{"id":6928,"date":"2026-11-04T15:00:24","date_gmt":"2026-11-04T18:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6928"},"modified":"2026-11-04T15:00:56","modified_gmt":"2026-11-04T18:00:56","slug":"entrevista-a-roberto-merino-un-dia-un-tipo-me-dijo-vos-cagaste-por-esas-huevadas-de-cronicas-no-vas-a-escribir-nunca-mas-nada-por-cristian-salgado-poehlmann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/11\/04\/entrevista-a-roberto-merino-un-dia-un-tipo-me-dijo-vos-cagaste-por-esas-huevadas-de-cronicas-no-vas-a-escribir-nunca-mas-nada-por-cristian-salgado-poehlmann\/","title":{"rendered":"Entrevista a Roberto Merino: &#8220;Un d\u00eda un tipo me dijo, vos cagaste por esas huevadas de cr\u00f3nicas, no vas a escribir nunca m\u00e1s nada&#8221; \u2013 Por Cristian Salgado Poehlmann"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ciudad del olvido<\/em> <em>(<\/em>Random House<em>, 2026) es el \u00faltimo libro de Roberto Merino (Santiago, 1961). Aqu\u00ed se aleja de la cr\u00f3nica pura y aborda Santiago con mayor espesor y extensi\u00f3n. Son textos que juegan con distintos registros: el ensayo, la cr\u00f3nica y el reportaje. Con ciertos atisbos incluso, en t\u00e9rminos de estilo, de<\/em> <em>Puentes levadizos. Despu\u00e9s de una tarde en su departamento, rescat\u00e9 un libro con dedicatoria: \u201cPara Cristian Salgado con el afecto de Roberto Merino\u201d. Y tambi\u00e9n la siguiente conversaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En<\/strong> <strong><em>Revista Occidente<\/em><\/strong> <strong>dijiste que en cierta \u00e9poca agarrabas esquemas de otros escritores y los imitabas. Ejemplificaste con Flaubert y comentaste que esos ejercicios est\u00e9ticos finalmente determinaban nuestra compresi\u00f3n o visualizaci\u00f3n del mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo de Flaubert es bien espec\u00edfico, porque tiene un m\u00e9todo muy explicitado, muy conocido, es un escritor que tiene que ver con esa formalidad. Y por eso me sent\u00ed libre para hacerlo, estamos hablando de los 19 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfEstabas en la U?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed. Me acuerdo de haber le\u00eddo con mucho inter\u00e9s y curiosidad a Adolfo Couve. Hay un libro, <em>El picadero<\/em>, que ten\u00eda un pr\u00f3logo de Mart\u00edn Cerda que lo vinculaba directamente con Flaubert y con este prop\u00f3sito realista de hacer una representaci\u00f3n del mundo refractado en la consciencia de los personajes. Eso me interes\u00f3 mucho, era lo que yo quer\u00eda lograr. Couve siempre se empe\u00f1\u00f3 en eso. Pero quiz\u00e1s su idea de perfecci\u00f3n era demasiado acendrada, ven\u00eda de la pintura su realismo. En ese momento me parec\u00eda que hab\u00eda algo en las cosas de Couve que no trascend\u00edan el experimento: quedaban un poco tiesas, trabadas y eso no se condec\u00eda con lo que yo hab\u00eda le\u00eddo inicialmente, que era <em>En los des\u00f3rdenes de junio<\/em>, ah\u00ed s\u00ed que ten\u00eda una extra\u00f1eza propia de ser le\u00eddo, una especie de vi\u00f1etas atemporales y al final la descripci\u00f3n de una casa, mirada desde la quebrada, hacia abajo, y hay una cosa como en toda casa, un ciframiento con los muertos, alguien est\u00e1 mirando una casa que lleva varios muertos. \u201cSi me insisten en que ellos han muerto, yo les comprobar\u00e9 que se han dormido\u201d. As\u00ed termina. Esos textos me impresionaron mucho, y tambi\u00e9n los de <em>Alamiro<\/em>, y encontr\u00e9 que en ese ejercicio tan declarado, digamos de la prosa de Flaubert, pens\u00e9 que Adolfo tendr\u00eda que haberse liberado, una vez que ya lo ultraproces\u00f3, como efectivamente sucedi\u00f3, y pasa en el \u00faltimo libro, <em>Cuando pienso en mi falta de cabeza<\/em>, es eso, es Flaubert, pero trascendido por una forma que se escapa totalmente, una forma huidiza. Si te fijas, lo que funciona en ese libro es el realismo a ultranza y esa experiencia como parapsicol\u00f3gica, o ponle t\u00fa la irrealidad que puede haber en esas im\u00e1genes. Por ejemplo en las