{"id":6832,"date":"2026-09-22T15:37:52","date_gmt":"2026-09-22T18:37:52","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6832"},"modified":"2026-09-22T15:50:17","modified_gmt":"2026-09-22T18:50:17","slug":"cuando-abri-la-puerta-y-libere-todos-los-fantasmas-la-escuche-llamar-mi-nombre-por-carla-duimovich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/09\/22\/cuando-abri-la-puerta-y-libere-todos-los-fantasmas-la-escuche-llamar-mi-nombre-por-carla-duimovich\/","title":{"rendered":"Cuando abr\u00ed la puerta y liber\u00e9 todos los fantasmas, la escuch\u00e9 llamar mi nombre \u2013 Por Carla Duimovich"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDejar de ser hombre me hizo tan feliz como convertirme en mujer\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucy Sante<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuch\u00f3 por primera vez a los Sex Pistols gracias a Lux Interior (vocalista de The Cramps), que estaba como seguridad en la librer\u00eda de usados Strand, donde Luc trabajaba. Entre esos mismos libros hab\u00edan pasado Richard Hell (l\u00edder de The Voidoids) y Tom Verlaine (de Television). Durante ese verano de 1977, el coro de \u201cNo Future\u201d se repet\u00eda en loop, como una sentencia. Le recordaba que no hab\u00eda conseguido obtener la \u201ccalificaci\u00f3n de ser humano\u201d y, sin entender del todo por qu\u00e9, ese pensamiento lo llev\u00f3 a romper de una pi\u00f1a la puerta de vidrio de su habitaci\u00f3n, cort\u00e1ndose la mu\u00f1eca. Los co-inquilinos y amigos de Luc en Nueva York, George (Winslow, actor) y Jim (Jarmusch, el cineasta independiente), lo llevaron de urgencia a la guardia. Durante todo el camino, e incluso ya estando en la enfermer\u00eda, lo \u00fanico que le importaba era que le creyeran: no hab\u00eda querido cortarse las venas, no se quer\u00eda suicidar, era rabia. El loquero era peor que la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de la cabeza de Lucy, durante las primeras semanas de la transici\u00f3n, otra canci\u00f3n inici\u00f3 a repetirse en loop, pero esta vez era una suya, escrita en 1978, cuyo texto fue grabado por Del-Byzanteens (una banda formada por Jim Jarmusch, Philippe Bordaz y Jamie Nares), que se titul\u00f3 <em>Easy Touch<\/em> (aunque en la versi\u00f3n registrada se llam\u00f3 <em>Girls Imagination<\/em> y fue posteriormente utilizada en <em>Der Stand der Dinge<\/em>, un film de Wim Wenders de 1982). La canci\u00f3n habla sobre c\u00f3mo las chicas activan la imaginaci\u00f3n, pero, tambi\u00e9n, sobre c\u00f3mo se puede transicionar. Ya en aquella \u00e9poca, dice Lucy: \u201cmi subconsciente estaba en sinton\u00eda con mi ser y mis deseos de un modo que mi conciencia no pod\u00eda permitirse\u201d. El t\u00edtulo del \u00e1lbum tambi\u00e9n sal\u00eda de otro de sus textos: \u201cLies to live by: if I only have one life, let me live it as a lie\u201d (que ser\u00eda algo como: \u201cmentiras para vivir: si solo tengo una vida, d\u00e9jenme vivirla como una mentira\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Termino el \u00faltimo libro de Lucy Sante (72), <em>I Heard Her Call My Name<\/em>. Lo leo en italiano, en una traducci\u00f3n de Anna Mioni. El t\u00edtulo de esta edici\u00f3n es <em>Io sono lei. Storia della mia transizione<\/em> (2025). Lucy narra a trav\u00e9s de su propia experiencia aquello que la ciencia dio en llamar \u201cdisforia de g\u00e9nero\u201d (con las comillas no quiero decir que la disforia no exista. Todo lo contrario. El problema aparece cuando es patologizada). Este