{"id":6810,"date":"2026-08-11T14:30:36","date_gmt":"2026-08-11T17:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6810"},"modified":"2026-08-11T14:31:12","modified_gmt":"2026-08-11T17:31:12","slug":"tener-una-banda-por-diego-marquez-arancibia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/08\/11\/tener-una-banda-por-diego-marquez-arancibia\/","title":{"rendered":"Tener una banda \u2013 Por Diego M\u00e1rquez Arancibia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando ten\u00eda 12 a\u00f1os mi hermana se hizo amiga de un grupo de chicxs que ten\u00edan una banda. Ella quer\u00eda tener amigos con gustos parecidos que vivieran por el barrio y lo consigui\u00f3 de un modo anecd\u00f3tico pero casi como un conjuro: a unas tres cuadras de donde estaba nuestra casa, con un grupo de cabros j\u00f3venes, incre\u00edblemente talentosos para el contexto modesto en el que surgieron. Ten\u00edan 16 o 17 a\u00f1os e interpretaban canciones de rock y metal progresivo en una pieza apretada en esa casa en la calle Parral, en Conchal\u00ed. Despu\u00e9s de verlos qued\u00e9 absorto. No s\u00f3lo me encantaba el tipo de m\u00fasica que tocaban, sino que hab\u00eda algo m\u00e1s, la vistosidad del cuerpo concentrado, el movimiento de los pies marcando el pulso, las cabezas cayendo en el principio del comp\u00e1s, el estruendo de los platillos y la coordinaci\u00f3n del bombo con el bajo, las miradas entre ellos en los momentos m\u00e1s \u00e1lgidos me produjeron una intriga que ha resultado tener un poder sobre m\u00ed que, hasta ahora, ha sido infinito. Me afectaron de tal manera que no pude pensar en nada m\u00e1s durante varios a\u00f1os. Me he mantenido absorbido por ese impulso de querer escuchar m\u00fasica, muy distinta, ir a ver bandas en vivo y, en ese trance, componer e intentar conformar proyectos con otras personas. Han pasado m\u00e1s de veinte a\u00f1os desde ese momento gastando tanto tiempo, y plata, y energ\u00eda y descuidando quiz\u00e1s cu\u00e1nto m\u00e1s, pero todo eso todav\u00eda sigue teniendo sentido, casi todo el tiempo, parece que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estar en una banda es intenso en varios sentidos, quer\u00eda escribir sobre los sentidos de esa intensidad: la pertenencia y el fiato con la banda, el creer en ella como los miembros de un equipo de f\u00fatbol creen en su equipo o como los adeptos m\u00e1s fieles a un partido pol\u00edtico creen en su ideolog\u00eda. Hay algo distinto al estar en una banda. Pertenecer a ella y relacionarse con sus miembros tal vez sea una experiencia demasiado parecida a estar en una relaci\u00f3n de pareja. Hay una intimidad que por momentos llega a ser abrumadora. Tener una banda es nunca \u201ctenerla\u201d, como nunca se \u201ctiene\u201d a la persona con la que uno comparte v\u00ednculos amorosos. Tener una banda es estar construy\u00e9ndola y construy\u00e9ndose a s\u00ed mismo del mismo modo en que se construye el v\u00ednculo amoroso con cada acci\u00f3n, aqu\u00ed, con cada ensayo, con cada miembro, con cada nota, con el h\u00e1bito y con el cuerpo. En eso hay algo, tambi\u00e9n, muy parecido a la relaci\u00f3n sexual. Sobre todo la ejecuci\u00f3n. Las rupturas en las bandas siempre son desconcertantes, las personas involucradas muchas veces la asimilan a una traici\u00f3n y emerge esa irracionalidad que es muy parecida a ese desd\u00e9n excesivo a veces incomprensible que se genera con el quiebre de la relaci\u00f3n amorosa, sobre todo cuando terminan mal, hay reproches, cobros de favores y dinero, a veces extorsiones, en