{"id":6878,"date":"2026-10-06T14:03:52","date_gmt":"2026-10-06T17:03:52","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6878"},"modified":"2026-10-06T14:04:56","modified_gmt":"2026-10-06T17:04:56","slug":"vitas-sobre-la-vida-de-pablo-de-pablo-urzua-por-manuel-boher","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/10\/06\/vitas-sobre-la-vida-de-pablo-de-pablo-urzua-por-manuel-boher\/","title":{"rendered":"Vitas. Sobre La vida de Pablo de Pablo Urz\u00faa \u2013 Por Manuel Boher"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00e9tica de Pablo admite un d\u00eda bueno cada dos malos. Las f\u00f3rmulas de su pasi\u00f3n, por eso, ser\u00e1n las de la paciencia, la vicar\u00eda y el recuerdo. Es una \u00e9tica sin ganancia, como la de Ariosto, que ve en ese <em>saber perder<\/em> las normas del refinamiento y la elegancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La rueda de los d\u00edas de Pablo -voz, personaje y autor de este libro- ha fijado esta dieta: haciendo cierta la espera y cierto el optimismo, avanzando el calendario como en las may\u00fasculas del pastillero donde se divide la semana. Pablo espera ese d\u00eda bueno, lo vive y lo deja atr\u00e1s, para volver a esperarlo. \u201cLa pr\u00f3xima vez que te duela algo\/ \u2018algo\u2019\/ pract\u00edcalo\/ y te doler\u00e1 dos veces\u201d, dice en un poema que abstrae la f\u00f3rmula. El tiempo es tutelar en este libro y me interesa esa soberbia; esa madura neutralidad con que transcurre en los poemas. Anaf\u00f3rico, enumerativo, mentalizado, Pablo, construye sobre arena el delicado castillo de esta \u201cvida\u201d que pasa, queda, cambia, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me ocurren algunos ejemplos, acaso, geneal\u00f3gicos del Pablo al que Pablo Urz\u00faa nos introduce: sus antepasados m\u00edsticos. Primero, pienso en un Christofer Robin adulto, al que se le ha perdido su Winnie de Pooh, como en esa pel\u00edcula de Ewan Mcgregor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego pienso en Omar Jayyam, quien se a\u00edsla del ruido de guerra en esa Persia del siglo XI, mientras los que fueron sus amigos ascienden por la cadena militar hasta matarse. Ah\u00ed, en una caba\u00f1a, habla con Dios y entiende que no importa la medida del tiempo sino el af\u00e1n de llenarlo, de perderlo, de ocuparlo: para el expansivo y el borracho Omar, no hay diferencia entre viernes y lunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ac\u00e1 Pablo -ocupando sus trajes isabelinos, su disfraz de Napole\u00f3n, de Bonvallet- le habla a su ret\u00f3rico Winnie de Pooh, como el joven pr\u00edncipe de Dinamarca a la calavera del payaso. En este libro, le muestra con intensidad y nitidez, y descosidamente ante todos, correos privados con exes, fechas de dif\u00edcil sentido, donde cierto fetiche se cumpli\u00f3; se recuerda con sus padres de 5, 6, 13, 15, 21 a\u00f1os; recuerda la tele donde se manifestaba su abuelo como Samara, mientras su mam\u00e1 jugaba compulsivamente al Mario Bros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro funciona como una desordenada baraja de d\u00edas, de miscel\u00e1neas australes, donde se intercalan amnesias y recuerdos hiper-espec\u00edficos: como Parra en ese poema donde dice haberlo perdido todo y, sin embargo, no puede quitarse de la cabeza la imagen de \u201cun trozo de cebolla visto durante la cena\u201d, donde cree cifrar ese \u201cabismo que nos separa de los otros abismos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Un d\u00eda a la vez<\/em>\u201d, es la sentencia que emparenta el programa de la rehabilitaci\u00f3n y el gui\u00f3n de una ruptura amorosa, dos fuerzas \u00e9ticas y temporales que empujan a Pablo, que hacen de <em>La vida de Pablo<\/em> tambi\u00e9n el derrotero de quien intenta volver a la vida, porque la ama y la odia; y la entiende y la desconoce por partes iguales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>topos<\/em> de Pablo es inestable y rotativo, pero siempre metropolitano, santiaguino; se ve un departamento, un gato, una bomba de bencina cercana; las luces dulces de los autos estacionados. La <em>moral<\/em> de Pablo, en cambio, es una de dietas ir\u00f3nicas