Duelos y quebrantos – Poemas de Raúl Ruiz

Responso

Lo vi entonces y aunque lo sigo viendo,
su triste transparencia, su elegancia,
su no ser en el mundo, su distancia,
su discreción severa de hombre muerto,
me lo hacen invisible como el viento,
para siempre extranjero en sus estancias
en su siempre jamás hecho de ansias
de no estar y de ser fuera de tiempo
se fue nomás por esa puerta franca
que condenaron hace tantos años
atravesando la madera dura
se fue perdiendo en la llovizna oscura
buscando aquellos mínimos antaños
que iban borrando ya las noches blancas.

 

Aquella carta se la llevó el viento…

Aquella carta se la llevó el viento
y con ella se fueron muchas cosas
adioses, amenazas azarosas
cuentos, principalmente, ciertos cuentos
que qué dicen? dizque hablan de un encuentro
chismes, decires, fablas mentirosas
que aluden mucho a la palabra rosa.
Todo está dicho en un estilo escueto
caligrafía incierta, ya borrosa.
Normal, dada la lluvia de invierno
dado el impávido rencor que acosa
la nada de cariño, el desatento
dolor que en nos se refocila y goza
de nuevo sin asunto y a destiempo.

 

La sal, el agua y la fatal moneda…

La sal, el agua y la fatal moneda
en la oscura colmena proletaria
van cantando la música gregaria
de la usina final y las cadenas.

El líquido salario de las penas
transmuta en una las materias varias
que nutre el cuerpo y alma de los parias
con rojo prenatal de las banderas.

Detrás de estas banderas va la muerte
el triunfo y la derrota entrelazadas
en silencio de muerte, el del más fuerte
desde arriba se ríe a carcajadas
es que en los proletarios ve sus huestes
a la ciudad de Dios encadenadas.

 

Vespertino de todas las mañanas…

Vespertino de todas las mañanas
pan del chileno que en su larga ausencia
en cada línea advierte la inminencia
de golpes en las tierras más lejanas.

¡Afganas, bengalíes, pakistanas
milicias de poblados sin conciencia
derribad los tiranos sin clemencia!
Yo apruebo (con Le Monde) estas hazañas.

Aparta de nosotros sin embargo
las nuevas de la patria estremecida
por las masas que rompen el letargo.
Dulce de largo deambular que olvida
busca la noticia del no golpe
con más elegancia que La Tercera.

 

Del arte, la pereza y otras perlas…

Del arte, la pereza y otras perlas
mucho se ha dicho sin agregar nada
yo lo haré con mi voz desafinada
definir el concepto de arte, huelga
dígase qué es pereza: otra huelga
sublime, cielo, infierno, desgana
huelga que generalmente se acaba
con paro indefinido y muchas piedras
quiere decir aquesto que política
tiene más importancia que la estética
consulte en internet con la semiótica
ya pregunté me dice que robótica
entre wb y web prefiere la ética
si es así, preguntémosle a la crítica.

Despierten a la crítica y pregunten
no contesta, me dice que primero
habría que buscar el grado cero
de todo preguntar y no se asusten
porque, de todos modos, quien descubre
nunca entiende el sentido del objeto
descubierto es igual que el que en sonetos
quiere amoldar los vicios y virtudes.


Arte militante 

Un soneto me ha encargado el Partido
y nunca me había visto en tal aprieto
pues no solo se trata de un soneto
sino de uno que tenga contenido.

Debe decirse que estamos unidos
decir que estamos unidos prometo.
Debe adjuntarse un plan claro y concreto
para luchar contra Estados Unidos.
Además hay que llamar con prudencia
a todo el que se diga antifascista
y entre los militares crear conciencia
y en los fascistas arrepentimiento.
Todo esto con criterio marxista
y sin por eso parecer violento.

 

Pessoa traducido por Nicanor Parra (“Lisbon Revisited”)

No, no quiero nada
Ya dije ya, no quiero nada
No me vengan con conclusiones
¡La única conclusión es la muerte!
¡No me vayan a traer esas estéticas!
No me hablen en moral
¡Sáquenme de aquí la metafísica!
No me pregonen sistemas completos
No me pongan en fila india
Las conquistas de la ciencia
(¡De la ciencia, por Dios, de la ciencia!)
¡Qué mal les he hecho a los dioses!
Si tienen la verdad que se la metan
Por donde les quepa
De ser, soy técnico
Pero de la técnica detrás de la técnica
Tengo todo el derecho a serlo
¿Oyeron?
No me amenacen por el amor de Dios
Así que me querían casado, fútil
Cotidiano, contribuyente
O seré lo contrario
¿O lo contrario de lo que sea?

