Llegamos a sentarnos a la sala de teatro y a un escenario que ya está andando: una isla que nos espera. Vemos colores azules, verdes, amarillo, naranjas, luces que generan un efecto alucinante cómo estar entre un cielo y una tierra que es un pequeño mundo. Grandes trozos de un
Noche de Reyes es una típica comedia shakesperiana que centra su comicidad en las equivocaciones, en el fracaso de las tentativas que los personajes principales ponen en juego para lograr sus objetivos amorosos, pero por sobre todo en lo absurdo que nos resulta –aunque también allí podamos identificarnos– el origen


