{"id":6836,"date":"2026-09-23T16:40:55","date_gmt":"2026-09-23T19:40:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6836"},"modified":"2026-09-23T16:47:15","modified_gmt":"2026-09-23T19:47:15","slug":"si-se-de-algunas-cosas-una-poetica-de-la-dependencia-por-richard-siken-traduccion-de-fernando-hormazabal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/09\/23\/si-se-de-algunas-cosas-una-poetica-de-la-dependencia-por-richard-siken-traduccion-de-fernando-hormazabal\/","title":{"rendered":"Si s\u00e9 de algunas cosas: Una po\u00e9tica de la dependencia \u2013 Por Richard Siken \u2013 Traducci\u00f3n de Fernando Hormaz\u00e1bal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Vereda<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me arrastr\u00e9 a la puerta de entrada y la abr\u00ed de golpe para que la ambulancia pudiera encontrarme. Era algo extra\u00f1o de hacer, ya que no hab\u00eda llamado a ni una ambulancia, as\u00ed que me arrastr\u00e9 al final de la vereda y me sent\u00e9 ah\u00ed, lo que segu\u00eda sin tener sentido. Todos los condominios se ven igual, as\u00ed que ser\u00eda dif\u00edcil encontrarme sin la puerta abierta. Hab\u00eda un ruido en mi cabeza y no pod\u00eda costear una ambulancia, as\u00ed que llam\u00e9 a un amigo para que me viniera a buscar y no estaba contento. Se sent\u00eda raro. Me devolv\u00ed y cerr\u00e9 la puerta y me qued\u00e9 en la entrada de la casa esperando a mi amigo, pero no estaba parado en la entrada, estaba tirado en la vereda con mi cara apoyada en mi bolso, porque no pod\u00eda pararme y estaba preocupado de que fuera a asustar a mi amigo, asi que me gir\u00e9 sobre mi costado y me apoy\u00e9 en mi brazo d\u00e9bil mientras mis piernas se paralizaron tras de m\u00ed. Sostuve el bolso contra mi pecho y trat\u00e9 de verme casual, con mi sonrisa torcida y ojos desorbitados. Era dif\u00edcil mantener mi cabeza en alto, pero segu\u00ed sonri\u00e9ndole al cemento y la borrosa distancia hasta que pude ver las ruedas del auto y los zapatos de mi amigo. Sent\u00ed como que corr\u00eda hacia \u00e9l, pero no me mov\u00eda. Los \u00e1rboles eran altos y veloces en la ventana del auto. Segu\u00eda pidi\u00e9ndole perd\u00f3n. Estaba claro que algo hab\u00eda pasado y que no se iba a deshacer. En la Urgencia, la mujer del mes\u00f3n no paraba de hacerme preguntas. Todas mis respuestas eran infarto, mareado, adormecido. Segu\u00eda diciendo las palabras de distintas maneras para que entendiera. No lo hizo. No me crey\u00f3. Me pusieron en la sala de espera, lo que sab\u00eda estaba mal, y me di cuenta de que hab\u00eda cometido un error al no llamar a la ambulancia. Segu\u00ed qued\u00e1ndome dormido en la sala de espera. Me ve\u00eda peor. Mi cara, ca\u00edda y torcida, mov\u00eda sus dos lados a distintas velocidades. Volv\u00ed al mes\u00f3n y dije Ayuda. Me pusieron en una pieza. Nadie cree que s\u00e9 lo que s\u00e9 porque a veces me pierdo o lo cuento enredado. Algunas personas se quedan pegadas en lo primero que les dices y no te dejan terminar tu silogismo. Hicieron las preguntas erradas. Yo di respuestas erradas. Pensaron que estaba fingiendo. Yo dije Adormecido. Me refer\u00eda a quedar adormecido, m\u00e1s adormecido, la mitad de mi casi todo adormecido. Me dijeron Levanta la pierna. Lo hice, un par de cent\u00edmetros. Estaba pesada. Estaban enojados. Tu no estas paralizado. Segu\u00edan sin entender el punto: nada de esto era normal. Si se de algunas cosas. Estaba haciendo gestos extra\u00f1os y ambiguos. Trataba de contarles sobre la puerta y la ambulancia y la vereda. El doctor decidi\u00f3 que estaba teniendo un ataque de p\u00e1nico y me di\u00f3 el alta. Alguien me llev\u00f3 en silla de ruedas hasta la calle. Otra persona me ayud\u00f3 a subirme al auto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sopa de Betarraga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuela golpea su mano contra la encimera. Los huevos chorrean, dorados y brillantes, sobre los cajones del mueble de cocina. Se ha venido a vivir con nosotros mientras se recupera de su infarto. Su discurso es desarticulado