{"id":6773,"date":"2026-07-16T14:15:19","date_gmt":"2026-07-16T17:15:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6773"},"modified":"2026-07-16T14:15:32","modified_gmt":"2026-07-16T17:15:32","slug":"signo-o-hervor-por-rodrigo-fernandez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/07\/16\/signo-o-hervor-por-rodrigo-fernandez\/","title":{"rendered":"Signo o hervor \u2013 Por Rodrigo Fern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1.<br>Mail a don Carlos Flores:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La otra vez, en realidad hace a\u00f1os, despert\u00e9 de una siesta. Hab\u00eda so\u00f1ado que iba con uno de esos micr\u00f3fonos tipo cintillo recibiendo instrucciones tuyas para acceder a trav\u00e9s de un laberinto de puertas al estadio de Curic\u00f3 Unido, cuyo partido no pod\u00eda perderme. En realidad el sue\u00f1o era mucho m\u00e1s largo, deambulaba por un galp\u00f3n infinito en el que cada puerta ofrec\u00eda escenas cada vez m\u00e1s incomprobables \u2013en una de ellas estaba Carlos Pe\u00f1a encerrado <em>adentro<\/em> de un pizarr\u00f3n\u2013, pero tu participaci\u00f3n era solo esa. Me tratabas mal, pero no importa: recordado y contado, el sue\u00f1o es chistoso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso es que al despertar de dicha siesta mir\u00e9 mi celular y hab\u00eda un mensaje de Jonnathan cont\u00e1ndome que acababan de entrevistarte en <em>Poes\u00eda y capitalismo. <\/em>Me dijo que&nbsp; hab\u00edas hablado de la fomedad de Curic\u00f3 que experimentaste en ciertos veranos cuando joven y que, adem\u00e1s, hab\u00edas lanzado un par de veces el concepto &#8220;correr solo&#8221;, que es mi arroba en redes, y tambi\u00e9n el nombre de mi segundo libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Capaz son sincron\u00edas sin significado alguno, pero para m\u00ed fue un momento medio m\u00e1gico, m\u00edstico, o no s\u00e9. Verte aparecer en sue\u00f1os en el instante mismo en que eras entrevistado por mi amigo, y encima hablando de Curic\u00f3 y diciendo, sin querer, <em>correr solo <\/em>-un poco como quien invoca a <em>Bleetejuice<\/em>-, me pareci\u00f3 algo digno de consignar en mi diario y, ahora, tres a\u00f1os despu\u00e9s, en este arbitrario mail.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se parece al Fantasma Figueroa, contesta G a una foto con Fabi\u00e1n Casas que acabo de subir porque se apareci\u00f3 frente al stand y le regal\u00e9 <em>Atarantado<\/em>. Al rato, terminada ya la jornada y arrastrando el carrito con libros hacia mi casa, pas\u00e9 junto a dos tipos que estaban apoyados en el quicio de una puerta y alcanc\u00e9 a o\u00edr que uno le dec\u00eda al otro: <em>el Fantasma Figueroa, ese chuchesumadre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa misma noche figuro tumbado hojeando un poemario y viendo <em>Hotel room<\/em> \u2013una de Lynch que desconoc\u00eda porque la dirige con alguien m\u00e1s\u2013 cuando me doy cuenta que el n\u00famero de la habitaci\u00f3n en la que se desarrollan los acontecimientos es el mismo que el del sello de la editorial al cual pertenece el poemario que tengo en mis manos: 603.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La autora, due\u00f1a y se\u00f1ora de la editorial, que a su vez es quien me sac\u00f3 la foto con el Fantasma Casas, me dice que es mera coincidencia, que no ten\u00edan a la vista la referencia lyncheana, que 603 era el n\u00famero de un depto en el que hab\u00edan vivido hace a\u00f1os y eso es todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Semanas despu\u00e9s, durante un turno de madrugada, estoy ante TNT Sports en mute y, a trav\u00e9s de mi parlantito, me acompa\u00f1a una entrevista a la editorial ya mencionada. Conversan all\u00ed, entre otras cosas, en torno al necesario residuo de opacidad que contiene cada libro. Ritmo, im\u00e1genes, composici\u00f3n; cualquier cosa antes que el mero rendimiento e inteligibilidad de una obra. \u00c9nfasis, matiz o misi\u00f3n editorial que es expresado mientras en el compacto de goles le hacen un zoom a un lienzo de la barra de la UC, un lienzo que dice: NUNCA PODR\u00c1N ENTENDERNOS.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abSomos como la ara\u00f1a. Tejemos nuestra vida y luego nos movemos por ella. Somos como el so\u00f1ador que sue\u00f1a y luego vive en el sue\u00f1o. Esto es as\u00ed para todo el universo.