{"id":684,"date":"2018-12-18T17:27:20","date_gmt":"2018-12-18T20:27:20","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=684"},"modified":"2018-12-18T17:39:35","modified_gmt":"2018-12-18T20:39:35","slug":"los-renegados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2018\/12\/18\/los-renegados\/","title":{"rendered":"Los Renegados"},"content":{"rendered":"<p>Cuando leo la palabra Renegado recuerdo una serie de televisi\u00f3n de los 90. En la imagen inicial hay un atardecer rojizo donde el sol gigante marca el camino mientras a contraluz avanza la figura del renegado en su moto. El pelo ondeando y las guitarras (mezcla de m\u00e9trica country con <em>slide) <\/em>completan la secuencia que despu\u00e9s contin\u00faa con tomas aleatorias de explosiones, rev\u00f3lvers y miradas sospechosas. En la intro se dec\u00eda que era un polic\u00eda y hab\u00eda testificado contra los suyos. El peor pecado. Estaba condenado a escapar.<\/p>\n<p>En mi cabeza se cruzaban las experiencias de la serie de televisi\u00f3n con un verano caluroso en la ciudad costera de Atl\u00e1ntida, la idea de un cubre cama sudado por la falta de aire acondicionado y la fabulaci\u00f3n constante de salir por un helado. En la televisi\u00f3n el renegado escapaba de Bobby Sixkiller -s\u00e1cate un nombre- mientras le hac\u00eda el quite al tedio.<\/p>\n<p>Todo esto volvi\u00f3 a mi recuerdo cuando le\u00ed la noticia de que el Walker Center de Minnesota, dedicado entre otras cosas a conservar un archivo audiovisual experimental, ven\u00eda con una muestra a la Cineteca Nacional gracias a las gestiones de La Fuga. Puse r\u00e1pidamente mi nombre en el formulario y agend\u00e9 la fecha. Instancias as\u00ed no abundan.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 veo que est\u00e1n probando el proyector de 16mm. Por mi edad no tengo apego nost\u00e1lgico al celuloide como soporte, pero cada vez que me encuentro en una proyecci\u00f3n as\u00ed me maravilla el sonido de la m\u00e1quina, la textura de las im\u00e1genes y la sensaci\u00f3n de estar en un ritual.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-685 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/42021.large_.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"658\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/42021.large_.jpg 900w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/42021.large_-300x219.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/42021.large_-768x561.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>Existe alrededor de la Cineteca Nacional una fauna que circula d\u00eda a d\u00eda por las mazmorras de La Moneda buscando ver en sala grande los estrenos semanales o alguna sorpresa de la cartelera mensual. All\u00ed ubico al Topo, al Peluca, y al Steve Zissou chileno. No conozco sus nombres pero podr\u00eda hablar largo rato sobre sus gustos. El Topo es fan\u00e1tico de James Benning y Lav D\u00edaz, re\u00ed cuando bromeando catalog\u00f3 Season of the Devil (que dura cuatro horas) como una peliculita para todo p\u00fablico respecto al resto de las obras del filipino. El Peluca tiene gustos diversos y \u00faltimamente est\u00e1 obsesionado con la fotograf\u00eda del brasile\u00f1o Rui Po\u00e7as (Zama; El Ornit\u00f3logo). El Steve Zissou es mayor que los otros dos (ambos alrededor de los 30), bordea los 60 pero tiene un cuerpo atl\u00e9tico y muchas veces viste con ropa de deporte. Es quiz\u00e1s la \u00fanica entrada segura de los ciclos curados por el Goethe Institut a las 15 o 17 de la tarde, y es frecuente verlo coqueteando con se\u00f1oras despu\u00e9s de la funci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Topo y el Peluca estaban en la funci\u00f3n del Walker Center. Me sent\u00e9 al lado del primero. Mala decisi\u00f3n ya que acostumbra a murmurar en las pel\u00edculas con ruidos como \u201cum\u201d, \u201cahm\u201d, \u201cingenioso\u201d, \u201cilusorio\u201d. Es la reencarnaci\u00f3n del narrador del cortometraje La Maleta de Ra\u00fal Ruiz. Pero eso no impide que haga callar al resto de las personas cuando hablan.<\/p>\n<p>El origen de la palabra renegado refiere a la persona que deja su religi\u00f3n para convertirse a otra, es decir, al renegar de la primera se condena a vivir como renegado tanto de los que abjura como de los que lo reciben. El concepto de renegado y el de ap\u00f3stata por suerte no son excluyentes a su uso religioso. Se puede renegar de la familia, de la patria y de la clase. Lorenzo Lamas reniega en la famosa serie de televisi\u00f3n del pacto de silencio de los polic\u00edas. \u00bfDe qu\u00e9 reniegan los cineastas experimentales? Del c\u00e1non, de la hegemon\u00eda formal y narrativa del languidecido Hollywood sesentero.