Mes sidéreo – Por Valeria Stuardo

 

Día 1

 

El primer auto en la mañana

la cama caliente después del desvelo

un amanecer fraccionado en recuerdos

la taza de té tibia a la espera del último sorbo.

El sueño de día para no tener que vivirlo.

Vivir un día sin un continuo

un día perdido.

Pensé que valía la pena escribir

pensé, sentí, la

taza de té

amaneció.

 

 

 

 

 

 

 

 

Día 9

 

Arremete la lengua

al alba.

Contra la piel

bate

despoja al pensamiento

se fuerza en sus huesos

¿Será la muerte?

 

Saliva en captura

trayectos y una pausa.

La boca

perdidos conductos, el aire

obliga al cuerpo vivo a no entregarse

¿Será?

 

Un organismo se fractura

símbolos como sentencias

el luto de la carne avergüenza al intelecto

 

¿Será la?

 

Muerte induciendo a la vida

miedo a no ser más que una de sus impresiones.

Palpitaciones divergentes

en la cama sin respuesta

saludan por la mañana.

 

¿Será la vida espiando sus sombras?

 

 

 

 

Día 17

Ella camina en la arena

arrastran sus sábanas

mitades sanguíneas

pies despojados del pasado.

¡Avanza Clara

te esperan en la orilla!

Recoge palitos

se encienden sus manos

cruje la puerta

el desayuno en la mesa

se oye el viento en la habitación contigua.

El primer fuego de la hoguera los enfrenta.

¡Tranquila Clara

te esperan en la orilla!

Bebe el café de la mañana

espacios de humedad la elevan

entre voces

saluda y responde

lo mira, no es él

la miran, es ella

son tres.

¡Sonríe Clara   

hay ñoquis de almuerzo!

En la ducha

un monstruo de dos cabezas la acompaña

lo ama la aman los ama

paralelo el tacto

corre libre

marejadas se cuelan en la cocina

es hora de comer.

¡Espera Clara

te olvidan!

Triangular silente

voces en continuo

un soplo.

La fuerza del mar tiembla en la madera

cabezas que se vuelven una.

Desaparece el monstruo

persiste la huella del roce secreto

el cuerpo de Clara resiste.

Envuelta en conchitas

la toman se callan

y vuelve a empezar

el día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Día 23

 

Dormir

exposición en palabras

refugio de sus latidos

suaves hilos que abrigan

desbordes de mujer

hojas ignorantes, cama

manto simplemente

expuesto en flujos

 a la vida.

  

 

 

Día 27,32

 

Sollozos de luna

veintisiete coma treinta y dos días

es el tiempo que tarda en dar una vuelta a la tierra

 

la luna

 

es el tiempo que deja descansar

lo vivido.

 

Por Valeria Stuardo

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