Entrevista a Chema García Ibarra – Por Luciana Zurita y Miguel Ángel Gutiérrez

L.Z.: Luego de ver Espíritu Sagrado, estuvimos revisando tu filmografía y pudimos ver los cortometrajes El ataque de los robots de Nebulosa-5; Misterio y el largo Uranes, y nos llamó la atención cómo la ciencia ficción es una constante en tus películas ¿Nos podrías contar de dónde surge esa idea?

CH.G: Sí, sobre todo lo utilizo como una especie de herramienta, lo que hago con la ciencia ficción y con lo fantástico, porque en sí mismo el argumento fantástico, está bien pero no es exactamente lo que hago. A mí lo que me interesa es utilizar esos conceptos de lo fantástico y de la ciencia ficción e introducirlos o inyectarlos en un lugar donde no suelen verse, donde no suelen suceder, ¿Dónde sucede la ciencia ficción? en una nave, en el futuro, en una especie de línea temporal distinta. Lo que hago es ver qué pasa si introduzco esos conceptos en un barrio de una ciudad, un barrio obrero de una ciudad normal española, en una casa normal de una señora mayor, en mitad de una habitación con una señora viendo la tele con una manta tapándose las rodillas. ¿Cómo puede haber ahí ciencia ficción? ¿Cómo puede haber ahí algo fantástico? Pues todas mis películas son una especie de respuesta a esa pregunta de cómo puedo meter lo fantástico aquí. Me interesa mucho la ciencia ficción, la conozco mucho, he leído muchos libros, he visto muchas películas, la he disfrutado mucho sobre todo en los años de la adolescencia que era prácticamente lo único que me interesaba en esos años, pero yo no pienso las películas para que sucedan en una nave espacial o en el futuro, sino que lo que lo que hago es usar esos conceptos de la ciencia ficción para meterlos aquí en un contexto donde no se los ha visto mucho y simplemente eso es una especie de ejercicio mental, que puede generar una película.

M.G: Claro, nosotros conversábamos y hay como una especie de ciencia ficción plebeya y totalmente alejada de los aspavientos de la ciencia ficción hegemónica, y claro, hay un par de naves espaciales que pasan pero que no son naves espaciales, sino que están hechas de papel ¿No? o el robot de Nebulosa-5 que aparece como un traje de Halloween, y todo así.

Ch.G.: Como muy casero, como cutre ¿No? no sé si se entiende la palabra pero no es necesariamente este el concepto, pero bueno, se puede entender como un poco cutre

M.G.: Claro, está genial el cómo se produce extrañamiento a partir de, no sé, el misterio de esta nuca por la que habla la Virgen, extrañamientos cotidianos que funcionan muy bien. Y en Espíritu Sagrado hay otra escala de producción, pareciera que hay más disponibilidad de presupuesto. El trabajo de arte de Leonor es mucho más producido, es mucho más grande y también hay efectos especiales, por ejemplo el de las antenas al final, los rayos ¿Cómo ha sido mantener esta estética cotidiana al mismo tiempo que ir subiendo en cuanto a escala de producción, en cuanto a presupuesto?