<\/p>\n<p>Comienza la funci\u00f3n con Allen Downs y un estudio crom\u00e1tico de las calles de Minnesotta acompa\u00f1adas de jazz. Luego aparece Brakhage y su genial Mothlight donde se convierte en el asesino de polillas m\u00e1s famoso del cine introduciendo sus alas entre las cintas, formando relieves, colores y texturas mientras desaf\u00eda su propio soporte. Castro Street de Bruce Baillie trata sobre los trenes, autos, personas y sonidos de la calle del mismo nombre en Richmond -no confundir con el famoso barrio Castro de San Francisco- con gran calidad t\u00e9cnica respecto a los colores y un montaje sensorial. Hasta all\u00ed todo parec\u00eda tranquilo, media hora y tres cortometrajes, distintas t\u00e9cnicas y autores. Pero lleg\u00f3 el turno de Paul Sharits y su T,O,U,C,H,I,N,G. En menos de 10 minutos logr\u00f3, al igual que los talentosos del f\u00fatbol, echar un par de jugadores del equipo contrario.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-686 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/mothlight.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"501\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/mothlight.jpg 600w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/mothlight-300x251.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>En realidad fueron tres los que no soportaron el montaje epil\u00e9ptico de colores y la repetici\u00f3n absurda de la palabra <em>destroy<\/em>. El primero fue un se\u00f1or de alrededor de 60 que silenciosamente se retir\u00f3 de la sala. Luego, claramente ofuscado, otro viejo se fue haciendo sonar el vaiv\u00e9n de su butaca lo m\u00e1s posible, despotricando algo as\u00ed como \u201cpara qu\u00e9 traen esta mierda\u201d. El tercero fue otro viejo que, para diferenciarse de los anteriores desertores, no encontr\u00f3 nada mejor que insultar el cortometraje en ingl\u00e9s as\u00ed tambi\u00e9n las curadoras estadounidenses se daban por enteradas de su disenso. Lo \u00fanico que alcanc\u00e9 a escuchar fue <em>Shit<\/em>, un tipo inclusivo.<\/p>\n<p>Los tres se\u00f1ores mayores que salieron de la sala son tambi\u00e9n renegados. Deben haber planificado con anterioridad asistir a este evento con ganas de ver algo diferente. Deben pensar que son buenos espectadores de cine. Reniegan justamente de sus ganas de asistir y de la idea que pueden tener de s\u00ed mismos. Una de las curadoras se\u00f1al\u00f3 con algo de picard\u00eda que todas las veces que hab\u00edan hecho esta muestra algunas personas se iban de la sala. Los renegados tambi\u00e9n pueden tener quienes los renieguen.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-688 size-large\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Sidewinders_Delta_ONeill_02_W-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" \/><\/p>\n<p>Sigamos con los experimentales. En 69 Robert Breer, con un l\u00e1piz y un papel -tal como esa mala frase de la Concerta- realiza animaci\u00f3n 3D. Cilindros, pir\u00e1mides y prismas varios juegan a atraerse pero nunca llegan a tocarse en un baile geom\u00e9trico que tiene como epicentro un simple block. En Sidewinder\u2019s Delta, Pat O\u2019Neill tensiona el soporte f\u00edlmico, lo ataca para buscar sus l\u00edmites, perfora y raya. El resultado es un relato de encuadres atractivos que rotan en profundidad y color siendo constantemente intervenidos. All\u00ed ninguna imagen permanece quieta, sino que expectante al cambio, a la voluntad del creador, a convertirse en algo distinto.<\/p>\n<p>Luego de la funci\u00f3n vi al Topo y al Peluca conversando en el ba\u00f1o, salud\u00e9 de lejos. Hablaban con pasi\u00f3n de los cortometrajes que hab\u00edan visto, transmit\u00edan apreciaciones como si fueran ni\u00f1os en el colegio intercambiando l\u00e1minas del flamante \u00e1lbum de Panini. Son tambi\u00e9n renegados, viven en la apostas\u00eda constante de rondar, hambrientos, las salas alternativas en busca de otros cines. Hoy, gracias a esta muestra, los renegados de un lado y del otro parecen ganar. Dejan de escapar porque se pueden ver las caras. Mientras la moto transita el atardecer, el renegado -espero- tambi\u00e9n se encuentra un poco m\u00e1s a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando leo la palabra Renegado recuerdo una serie de televisi\u00f3n de los 90. En la imagen inicial hay un atardecer rojizo donde el sol gigante marca el camino mientras a contraluz avanza la figura del renegado en su moto. 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