los casos m\u00e1s duros hay demandas, a veces hay llantos y hasta agresiones f\u00edsicas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varios a\u00f1os atr\u00e1s en una clase en la universidad, una profesora me interpela y me pregunta sobre el car\u00e1cter masculino de las bandas, yo le digo que en mi banda hay una mujer y ella asiente, pero me mira con algo parecido a la insatisfacci\u00f3n. Tiempo despu\u00e9s pienso en que hab\u00eda otra cosa en su observaci\u00f3n y en su mirada sospechosa, tal vez bastante similar al modo en que se cuestiona por qu\u00e9 a los hombres que les gusta el f\u00fatbol parece gustarles el f\u00fatbol entre hombres m\u00e1s que nada. La educaci\u00f3n y el modo en que se ha armado la representaci\u00f3n en sus m\u00faltiples ramificaciones hace que siempre se piense distinto el modo en que se han armado nuestros imaginarios sobre el genio musical, el compa\u00f1erismo, los instrumentos musicales y la tecnolog\u00eda. Las bandas, las de rock, que tratan tanto sobre esa camarader\u00eda se armaron en las \u00faltimas d\u00e9cadas a prop\u00f3sito de una omisi\u00f3n de lo femenino. A Jennifer Batten, la legendaria guitarrista de Michael Jackson le preguntaron m\u00e1s de una vez si era hombre. Es curioso, o quiz\u00e1s no tanto, c\u00f3mo se omite constantemente el aporte imprescindible de las mujeres y disidencias sexuales en la m\u00fasica, la hermana Rosetta, Wendy Carlos y Joan Baez son, probablemente, los ejemplos m\u00e1s injustos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llego al ensayo, agendamos los jueves en la tarde de cada semana, el proyecto ha sido armado de a poco, en nuestros tiempos acotados, en medio del trabajo, las relaciones amorosas y las mismas tocatas de una escena \u00ednfima y precaria \u2013a la que, supongo, pertenecemos\u2013, donde a veces vamos juntxs o donde a veces nos topamos. Llega Maxi primero y espera leyendo, abro la sala, aislada, alfombrada, tiene una puerta doble para no molestar tanto a los vecinos y es un espacio peque\u00f1o, como todas las salas de ensayo huele a sala de ensayo, un olor a taller, a encierro, algo de olor a madera, a polvo tal vez, un poco olor a cuerpo, a veces algo de olor a cerveza o marihuana, pero lo predominante es ese olor caracter\u00edstico al que huelen las salas de ensayo que no sabr\u00eda explicar. Despu\u00e9s llega Barb, y Lau, al final llega Vale. Nos demoramos en armar mientras conversamos de nuestras semanas, de c\u00f3mo nos sentimos, si es que estamos cansadxs, dorm\u00ed poco, el Nando Garc\u00eda sac\u00f3 una canci\u00f3n nueva, escuchemosla, he pensado en algunos arreglos cuando escuch\u00e9 esta canci\u00f3n, escuchemosla tambi\u00e9n. Nos conectamos mientras Maxi instala la bater\u00eda. En la sala en general lo que se comparte son el bombo, los tambores, los atriles y el pedal. Los bateristas llevan sus platillos y su caja que, habitualmente, no se comparten, como los cepillos de dientes, a menos que haya mucha mucha confianza. Suena la est\u00e1tica de los monitores y a continuaci\u00f3n el bullicio de las notas sueltas, los pedales de Vale siempre crean una atm\u00f3sfera linda, aunque est\u00e9 prob\u00e1ndolos, tiene un chorus, un shimmer, un overdrive suave y un fuzz. Harta cosa. Yo no uso pedales, apenas la reverberaci\u00f3n del amplificador. Barb enchufa el bajo directo al amplificador y Lau mueve las perillas del sintetizador que siempre tiene el problema de no sonar tan fuerte como los dem\u00e1s. Estabilizamos el sonido, probamos voces y a veces hay una saturaci\u00f3n