descripciones de la Cordillera de la Costa, eso es literatura francesa del siglo XIX, pero de repente pasa una zarza encendida de la nada y el personaje que va al lado se transforma en un ser ominoso, un aspecto on\u00edrico o inconsciente que empieza a agarrar espacio. Y lo anterior de Couve era consciente hasta d\u00f3nde \u00e9l pod\u00eda sostenerlo. En ese libro tambi\u00e9n empiezan a pasar cosas con el tiempo. Los tiempos ya no corresponden, de repente estamos en el siglo XX y aparece el siglo XVII, hay una especie de vor\u00e1gines de cambio, uno tiene la idea de que la novela va en una indagaci\u00f3n urgente, feroz. Todos la conocimos despu\u00e9s de que Adolfo Couve hab\u00eda muerto, fue su novela p\u00f3stuma y la continuaci\u00f3n de <em>La comedia del arte<\/em>, que es aleg\u00f3rica, ah\u00ed est\u00e1 sujetada por la alegor\u00eda fotograf\u00eda-pintura-modelo, pero en la otra uno puede entrar por, \u00a1ah!, \u00a1por donde puede!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Est\u00e1 m\u00e1s cifrada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s cifrada. Y hay un enigma tambi\u00e9n, no est\u00e1 todo explicado, es preciosa esa novela. Para m\u00ed ese ejercicio de Flaubert ten\u00eda que ver con esa lectura inicial de las novelas de Couve, <em>El picadero<\/em>, b\u00e1sicamente, y el pr\u00f3logo de Mart\u00edn Cerda. Uno en esas \u00e9pocas agarraba informaci\u00f3n donde hab\u00eda. Recuerdo que iba a la Biblioteca Nacional a leer ese libro. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero para all\u00e1 iba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En ese entonces estabas pegado con la ficci\u00f3n todav\u00eda. Aunque desde chico le\u00edste a Edwards Bello, Daniel de la Vega.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa era una etapa distinta, de absorber est\u00edmulos, informaci\u00f3n, perspectiva, agarrar cosas donde anduviera y afortunadamente ten\u00eda esta biblioteca de mi abuelo, en la que abundaban cosas chilenas de memorias, de la \u00e9poca de su juventud, b\u00e1sicamente, esa \u00e9poca que yo no viv\u00ed y que contact\u00e9 a trav\u00e9s de estos gallos, de estos libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y en esa \u00e9poca universitaria que t\u00fa refieres, de Flaubert, Couve y todo eso, todav\u00eda ten\u00edas este alineamiento con la no ficci\u00f3n o lo hab\u00edas dejado de lado y ten\u00edas un af\u00e1n m\u00e1s hacia la ficci\u00f3n, porque despu\u00e9s te tiraste por la poes\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo creo que eso era. En ese momento yo oficiaba de poeta. Era lo \u00fanico que ten\u00eda la seguridad de manejar un poco, hab\u00eda cachado algunas cosas de m\u00e1s chico y estaba orientado hacia all\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sacaste tu tesis de Juan Luis Mart\u00ednez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro. Me met\u00ed a la universidad el 79 y lo \u00fanico que hac\u00eda era leer poes\u00eda. Le\u00eda otras cosas, por la carrera, pero lo que me interesaba a m\u00ed era la poes\u00eda y creo que hice una especie de operaci\u00f3n rastrillo en relaci\u00f3n a la poes\u00eda del siglo XIX y XX en la biblioteca de la universidad. Me acuerdo de la impresi\u00f3n que me caus\u00f3 ver por primera vez <em>La tierra bald\u00eda<\/em>, en una edici\u00f3n mexicana de La nave de los locos, que me llev\u00e9 a mi casa con la sensaci\u00f3n de que me estaba llevando algo que me conectar\u00eda con mundos, con puertos, una cosa media secreta. Y alegr\u00eda, una especie de alegr\u00eda muy espec\u00edfica. La posibilidad de escribir cr\u00f3nicas no estaba en la verosimilitud de esos d\u00edas, yo lo consideraba un g\u00e9nero de otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero estaba en el ambiente o era algo menospreciado, considerado menor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Lihn, mira, no s\u00e9, ahora dudo, yo pensaba que \u00e9l ten\u00eda una distancia con las cr\u00f3nicas, que son textos demasiado legibles, pareciera que su complejidad estuviera disminuida, cosa que no creo que sea tan as\u00ed. Despu\u00e9s hemos visto con Edwards Bello mismo que hay una complicaci\u00f3n psicol\u00f3gica. Pero Lihn, alguna vez, al final de su vida me dijo, respecto a S\u00e1nchez Latorre, que hab\u00eda sacado un libro que se llama <em>Lejano Oeste<\/em>, que eran cr\u00f3nicas de memoria, autobiogr\u00e1ficas, Lihn estaba muy entusiasmado con ese libro, encontraba que era un libro de un escritor.