{"id":802,"date":"2019-04-06T16:56:18","date_gmt":"2019-04-06T19:56:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=802"},"modified":"2019-04-06T16:56:18","modified_gmt":"2019-04-06T19:56:18","slug":"ganas-de-empezar-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2019\/04\/06\/ganas-de-empezar-el-mundo\/","title":{"rendered":"Ganas de empezar el mundo"},"content":{"rendered":"<p>Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os despert\u00e1bamos con ganas de empezar el mundo. Sent\u00edamos aquella fuerza posiblemente indescriptible en nuestro cuerpo, capaz de sacar sonrisas por la calle con un solo cruce de miradas. La vida entonces era distinta, aunque en realidad, al menos f\u00edsicamente, la \u00fanica diferencia radicaba en que \u00e9ramos criaturas mucho m\u00e1s fr\u00e1giles. Por otra parte, internamente, la diferencia estaba en la inherente consciencia de nuestro camino. Ese que puede estar trazado y que muchas veces olvidamos ante los est\u00edmulos de nuestra historia, la misma que nos contamos una y otra vez, como si eso la volviera eterna o no tuvi\u00e9ramos algo mejor que cargar que esa tremenda piedra en nuestra espalda. En el fondo sabemos que no es as\u00ed, que podemos cambiarla y que de todas formas somos m\u00e1s finos que el polvo iluminado por el sol, peque\u00f1as y hermosas esporas que viajan por el tiempo. Pero regresando a la idea \u00bfQu\u00e9 tan distinto actuar\u00edamos si supi\u00e9ramos el camino exacto que debemos recorrer? \u00bfNo lo conocemos acaso? \u00bfQu\u00e9 olvidamos en la infancia que nos hace tanta falta? Cada vez que intento observar mi ni\u00f1ez recojo ense\u00f1anzas profundas de plenitud, s\u00f3lo debo recordarme, ir m\u00e1s all\u00e1 de la herida y la colecci\u00f3n de momentos que trenzados el uno con el otro me tienen hoy escribiendo esto.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos despertar todos los d\u00edas con ganas de empezar el mundo? \u00bfPodemos ser leales a esta motivaci\u00f3n por un d\u00eda completo? Bastar\u00eda con recordarlo de vez en cuando, cuando m\u00e1s haga falta, cuando lo poco y lo mucho que podamos ofrecer lo hagamos sin esperar nada a cambio. El verdadero vac\u00edo, sin embargo, ese que debe ser enfrentado, radica en llenar las afirmaciones con la fuerza de la que hablaba al inicio, porque la historia puede contarse con palabras, pero aquello que la nutre en primera instancia siempre ser\u00e1n nuestros gestos y nuestras ganas de empezar el mundo.<\/p>\n<p>Dicho de otra forma, debemos hacer presente nuestra sustancia, y afortunadamente la conocemos bien, es esa t\u00edmida emoci\u00f3n que se anuncia brevemente en los detalles rebosantes de honestidad, donde la vida <em>es lo que es<\/em>, posiblemente indescriptible, id\u00e9ntica a la actual, distinta en nuestra percepci\u00f3n, incierta en los sucesos, segura en las respuestas, diversa en sus relatos, \u00fanica en su abrazo.<\/p>\n<p>Por favor, no tomen mis palabras como las de alguien cuerdo. En lo posible, si\u00e9ntanse como cualquier transe\u00fante que camina con apuro por las calles, top\u00e1ndose de pronto con una hoja pegada en el muro o con un loco que, contra todo pron\u00f3stico, busca aprender una vez m\u00e1s a esbozar sonrisas en sus caras, con un solo cruce de miradas.<\/p>\n<p><strong>Fotograf\u00eda y texto por Jos\u00e9 Miguel Fr\u00edas R.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os despert\u00e1bamos con ganas de empezar el mundo. Sent\u00edamos aquella fuerza posiblemente indescriptible en nuestro cuerpo, capaz de sacar sonrisas por la calle con un solo cruce de miradas. La vida entonces era distinta, aunque en realidad, al menos f\u00edsicamente, la \u00fanica diferencia radicaba en que \u00e9ramos criaturas mucho m\u00e1s fr\u00e1giles. 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