libro, entonces, no es el relato biogr\u00e1fico de una transici\u00f3n de g\u00e9nero. Es, sobre todo, el testimonio de una persona que convivi\u00f3 con la disforia de g\u00e9nero durante toda su vida y que a los 66 a\u00f1os, en plena pandemia del COVID-19, decidi\u00f3 llamarse Lucy y ser reconocida socialmente como la escritora que siempre fue. Y, en ese sentido, la versi\u00f3n italiana del t\u00edtulo (aunque adecuada para lectores italianos) nos queda corta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las p\u00e1ginas encontramos a Luc habitando la disforia pero, sobre todo, acompa\u00f1ando el proceso de escucha hacia esa voz que la llamaba por su verdadero nombre: Lucy. Tambi\u00e9n, la dificultad de conciliar la identidad de g\u00e9nero con la atracci\u00f3n hacia las mujeres y con su transfobia internalizada: \u201csent\u00eda atracci\u00f3n por ellas, a nivel plat\u00f3nico y a nivel sexual, y para la sociedad en la que vivimos eso me hac\u00eda un hombre. (&#8230;) Puedo establecer cu\u00e1nto de la disforia de g\u00e9nero ocupaba mis pensamientos a partir de la cantidad de fantas\u00edas que archiv\u00e9 en lo profundo del hipocampo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su primer nacimiento ocurre en B\u00e9lgica despu\u00e9s de que a su madre le recomendaran no intentarlo m\u00e1s: sus embarazos anteriores hab\u00edan terminado en abortos espont\u00e1neos y con un beb\u00e9 nacido muerto. Despu\u00e9s de la guerra, cuando su padre perdi\u00f3 el trabajo, la familia sigui\u00f3 el camino de una amiga de la infancia de su padre, casada con un soldado americano. La promesa de un trabajo digno y una vida mejor, sin embargo, se desintegr\u00f3 r\u00e1pidamente. Volvieron a B\u00e9lgica, pero pocos meses despu\u00e9s estaban otra vez en Nueva York. \u201cEsa tendencia de ir y venir entre dos pa\u00edses nunca se termin\u00f3 del todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luc empez\u00f3 la escuela sin saber una palabra de ingl\u00e9s. Era el \u00fanico ni\u00f1o inmigrante de su clase y llevaba consigo una cantidad de preguntas que no pod\u00eda hacerle a nadie. No confiaba en los adultos y, en buena medida, estaba solo casi todo el tiempo. En su casa tampoco encontraba demasiado espacio: su madre buscaba cualquier excusa para revisar sus papeles y le\u00eda todo lo que escrib\u00eda. Estaba constantemente encima suyo. En la escuela, mientras tanto, los dem\u00e1s chicos no soportaban que Luc leyera libros por placer: \u201chab\u00eda cierta correspondencia entre la transici\u00f3n de g\u00e9nero y el tipo de transici\u00f3n que deb\u00eda atravesar cada d\u00eda como ni\u00f1o inmigrante (&#8230;) hab\u00eda nuevos l\u00edmites sociales que respetar\u201d. Por otro lado, la religi\u00f3n ocupaba un lugar central en la familia. Cada vez que iba a confesarse, Luc decid\u00eda hablar sobre dos cosas en particular: la mentira y la desobediencia. Todo lo relacionado con el sexo, en cambio, era algo que evitaba. \u201cCreo que ten\u00eda miedo de mi propio cuerpo\u201d, recuerda. La educaci\u00f3n familiar hab\u00eda instalado en \u00e9l un fuerte mecanismo de autorrepresi\u00f3n: negar constantemente y, para conseguirlo, mentirse a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo implicaba un constante autoconocimiento. Vivi\u00f3 su juventud en la Nueva York de los 70, esa <strong><\/strong>del arte, del under, de las drogas a la vuelta de la esquina; y la de los 80, con la expansi\u00f3n del VIH. Cada parte de su existencia ven\u00eda puesta en discusi\u00f3n y se ampliaba a