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Quiz\u00e1s porque estaba publicado como libro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba como libro, pero eran cosas que hab\u00eda ido publicando en la prensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero quiz\u00e1s le otorgaba otro valor en la medida que estaba publicado en un volumen.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro, porque ah\u00ed se expone la cosa de otra manera. Tengo dos historias ah\u00ed, dos an\u00e9cdotas. Cuando yo saqu\u00e9 <em>Santiago de memoria<\/em>, que era recopilaci\u00f3n de cr\u00f3nicas santiaguinas&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Del 97.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">97. Claudio Giaconi supe que dijo, no me lo dijo a m\u00ed, pero dijo: est\u00e1 bien el libro, est\u00e1 bien escrito, l\u00e1stima que sean cr\u00f3nicas, l\u00e1stima que no lo haya escrito en un proyecto literario mayor. Y yo dije por qu\u00e9 Claudio le est\u00e1 dando tanta importancia a c\u00f3mo se hacen las cosas. Yo puedo escribir parado con las patas para arriba porque encontr\u00e9 una comodidad en eso. No son cosas debatibles. Es un tema aparte c\u00f3mo escribe cada uno. Si funciona como libro y resiste ese formato, cu\u00e1l es el problema. Y Couve, con ese mismo libro, la editorial se lo mand\u00f3, yo no supe nada. Paralelamente a <em>Santiago de memoria<\/em>, saqu\u00e9 mi segundo libro de poes\u00eda, <em>Melancol\u00eda artificial<\/em>, y se lo mand\u00e9 por correo a Cartagena y al otro d\u00eda en la tarde me llam\u00f3, lo hab\u00eda recibido y ya ten\u00eda el otro de cr\u00f3nicas y me dijo: \u00a1esto s\u00ed es literatura, esto s\u00ed es bueno, no como la otra huevada, por qu\u00e9 ten\u00eds que andar entreteniendo, huev\u00f3n, la an\u00e9cdota, esa huevada es muy despreciable! Lo odiaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ese resquemor en torno al formato mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed. El desaf\u00edo literario implicaba formato espec\u00edfico. Juan Luis Mart\u00ednez discut\u00eda los libros que no se proyectaban como obras. Una cosa son los poemas sueltos y otra un proyecto de obra. Cuando empec\u00e9 a trabajar el a\u00f1o 87 en la revista <em>Apsi<\/em>, Mart\u00ednez me dijo: no te vayas a trabajar ah\u00ed, solo producir palabras vac\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfY Lira tambi\u00e9n era as\u00ed?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No, Lira era distinto, partidario de escribir en cualquier lado. Lira echaba mano a distintos formatos como pr\u00e1ctica literaria. Las cartas al director, las cartas abiertas, los curr\u00edculums. Estaba permanentemente tratando de hacerse visible en la esfera p\u00fablica. La contingencia de sus textos. Por ejemplo, los poemas ecol\u00f3gicos. El a\u00f1o 79, el d\u00eda de su cumplea\u00f1os, que era el 26 de diciembre, hizo un recital en el teatrito que tiene la casa de Vicu\u00f1a Mackenna. Fue muy bueno, hizo una escenograf\u00eda, puso una oficina en un lado, en otro una cama con un velador, una l\u00e1mpara, una radio y deambulaba en estos espacios y de repente hab\u00eda unas proyecciones, ley\u00f3 el poema \u201cWeather Report\u201d con una m\u00fasica de Weather Report, muy psicod\u00e9lico todo, hab\u00eda unas luces atr\u00e1s, parec\u00eda que iba cayendo cada verso. Muy lindo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pensando en<\/strong> <strong><em>Santiago de memoria<\/em><\/strong> <strong>y compar\u00e1ndolo con<\/strong> <strong><em>Ciudad del olvido<\/em><\/strong><strong>. \u00bfCu\u00e1nto ha cambiado tu proyecto en tanto cronista?