{"id":6822,"date":"2026-09-14T15:17:37","date_gmt":"2026-09-14T18:17:37","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6822"},"modified":"2026-09-14T15:18:40","modified_gmt":"2026-09-14T18:18:40","slug":"la-escritura-avanza-hacia-la-luz-sobre-lengua-natural-de-macarena-urzua-opazo-por-catherina-campillay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/09\/14\/la-escritura-avanza-hacia-la-luz-sobre-lengua-natural-de-macarena-urzua-opazo-por-catherina-campillay\/","title":{"rendered":"La escritura avanza hacia la luz: sobre Lengua natural de Macarena Urz\u00faa Opazo \u2013 Por Catherina Campillay"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los poemas de este libro, Macarena Urz\u00faa construye una mirada que est\u00e1 esperando una revelaci\u00f3n. La contratapa de Carmen Garc\u00eda ya da una se\u00f1al de aquello: aqu\u00ed hay un misterio.&nbsp; Este misterio tiene que ver, considero, con una distinci\u00f3n que ha hecho correr bastante tinta durante siglos y que nos plantea preguntas siempre imposibles de clausurar: \u00bfd\u00f3nde se unen esp\u00edritu y materia? \u00bfQu\u00e9 lugar ocupa el cuerpo en esta conjunci\u00f3n? Es a partir de la meditaci\u00f3n y observaci\u00f3n del mundo material \u2014espec\u00edficamente ciertos materiales y fen\u00f3menos concretos que dividen el libro en tres partes: hojas, piedras, luz\u2014 que la autora ensaya modos de percepci\u00f3n, de conexi\u00f3n con el mundo, que le permiten detenerse en esa reflexi\u00f3n nunca acabada. \u00bfC\u00f3mo el mundo se nos revela? \u00bfC\u00f3mo el contacto con sus materialidades nos refleja algo de nosotros que pareciera <em>ir m\u00e1s all\u00e1<\/em>? A lo largo de este libro, el detenimiento, el lenguaje medido, el momento suspendido de la observaci\u00f3n es donde el mundo empieza a mostrarnos sus grietas y es all\u00ed donde pareciera colarse aquello que nos vincula con lo que nos rodea y sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro se concentra en ciertos elementos naturales espec\u00edficos, los que en la detenci\u00f3n meditativa van desplegando sus conexiones, sus mundos y posibilidades. En la primera secci\u00f3n, \u201cEl reverso de las hojas\u201d, son \u00e9stas las que dejan sus impresiones. Impresiones en un doble sentido: en la subjetividad y en el mundo material a trav\u00e9s del <em>frottage<\/em>, a lo que volver\u00e9 pronto. Las hojas construyen el espacio, caen y se despliegan en la p\u00e1gina que es tambi\u00e9n hoja, de papel, record\u00e1ndonos su origen vegetal. Las hojas aqu\u00ed tienen la capacidad de contar una historia, en sus movimientos descendentes, en su superficie que a trav\u00e9s de nervaduras nos recuerda el dibujo de nuestras propias estructuras venosas. Y aqu\u00ed hago el \u00e9nfasis en ese dibujo, que es una cuesti\u00f3n constante a lo largo del libro: la mirada de Urz\u00faa, a trav\u00e9s de los poemas, pareciera siempre estar debati\u00e9ndose con el dibujo, con la escultura, con las maneras en que culturalmente hemos construido im\u00e1genes, espacios, experiencias de lo visible. \u00bfQu\u00e9 sucede, entonces, cuando esas t\u00e9cnicas se revelan en las formas sin autor del mundo que llamamos natural? \u00bfQu\u00e9 le hace esto a las palabras que usamos para referirnos a ellas? En el poema \u201cM\u00fasica del viento\u201d, se propone una posibilidad frente a estas preguntas: \u201cUna dimensi\u00f3n material\/ llena de palabras prestadas\/ un <em>souvenir<\/em> ejemplifica\/ la capacidad de un objeto de servir como vestigio\/ de una experiencia aut\u00e9ntica\/ las palabras operan como reminiscencias\/ dentro de la lengua\u201d. Pareciera que la \u201clengua natural\u201d que da t\u00edtulo al conjunto as\u00ed da cuenta de su v\u00ednculo con aquello que llamamos \u201cnaturaleza\u201d y que en la tradici\u00f3n occidental oponemos a \u201ccultura\u201d: el lenguaje po\u00e9tico refleja ese v\u00ednculo con la experiencia, carga con una memoria del encuentro con el mundo y el roce con \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed tambi\u00e9n, pienso, el \u00e9nfasis en el <em>frottage<\/em>, esta t\u00e9cnica gr\u00e1fica en la que un objeto deja indicio en el papel a trav\u00e9s del gesto de ponerlo debajo de aquel y pasar un l\u00e1piz o carboncillo por encima, que aparece del encuentro con la obra del italiano Giuseppe Penone. En una nota al final del libro, Urz\u00faa revela fuentes, inspiraciones, encuentros: eso que Rivera Garza llama escritura comunitaria, escritura que revela su hacerse con el otro, con otros textos, el di\u00e1logo con materiales ajenos. Penone es uno de los artistas con que establece este di\u00e1logo, quien forma parte de lo que se ha llamado <em>arte povera<\/em>, \u201carte pobre\u201d, por sus materialidades org\u00e1nicas, \u201cpoco nobles\u201d para las artes visuales. Para Penone \u00e9stas son las ramitas, hojas, maderas humildes, incluso papas. Urz\u00faa desprende sus reflexiones sobre las hojas del contacto con las obras de Penone. El \u00faltimo poema de esa secci\u00f3n se titula como una de ellas: \u201cRespirare l\u2019ombra (Escultura de Penone, 1998)\u201d. Esta instalaci\u00f3n nos enfrenta a una sala cuyas paredes han sido revestidas de hojas de laurel sostenidas por malla de gallinero, junto a esculturas en bronce, una de ellas de un par de pulmones que se construyen a partir de la forma misma de las hojas. Urz\u00faa, en el poema dice: \u201cRespirar la sombra\/ del propio cuerpo\/ extendido hacia adentro\/\/ La hoja cubierta de cera\/ perpet\u00faa\/ a la vez que fija\/ su movimiento\u201d. El contacto sensorial, que excede solo lo visual, ya que se involucra la respiraci\u00f3n como un \u201ccuerpo extendido hacia adentro\u201d, permite reconocer ese lugar misterioso en que el mundo externo e interno interact\u00faan. Al igual que en los textos que surgen del <em>frottage<\/em> de hojas, en di\u00e1logo con las reflexiones de Penone, la poeta descubre al dibujo como una manera en que se hace visible la conexi\u00f3n, la extensi\u00f3n de las formas visibles. Los trazos revelan la piel, las hojas, las superficies del mundo. La similitud entre venas y nervaduras aparece en el contacto con el mundo, el roce con aquel, el tacto. Nos encontramos entonces, con una b\u00fasqueda de ese \u201cpaisaje m\u00e1s verdadero\u201d que \u201ces el de la carcasa que rodea la tierra\u201d, superficies que vemos y tocamos: \u201ccodificaci\u00f3n y lectura\/ acci\u00f3n de conocimiento\/ a trav\u00e9s de la piel\u201d. Piel de los \u00e1rboles que se llenan de ojos, piel de la hoja que revela su rugosidad, piel de nuestro cuerpo que absorbe lo que le rodea. \u00bfC\u00f3mo podemos as\u00ed conocer el mundo, sus \u201cfibras sensibles\u201d, a la vez que a nosotros mismos, ese \u201cpaisaje del cerebro\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda parte, titulada \u201cLa composici\u00f3n de las piedras\u201d, desplaza este tipo de atenci\u00f3n al mundo que ya se hab\u00eda desplegado en la primera \u2014ralentizada, detenida\u2014 hacia el mundo de la piedra, aquello \u201cno vivo\u201d. El <em>zoion<\/em> griego, que nos deja hoy el prefijo \u201czoo\u201d que asociamos a la vida animal, inclu\u00eda astros, demonios y dioses, pero no las piedras, por su falta de movimiento, de respiraci\u00f3n. Es all\u00ed donde se posa la mirada de la poeta, en di\u00e1logo con el escritor franc\u00e9s Roger Caillois y con la fil\u00f3loga espa\u00f1ola Victoria Cirlot, espec\u00edficamente sus trabajos sobre la tradici\u00f3n m\u00edstica. Lo mineral aparece aqu\u00ed como otro modo de conexi\u00f3n: si las hojas parecieran traer en s\u00ed la experiencia y el roce con el mundo, las piedras parecieran ser donde se sedimenta la memoria, y por lo tanto, nuestro lenguaje. La escultura como arte, en su manera de modelar la piedra, reposa en el tacto, es decir en la dimensi\u00f3n h\u00e1ptica, que en estos poemas se revela como una posibilidad de tocar el pensamiento e incluso el tiempo geol\u00f3gico: \u201cSer\u00e1 la escultura un lugar\/ donde tocar el pensamiento\/ en un lenguaje que no ha nacido\/\/ La escultura es el sitio\/ donde podemos tocar \/ atravesar el tiempo\u201d. Una noci\u00f3n de que hay un lenguaje de piedras, algo que podr\u00eda leerse en su decantaci\u00f3n geol\u00f3gica del tiempo profundo, y all\u00ed, nuevamente, el misterio: \u201cvetas qu\u00edmicas\/ combinaciones\/ letras signos\u201d. Este lenguaje surge de la meditaci\u00f3n, de un acercamiento a lo m\u00edstico, a un plano m\u00e1s all\u00e1 de lo material al que pareciera que la materia misma quisiera traernos, enfrentarnos a: \u201cEn esa posible\/ imaginaci\u00f3n de especies in\u00e9ditas\/ existe una corriente de piedras\/ pero tambi\u00e9n m\u00edstica\/ que se disuelve\/ tal como el alma\/ del mineral\/ reside al interior\u201d. La realidad se nos presenta