trav\u00e9s de sus vastas lecturas. En su biograf\u00eda cita innumerables libros, obras cinematogr\u00e1ficas y expresiones art\u00edsticas en general: desde la pionera del estudio sobre la disforia de g\u00e9nero de Magnus Hirschfeld, <em>Die Transvestiten<\/em> (1910), hasta John O\u2019Hara, Faulkner, Boris Vian, Freud, Joyce, Marx, Foucault, Virginia Woolf, Philippe d\u2019Orl\u00e9ans, Derrida, Lacan, Proust, Miller, Rimbaud, Apollinaire, Desnos, Blake, entre otros. Incluso la primera novela trans que ley\u00f3 durante sus primeros momentos de transici\u00f3n, <em>I Want What I Want<\/em>, de Geoff Brown, publicada en 1966: \u201cMe exaltaba la escritura y todas las posibilidades que la prosa y los g\u00e9neros ofrec\u00edan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucy Sante es escritora, siempre escribi\u00f3. Es ensayista, cr\u00edtica literaria, profesora, traductora. Ha publicado libros que inspiraron a autores como Martin Scorsese a tenerla como consultora para rodar, por ejemplo, <em>Gangs of New York<\/em>. Tambi\u00e9n es collagista anal\u00f3gica, de la vieja guardia. Y, entre otras cosas, fue disc\u00edpula de Barbara Epstein: \u201cme dio el regalo m\u00e1s importante que recib\u00ed: la capacidad de asumir la autoridad para hablar\u201d. Leer a Lucy es como estar tomando unos mates en la cocina con una vieja amiga mientras te cuenta las an\u00e9cdotas m\u00e1s espectaculares de su vida: su amistad con Nan Goldin cuando la fot\u00f3grafa era barista en el Tin Pan Alley; el encuentro con Leor, su mam\u00e1 trava (\u201ctodas las chicas trans tienen una\u201d); las noches drag del Club 82; cuando conoci\u00f3 a Warhol que trabajaba en el bar de la Second Avenue vestido de mujer; hasta su primer concierto de Patti Smith, encuentro que modific\u00f3 algo en su interior: \u201cera como si mi fantas\u00eda viniera manifestada en una versi\u00f3n mucho mejor que la m\u00eda. Me fui a casa entusiasmado y, sin pensarlo, me rasur\u00e9 los bigotes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la juventud tuvo constantes fantas\u00edas de iniciaci\u00f3n: se imaginaba como una chica en la escuela o fantaseaba con \u201cconocer a una mujer que la entendiera enseguida, que le pidiera ser su novia y con quien pudiera salir a los bares l\u00e9sbicos de Nueva York\u201d. So\u00f1aba con los ojos abiertos a toda hora. \u201cPara quienes no lo han vivido, la disforia de g\u00e9nero es dif\u00edcil de imaginar\u201d. La pregunta por la identidad se vuelve una constante: \u201cNo s\u00e9 cu\u00e1nto me permit\u00eda ser consciente de que mi dualismo de nacionalidad y cultura reflejaba otro dualismo interno, pero estoy segura que nunca imagin\u00e9 que vivir\u00eda esa metamorfosis m\u00e1s de una vez (&#8230;) cuando decid\u00ed hacer la transici\u00f3n, tuve la sensaci\u00f3n de haber pasado un portal (&#8230;) pero al final me di cuenta de que el portal no eran los g\u00e9neros. <strong><\/strong>Era el ojo de la aguja cognitiva por el que deb\u00eda pasar para escapar de la prisi\u00f3n de la represi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las manifestaciones art\u00edsticas estaban constantemente presentes en esa NY en ruinas, tuguriosa, pero tan, tan viva y llena de templos, como el Mudd Club, Tin Pan Alley o el Slugger Ann\u2019s. As\u00ed, su juventud se construy\u00f3 entre caminos sinuosos, entre NY y San Francisco. Hay pasajes en donde, por ejemplo, harto de esconderse, Luc se desliga de todos sus libros o publicaciones que tengan que ver con el g\u00e9nero y los tira al tacho de basura