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo de cronista fue un cruce de caminos, nunca hubo un proyecto, porque hab\u00eda que trabajar en algo, hice varias carambolas y fui a dar a la revista <em>Apsi<\/em> el a\u00f1o 87. Ayudaba a Andr\u00e9s Braithwaite a editar y ten\u00eda un cargo como asistente. Tambi\u00e9n escrib\u00eda cosas cuando hab\u00eda que tapar hoyos, entrevistas o reportajes, pero eventualmente no era mi funci\u00f3n. Ah\u00ed aprend\u00ed cosas del oficio period\u00edstico, lo que me vino muy bien. Todos los 80 fueron un momento de muchos problemas con el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Poca pega.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muy poca, entonces fui privilegiado de que me acogieran en la <em>Apsi<\/em>. Yo, desde que me autoung\u00ed como escritor, que debe haber sido como a los 16, 15 a\u00f1os, me manejaba con la cosa de la poes\u00eda, pero siempre con la idea de que me faltaba llegar a alg\u00fan lado, siempre con la idea de estar un poquito a la deriva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfEn el sentido que alguien te lea?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O que la obra en el sentido de Mart\u00ednez estuviera m\u00e1s clara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No estabas definido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para nada. Recuerdo que la gente del mundo del arte de la Avanzada siempre en los a\u00f1os 80 hablaba de ciertos artistas extranjeros que se apropiaban de un signo, lo que me llev\u00f3 a trabajar con un alabastro. Pero es un modelo de artista al que yo no adher\u00ed nunca. Zurita fue muy as\u00ed. Apareci\u00f3 y se not\u00f3 de inmediato. Era Zurita y nadie m\u00e1s. Y Lira tambi\u00e9n. Ten\u00eda sus lugares donde interrumpir los c\u00f3digos, el mundo universitario, las pe\u00f1as, los actos y un tratamiento del lenguaje que era de \u00e9l, imposible copiarlo. Yo estuve mucho tiempo muy perdido. Una vez en verano estaba Rodrigo Maturana en mi casa, el de la pel\u00edcula <em>Palomita Blanca<\/em>, y me pregunt\u00f3 por mi escritura y le dije tengo incertidumbre, no s\u00e9 bien, no me queda claro el c\u00f3mo, y me dijo pero s\u00ed el qu\u00e9, cierto, y yo le ment\u00ed, le dije s\u00ed, eso lo tengo claro, pero no ten\u00eda claro nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y ah\u00ed de qu\u00e9 edad estamos hablando.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">19, 20.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estabas pendiente del qu\u00e9 dir\u00e1n. Complaciente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muy pendiente. Tratando de calzar por d\u00f3nde iba la cosa. Entonces no ten\u00eda ni una intenci\u00f3n con el periodismo, pero rebot\u00e9 y fui a dar a ese mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fue una cosa laboral, estrictamente, tirarte por el lado de la cr\u00f3nica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro. Yo hab\u00eda le\u00eddo mucho y sab\u00eda que eso lo pod\u00eda m\u00e1s o menos hacer y cach\u00e9 que le parec\u00eda bien a la gente. Mi mismo padre, que era muy cr\u00edtico conmigo, me dec\u00eda que ten\u00eda un cierto don, la amenidad. Ya era algo. Hay un cambio que es b\u00e1sico ah\u00ed, basal: cuando uno est\u00e1 escribiendo en un medio tiene un lector modelo muy definido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bien distinto al de la poes\u00eda.<\/strong> <strong><em>Trasmigraci\u00f3n<\/em><\/strong> <strong>es un libro complejo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exacto. Yo tuve que aprender a hacer eso, entender que hay diversidad de lectores y que en la prensa apuntan a un tramo de este espectro. Me acuerdo que me ret\u00f3 Rafael Otano (exdirector de la revista <em>Apsi<\/em>), trabaj\u00e1bamos en la misma oficina, yo estaba escribiendo, me sali\u00f3 una especie de verso y yo oh, est\u00e1 bonito esto, lo voy a sacar, lo voy a guardar para un trabajo literario y Otano me dijo: no, esa es la peor neurosis del mundo, es pretender darle