CH.G.: Bueno yo he tenido la suerte de que siempre que he hecho una película la he hecho con el dinero que ha necesitado esa película, entonces pues El ataque de los robots de Nebulosa-5 era una cosa muy sencilla, no necesitaba más de lo que necesitó o Misterio, también era una cosa muy sencilla que no necesitaba más de lo que necesito. Y también cuando se dio teníamos que hacer esta película que se me había ocurrido, que se llama Espíritu Sagrado, que era más larga, que ya necesitaba más medios para poder hacerse, pero simplemente porque tenía una diferencia logística. Un corto yo lo ruedo en tres días, esto lo tenía que rodar en 30, pero el equipo era muy parecido y los medios también, solo que en lugar de medios para 3 días eran para 30. Bueno, a mí me gusta rodar en formato 16 milímetros, en celuloide, que eso también era algo a tener en cuenta de cada producción, pero bueno, o sea, en la película no hay actores conocidos, de hecho no hay actores, no son actores, que en eso se gasta siempre mucho dinero, tampoco se construye nada. También me gustan las localizaciones que sean de verdad, lugares que de verdad existen. Entonces tampoco es que fuera una cosa así como desorbitada en cuanto a presupuesto. Luego también, como yo ruedo en estos lugares muy reconocibles, muy de barrio, si ruedas ahí, por mucho que cueste, la película siempre tiene esa apariencia de que no ha costado demasiado, porque lo que ves es como muy cercano, como muy reconocible, que eso también es una cosa que me interesa, tener un buen presupuesto y hacer muchos esfuerzos para que no se note nada en absoluto, que no se note que hemos tenido el presupuesto de escena, que en la película hay una especie de atmósfera extraña cuando la estás viendo que tú no sabes cuánto te ha costado, si esta película ha costado 100 euros o 100 millones de euros. O sea, claramente este plano que estoy viendo me ha costado mucho, pero el siguiente creo que sí que ha costado algo, ¿Sabes? Es como una especie de misterio en cuanto a cuánto ha podido costar la película, eso es algo que también me interesa mucho, pero vamos, que la principal diferencia es una cosa logística de lo que implica rodar 3 días o rodar 30. El resto nos hemos esforzado mucho para que no cambiara. Es el mismo equipo, Leonor en el arte y yo en la fotografía. Eso no ha cambiado en absoluto. Y lo bueno sin actores profesionales, rodar en un bar, que es el bar que tengo aquí cerca, en casas de gente conocida, en fin, intentar eso, mantener esa especie de espíritu muy casero.

L.Z.: Nos podrías hablar sobre el sistema de actores que utilizas, sobre la improvisación, la dirección, si los actores que buscas provienen de Elche o no…

CH.G.: Claro, yo busco que sean de por aquí, sobre todo porque hay un acento que me interesa y hay también una especie de conexión entre la gente y los lugares. Me interesa que se conozcan y todo sea una especie de paisaje común entre los lugares y las personas, me gusta que salga ese paisaje. Por ejemplo, las personas suelen vestir ropas que ellos tienen, o sea la elección de la ropa la hace Leonor, pero entre las ropas que ellos tienen. Entonces sucede en Espíritu Sagrado que el protagonista que trabaja en un bar, no trabaja en un bar de verdad en la realidad, pero más o menos te lo crees porque forman parte del mismo ecosistema ¿No? Y bueno con ellos yo trabajo, entonces les digo enseguida lo que quiero desde el principio, o sea, no utilizo ningún tipo de técnicas de adaptación del lenguaje, les digo: “yo no trabajo con actores, si quisiera que actuarais yo llamaría a actores, no estoy llamando actores, estoy llamando a vosotros que no os dedicáis a esto, y lo que quiero es que no actuáis, que seáis como vosotros mismos, que habláis como vosotros y que en lugar de decir esto, tenéis que decir esto que yo he dicho que digáis”. Intento que no memoricen, eso sí que lo hago siempre, salvo que alguno me lo pida, por favor, que se le deje el texto, en ese caso yo se lo dejo, pero intento que se lo lean solamente una vez y hacer las secuencias a partir de lo que recuerdan. Entonces, cuando tú haces eso, recuerdas una idea, digamos, una especie de idea que está en Espíritu Sagrado, pero no recuerdas las palabras concretas, entonces expresas esa idea con tu humor, la velocidad que tengas al hablar, tu cadencia, tus expresiones, tu acento, por supuesto. Y eso es lo que quiero, y se los digo así directamente, le digo: “lo que yo quiero es que digas esto” Y hablamos mucho sobre lo que yo considero que es un error, que es lo que yo considero que es equivocarse. Y les dejo muy claro que balbucear no es equivocarse, que quedarse pensando un rato porque no te acuerdas muy bien lo que tienes que decir y te quedas pensando un rato, entonces lo dices, eso tampoco es equivocarse, que hacer pausas así como para pensar lo que vas a decir a continuación no es equivocarse. Si tienes que decir dos cosas en un orden determinado y empiezas por la segunda y luego desde la primera, pues tampoco yo considero que es equivocarse. Lo único que les digo que está mal, lo que sí les digo que es la única posibilidad que tienen equivocarse, es que corten el plano. Es decir, que miren a la cámara y digan: “¡Ay, corta, que me he quedado en blanco, corta!” Que hagan ese corte de la maquinaria del cine. Eso está mal. El resto, todo va a estar bien. Si repetimos es porque a lo mejor quiere una cosa distinta, pero que va a estar igual de bien. Entonces eso también se los dejo claro desde el principio, precisamente para que no tengan ningún miedo de que el torrente de palabras que a lo mejor uno piensa que tiene que estar soltando continuamente de una forma perfecta cuando está actuando, que no pasa nada si se interrumpe o si se balbucea, o si se corrige uno a sí mismo en un momento dado. Eso pasa en la película, una persona dice una frase y se la corrige a sí misma otra vez y eso me gusta mucho. Hay muchos balbuceos, mucha gente que está un poco nerviosa y se nota y no pasa nada. Para mí esas son las cosas que me transmiten humanidad y que a mí me emocionan, que me hacen ver que detrás de eso hay una persona real que está diciendo esas frases y no hay una persona robótica. Entonces bueno, es sobre todo hablar mucho con ellos. Yo también tengo el tema de todo lo que he hecho antes, que ya tiene un estilo muy claro, pues les pongo mis cortos anteriores y enseguida ven más o menos lo que es lo que quiero.