junto a su remera de flores, su favorita. No sab\u00eda c\u00f3mo manejar la verg\u00fcenza, y cuenta que su paranoia se extend\u00eda hasta quienes revisaban la basura. As\u00ed abandon\u00f3 tomos de poes\u00eda y otros libros punk: \u201cno exist\u00eda un escondite lo bastante profundo para satisfacerme\u201d. Pero, en paralelo a ese malestar, no hab\u00eda un momento de su existencia \u201cque no estuviera atrapada bajo los reflectores de la autoconciencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de llevar una vida en apariencia hetero-cis, casarse, tener hijos, ser un profesional de renombre, Lucy siempre frecuent\u00f3 el ambiente queer de Estados Unidos. Cuando se public\u00f3 el primer art\u00edculo del New York Times sobre el VIH en 1981, recuerda que no pas\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o y medio hasta que dos personas de su edificio murieron (el cantante y manager de los Stimulators y Klaus Nomi), y decenas se fueron en los a\u00f1os sucesivos: \u201che pasado una parte de ese tiempo leyendo libros a quienes estaban obligados a estar en cama\u201d. Pero tambi\u00e9n la droga mataba y, a un cierto punto de los a\u00f1os 80, m\u00e1s de la tercera parte de la gente que conoc\u00eda Lucy \u201cestaba en una cl\u00ednica o se estaba desintoxicando\u201d. El panorama era desolador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su biograf\u00eda, Lucy Sante relata el alivio enorme que da abrir la puerta para \u201cliberar todos los fantasmas\u201d, dejar de tener secretos y conquistar, al fin, una voz m\u00e1s honesta; va entrelazando la historia biogr\u00e1fica desde el primer nacimiento (en la B\u00e9lgica de 1954), pasando por el segundo (cuando migr\u00f3 de B\u00e9lgica a Estados Unidos) hasta el tercero: el de Lucy. \u201cSoy demasiado vieja para ser genderfluid y, dada mi edad, me viene instintivo ser dual, quiz\u00e1s equivoc\u00e1ndome\u201d. Poco tiempo despu\u00e9s de enviar una carta por correo electr\u00f3nico a algunas personas de su c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo contando sobre su transici\u00f3n a Lucy, se uni\u00f3 a un grupo de autoayuda para personas trans v\u00eda Zoom. Goz\u00f3 de los privilegios masculinos por casi 67 a\u00f1os y, por este motivo, al inicio de su transici\u00f3n crey\u00f3 no merecer entrar en la categor\u00eda de \u201cmujer\u201d. Sin embargo, los problemas de las mujeres pasaron a ser sus problemas de un modo que antes no pod\u00eda vivenciar y, en este sentido, esta autobiograf\u00eda nos pasea por Nueva York, pero tambi\u00e9n nos ofrece otra perspectiva, la de una mujer trans que es <em>tambi\u00e9n<\/em> un adulto mayor: \u201cSiempre hab\u00eda paseado de noche. Pero ahora no pod\u00eda hacerlo. Mi invisibilidad de mujer anciana no se extend\u00eda a ciertas zonas despu\u00e9s del tramonto. Deb\u00eda estar atenta a d\u00f3nde iba, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo. (&#8230;) No represento una amenaza: soy vieja, blanca y bastante privilegiada.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*Todas las citas son de traducci\u00f3n propia del italiano al espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Carla Duimovich<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDejar de ser hombre me hizo tan feliz como convertirme en mujer\u201d Lucy Sante Escuch\u00f3 por primera vez a los Sex Pistols gracias a Lux Interior (vocalista de The Cramps), que estaba como seguridad en la librer\u00eda de usados Strand, donde Luc trabajaba. 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