importancia a los segundos, a lo m\u00e1s evanescente, d\u00e9jalo nom\u00e1s, \u00a1nadie te lo va a robar! Y lo entend\u00ed y lo apreci\u00e9, porque ven\u00eda de alguien que ten\u00eda m\u00e1s experiencia y que al parecer conoc\u00eda el fen\u00f3meno. Es un sufrimiento de escritor o de artista pendejo. <em>El retrato del artista adolescente<\/em>. Bagatelas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No s\u00e9 si t\u00fa est\u00e9s de acuerdo con esto. Zambra dice que tu sintaxis es media inglesa. \u00bfCu\u00e1l es tu relaci\u00f3n con el idioma y la cultura brit\u00e1nicos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una etapa de las cr\u00f3nicas que pueden estar influidas por esas lecturas y por una cierta distancia un poco ir\u00f3nica de lo que se est\u00e1 hablando. Me acuerdo de la soledad de los a\u00f1os 80. A veces me gastaba mucho tiempo tratando de traducir, ponte t\u00fa, un poema de Tennyson, pero porque s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por placer tuyo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro, por descifrar en esas palabras extranjeras la luz de un sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfNo hab\u00eda una edici\u00f3n en castellano?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No, en castellano no mucho. Habr\u00eda que haber ido a librer\u00edas como la Mu\u00f1oz Tortosa y haberse sumergido en esa inmensidad de libros viejos. O de repente aparec\u00edan los libros porque s\u00ed, o sea, por azar. Pero en general hab\u00eda una escasez de lo que uno quer\u00eda conocer. Por lo tanto cada vez que iba alguien a Europa llegaba tapado en encargos. Y aqu\u00ed se esperaba con mucha ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estamos hablando de los 80.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">80, primera mitad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>O sea, dices que tu material m\u00e1s antiguo puede tener ese&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede tener, las cr\u00f3nicas. Quiz\u00e1 en ese momento se hablaba m\u00e1s del asunto. Nosotros tuvimos un grupo, informal, hicimos una revista que se llamaba <em>Patagonia<\/em>, el a\u00f1o 96, 97, salieron dos n\u00fameros, nos junt\u00e1bamos los viernes en distintos lugares. Era Neil Davidson, Natalia Babarovic, Mariana Babarovic, Gumucio, Mat\u00edas Rivas y Andr\u00e9s Claro. Y yo. Parec\u00eda algo muy pedante y no lo era. Ten\u00eda la imagen de grupo pesado, desagradable. A veces incurr\u00edamos en un refinamiento medio decadentista, lo que los ingleses del siglo XIX llamaban esteticismo, pero era por curiosidad. Yo recuerdo una vez que estaba Claro en el piano tratando de tocar la m\u00fasica barroca con la impronta de la m\u00fasica rom\u00e1ntica, y luego Neil estaba ense\u00f1\u00e1ndole a la Natalia el acento irland\u00e9s, y yo estaba leyendo una edici\u00f3n del siglo XVII de la <em>Divina Comedia<\/em> que era del abuelo de Claro. Y entonces si nos ven: \u00a1qu\u00e9 huevones m\u00e1s desagradables! Como totalmente impregnados de cultura. Pero era nada, barbaridades, con garabatos. Un grupo que se juntaba nom\u00e1s. Esa revista, <em>Patagonia,<\/em> ten\u00eda un sentido para nosotros: era, por por un lado, chilena, y por otro lado medio Argentina, y tambi\u00e9n medio que los ingleses ten\u00edan que ver, entonces lo proyectamos sobre los intereses de cada uno, porque en verdad los escritores que nos interesaban m\u00e1s eran los ingleses y los argentinos. Te dir\u00eda que por lo menos pudimos difundir, entre comillas, porque no se difundi\u00f3 tanto, pero s\u00ed registrar gustos y cosas muy peculiares chilenas tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Literatura que en esa \u00e9poca estaba invisibilizada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Invisibilizada, despreciada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfY por qu\u00e9 par\u00f3?