A modo de poema I. por la imagen.

REPRESENTACIÓN DE UN ESPEJO QUE APUNTA MI CABEZA.
REPRESENTACIÓN DE UN ESPEJO QUE APUNTA MI MANO.

MI CABEZA Y MI MANO SON REPRESENTACIONES.

A modo de poema II. por la imagen, el cuerpo.

Cargar con la depresión de los cuerpos en tierra,
con la condición de un caminar preconcebido:
pesado, liviano, pesado, liviano, pesado.
Intercaladamente.
Para formar el paso, como imagen, como plástica,
como dominio del caminante de dos piernas.
Más dolores ha de traer una escalera inutilizable.

Siempre hay un dejo en el hacer.
Esta pena es un constructo de tiempos mirando a distancia el cielo
y sonreír en la idea que a veces se vuelve tangible.
Al platonismo nada, pero el pensarse en otra vida seduce.
No la alcanzaré a vivir, pero le apuesto la posibilidad de sentido absoluto.
El gesto está en reconocerle a la distancia.

Saberse reemplazable de tan desechable forma como el objeto aspirante a ser vivo.
Qué crueldad de perdurabilidades,
La cama tiene mas años que mi cuerpo,
y es que mi cuerpo ya es cama y la cama mi cuerpo indefenso,
en calidad de cadáver con suspiros.

A modo de poema III. por la imagen representación de mundo, un cuerpo.

Y si todo ha de ser una ficción,
que mis manos, que mi cabeza se desborden,
en nombre del sentido.

La individualidad es una ficción,
La intelectualidad es una ficción más.

Fotografías y texto por Paula Carmona