Antes de salir a la calle creía que eras el sol – Por Daniel Vargas Falcón

 

la clara ignorancia que poseo sobre las cosas del mundo o una terca canción para una fanática de John Frusciante

 

voy a prender fuego a mis libros de poesía

saltar desde la nuca de alguna jirafa o escribir una canción

por razones totalmente desconocidas

 

y es que no tengo nada claro

 

aunque si me comiese todas tus fotografías

podría llenarme del valor suficiente

como para tomar el palacio de gobierno

o tomar un refresco muy poco refrescante a mediodía

con la esperanza de así revivir a esas pobres palomas

que hicieron sus nidos muy en el fondo de las catedrales

y de aquellos faros que nunca iluminaron nada

 

yo no sé

no sé si soy ese amplio caballo que baila

aquel tierno ritmo cardiaco

y abre tu blusa como se abre

una dulce y prematura granadilla con la frente

 

no sé yo solo

parpadeo mientras veo que borras el poema

que juegas con los acordes de un viejo solista

que admira el crecimiento de sus dedos

 

y podría verte oírte tocarte

 

y aun así desconocer todas las cosas del mundo y

enterrar mi cabeza en el césped como una gran avestruz australiana

 

mientras levantas tu mirada perdida entre moléculas de CO2

extiendes tus manos mojadas sobre mi cuerpo arrugado por el cloro

y mides la angularidad del tiempo con una escuadra

 

no sé de dónde vienen los bebés

mucho menos por qué te escribo esta canción

 

 

pero si te digo que no hay tanto tiempo en el mundo como para dejarte ir pero aun así podría dejarte ir

“sin dinero sin trabajo ya no tengo qué comer

yo pensando en tus labios y en que tú quieras volver”

solitario, una canción de “la gran sangre”

no te he escrito ninguna carta de amor

desde que te conozco

porque no sé escribir o porque dicen que no debería escribir

pero quisiera escribirte un verso muy muy largo y colgarme de un paracaídas

mientras veo tu rostro en la tierra como una

tierna forma geográfica muy hambrienta

que me engulle lentamente conforme desciendo

 

pero hablé apresuradamente perdiéndote en mis palabras

por lo que busqué tu nombre entre mis dientes

busqué también el brazo de cervantes en mis bolsillos

y no encontré sino una perfecta esfera de plasma luminoso

 

pero son las 6 am y debo ir por el pan

y aun así podría llegar a Comas y tocar todos tus timbres

y solo huir sin siquiera comprar el pan

 

ahora empieza un examen y cuando empieza algún examen

solo atino a escribir pequeños poemas

en mis rodillas en mis muslos en mis ojos

pensar en el día en que me abandones

pensar en no poder borrar nuestro fondo de pantalla

pensar pensar pensar en equilibrar el verso por ejemplo

 

de repente ya estoy en la ducha repitiendo tres mil

veces tu nombre para dejar de sentir el frío del agua

y confundir mis lágrimas con el jabón

mientras admiro tu rostro pasteurizado

como un queso en el techo del baño

 

y aunque voy a las bibliotecas para pensar en el sol

y en cómo podrían arderme los ojos si mirase el sol

 

abro la enciclopedia y recuerdo el orden cronológico de los incas

pero la cierro y pienso en cómo tus dientes podrían

enfilar una sonrisa sin el esfuerzo de la clase obrera

mientras todos brincan por Amor

mientras TODOS TODOS TODOS brincan por Amor

mientras tú brincas por Amor

mientras me tropiezo con algo que no eres tú

y desde el piso

brinco brinco y brinco de tristeza

 

 

 

warma kuyay ?