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque hab\u00eda que trabajar. Y todos eran muy peculiares, muy complicados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hubo tensi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, peleas a gritos, pero se peleaban siempre, por temas de opini\u00f3n, cualquier cosa y despu\u00e9s nadie se enojaba. Luego tuve a mis hijos, hay que trabajar. Neil con la Natalia tuvieron los suyos, despu\u00e9s Mat\u00edas. As\u00ed, escalonadamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No me acuerdo, lo anot\u00e9 en la cabeza, dices que la experiencia est\u00e1 sobredimensionada.\u00a0La vida como aventura versus conocer la vida por medio de la lectura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Borges dijo vida y muerte le han faltado a mi vida refiri\u00e9ndose a la falta de experiencia. Pero la lectura uno la vive tan intensamente, en su caso, que eso suple la falta de experiencia. La lectura tambi\u00e9n es una experiencia. No tiene por qu\u00e9 ser f\u00edsica, corporal. Por ah\u00ed va la cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y en relaci\u00f3n con los espacios, c\u00f3mo evitas que no se instrumentalice tu escritura, que no se vuelva una descripci\u00f3n de gu\u00eda tur\u00edstica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es dif\u00edcil que eso no suceda, porque en la medida en que haya inter\u00e9s de los viajeros no se puede hacer nada. Lo que yo recuerdo es que alguna vez me ofrecieron participar en un programa de televisi\u00f3n. Creo que hab\u00eda unos juegos sudamericanos ac\u00e1 en Santiago, ya hace a\u00f1os, me ofrecieron ir con el locutor de la tele, tener una especie de p\u00edldora, microespacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Como lo que hace Comparini con el arquitecto este.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro, ahora ah\u00ed est\u00e1 bien armada la pareja, o sea, t\u00fa sabes que vas a terminar entendiendo. La cosa es que es una neurosis, uno no puede hacer nada, no corresponde tampoco, porque el turismo es otro g\u00e9nero y a m\u00ed a veces me irrita que cuando hay programas en YouTube o en TikTok sobre el pasado de Chile sobre el siglo, qu\u00e9 se yo, XIX en Valpara\u00edso siempre aparece un tipo disfrazado como de caballero antiguo&#8230; \u00a1deja de payasear! \u00bfPor qu\u00e9 hacen esas cosas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Como de cumplea\u00f1os.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces tienen buena informaci\u00f3n, sorprendente incluso, pero aparece el tipo disfrazado, tomando mistela, no. Ah\u00ed hay un l\u00edmite para m\u00ed. A veces en las entrevistas me empiezan a preguntar cosas del tipo cu\u00e1les son los 10 lugares que puedes recomendar de Santiago. \u00a1Qu\u00e9 lata! El estado mental en el que se escriben esos textos no tiene nada que ver con eso. Pero bueno, tambi\u00e9n digo nadie es tan especial, qu\u00e9 me importa. Una vez, hace a\u00f1os, me llamaron de una radio para ir a un programa del Kike Morand\u00e9 con el Izquierdo para que fuera a hablar de picadas y les dije: \u00a1pero c\u00f3mo se les ocurre!, si no s\u00e9 nada de eso, lo digo en el libro, \u00a1me cargan las picadas! Y el que me hablaba me dec\u00eda: porque hemos sabido, don Roberto, que usted es rebueno para las picadas, \u00bfno es as\u00ed?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En<\/strong> <strong><em>Ciudad del olvido<\/em><\/strong> <strong>mencionas que hay un proceso constante de desvanecimiento de la ciudad, se demuele una esquina, se pintarrajean las fachadas, las referencias de la ciudad se van perdiendo. Tienes un miedo, fobia, a este proceso, te ocurre algo, porque tu escritura siempre est\u00e1 luchando en contra de \u00e9l, te pasa algo a nivel emocional.