maestro se abre el siguiente texto: Esto no tenía únicamente fundamentos espirituales: el dictado de Pedro a ratos formaba un balbuceo ronco, muy difícil de entender. Por esta razón, es posible que el Compendio tuviera elementos creativos del propio Baltasar que literalidad en su traducción. El autor se regodea en estos fragmentos. El hipervínculo apunta en todas direcciones.

Mientras los cuerpos sufren al beber aguas rojas, los brotes y la putrefacción, la micóloga se maravilla con ojos nuevos al contacto con las especies y el lenguaje. Más allá de un choque estético, entre lo bello y el horror, los dos ejes principales comparten el hecho de que hay un ente superior y oscuro, y no me refiero a Pedro el vasto. Para unos esta presencia oscura ha modificado su estilo de vida, y para otros es inevitable.

Catalina regreso a la cocina, se sacó la mochila y levantó un pesado bidón de cinco litros del que se sirvió un vaso de agua rojiza.

La figura de Giovanna es interesante en este sentido, porque los conflictos éticos que aparecen, la hacen sentir prescindible ante el horror. De todas formas la rueda seguiría girando. Como pudimos ver también en Nancy, de Bruno Lloret, el territorio se vuelve inhóspito. La nube de podredumbre crece y sigue los pasos de quienes lo habitan, y transforman sus vidas en función de esta presencia oscura que tala y consume los recursos.

 

Por Álvaro Gaete 

Foto de portada: Mario Giacomelli


El vasto territorio
Simón López Trujillo
2021
156 pp.
Alfaguara
Más detalles en https://www.penguinlibros.com/cl/novela-romantica/257399-libro-el-vasto-territorio-9789563842319

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