{"id":6869,"date":"2026-10-01T18:47:43","date_gmt":"2026-10-01T21:47:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6869"},"modified":"2026-10-01T18:51:00","modified_gmt":"2026-10-01T21:51:00","slug":"sobre-si-esto-fuera-una-pelicula-de-jorge-polanco-por-yanko-gonzalez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/10\/01\/sobre-si-esto-fuera-una-pelicula-de-jorge-polanco-por-yanko-gonzalez\/","title":{"rendered":"Sobre Si esto fuera una pel\u00edcula de Jorge Polanco \u2013 Por Yanko Gonz\u00e1lez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Presentar \u201cSi esto fuera una pel\u00edcula\u201d exige una peque\u00f1a renuncia previa: la renuncia a hablar de esta obra como se habla de un libro obediente. Porque este no lo es. No viene a quedarse quieto sobre la mesa, aunque nazca precisamente ah\u00ed, en el entintado y los rodillos serigr\u00e1ficos; en ese espacio dom\u00e9stico y material donde la palabra del poema se junta con las tijeras, los borrones y los tachados, como si la imaginaci\u00f3n no fuera una facultad sublime sino un oficio manual, una faena de mesa larga, de manchas largas, de paciencia y de cisuras. El libro se presenta como \u201cCuaderno de Poemas Gr\u00e1ficos\u201d y esa definici\u00f3n no es una atalaya, es una provocaci\u00f3n, porque el poema no ilustra nada, sino que toca, fricciona, hiere y arrastra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es que hay libros que quieren ser le\u00eddos. Este, adem\u00e1s, quiere ser mirado, y no de cualquier manera. Quiere ser mirado como se mira una escena despu\u00e9s de que sucedi\u00f3, aunque no sepamos todav\u00eda qu\u00e9. De ah\u00ed pareciera provenir el t\u00edtulo, que es un acertijo, porque opera como una promesa siendo una trampa: \u201cSi esto fuera una pel\u00edcula\u201d no afirma, especula con el que visiona y con el que lee. No entrega un mundo terminado, abre un r\u00e9gimen de percepci\u00f3n. Nos dice, en el fondo, que todo esto (caras, recortes, manchas, mapas, cuerpos, espectros, papeles arrancados a mano, en fin, el gran tejido, textura y textualidad de su <em>ready made<\/em>) pide montaje, no conclusi\u00f3n. Pide secuencia. Pide tiempo y, sobre todo, pide sospecha, porque lo que se muestra siempre son pruebas parciales, evidencias rotas, memorias que no terminan de aceptar su condici\u00f3n de fragmento.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"724\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.29-p.-m-1024x724.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6871\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.29-p.-m-1024x724.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.29-p.-m-300x212.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.29-p.-m-768x543.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.29-p.-m.png 1170w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro nos susurra que nace de una escena primordial (una ni\u00f1a haciendo por primera vez la pinza con los dedos, trazando letras y dibujos mientras, en otro rinc\u00f3n, el autor dispone papeles y libretas) para decirnos que despu\u00e9s todo ser\u00e1n restos que pedir\u00e1n otra forma, a contrapelo de la higiene, de la superficie tersa, y que terminar\u00e1n anudados a una po\u00e9tica del residuo como verdad de la experiencia. Y acaso por eso uno siente, al avanzar por sus p\u00e1ginas, que el verdadero protagonista del libro-filme no es una idea ni una figura, ni siquiera un tema, sino una operaci\u00f3n: la de sacar algo a la luz sin limpiarlo demasiado. Un libro as\u00ed entiende que el exceso de asepsia tambi\u00e9n es una forma de censura. Por ello, la imagen-poema o, mejor, el fotograma, no se acicala ni se pule, se frota.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"722\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.00-p.-m-1024x722.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6872\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.00-p.-m-1024x722.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.00-p.-m-300x211.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.00-p.-m-768x541.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.30.00-p.-m.png 1172w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al seguir explor\u00e1ndolo -porque aqu\u00ed uno es un espele\u00f3logo- nos damos cuenta de que el pensamiento tambi\u00e9n tiene dedos y la irrupci\u00f3n e iteraci\u00f3n de subtitulados en algunas escenas resultan decisivas precisamente para que no lo olvidemos: \u201c\u00bfCu\u00e1l es tu nombre? \/ \u00bfQui\u00e9n habla por ti? \/ \u00bfDe d\u00f3nde viene esa voz?\u201d. Son preguntas que cavilan antes de escribirse. En realidad, son preguntas terribles, porque cada vez que alguien pregunta qui\u00e9n habla por ti, lo que est\u00e1 preguntando es qui\u00e9n te presta lenguaje, qui\u00e9n te lo quita, qui\u00e9n te lo administra. De ah\u00ed que este libro no sea, en ning\u00fan caso, un mero cruce entre poes\u00eda y artes visuales, esa f\u00f3rmula tan c\u00f3moda que a veces sirve para no decir nada. No. Aqu\u00ed hay algo m\u00e1s inc\u00f3modo. Hay una disputa por la aparici\u00f3n. Ve\u00e1moslo en otra de las preguntas clave que parpadean en el libro: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que descubre el dibujo? \/ \u00bfQu\u00e9 comienza a aparecer en uno?