extra\u00f1a, reflejando el orden incomprensible de las im\u00e1genes de la piedra, su construcci\u00f3n lenta y azarosa. Ese v\u00ednculo con la piedra y su propio misterio se refleja en el misterio del lenguaje mismo, el que se utiliza para construir el poema: \u201cSignos materializados\/ huellas sigilo de figuras jerogl\u00edficas\/ una lengua natural\/ impenetrable a la visi\u00f3n com\u00fan\/ de una superficie elemental\u201d. La atenci\u00f3n dirigida hacia la piedra vuelve revelatoria su existencia, da luces de su potencial visionario. Simone Weil dijo que la atenci\u00f3n es una forma de rezo, plegaria: aqu\u00ed la atenci\u00f3n tambi\u00e9n nos lleva a la \u201cmanifestaci\u00f3n divina\u201d, donde se manifiesta una imaginaci\u00f3n que no es tan terrenal como los materiales que la invocan y sucede el surgimiento del esp\u00edritu, siempre finalmente inasible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, la tercera parte del libro es la que se acerca a la materialidad m\u00e1s incorp\u00f3rea e inaprehensible de las tres y se titula \u201cAtravieso la luz\u201d. El v\u00ednculo entre luz y revelaci\u00f3n, esp\u00edritu, conexi\u00f3n con lo trascendente tiene larga historia. Incluso, podr\u00edamos decir que es el inicio de la historia: \u201ch\u00e1gase la luz\u201d. Urz\u00faa retoma esa relaci\u00f3n en sus meditaciones. En estos poemas, la luz revela telara\u00f1as y vidrios, transparencias, surge como lo que hace posible el dibujo, que ya hab\u00eda aparecido como forma de conocimiento del mundo, por ejemplo, a trav\u00e9s del gesto de calcar: \u201cCalcar el dibujo de la flor\/ se hace imposible\/ sin una peque\u00f1a iluminaci\u00f3n.\/ As\u00ed la brillantez que la rodea\/ se traspasa de una p\u00e1gina a otra\u201d. Aqu\u00ed entran a dialogar Anne Carson, H.D. y Louise Gluck. La presencia de la luz, como en un poema que se llama as\u00ed mismo, es lo que hace surgir \u201calgo que ning\u00fan lenguaje puede declarar\u201d. La luz construye el espacio, el trazo, derrite glaciares que arman una biblioteca imposible iluminada \u201ctal como se alumbra la memoria\u201d, se muestra como luci\u00e9rnaga \u2014aquella que para Pasolini, y de paso para Didi-Huberman al leerlo, es una luz viva peque\u00f1a y resistente, danzante y alegre, resistente, antes que todo, a la oscuridad de la historia\u2014 y como aura, dentro de la piedra o del agua. Finalmente, es en la escritura misma, en su b\u00fasqueda, que se formula un movimiento hacia ella: \u201cla escritura\/ avanza\/ hacia la luz\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>Lengua natural<\/em>, entonces, Urz\u00faa despliega un lenguaje de correspondencias, aquellas que siempre han sido fundamentales para la magia y la poes\u00eda. Se manifiestan aqu\u00ed las materialidades del mundo, a nuestro alcance pero siempre cargando con algo intraducible, zona donde el poema busca continuamente escarbando, observando, deteniendo el tiempo vertiginoso de nuestro cotidiano para que surja un destello, su vibraci\u00f3n. A trav\u00e9s de la atenci\u00f3n, una luz puede hacer visible el lugar que nos corresponde entre las cosas, donde eso que siempre est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 nos da una se\u00f1al a trav\u00e9s de cortezas, vetas y reflejos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Catherina Campillay<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fotograf\u00eda de <strong>Gueorgui Pinkhassov<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"518\" height=\"783\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Captura-de-pantalla-2026-09-14-a-las-3.13.14-p.-m.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6823\" style=\"width:318px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Captura-de-pantalla-2026-09-14-a-las-3.13.14-p.-m.png 518w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Captura-de-pantalla-2026-09-14-a-las-3.13.14-p.-m-198x300.png 198w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Captura-de-pantalla-2026-09-14-a-las-3.13.14-p.-m-264x399.png 264w\" sizes=\"auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><br><br><br><br><br><br>Sobre: <br>Lengua natural<br>Macarena Urz\u00faa Opazo<br>Mundana Ediciones<br>2026<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los poemas de este libro, Macarena Urz\u00faa construye una mirada que est\u00e1 esperando una revelaci\u00f3n. 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