{"id":71,"date":"2017-10-10T20:20:46","date_gmt":"2017-10-10T23:20:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=71"},"modified":"2018-09-04T14:43:43","modified_gmt":"2018-09-04T17:43:43","slug":"critica-manchester-by-the-sea-pueblo-chico-infierno-grande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2017\/10\/10\/critica-manchester-by-the-sea-pueblo-chico-infierno-grande\/","title":{"rendered":"Manchester by the Sea: Pueblo chico, infierno grande"},"content":{"rendered":"<p>La fragilidad de la condici\u00f3n humana constituye un t\u00f3pico frecuente en las artes; desde el teatro y el cine, toma habitualmente la forma del drama o la tragedia, fuentes que nunca parecen secarse.\u00a0Quiz\u00e1s la cualidad que m\u00e1s nos diferencia con los animales pertenecientes a las dem\u00e1s especies y otros seres vivos, es la (dis)capacidad de sentir culpa, en la medida que se queda grabada como un martirio o escarmiento en nuestra consciencia. Muchas pel\u00edculas han sido escritas en torno a la culpa, ejemplos recientes son\u00a0<em>Julieta<\/em>\u00a0de Almod\u00f3var o\u00a0<em>The Salesman<\/em>\u00a0de Farhadi, sin embargo hoy quiero dedicarme a la tercera y \u00faltima pel\u00edcula del director estadounidense Kenneth Lonergan,\u00a0<em>Manchester by the Sea<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde el comienzo, se realza el protagonismo del gui\u00f3n. Este transita en peque\u00f1as elipsis entre pasado y presente, entre melodrama y humor negro, que s\u00f3lo logran ser eclipsadas en algunos momentos donde el uso de m\u00fasica afligida busca ingenuamente acentuar los pasajes m\u00e1s desconsolados, cuando s\u00f3lo logra atenuarlos y volverlos tediosos. A pesar de los frecuentes cortes, la pel\u00edcula transmite un anhelo de realismo constante usando inteligentemente la profundidad de campo y di\u00e1logos con doble perspectiva que afianzan las magn\u00edficas actuaciones de Casey Affleck y la nunca decepcionante Michelle Williams.<\/p>\n<p>La cotidianidad de Lee (Affleck) se nos viene encima de entrada, gracias a la exposici\u00f3n de su crudo panorama: un hombre completamente solo y atormentado, incapaz de establecer relaci\u00f3n social alguna, en una ciudad que no es la suya. En estas circunstancias, recibe la noticia de la muerte de su hermano, lo que provocar\u00e1 que salga de su miserable zona de confort para hacerse cargo de su sobrino en Manchester. A partir del di\u00e1logo entre pasado y presente, los primeros minutos de la pel\u00edcula nos hace preguntarnos: \u00bfC\u00f3mo este hombre, que era distinto antes, puede volverse tan triste en el presente? Comprendemos luego -gracias a una gran escena que pudo ser a\u00fan mejor sin la presencia de violines llorones por cinco minutos seguidos- el motivo del tormento culposo de Lee, la transici\u00f3n entre un hombre divertido y sociable a algo parecido a un muerto que respira. Si bien Lee parece ya saber lidiar con su pasado, la muerte de su hermano lo obliga a volver a su pueblo natal, donde como buen pueblo chico el infierno puede ser bastante grande.<\/p>\n<p>A lo largo de toda la pel\u00edcula, llama la atenci\u00f3n la pugna que somete a Lee. Parece decirnos que\u00a0la \u00fanica manera de encarnar semejante monto de culpa es renunciando completamente a la vida, a toda interacci\u00f3n placentera, buscando liberar tensi\u00f3n en alguna pelea o botellas de cerveza, pero siendo incapaz de lidiar con su equivocaci\u00f3n.\u00a0Quiz\u00e1s esto \u00faltimo sea lo m\u00e1s dif\u00edcil, s\u00f3lo \u00e9l puede ejercer algo semejante a la justicia para resarcir lo hecho. Lee decide apartarse de su pasado, ajustarse lo m\u00e1s que pueda a una rutina solitaria, no tiene fuerzas ni para suicidarse, hasta parece que el enfermo terminal era \u00e9l y no su hermano, tiene la maldici\u00f3n de recordarse todos los d\u00edas su pasado.<\/p>\n<p>Manchester es un pueblo costero y fr\u00edo, lo que hace que no puedan enterrar al hermano ya que incluso el suelo est\u00e1 congelado. En este pueblo\u00a0el mar es la figura principal y en la pel\u00edcula tiene un rol particular, es el espejo del \u00e1nimo de Lee, inmortaliza pero acompa\u00f1a su dolor y culpa.\u00a0Al igual que el mar, la presencia del hermano tambi\u00e9n es omnisciente tanto para su hijo Patrick como para Lee, su recuerdo es constante y cada uno siente su falta a su manera, Lee perdi\u00f3 a la \u00fanica persona en la que confiaba y Patrick a la que admiraba. Adem\u00e1s, la gente del pueblo les recuerda a ambos su ausencia a partir de su adulaci\u00f3n constante.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta estos tres elementos omniscientes en la narraci\u00f3n: la culpa, el mar, y el recuerdo del hermano,\u00a0Lee debe enfrentarse nuevamente a su pasado en el que todo le recuerda lo que hizo, donde la memoria est\u00e1 intacta y hasta los fantasmas pueden clamar m\u00e1s vida que \u00e9l. Si la culpa logra aliviarse s\u00f3lo se sabr\u00e1 viendo la pel\u00edcula, un drama total que hace pervivir una m\u00e1xima del cine: si el gui\u00f3n est\u00e1 bien escrito, la pel\u00edcula s\u00f3lo le hace honor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fragilidad de la condici\u00f3n humana constituye un t\u00f3pico frecuente en las artes; desde el teatro y el cine, toma habitualmente la forma del drama o la tragedia, fuentes que nunca parecen secarse.\u00a0Quiz\u00e1s la cualidad que m\u00e1s nos diferencia con los animales pertenecientes a las dem\u00e1s especies y otros seres vivos, es la (dis)capacidad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":428,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,45],"tags":[17,16,14,15,20,19,18],"class_list":["post-71","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-critica","tag-affleck","tag-casey","tag-cine","tag-critica","tag-kenneth","tag-lonergan","tag-manchester"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=71"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":572,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71\/revisions\/572"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/428"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=71"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=71"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=71"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}