del micr\u00f3fono, el m\u00e1s sensible, que nos deja sordos. Quien est\u00e9 m\u00e1s cerca es quien se encarga de la mesa de sonido y le pide disculpas al resto, que se molesta brevemente. Antes de cualquier cosa la bater\u00eda marca un pulso, a veces en 3\/4, 6\/8, mayormente 4\/4, mientras terminamos de instalarnos se improvisa, a veces sale bien y estamos varios minutos siendo llevados por ese torrente de sonido, que se arma de a poquito y a veces forma un peque\u00f1o remolino que nos absorbe. <em>\u00bfEstai grabando?<\/em> me pregunta Lau. Nos sumamos, alguien se detiene, hay que afinar, la banda sigue, esa es la gracia. Estamos en un La y pasamos a Fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que esperarse y a veces hay que esperarse mucho, los cables malos, la corriente, el amplificador que falla, que hay que afinar, que falta una parte de la bater\u00eda, que se me acab\u00f3 la pila de la guitarra electroac\u00fastica, y despu\u00e9s, hay que mirar la parte de esta canci\u00f3n, que tuve una idea, pero d\u00e9jame probar, pero espera que igual estamos desafinados, veamos las voces, no entiendo la letra, me la escribes, d\u00e9jame anotar las notas en la pizarra, d\u00e9jame probar algo, paremos, me perd\u00ed, todav\u00eda no me aprendo mis partes, nos re\u00edmos, esp\u00e9rame, esp\u00e9rame, esperamos, c\u00f3mo era, as\u00ed, no as\u00ed, como un Re, pero con un dedo menos, no s\u00e9 qu\u00e9 nota ser\u00e1, d\u00e9jame ver, es un Re sus2.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo la impresi\u00f3n de que gran parte de los roces que he tenido en una banda han resultado por el hecho de que soy extremadamente ansioso y tengo que respirar un poco, sobre todo cuando hay discrepancias, sobre todo cuando se compone con m\u00e1s gente, esa \u00e1rea tan delicada que es la creaci\u00f3n art\u00edstica en conjunto, as\u00ed que hay que respirar, escuchar, a veces la idea est\u00e1 buena, a veces hay que defender la idea propia, porque, porque no s\u00e9, porque me estoy jugando algo importante aqu\u00ed, es urgente, es misterioso. Se puede ver, por ejemplo, en el docu de los Beatles, cuando Paul \u2013siempre Paul\u2013 es quisquilloso con su canci\u00f3n, se la explica al resto y John escucha algo inc\u00f3modo, George toca los acordes r\u00e1pidamente ignor\u00e1ndolo hasta cierto punto, odi\u00e1ndolo harto, con justa raz\u00f3n y Ringo, atento, tranquilo, asintiendo, lindo siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprend\u00ed a tocar bajo a los 13 a\u00f1os, en una guitarra ac\u00fastica que me prest\u00f3 una vecina y donde tocaba las \u00faltimas cuatro cuerdas, como si fuera un bajo y a los 14 mis pap\u00e1s me regalaron un bajo para navidad, hasta ese entonces nunca me hab\u00eda ido bien en m\u00fasica en el colegio, otra raz\u00f3n para odiar esa instituci\u00f3n. Desde ese entonces, toqu\u00e9 en al menos unas diez bandas. Me he terminado yendo de las bandas enojado, diciendo no me llamen m\u00e1s. He salido pensando que ha sido una p\u00e9rdida de tiempo y hay otras cuyo recuerdo son tesoros, he terminado bandas por acuerdo, por tiempo, por trabajos y estudios. Para dejar el hast\u00edo y para dejar de hacernos da\u00f1o con los otros miembros. Tambi\u00e9n he dejado de tocar como por inercia, como cuando se acaba una amistad sin decirlo, sin siquiera pensar en que puede que a esas personas nunca vaya a volverlas a ver en la vida. Nunca es igual c\u00f3mo termina una banda, del mismo modo que nunca es igual el modo en que comienzan, c\u00f3mo alguien decide