\u00bb (Upanishads)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00bfAcaso se est\u00e1 jugando la vida en esto? <\/em>le digo a mi compa\u00f1ero de la tarde, un vigoroso ex militar peruano que quer\u00eda que corriera a tocar el bot\u00f3n del ascensor para atajar a una se\u00f1ora que sub\u00eda desde el estacionamiento y as\u00ed avisarle de dos paquetes que ten\u00eda en el refrigerador. Al rato, ya solo y frente a la tele, el entrevistador le dice al pol\u00edtico: <em>Pero usted, \u00bfse est\u00e1 jugando la vida con esto?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Prefiero mantener siempre cierta verg\u00fcenza, <\/em>comenta Camila Sosa Villada en una entrevista que llevo en los aud\u00edfonos mientras voy a comprar el pan para la once en Curic\u00f3. Lo dice segundos antes que una chica se tropiece frente a m\u00ed y me r\u00eda, no de ella, sino como si yo mismo \u2013o los dos al mismo tiempo\u2013 nos hubi\u00e9ramos tropezado. La chica apura el paso y me quedo pensando en eso, en ese error, en esa mala traducci\u00f3n del sentir, pensando en todas las veces en que desde afuera parece que nos re\u00edmos <em>contra<\/em> alguien, pero en el fondo lo que sentimos es un s\u00fabito y sitiado cari\u00f1o por el otro, una verg\u00fcenza sostenida de a dos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><\/em><em>\u00abDe repente, un buen d\u00eda, ves a tres o cuatro ciegos despu\u00e9s de no haber visto ninguno en muchos a\u00f1os, ni siquiera en sue\u00f1os. Conoces a una mujer llamada Olimpia y al cabo de unos minutos abres un diccionario de pintura por la p\u00e1gina de la Olympia, de Manet y, dos horas despu\u00e9s, en la calle, descubres la Florister\u00eda Olimpia. Son nudos de significado, plexos del sistema neural del mundo que unifica sus \u00f3rganos y sus acontecimientos, indicios que deber\u00edas seguir hasta las \u00faltimas consecuencias, y lo har\u00edas si no tuvieras los prejuicios est\u00fapidos de la realidad. Deber\u00edamos tener un sentido que discriminara entre el signo y la coincidencia. Ves un d\u00eda, una detr\u00e1s de otra, tres mujeres embarazadas: \u00bfqu\u00e9 quiere decir eso? Y si hubieran sido solo dos, \u00bfte habr\u00eda sorprendido tambi\u00e9n la coincidencia? \u00bfY si a las tres a\u00f1adieras una m\u00e1s, que sale de repente de una casa y camina ante ti por la calle? \u00bfY si esta se detuviera, se volviera de golpe y te tendiera una nota arrugada en la que pone tan solo \u201c\u00a1Socorro!\u201d, y luego corriera pesadamente calle arriba? \u00bfCu\u00e1nto resiste el hielo de la realidad? \u00bfCu\u00e1ndo, en qu\u00e9 momento, sientes su crujido bajo los pies? Atisbas al principio las grietas finas de las coincidencias que se ramifican y se ensanchan de forma alarmante, pero el hielo todav\u00eda te sostiene y no te causa problemas por el momento: es tan solo una embarazada m\u00e1s, la cuarta. Puede suceder. No es imposible encontrarse con todas ellas a lo largo de un solo d\u00eda. Pero la embarazada te entrega una nota, lees el mensaje y de repente el lulo se resquebraja y te hundes en el agua helada, y estas debajo.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Solenoide, Mircea C\u0103rt\u0103rescu)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><\/strong><strong>7.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le pregunto a mi madre si le ha pasado algo por el estilo y, junto a un par de an\u00e9cdotas y su historia con el tarot, me deja caer esta frase de Jung, que tiene anotada en un cuaderno: \u00abHasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigir\u00e1 tu vida y t\u00fa le llamar\u00e1s destino.