Well she walked away while her shoes were untied
When the eyes were all red
You could see that we’d cried
And I watched, and I waited till she was inside
Forcing a smile and waving goodbye
A. Turner

 

  1. Lucía sobre una terraza prendió mi cuerpo envuelto en cartas que jamás escribí/ Lucía retrató al juicio final como un hombre bajo la lluvia para hallar todas las proyecciones de nuestro inconsciente / Lucía asomada tras mi hombro sentada sobre mis piernas hizo una cámara con sus manos y disparó al cielo/ Lucía comiendo sus chocolates y yo perdiéndome en sus mejillas policromáticas y perdido perdido muy perdido hallé las letras de todas esas canciones que ahora me recuerdan la estructura de sus ojos/ Lucía mujer señorita, por ejemplo/ y yo perdido muy perdido en el orden anacrónico de nuestros corazones latiendo a ochenta mil cuatrocientos dieciséis latidos por segundo desde distintos polos/ y ahora se dice que en algún lugar del mundo hubo dos mariquitas que miraron el sol y que sus ojos se deshicieron lentamente como chocolates como dulces como el hielo con el sol y tal vez solo tal vez y fue cierto aunque bien ahora dejemos eso en manos de la metafísica
  2. a veces creo que repetir mil veces tu nombre es algo así como un encanto que hará que brotes del suelo como un champiñón que en realidad no es más que la esperanza de que le darás sabor a todo lo que me lleve a la boca aunque otras veces he llegado a creer que la luna no es más que una hostia y que capaz Armstrong pudo haber purificado de un solo bocado a toda la humanidad pero el amor pero el sol ya sabes…esas cosas pudieron más
  3. todo esto no es más que parte de un ingenioso plan para reactivar las funciones vitales de mi corazón de un golpe en seco que parta mis mejillas como vajilla de porcelana fragmentándose en el aire/ un golpe que deja coágulos de sangre en mi sistema nervioso central/ como un golpe de estado que hunda a toda una generación en la depresión/ me sumergiré como el Titanic en el Atlántico entre especies marinas que ahora solo viven de mis restos
  4. canta Canta canta y que no sea conmigo inténtalo ahora tú: how to tear apart the ties that bind?/ perhaps “fuck off” might be too kind// me duelen los poemas y creer que el amor es una abejita zumbando entre mis libros/ que hurga entre mis costillas/ que inflama mi pecho como la ausencia de oxígeno inflama mi cabeza/ el amor no es un tatuaje no es una abeja y mucho menos el sol ahora lo sé y honestamente creo que siempre lo supimos
  5. puedo dejar de comer por falta de apetito o por orden médica puedo dejar de dormir por pensar en la muerte y las consecuencias colaterales de los sueños porque he dejado de dormir por pensar en la muerte y las consecuencias colaterales de los sueños dejar de soñar por secar las lágrimas empozadas en mi ombligo dejar el alcohol los ansiolíticos dejar de escribir dejar de escribir dejar de escribir // puedo dejar mi cabeza en el autobús de vuelta a casa mientras trazo tu rostro en lo más alto del techo casi casi en los bordes de las lunas y aun así me encantaría decir cosas como “I’ll wait for u” mientras admiro al apocalipsis como un grupo de hormigas que transporta pedazos de chocolate de un lugar a otro pero yo solo pienso en ti y en tus dientes como gitanos que huyen de los nazis
  6. no sé decir “te amo” de lo contrario no dibujaría corazones paleolíticos en todos los rincones de lo que alguna vez fue tu habitación / nunca entendí las teorías psicoanalíticas mucho menos la complejidad de las actuales estructuras sociales/ entiendo mejor las ecuaciones algebraicas de segundo grado y que tus lunares forman figuras totalmente asimétricas sea el ángulo en que se les observe pero te juro que no entiendo el código comunicativo del corazón/ pero algo que sí sé es que cuando tiemblo así como ahora no es por el frío es porque sé que le temo a la muerte lo que no recuerdo qué significa porque a estas alturas no llevo más que un nombre sin rostro tatuado en los ojos y aún después de todo/ quiero verte atravesar muros trincheras poemas vórtices espacio-tiempo/ pero no puedo no debo no debería quiero quisiera pero no no no/ porque así es el amor/ o porque al menos eso me dijiste

 

Por Daniel Vargas Falcón

Foto de Mario Giacomelli

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