Y bueno, también elegir a la gente. No me gusta la gente que tiene un acento muy claro. Me gustan mucho las personas que tienen tics, que utilizan tics, que tienen una cosa que no pueden controlar, algún movimiento o alguna coletilla verbal que usan todo el rato, eso, todo eso lo cojo y lo intento meter en los personajes que yo me he inventado.

M.G.: Nos gustaría preguntarte también por un tema más complejo, que aparece tanto en Uranes como en Espíritu Sagrado, que es el tema del abuso sexual y la pederastia que aparece en las dos películas no como el tema principal, sino como una cualidad de algún personaje. Y me imagino que eso ha sido parte de muchas conversaciones sobre Espíritu Sagrado y muchos conversatorios ¿Cómo ves ese fenómeno? ¿Cómo ves ese tema?

CH.G.: A mí me interesaba mucho, sobre todo con Espíritu Sagrado, que también estuviera por ahí en Uranes, aunque quizá en Uranes era por otro motivo, una película que fuera muy divertida y luego no fuera divertida en absoluto. O sea que la película tuviera mucha diversión y cero diversión a la vez. Que el devenir de la película fuera como una especie de juguete de plástico gracioso que poco a poco se le va dando la vuelta y el interior está negro, podrido y asqueroso, o sea, que vaya saliendo poco a poco una cosa oscurísima de algo que aparentemente era medio gracioso al principio. Hay personajes que hacen chistes, hay algún chiste gracioso, hay personajes que hacen todo muy liviano y luego la peli se va, como que la piel se va pudriendo y se va pudriendo más. Entonces necesitaba jugar con este contraste, pues irme al peor lugar posible y al lugar más oscuro posible. Entonces pues evidentemente no hay nada peor que eso. O sea, quería que hubiera realmente un cambio brutal, entonces, lo más brutal que quería presentar en cuanto a la cualidad más oscura y tenebrosa del ser humano probablemente es eso. Una cosa parecida en Uranes, también me interesaba mucho que hubiera un trasfondo a la película absolutamente terrible y trágico, y claro, cuando uno piensa en lo absolutamente terrible que es esto, no hay nada más absolutamente terrible. Entonces necesitaba recurrir a ese tema. Ya salió suficiente en mis películas. Ya no va a salir más. O sea, ya está. Ya lo he explotado todo lo que tenga que estar, ya me inventaré otras cosas en el futuro. Luego también me interesa mucho el fuera de campo, o sea, en esas películas suceden cosas espantosas, pero tú no ves nada, no ves nada, pues en Uranes ves puerta cerrada, ves una voz que te dice algo. En Espíritu Sagrado también hay una cosa parecida, una puerta cerrada, una habitación y al final la película está aquí y lo está espantoso está alrededor, pero no dentro de la película, tú sientes que hay una cosa oscurísima, pero me gustaba mucho la idea de que nunca se viera nada, o sea, no hay ningún tipo de imagen perturbadora en la película visual, quiero decir, hay una especie de imagen perturbadora, pero no es visual, no está, no te traumatiza un plano o una secuencia en la película, sino algo que está como contenido en el plano pero que no se ve. Entonces también me interesa mucho eso, también jugar con esos fueras de campo y explorar un poco cómo enseñar cosas sin enseñarlas y que la película vaya de una cosa que nunca se ve. Llega un momento, al principio, en que hubo que explicar qué película íbamos a hacer a los padres de la niña que sale en la película. Hay una niña que es prácticamente la compañera del protagonista, o sea hay un protagonista, pero ella es su compañera, entonces se lo tenía que explicar muy bien de qué iba la película obviamente y le conté primero qué secuencias tenía su hija en la película y luego de lo que iba a la película, ósea, no había ningún tipo de secuencia problemática de rodar ni de ver en absoluto. Me gustaba mucho la idea de que por secuencias no había ninguna muy oscura, pero luego la película sí lo era. Es un poco eso lo que yo quería tener, esa especie de interior no visible, podrido de una película cuya cara visible a lo mejor es hasta graciosa y divertida por momentos.