\u201d. Es que palabra e imagen se fabrican al mismo tiempo; es que el dibujo descubre algo, s\u00ed, pero mientras descubre el mundo tambi\u00e9n descubre una zona del que mira, del que traza, del que recuerda, del que pega, del que tensa la malla, del que emulsiona y del que hiere la madera con la gubia. Una densidad escasa en tiempos en que la imagen circula sin haber nacido de ninguna fricci\u00f3n. Porque aqu\u00ed todo raspa, todo deja astilla. El libro sabe (y esa es una de sus virtudes mayores) que no hay trabajo est\u00e9tico sin la violencia del procedimiento y Jorge devuelve a la imagen su tiempo de fabricaci\u00f3n, su respiraci\u00f3n trabajosa, como record\u00e1ndonos que la imagen no aparece por iluminaci\u00f3n; aparece por herida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda un error leer este libro-filme s\u00f3lo como una celebraci\u00f3n del mestizaje po\u00e9tico-visual. Tambi\u00e9n hay aqu\u00ed una sensibilidad hist\u00f3rica, incluso cuando no se organiza en forma de relato. Por sus p\u00e1ginas cruzan rostros, multitudes, retratos, huellas de archivo, escenas donde la memoria privada y la memoria social se contaminan mutuamente. Y de pronto irrumpen, como golpes secos, n\u00facleos verbales: \u201cOdio y violencia\u201d, \u201cProhibido decir\u201d, \u201cFuerzas especiales\u201d y el milagroso escrito \u201cSal descalza al jard\u00edn\u201d. Esos no son accidentes visuales; son, en tantos poemas, zonas de condensaci\u00f3n. Son, si se quiere, las palabras que devuelven el libro a un afuera conflictivo, a un pa\u00eds y a una historia donde el lenguaje ha sido regulado, el cuerpo hostigado y la imagen usada tanto para testimoniar como para encubrir. Y en esa mezcla de intimidad y cat\u00e1strofe, de infancia y archivo, el libro encuentra una de sus formas m\u00e1s singulares de emoci\u00f3n. Digo emoci\u00f3n y no emotividad, porque son cosas distintas. La emotividad suele pedirle al lector que sienta algo prefabricado; la emoci\u00f3n verdadera, en cambio, aparece cuando una forma logra poner en relaci\u00f3n elementos que no sab\u00edamos que pod\u00edan tocarse. Aqu\u00ed se tocan, por ejemplo, la carta y la mancha, el poema y la trama, la ni\u00f1a y el espectro, la p\u00e1gina y el patio, la casa y la intemperie y uno entiende, entonces, que el libro entero trabaja sobre una bot\u00e1nica de los restos personales y colectivos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"722\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.29.08-p.-m-1024x722.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6873\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.29.08-p.-m-1024x722.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.29.08-p.-m-300x212.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.29.08-p.-m-768x542.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.29.08-p.-m.png 1168w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, quisiera apuntar algo m\u00e1s. A m\u00ed me gusta mucho que este libro contenga en su subt\u00edtulo la palabra \u201ccuaderno\u201d. Porque el cuaderno es una forma modest\u00edsima y, sin embargo, feroz. No tiene la solemnidad marm\u00f3rea del gran volumen ni la pulcritud empresarial del objeto de dise\u00f1o que hoy tantos confunden con obra. El cuaderno admite la prueba, la vacilaci\u00f3n, el hallazgo lateral, el error que no se borra del todo. Justamente por eso puede volverse una forma de pensamiento de las m\u00e1s honestas. Y aqu\u00ed, en esta obra de Jorge, el cuaderno no es un g\u00e9nero menor, es una afirmaci\u00f3n de soberan\u00eda. Permite que convivan la serie y el fragmento, la insistencia y la deriva, el poema breve y la imagen obstinada, el gesto infantil y la violencia hist\u00f3rica. Permite, de hecho, que ni el libro ni el filme cierren donde los libros y los filmes suelen cerrar. Uno termina de pasar las p\u00e1ginas y lo que queda no es una conclusi\u00f3n sino una reverberaci\u00f3n, como si las im\u00e1genes siguieran imprimi\u00e9ndose por debajo de los p\u00e1rpados. Y eso, por cierto, transforma el \u201csi esto fuera\u201d condicional del t\u00edtulo en la verdadera pel\u00edcula. Pero no la pel\u00edcula proyectada, sino la pel\u00edcula residual que el ojo se lleva a casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valdivia, abril de 2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Yanko Gonz\u00e1lez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas las im\u00e1genes presentes pertenecen al libro.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"584\" height=\"828\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.28.42-p.-m.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6874\" style=\"width:305px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.28.42-p.-m.png 584w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Captura-de-pantalla-2026-10-01-a-las-6.28.42-p.-m-212x300.png 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Si esto fuera una pel\u00edcula<\/em><br>Jorge Polanco<br>Kultr\u00fan<br>2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentar \u201cSi esto fuera una pel\u00edcula\u201d exige una peque\u00f1a renuncia previa: la renuncia a hablar de esta obra como se habla de un libro obediente. 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