comenzar una banda y contactar con amigxs o con otra gente, o coordinarse, o buscarse por redes, mandarse canciones y letras, juntarse primero con uno y despu\u00e9s varios, o juntarse de inmediato tres o cuatro y s\u00f3lo tocar, a ver qu\u00e9 sale, o empezar a masticar la idea en medio de una juerga, muy ebrios. Cu\u00e1ntas bandas que nunca existieron hemos pensado en medio de la borrachera y del humo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo dif\u00edcil no solamente es tocar, ojal\u00e1 fuera solo eso, sino gestionar las fechas, hacer una propuesta est\u00e9tica, ver qui\u00e9n hace los afiches, armar eventos, grabar, sacarse fotos, tal vez girar, tal vez hacer merch, venderlo y distribuirse en redes, streaming y en prensa. Coordinarse para y ver c\u00f3mo financiamos todo eso. Pensar cu\u00e1nto de esas gestiones queremos hacer, si es que nos convence eso de hacer un producto para vender y competir con el pop de masas y el g\u00e9nero urbano en su mismo juego, que ya juegan demasiado bien. Esa suele ser la parte menos grata. Hay una historia que tiene que ver con industria y precariedad que ya ha sido contada unas cuantas veces. Supongo que hab\u00eda que mencionar eso tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las cosas de las que me he dado cuenta al estar en una banda es c\u00f3mo uno termina vincul\u00e1ndose con alguien despu\u00e9s de tocar, sobre todo despu\u00e9s de tocar en vivo. Cuando nos hemos enfrentado al p\u00fablico nerviosxs, con gente con la que a veces ni siquiera somos tan cercanos, se experimenta algo interesante, una suerte de cari\u00f1o rudimentario donde ambos estuvimos expuestos, ambos fuimos soportes entre nosotros. Me recuerda un poco a c\u00f3mo en las series incluso los personajes que inicialmente eran enemigos se vuelven un poco m\u00e1s amigos despu\u00e9s de haber enfrentado una situaci\u00f3n cr\u00edtica juntos. Al final, en Dragon Ball, Gok\u00fa se vuelve amigo de Vegeta, de Piccolo y de n\u00famero 17 porque se terminan apoyando mutuamente en m\u00e1s de alguna contienda. Ese v\u00ednculo que se genera entre m\u00fasicos, sobre todo en versiones m\u00e1s modestas de la actividad musical, me parece uno de los elementos m\u00e1s bellos de todo esto. Mi relaci\u00f3n con hartxs amigxs de las bandas se ha constru\u00eddo en esas instancias, puede ser que a veces ni siquiera tengamos tanto en com\u00fan, pero vivimos esto, codo a codo, fue intenso. Despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n a&nbsp; veces alguien la pasa mal, porque no se escucha bien, porque afloraron miedos, porque uno se expone al tocar en vivo, porque me pill\u00f3 mal parado, se empieza tiritando o abrumado por la cantidad de gente, que fue mucha o muy poca, o porque en el p\u00fablico hay alguien que me importa mucho, as\u00ed que da miedo cagarla, pero la mayor\u00eda de las veces terminamos y nos sonre\u00edmos y nos abrazamos, a veces completamente mojados de sudor, a veces agitados, a veces con la voz quebradiza, a veces muy tranquilxs. Comentamos las partes, los sobresaltos, las tensiones y los momentos m\u00e1s intensos. Al final, nos miramos a los ojos con gratitud y un cari\u00f1o sereno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Diego M\u00e1rquez Arancibia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fotograf\u00eda Malick Sidib\u00e9<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando ten\u00eda 12 a\u00f1os mi hermana se hizo amiga de un grupo de chicxs que ten\u00edan una banda. 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