L.Z.: Muy oscura, en la escena del secuestro del tío, al principio es raro, pero sabemos que este personaje tiene otros fines, pero después, cuando la niña se mete a la pieza con este hombre, y todo queda en silencio con la cámara hacía el pasillo con la T.V. encendida, que por lo demás dura un montón…

CH.G.: Claro, dura 4 minutos, y sí, era una secuencia muy complicada en muchos aspectos. Es una secuencia que incluso te cansa físicamente verla. Bueno, me lo ha dicho mucha gente, pero como te notas a ti mismo muy en tensión, una tensión corporal que te cansa físicamente en esa secuencia. Me interesaba mucho que en ese momento hubiera una televisión encendida, que estuviera emitiendo cualquier estupidez que emite una televisión cuando la dejaste encendida a su ritmo, sin elegir un canal, y hay un programa de televisión absurdo que nos inventamos, que nunca se ve pero se escucha, donde hablan de emprender en los negocios usando la sabiduría ancestral, que es gracioso, entonces me gustaba mucho ese momento de tensión, donde hay una secuencia espantosa y un audio que es una chorrada, una estupidez, del que te puedes reír, entonces me gusta mucho cómo conviven esas sensaciones de estar pasándolo fatal y a la vez estar escuchando una cosa que dices “¡Pero qué esto, qué son estas estupideces que están diciendo de sabiduría ancestral para formar empresas!” esos contrastes son los que más me interesan cuando conviven casi a la vez sensaciones que son opuestas como estas, pasándolo mal y algo está intentando hacerte reír a la vez, y te puedes dejar vencer y a lo mejor reírte corregirte, pero pasándola mal. Bueno, eso es lo que me vuelve loco de intentar conseguir esa combinación de sensaciones que no tiene nada que ver entre ellas.

L.Z: A mi me provocó mucha ansiedad, porque bueno, yo me imaginé lo peor, pero es un momento que se deja habitar también por la duda, porque conversando con amigues, algunos pensaban que el hombre sí estaba preparando a la niña para interactuar con los extraterrestres, y otros se imaginaban la realidad más oscura. Quisiera preguntarte por otra parte, por la locación ¿Por qué en Elche? Además de ser el lugar donde vives, ¿Hay otra razón?

CH.G.: Claro, es el lugar donde vivo y es la ciudad que conozco, esa es la principal razón, porque es un lugar que conozco muy bien porque es el único lugar en el que he vivido. Está en la costa mediterránea de España y toda esa zona es muy particular. Hay una serie de cosas que los definen y que los caracteriza, que a lo mejor hace que se parezca más a Italia o a Grecia que al norte de España. Es una especie de carácter mediterráneo que tiene que ver con que está todo muy soleado, de una forma muy continua y a la vez es un lugar que es un poco siniestro, tiene un historial de de cosas muy oscuras y medio criminales que suceden en esta zona históricamente. Pero me interesa mucho que a la vez esté muy oscura, pero todo el rato está el sol. Es como un verano todo el rato muy luminosa. Y ahí hay una serie de cosas que nos caracterizan que me gusta mucho explorar. Lo esotérico está muy presente, por ejemplo, que es algo que también pasa en Italia o en Grecia y no tanto en el país Vasco o en el norte de España. Está muy presente pero forma parte de tu vida diaria, de tu vida normal. Por ejemplo, para encontrar a la gente que salía en la película, bueno, hicimos un casting donde yo les hacía una serie de preguntas a las personas que se apuntaron, y una de las preguntas que les hacían era: “¿has tenido alguna relación con algo paranormal alguna vez?” Y todo se quedaba un rato pensando y me decía pues no, no, no, creo que no y como dos preguntas después yo le preguntaba:

“¿Has ido alguna vez a alguna persona que lee el futuro, la clarividencia, que hace sortilegios para quitar el mal de ojo?” Y todo el mundo era Sí, claro, claro, sí, sí, sí. O sea está tan metido en la cultura que eso no se considera paranormal. Otras cosas sí pero no esas. Es un espíritu que me interesa muchísimo, cómo se ha naturalizado lo sobrenatural de una forma, pero que está en el ADN completamente. O sea, tú ves gente joven que acaba de ser madre y va con el carrito de bebé y en el carrito hay una cinta atada, esa cinta es para evitar el mal de ojo al niño y ya es una costumbre. O sea, ya se ha adoptado como costumbre una cosa que es para evitar que le echen un hechizo. Estamos hablando de que hay gente que está evitando que a tu niño le echen un hechizo, eso, así verbalizado, parece extraño, pero sucede y forma parte, es una cosa cultural. Entonces eso es lo que más me interesa explorar, y aquí, claro, está esa naturalización de lo sobrenatural, está en el ambiente, está en todas partes y por eso me interesa muchísimo eso.

M.G: Genial Chema. Y para ir cerrando, nos gustaría saber en qué estás trabajando, qué estás pensando y si sigue en la línea de la ciencia ficción…

CH.G.: Sí, estoy dándole vueltas a una cosa. Yo trabajo mucho con algunas ideas sueltas que no tienen que ver unas con otras, que funcionan como islotes de ideas. Para Espíritu Sagrado, por ejemplo, yo tenía la idea de un grupo de personas que forman una asociación de aficionados a los ovnis y van una noche a un sitio a pasar la noche mirando al cielo. Y luego había otra idea que a lo mejor tuve tres años antes o cinco años después, que no tenía nada que ver con esa idea sino que con la desaparición de una niña y esa niña tiene una hermana gemela y en vez de enseñar una fotografía de una niña desaparecida, enseñan a una niña, una niña que es igual porque tiene una hermana gemela. La película surge de ver si esas dos ideas que han ideado de una forma completamente independiente una de la otra, pueden convivir en algo, en algo juntas, entonces, igual que esas dos hay como ocho más y la película se transforma en una especie de telaraña, el ejercicio mental que hago de intentar trazar líneas para combinar esas ideas dentro de la película, bueno ahora estoy con eso mismo. Ahora lo que me interesa mucho y le estoy dando muchas vueltas y me parece una idea muy bonita, es sobre un grupo, una banda de Black Metal que va a un bosque para hacerse una foto para la portada de su disco y se pierden. Bueno, pues eso es una idea y es una idea que me gusta muchísimo, y bueno, la película surgirá de tratar de combinar eso con otras cosas y quizá por el camino ese grupo de Black Metal desaparece y no aparece en la película, pero ahora mismo los tengo muy presentes. Estoy pensando en los miembros ¿Quiénes son? ¿Cómo están entre ellos? Estoy leyendo mucho sobre la historia de Black Metal. Bueno, en eso estoy

L.Z.: Buenísimo. ¿En Elche también?

CH.G.: Bueno, están en un bosque. Tienen que ir a un bosque. Aquí hay muchas cosas, pero aquí bosques no hay, porque esto es un desierto, así que eso ya tendré que hacer una investigación a ver dónde la hacemos. ¡Muchas gracias por la entrevista!

 

 

Espíritu Sagrado de Chema García Ibarra formó parte de la quinta sesión del programa Formatos Híbridos, programado por Luciana Zurita y Miguel Ángel Gutiérrez.

El resto de la programación puede consultarse aquí: https://cchv.cl/programacion-ciclo-cine-formatos-hibridos/

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