{"id":6925,"date":"2026-11-03T10:38:05","date_gmt":"2026-11-03T13:38:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6925"},"modified":"2026-11-03T10:38:55","modified_gmt":"2026-11-03T13:38:55","slug":"las-animas-de-dia-claro-del-colectivo-ctm-por-emilio-mocarquer-olivares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/11\/03\/las-animas-de-dia-claro-del-colectivo-ctm-por-emilio-mocarquer-olivares\/","title":{"rendered":"Las \u00c1nimas de d\u00eda claro del Colectivo CTM \u2013 Por Emilio Mocarquer Olivares"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la Eduvigis sus cinco hermanas casi casi no hablan y, aun as\u00ed, aunque muy poco, sabemos suficiente, lo necesario para entender que, a diferencia del resto, no debi\u00f3 haberle quedado deseo alguno por cumplir. Seg\u00fan la Luzmira, estar\u00e1 \u201ctost\u00e1ndose en los santos infiernos\u201d y a la Bertina, hoy, ese precio o penitencia le parece hasta razonable si total, haya sido o no verdad lo del <em>casao<\/em>, la Eduvigis, se dice, se fue \u201ccantando\u2019e felicid\u00e1\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No m\u00e1s conocemos a cinco de las seis hermanas Gonz\u00e1lez. A Luzmira, Floridema, Zelmira, Orfilia y Bertina. A las que despu\u00e9s de muertas se quedaron penando la casa familiar y confirm\u00e1ndonos la veracidad de la premisa que sostiene la obra: no han de partir las almas de los muertos que no cumplieron en vida sus deseos. Y en eso est\u00e1n, repitiendo a diario qui\u00e9n sabe qu\u00e9 rutina y sosteniendo, vayamos a saber nosotros, qu\u00e9 discusiones que muy seguramente se sabr\u00e1n de memoria, si vivieron juntas tantos a\u00f1os y tantos a\u00f1os juntas llevan, tambi\u00e9n, muertas. O en eso estaban hasta que desde San Bernardo y porfiando al primo llega el Eulogio a Talagante a comprar la quinta en la que est\u00e1 la casa de las Gonz\u00e1lez, a revolverles la pena (el acto y el sentir).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Colectivo CTM (l\u00e9ase: Cuerpo, Texto, Multimedia) toma <em>\u00c1nimas de d\u00eda claro<\/em> (Alejandro Sieveking, 1961) y la mantiene \u00edntegra para hacerla, al mismo tiempo, completamente suya. La didascalia inicial es honrada con el cuidado de un trabajo escenogr\u00e1fico que ofrece al p\u00fablico la \u201ccasa de campo abandonada\u201d y la proyecci\u00f3n digital del \u201csendero que conduce al camino\u201d por el que van a saber irse las hermanas de a una y a destiempo. Custodian tambi\u00e9n los CTM la m\u00fasica, el trabajo que el primer director de la obra proporcionara hace ya m\u00e1s de sesenta a\u00f1os \u2013arreglos y grabaciones mediante\u2013 a las funciones que dirigi\u00f3. La cueca que se canta y que se baila (\u201cEl beso, el beso de la soltera, \/ ay, ay, ay no es como \/ no es como el de la casada\u2026\u201d), la canci\u00f3n de las despedidas (\u201cAdi\u00f3s hermanas queridas. \/ Me voy pa tierras extra\u00f1as\u2026\u201d) y los guitarreos que anuncian las partidas trabajan la memoria: no hemos de olvidar, los nuevos espectadores del teatro chileno, al teatrista a cargo del primer estreno de esta obra en la d\u00e9cada de los 60.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El respeto estoico por el texto como por el trabajo de V\u00edctor Jara son tambi\u00e9n pero no \u00fanicamente la propuesta del Colectivo. De esta labor es consciente el p\u00fablico ri\u00e9ndose de los chistes inteligentemente entregados, emocion\u00e1ndose con cada una de las partidas, coordinando sus reacciones de cara a la sincron\u00eda de los movimientos corporales del elenco, y sorprendi\u00e9ndose de las caracterizaciones de los j\u00f3venes actores y actrices que representan a las hermanas, apostando sobre seguro que incluso si no contaran con m\u00e1scaras cubri\u00e9ndoles la mitad del