 

A la TV

En este fin de siglo que nos vive
con su avaro collar de ojos abiertos
voy buscando la paz entre los muertos
sus nadas insaciables, sus desquites.

Los ojos del collar todo repiten
lo que es, fue, será, todo lo vero
yo prefiero las cosas invisibles
lo que el collar no ve, la no verdad
porque evidente, indiscernible, impuro
su desvivirse en cada actualidad
y entre los muertos encuentro seguro
su puro revivir en las esferas.

 

Cumbre

En esta hora de connotaciones
de lo inalcanzable y del secreto
se aparecen por las calles del centro sin nombre
el dominio abstracto y egocéntrico
de las redes magras y de eléctricos consejos
acuciosos soldados de manos vacías
de huesos tercos
consolidadamente apátridas
silabean la cosa varia de lo público
y su plúmbeo documento
todavía, de vez en cuando, las nominaciones desesperadas
perezosamente construyen bastimentos
solitarios en su saber y en su sueño.
No hay de qué quejarse, nos dicen, llorando los amenos
y las magnánimas damas amonestando al ser raudo
que acosa bibliotecas y valores de volátil embeleso
besan al vacío y descansan en la escala
en cuya cumbre la cavilante parca consume
papales viscerales y vicios de una pieza
el todo como de lejos
como de vastas estancias llenas de calvos cónyuges de
[copa en mano

difícil amar y ser amado en estas catedralicias cárceles
manufacturadamente perversos
difícil amar y ser amado
difícil silabear deberes decir algo
una poca razonable amistad
una nada liberta o manumisa
difícil ser humano en estas catedralicias cúpulas
en que las alturas instruyen angélicamente
a la transparente suma de saberes
imantados con monedas de redondez infinita
la esfera todo lo traga
todo lo vuelve ciclón y silencio.

Viendo viejas películas sin subtítulos
escuchando viejas canciones de ultramar
comiendo pasa de corinto.
Rimando rabias con rímel
miel con el mal de ojo
entre el ajetreo de mortuorios
oropeles y trineos
intrigas de bajos fondos
y altas cumbres
abrazos y un escozor de siluetas
entremezcladas, subtítulos en itálica
y el súbito calambre cuando menos se le espera,
cuando el ámbar,
mientras la avara varilla te castiga
en medio del anfiteatro
y un público de gatos
desgasta la agorafobia
y el croar de mínimos cráteres a tus pies
allá abajo, te mueve el piso
dígase lo que quiera.
No está lejos la felicidad de las cosas simples
una copa de vino veraz.
Inclinados ante la copa
reconociendo apenas el rostro,
el extravagante rastro que te lleva hacia venenosas clínicas,
clamor del estero armónico, del navegado guante azul
del ciclón transoceánico
y entretanto el ínclito dormitar de las tortugas
dígase lo que se quiera
la felicidad no está lejos.


Sacarina cada mañana
entre el descuido de coito cotorra
y el cantar bajo la ducha
aguamanil al medio día
tres gotas de veneno zodiacal
agua hervida
híbrido parlar
no abusar del ábaco
abstenerse de la ocarina de ocasión
acusar apuntando con el dedo
y disparar a ojos cerrados
he aquí la vida ecuánime lector
el hombrecito
el que descifra y calla
he aquí la vida del mentor de guas madres
máximo media copa
carne los fines de semanas
capón y tripas
poco o nada
de lo poco mucho
de lo nada mucho más
duelos y quebrantos a diario
mida matinal
tarse siesta
noche putas
várices en demasía
calambres
de la saliva que cae no se haga miel
recójase en escupitinas y déjese fermentar
hágase chicha
y acompáñese con ella al chancho recurrente
al cochón canchero de los domingos
se muera de a poco y se entierre en sagrado.

 

La vida sigue
la muerte sigue
varias veces al día la vida y la muerte
se cruzan en la calle de la libertad
confundidos en la masa inerte
de los paseantes
que monologan
frente al teléfono portátil.
Arte nuevo hecho de monosílabos
y artefactos eléctricos
homónimos, hematomas
onomásticos, hemistiquio.
Entretanto
la nieve pide silencio
y siembra el desasosiego.