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que nada lo estoy constatando como fen\u00f3meno; luego claro, probablemente se filtra ah\u00ed una especie de una sensaci\u00f3n de desagrado de que te transformen el paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tambi\u00e9n hablas que desde ni\u00f1o te diste cuenta de que nadie se preocupaba de dejar anotaciones de esa desaparici\u00f3n. En el presente sigues con esa obsesi\u00f3n, anotando, mencionando que la ciudad se destruye. Insisto en que algo te tendr\u00e1 que pasar en t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos o emocionales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emocionales. Sobre todo por las zonas propias, eso es muy doloroso, se desintegran y uno no lo puede atajar. Ahora ha surgido una especie de consciencia sobre la arquitectura de la Belle \u00c9poque, un inter\u00e9s que no hab\u00eda antes. Ya no es como era en los a\u00f1os 70. En esa \u00e9poca hab\u00eda permiso para arrasar con todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dices que ahora hay una idea de mantenci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una valorizaci\u00f3n de la arquitectura que no exist\u00eda antes. La arquitectura no ten\u00eda relevancia alguna, prueba de eso es que muchas de las mansiones del centro se botaban y se dejaban abandonadas a la espera de los cambios de planificaci\u00f3n. Ah\u00ed se instalaban playas de estacionamiento, a veces era una manzana entera, y esperaban a que aumentaran los precios del suelo seg\u00fan los cambios de la planificaci\u00f3n regional. Eso fue muy de los a\u00f1os 70. O bien constru\u00edan una mierda donde hab\u00eda antes hab\u00eda una construcci\u00f3n muy imponente. Hoy d\u00eda hay mecanismos para poner el grito en el cielo, por \u00faltimo. Tampoco soy un reaccionario en t\u00e9rminos de impedir la modernizaci\u00f3n de la ciudad, eso es inevitable, pero hac\u00eda falta un poquito de planificaci\u00f3n. Dentro de todo, la ciudad est\u00e1 mejor que antes. Antes cualquier cambio era hacia abajo, era pauperizaci\u00f3n. Ahora parece que por lo menos la promesa de lo moderno se verifica, antes no, era el inter\u00e9s del que compraba la casa para botarla y dimensionar su ganancia. En fin, dej\u00e9 de sufrir por eso, deliberadamente, dije: ya, no puedo ser el que sufre porque est\u00e1n demoliendo las casas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En \u201cPromesas de San Isidro\u201d mencionas los diarios de Flora Tupper de Bianchi. Destacas que ella menciona todos los hechos sin jerarqu\u00edas de intensidad, como si cada experiencia valiera lo mismo que la anterior. Esa manera de contar t\u00fa tambi\u00e9n la utilizas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella no te quiere ense\u00f1ar nada. La cosa es que do\u00f1a Mar\u00eda Flora, la abuela de Juan Emar, ten\u00eda algo, me da la impresi\u00f3n a trav\u00e9s de los textos, un poquito de chiflada. Eso define un habla y mirada particulares. Las cosas en las que se fija son siempre m\u00ednimas, no tienen perspectiva hist\u00f3rica, nada, una especie de fenomen\u00f3loga suelta. Esta cosa pr\u00edstina e inocente. Cuenta, por ejemplo, que cuando Eliodoro Ya\u00f1ez, ella era su suegra, se hab\u00eda titulado reci\u00e9n de abogado, do\u00f1a Mar\u00eda Flora decidi\u00f3 que ya pod\u00eda ser juez, entonces pidi\u00f3 una audiencia con el presidente Santa Mar\u00eda, fue a hablar y le dijo que le diera un cargo de juez a su yerno. El viejo le dijo que eso no se pod\u00eda hacer y que se fuera y a la salida de La Moneda do\u00f1a Mar\u00eda Flora se cae. Todo te lo cuenta con una planitud. No hace reflexiones. Cuenta nom\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un poco como est\u00e1n hechos los textos m\u00e1s informativos en<\/strong> <strong><em>Ciudad del olvido<\/em><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro, sin jerarqu\u00eda. Me gustan esos momentos en los que uno puede echar mano a un hecho que te proporciona por s\u00ed mismo este mecanismo. Por ejemplo, por ah\u00ed vi que el presidente Bulnes pas\u00f3 la Revoluci\u00f3n del 51 comiendo mote dentro de La Moneda. \u00a1Es guat\u00f3n! Otra vez desvi\u00f3 una comitiva para irse a Renca a comer frutillas. Renca prove\u00eda las frutillas de Santiago. Esos datos. No s\u00e9 si te acuerdas de <em>Vidas imaginarias<\/em>, de Marcel Schwob. En el pr\u00f3logo habla de ese tipo de detalles, que revelan una situaci\u00f3n, un entorno, iluminan mucho m\u00e1s de lo que parecen. Eso me gusta saber.