rostro, sabr\u00edan triunfar en la trabajosa representaci\u00f3n esc\u00e9nica de unas viejas curcunchas, ma\u00f1osas y picaronas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero volvamos a la Eduvigis, fantasma acaso de las fantasmas, y especulemos un poco m\u00e1s. Si el beso que Eulogio da a Bertina actualiza ya en el primer acto el deseo que la manten\u00eda \u00e1nima para evitar que parta hasta que lo haga \u00e9l, \u00bfc\u00f3mo leer, desde su venida a Talagante, el cumplimiento de los deseos de las dem\u00e1s? Despu\u00e9s de la propuesta del Colectivo CTM alcanzo a ver lo que en el texto yo no hab\u00eda le\u00eddo: sugiero a la sexta hermana. Un traguito de mistela, un hallazgo renunciado hac\u00eda tiempo, la dicha de la otra y una revancha parecieran recordar a las Gonz\u00e1lez que podr\u00eda perfectamente pertenecerles a ellas tambi\u00e9n el derecho del que alguna vez fue la Eduvigis titular.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiero decir, avanza la obra y parecieran las hermanas sospechar, quiz\u00e1s demasiado tarde, que tal vez habr\u00edan podido tambi\u00e9n ellas escoger distinto. Como Orfilia, que despidi\u00e9ndose de Bertina musita que \u201ccuando una es \u00e1nima, piensa que una es \u00e1nima por algo m\u00e1s importante, como lo suyo. Pero nu\u2019es na as\u00ed\u201d. Y a m\u00ed el recuerdo se me dispara y me trae de vuelta la verg\u00fcenza del d\u00eda de la funci\u00f3n a la que asist\u00ed y la conversaci\u00f3n que sostuve, contra mi voluntad, horas antes. Una que yo habr\u00eda ignorado, haci\u00e9ndome \u2013y c\u00f3mo no iban a saberlo las hermanas\u2013 indefinidamente el loco. Pero no se pudo y adem\u00e1s a la funci\u00f3n me siguieron y persiguieron, reci\u00e9n entiendo, espectadores espectrales que apenas si distingu\u00ed entre las butacas de una sala a oscuras y que, ahora recuerdo, se parec\u00edan un poco a las disculpas que yo juraba que me deb\u00edan a m\u00ed. O no. Ya s\u00e9. A las que yo no he pedido todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Emilio Mocarquer Olivares<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ficha t\u00e9cnica:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dramaturgo: Alejandro Sieveking<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Directora: Mar\u00eda Jos\u00e9 Pizarro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Compa\u00f1\u00eda: Colectivo CTM<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elenco: Martina Ruiz, Santiago Macchi, Franco Falc\u00f3n, Leonardo Segura, Crist\u00f3bal Mu\u00f1oz, Crist\u00f3bal Bravo, Valentina Escobar, Sof\u00eda Rodr\u00edguez, Fernando Yamal e Ignacio Tolorza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asistencia de direcci\u00f3n: Daniela Espinoza<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dise\u00f1o: Gabriela Torrej\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dise\u00f1o de iluminaci\u00f3n y sonoro: Mar\u00eda Jos\u00e9 Pizarro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mapping: Ignacio Tolorza<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Producci\u00f3n: Pamela Jaque y Cizarro producciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><sup>*<\/sup> Las citas al texto fueron tomadas del <a href=\"https:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0010187.pdf\">siguiente enlace<\/a> correspondiente a la versi\u00f3n disponible en el sitio <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\">www.memoriachilena.gob.cl<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la Eduvigis sus cinco hermanas casi casi no hablan y, aun as\u00ed, aunque muy poco, sabemos suficiente, lo necesario para entender que, a diferencia del resto, no debi\u00f3 haberle quedado deseo alguno por cumplir. 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