y sus movimientos convulsos. Limpio el huevo del mueble de cocina con una toalla nova, pero no soy tan alto para alcanzar la campana. Apart\u00f3 los huevos y desayunamos cereales. Les vierto leche. Despu\u00e9s del desayuno, ella empieza a cocinar, borsch, lo que suena a mala elecci\u00f3n. No es una sopa tipo ponga-el-pollo-en-una-olla. Tendremos que picar un mont\u00f3n de cosas y tenemos mutua desconfianza con los cuchillos. Me subo a una silla, pico verduras con mucho cuidado, bajo su intranquila supervisi\u00f3n. La betarraga es un asunto serio. Surge bajo tierra mientras los manzanos se azotan toda la noche en la rojiza oscuridad del viento. <em>A veces usamos r\u00e1banos. En el pa\u00eds de origen, us\u00e1bamos lo que nos arrojaban.<\/em>&nbsp; A ella no le arrojaron nada. No le creo, pero me gusta el sentimiento: un idealismo pragm\u00e1tico que forjar\u00eda mi sensibilidad metamoderna. <em>Le pregunt\u00e9 d\u00f3nde estaba el pa\u00eds de origen. A veces era Rusia; otros d\u00edas Polonia. Las banderas cambiaron, el resto qued\u00f3 igual.<\/em> Pongo las verduras en un bowl. Quiero encontrar una ciudad, no reconstruir una. Casas tan nuevas que no tienen ratones en las paredes. Es la pobreza de la imaginaci\u00f3n\u2014el miedo a improvisar, la insistencia en bienes impecables.&nbsp; Agrego las verduras al caldo. Ella agrega la pimienta y el eneldo y revolvemos juntos ese brillante, edificado mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Metonimia<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien me llev\u00f3 en silla de ruedas hasta la calle. Alguien me ayud\u00f3 a subir al auto. Llegamos al condominio y lograron que bajara las escaleras hasta el living, donde me dorm\u00ed sobre una colchoneta que pusimos en el suelo. Me dorm\u00ed, me me\u00e9, me ca\u00ed de la colchoneta, me ca\u00ed de la silla hablando sin parar. Los asust\u00e9, sea quien sea que fueran, la gente que supuestamente conoc\u00eda. Sab\u00eda qui\u00e9n era James. Estaba al tel\u00e9fono. \u00c9l estaba en California. <em>No puedes quedarte ah\u00ed. Tienes que ir al Hospital. Puedes ir a otro Hospital.<\/em> Me cambi\u00e9 de ropa. Fue como vestir un maniqu\u00ed. Subiendo al auto, ca\u00ed sobre el freno de mano y me quebr\u00e9 los lentes. En la urgencia del segundo hospital, la mujer del mes\u00f3n dijo <em>Oh no, le dio un infarto<\/em>, y me ingresaron en silla de ruedas. El doctor era atractivo y me dio verg\u00fcenza. Por un momento, le habl\u00e9 a una luz en la esquina de la pieza. Cuando trataron de pincharme heparina, les tir\u00e9 el pato urinario. Segu\u00eda llamando a alguien una y otra vez\u2014al amigo que me llev\u00f3 al primer hospital. Dije <em>\u00c1rbol negro,<\/em> queriendo decir noche.&nbsp; Dije <em>las ramas se agitan y dormimos en el suelo.<\/em> Dije <em>Tel\u00e9fono<\/em>. <em>Puerto protegido. Quiz\u00e1s lo somos, quiz\u00e1s ustedes son diamantes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Richard Siken<\/strong><br>Traducci\u00f3n de Fernando Hormaz\u00e1bal a partir de <em>I do Know Some Things<\/em><br>Fotograf\u00eda de Joel Sternfeld<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vereda\u00a0 Me arrastr\u00e9 a la puerta de entrada y la abr\u00ed de golpe para que la ambulancia pudiera encontrarme. Era algo extra\u00f1o de hacer, ya que no hab\u00eda llamado a ni una ambulancia, as\u00ed que me arrastr\u00e9 al final de la vereda y me sent\u00e9 ah\u00ed, lo que segu\u00eda sin tener sentido. Todos los condominios [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":128,"featured_media":6837,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,7],"tags":[],"class_list":["post-6836","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","category-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/128"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6836"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6836\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6839,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6836\/revisions\/6839"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}