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mencionas que el apego con los barrios tiene que ver con el inconsciente, se forja desde la infancia, los lugares originarios. Que eso es lo que llama la atenci\u00f3n de ciertos sectores de la ciudad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, totalmente. Hay cosas a las que yo reacciono con fobia. Sobre todo para la \u00e9poca de la pandemia, como que se aclar\u00f3 el aire ac\u00e1 y empezaron a aparecer colores del pasado, o sea, tonalidades m\u00e1s claras. Y de repente yo iba caminando y \u00a1oh!, a\u00f1o 69, me resultaba muy desagradable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfY por qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s algo infantil que no me gustaba de la vida, pero no lo he declarado. Me ha pasado al rev\u00e9s. Me pas\u00f3 varias veces de so\u00f1ar con que iba a un momento del pasado. So\u00f1\u00e9 una vez que era el a\u00f1o 50, en enero y yo iba al centro y estaban todas las cortinas cerradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero eso es una locura, el 50 no hab\u00edas nacido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hab\u00eda nacido. Caminaba por el centro y trataba de mirar todas las cosas. Otra vez so\u00f1\u00e9 con el 70, un atardecer de verano c\u00e1lido. Ven\u00eda por Vicu\u00f1a Mackenna y doblaba y hab\u00eda gente tomando bebidas, unas fuentes de soda y doblaba por la Alameda para abajo y ve\u00eda en la esquina el edificio Nieto, que lo deben haber botado un poquito despu\u00e9s, en el 71, estaba en conexi\u00f3n con el hospital San Borja, que era enorme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfLo pasas bien escribiendo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No. Esos textos ensay\u00edsticos, s\u00ed. Con <em>Mundos habitados<\/em> (Random House, 2022) lo pas\u00e9 muy bien. La escrib\u00ed a matacaballo. Se me hab\u00eda perdido. Perd\u00ed un computador, unas cosas que le pas\u00e9 a Germ\u00e1n Mar\u00edn, las perdi\u00f3 \u00e9l. La empec\u00e9 a escribir el 96 y cuando me ofrecieron hacerla agarr\u00e9 los pocos textos que ten\u00eda y empec\u00e9 a escribir a 1000 por hora. En muchos d\u00edas no hac\u00eda otra cosa y estaba muy encantado, me re\u00eda solo. Con \u201cPromesas de San Isidro\u201d tambi\u00e9n lo pas\u00e9 bien. Me asombraba encontrar cosas. Y otros textos ah\u00ed, el de Santa Luc\u00eda. S\u00ed, hay momentos en que lo paso bien. Lo que pasa es que en la cr\u00f3nica hay una voz muy clara. Si yo no tuviera compromisos con la prensa, no escribir\u00eda cr\u00f3nica. Estar\u00eda escribiendo otro tipo de texto. Me acuerdo de un doctor, un tipo mayor, creo que era de mi colegio, me par\u00f3 un d\u00eda, se subi\u00f3 con el auto a la vereda para comentarme algo sobre de <em>Santiago memoria<\/em>, este gallo era muy lector de escritores argentinos, y un d\u00eda me dijo vos cagaste, huev\u00f3n, por qu\u00e9, por esas huevadas de cr\u00f3nicas, no vas a escribir nunca m\u00e1s nada, no vas a poder escribir otras cosas. Creo que hoy lo puedo confrontar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfTe importa lo que se escribe sobre tu obra?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay momentos que s\u00ed. Hay textos muy lindos a veces, cuando alguien descubre algo que uno hizo de lo cual no tiene clara consciencia. Eso me sorprende siempre. A veces peque\u00f1os alcances, como un amigo que me dijo: tu primer libro se llama <em>Santiago de memoria<\/em> y este \u00faltimo, <em>Ciudad del olvido<\/em>, \u00a1y es lo mismo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Cristian Salgado Poehlmann<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciudad del olvido (Random House, 2026) es el \u00faltimo libro de Roberto Merino (Santiago, 1961). Aqu\u00ed se aleja de la cr\u00f3nica pura y aborda Santiago con mayor espesor y extensi\u00f3n. Son textos que juegan con distintos registros: el ensayo, la cr\u00f3nica y el reportaje. Con ciertos atisbos incluso, en t\u00e9rminos de estilo, de Puentes levadizos. 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