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>8<\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es lo que en realidad nos pasa cuando decimos que algo nos pasa? \u00bfD\u00f3nde o c\u00f3mo opera ese filtro que reduce el ser a <em>esto que me pas\u00f3 hoy<\/em>? \u00bfAcaso manda solo el dolor, los obst\u00e1culos que encuentra la voluntad, o quiz\u00e1 la suma de lo que informan los sentidos? O tambi\u00e9n, el embudo receptivo que somos, \u00bfha sido enteramente donado o igual lo construimos un poco? Noto, en mi trabajo, que la mayor\u00eda tiene como primera fuente argumental su experiencia individual. <em>El comunismo es miseria porque yo hace cincuenta a\u00f1os viv\u00ed esto<\/em>. <em>Este grupo de personas es hostil porque una vez en la micro uno de ellos no me dio el asiento<\/em>. Es una respuesta posible. Aburrida, en tanto clausura, pero posible y bastante com\u00fan. A veces me pregunto c\u00f3mo hay tan poca curiosidad a mi alrededor. Tan pocas ganas de salir de s\u00ed. \u00bfAs\u00ed de tibia y habitable se autopercibe esa subjetividad que a m\u00ed me congela? <em>Calienta tu propia vida hasta sobrepasar el punto de congelaci\u00f3n, y haz lo que quieras. Cuando el alma se deshiela, \u00bfqui\u00e9n dudar\u00eda de su inclinaci\u00f3n y capacidad de trabajar y celebrar con otras?<\/em>. Eso escribe Sloterdijk en el primer tomo de <em>Esferas<\/em>. <em>Calienta tu propia vida y haz lo que quieras<\/em>. Quiz\u00e1 un primer hervor sea emanciparse de las verdades individuales \u2013fundamento de toda rebeld\u00eda de derechas\u2013; quiz\u00e1 el deshielo comienza cuando la configuraci\u00f3n por <em>default<\/em> de nuestra experiencia es algo que desbaratamos juntos. \u00bfPero qu\u00e9 hay all\u00ed afuera que se asemeje a la certeza del calor o el fr\u00edo sobre el cuerpo? \u00bfEl arte, la pol\u00edtica, la m\u00edstica? \u00bfD\u00f3nde, entonces, trazar la l\u00ednea? De ning\u00fan modo es una respuesta, pero a veces juego a imaginar qu\u00e9 tipo de majamama es el universo si sacamos de la ecuaci\u00f3n el ojo humano. Quiz\u00e1 haya una intemperie refulgente de existencia que acontece s\u00f3lo para s\u00ed. Sustancia infinita inatestiguable. Hervidero burbujeante de ser y no ser. Qu\u00e9 miedo. O qu\u00e9 alivio. \u00bfAll\u00e1 vamos cu\u00e1ndo termina todo? Quiz\u00e1 all\u00e1 vamos porque nunca nada termina. Quiz\u00e1, anticipando ese nader\u00edo \u2013y prefiriendo la edificante canaleta de la finitud\u2013 es que llegamos a este consenso y acotamos, solo por sobrevivencia, por necesidad constitutiva de poder decir: <em>yo<\/em>. Pero una cosa es decir <em>yo<\/em> porque sirve para movernos en el mundo y otra es afirmar que estoy diciendo el mismo tipo de contundencia que cuando digo <em>silla<\/em>. Por eso me caen bien las filosof\u00edas orientales que te dicen mira, no te est\u00e1 pasando nada que no le est\u00e9 tambi\u00e9n pasando a esa piedra (no consigo nunca la paz de la piedra, pero los domingos en la tarde luego de la siesta quedo bastante cerca). Redundo y me desv\u00edo, pero solo quiero decir esto: 1- El yo es cualquier cosa menos una silla y 2- Ya no aguanto m\u00e1s al s\u00ed mismo tan pegado de s\u00ed. Y animado por ese hartazgo es que voy raspando, mayormente por escrito, al Individuo. Para que algo entre o para que algo salga, no me queda claro. Concluyo, entonces, convenientemente, que suspender o bordear la experiencia individual abre pasadizos, y por all\u00ed entran, entre otras alima\u00f1as del ser, las sincron\u00edas, que quiz\u00e1 son mensajes de un m\u00e1s all\u00e1, o de un m\u00e1s ac\u00e1, o de un m\u00e1s all\u00e1 que est\u00e1 al fondo de un m\u00e1s ac\u00e1 que somos juntos, no s\u00e9, probablemente no sean m\u00e1s que meras posibilidades estad\u00edsticas, <em>backrooms<\/em> autoproducidos en una cadena insignificante de sucesos, conclusi\u00f3n triste a la que, pese a todo este rodeo, no me niego. De ser as\u00ed, prefer\u00eda que fuera como cuando Annie Ernaux en <em>Memoria de chica<\/em> dice que \u201c<em>la ausencia de sentido de lo que se vive en el momento en el que se vive es lo que multiplica las posibilidades de escritura\u201d <\/em>\u2013y, por favor, por escritura entendamos aqu\u00ed vida\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Rodrigo Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fotograf\u00eda de Richard Kalvar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.Mail a don Carlos Flores:&nbsp; La otra vez, en realidad hace a\u00f1os, despert\u00e9 de una siesta. Hab\u00eda so\u00f1ado que iba con uno de esos micr\u00f3fonos tipo cintillo recibiendo instrucciones tuyas para acceder a trav\u00e9s de un laberinto de puertas al estadio de Curic\u00f3 Unido, cuyo partido no pod\u00eda perderme. 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