 

Se puede enseñar a morir?
Habría que morir delante del alumno
venir a clases habiendo muerto muchas veces
habiendo pasado exámenes
durante los cuales se muere.
“Murió a las tres veinte: mención Muy Bien.
Su tercera muerte fue mejor que la segunda
puede morir mejor”.
En realidad, en realidad os digo, exclama el muerto
profesor ex muerte,
en realidad lo que llamamos morir
no es un irse
es un llegar a destiempo.
Obsérvese al Señor Tiempo, el jubilado tiempo de gris crónico
al Cronos onomástico
con su ramo de flores y con su olor a velas.
El que, ya pasado los cincuenta, baila al ritmo y compás
de tiempos ya idos para siempre
el siempre vivo que nos roba las horas pocas.
Ergo, no hablemos de quienes aprenden a morir.
Morir es como la bicicleta
es como andar bajo el agua
con los ojos abiertos para siempre
es un severo ser menos de repente.
Repitan
¡quiero morirme!
escriban en las demostinas paredes
“morir un poco”.
En realidad, en realidad os digo (es un secreto)
que morir es aprender
cada hecho va a morir
en donde menos se espera.
El que se abstiene ya murió
el que se atreve y da el salto
caerá en plena muerte.
Palo porque muere
palo porque no muere
porque eso no se enseña
no
no puede enseñarse.
Ahora que si de morir,
morir de veras
se trata
esas son palabras mayores
eso nada tiene que ver
con el morir cada día
nada que ver con la pequeña muerte de los amores
con morirse de ganas
la Parca arcaica es otra cosa
se lo digo yo
desde mi ultratumba
aquí no hay sol ni luna
solo espejos
solo espejos
y a veces
el fuego fatuo del frío infierno.

No se cómo hacen los otros para decir adiós
Sin palabras y sin mirada alguna
atrapando ese vacío que anida en el blanco del ojo
alimentándose de moscas y canciones
descascarando el huevo del ojo mental
del que emergen los pájaros
envenenados ya por el dolor de ser jóvenes
demorándose en la vehemencia sutil
que les ayuda a subir hacia las nubes y las cataratas atávicas
desconcertando al buen durmiente que yace en la tumba
[de la infancia
esperando la enamorada memoria
que engendra las aventuras
y la demencia
no sé cómo
algunos, a veces, se dejan llevar por una especie de jolgorio
y desganadamente dispensan el adiós escondido
en los rincones de la casa
que nadie quiere visitar
y que, ensimismada, duerme muertes inmemoriales
hay un gesto muy dulce de ellos
con los tres dedos de la mano izquierda
hacen ver el gesto litúrgico
y se caen hacia atrás
hacia el abismo atávico
de ancestros inventados
en tardes de lluvia y humo
no sé cómo, no sé cuándo
el adiós se me pegó en los zapatos
se alojó en mis bolsillos
se me hizo corbata y pañuelo blanco.
Lo cierto es que ya no estoy solo aquí en la tierra aterrada
de los desiertos tragicómicos.
Lo cierto es que me dejo llevar con mis adioses
parto con ellos
hacia lo alto y ancho
difundiendo feliz y contento
la vastedad de lo que se va y se pierde.

Aquí llegamos hace siglos
y todo sigue igual.
No, hay más humo
más monedas de cobre
más sol y silencio
y las menciones honrosas
y desgarros de la carne crucial
que nos conjura gravemente
pidiendo más venganza.
Cuando llegamos la venganza
era palabra sucia
y se mencionaba a veces en soliloquios de cretinos
y en críticas reuniones de negocios
la palabra amigo era latín
la palabra amor, griego antiguo
la palabra pan era chino.
No ha cambiado nuestra patria
menos manos y más plata
ahora las arañas matan
los volantines degüellan
y el crimen no se cotiza.
No, nada cambia, nada ha cambiado
una moneda que sube, otra que baja
y la ciudad de los césares
tan inalcanzable
menos ancianos hogareños
más taciturnos
muchas urnas, mucho mármol
la meliflua, la fugaz
patria de los triviales
el país poeta de los dolores mal urdidos
el de la idiosincracia quebradiza
fue, será como sea su cariño, sea como sea su gracia (de UD.).

 

*En el libro los títulos varían de formato, algunos comienzan con negritas y otros con cursiva.

Por Raúl Ruiz

 

 

 

 

Duelos y quebrantos

Mundana Ediciones

Edición de Bruno Cuneo

2019

247 pp.

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