y cenicientas rutinas de ejercicio, donde el gesto fantasmal del consumo se articula en las claves de la vigorexia, de la obsesi\u00f3n por una vida sana, postergada. Pablo -radicalmente horizontal- pasa a ser el DT que dirige como valkiria las carrozas de un desastre que nunca se formula en el libro, del que no sabemos si escap\u00f3, si est\u00e1 recuper\u00e1ndose, o si a\u00fan est\u00e1 por venir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus aprendizajes contienen una nitidez alucinada: \u201ccuando deje la droga, voy a fumar mariguana\u201d, adagios simples, como los mensajes en las galletas de la fortuna, a los que las malas traducciones y la intenci\u00f3n cosmopolita hacen tan extra\u00f1os, que nos revelan algo, aunque no los entendamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed est\u00e1, en la portada: Pablo ahora y Pablo de ni\u00f1o, y entre ellos: la vida de Pablo. El problema con el g\u00e9nero de las \u201cvitas\u201d (las Vidas Paralelas, Vidas Imaginarias; las vidas de santo como la Vida de San Pablo, Santa Teresa de \u00c1vila, San Jer\u00f3nimo, etc.) es nunca contar con los recursos necesarios para hacer el c\u00e1lculo de cu\u00e1nto tienen de verdad y cu\u00e1nto de mentira. En <em>La vida de Pablo,<\/em> la autoridad autobiogr\u00e1fica sobrepasa en bien de acotar la plasticidad y la ambivalencia del g\u00e9nero po\u00e9tico. El estilo de Pablo Urz\u00faa -el autor- se hace cargo de lleno de este problema, resolviendo esta representaci\u00f3n a su favor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>El show debe continuar,<\/em> \u00faltima secci\u00f3n del libro: Pablo ya pelea con Pablo; lo desacredita, lo encomia, lo hace ser un actor de s\u00ed mismo, interpretando ese papel ante nadie y para nada. En el poema \u201cverdad\u201d, el estado de estas cuestiones se abisma: entre los once enunciados que Pablo da, solo uno es mentira. Ese es el espejo de mejor medida o bien la m\u00e1quina de mundo -como dir\u00eda Vasco de Gama- con que guiarse por este libro tan sorprendente como mim\u00e9tico, tan mundano e inventivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y all\u00e1 van todos los Pablos de este libro, dispers\u00e1ndose desde ese tiempo de amor y error que describe el primer mon\u00f3logo del libro. Y los vemos recuperar la imaginaci\u00f3n y el sentido que ha pretendido perderse, como el Winnie de Pooh, para el Cristofer Robin adulto. Ah\u00ed el libro -el poema- es un soporte que inquiere sobre s\u00ed mismo, que dilata las intenciones de Pablo de ser otro y el mismo, de moverse hacia la alegr\u00eda sin renunciar a la inmovilidad, al recato, a repetir en su mente aquello que lo averg\u00fcenza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo Urz\u00faa lleva a cabo del todo esta idea tan moderna -ese querer y no querer- logrando en cada poema la sensaci\u00f3n de parte y mundo, de ir y quedarse, de s\u00ed y no. Y celebro este libro con \u00e9l, a quien agradezco la posibilidad de leer un diario sin duda tramposo, emotivo y sincero, que alarga y manipula la humanidad de su autor m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Manuel Boher<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fotograf\u00eda de Alex Webb<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"647\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m-647x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6879\" style=\"width:302px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m-647x1024.png 647w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m-189x300.png 189w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m-768x1216.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m-970x1536.png 970w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m-252x399.png 252w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-1.58.22-p.-m.png 1028w\" sizes=\"auto, (max-width: 647px) 100vw, 647px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre<br><br>La vida de Pablo<br>Pablo Urz\u00faa<br>Aparte<br>2026<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00e9tica de Pablo admite un d\u00eda bueno cada dos malos. 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