{"id":6750,"date":"2026-07-01T16:58:06","date_gmt":"2026-07-01T19:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6750"},"modified":"2026-07-01T17:05:18","modified_gmt":"2026-07-01T20:05:18","slug":"algunas-formas-del-fuego-por-sergio-lopez-recabarren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/07\/01\/algunas-formas-del-fuego-por-sergio-lopez-recabarren\/","title":{"rendered":"Algunas formas del fuego \u2013 Por Sergio L\u00f3pez Recabarren"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tener un fuego encendido era una costumbre para toda familia celta. Si se apagaba era s\u00edmbolo de mala suerte, una especie de advertencia sobre tragedias por venir. Para evitar que el viento apagase el fuego durante la noche, la fogata se cubr\u00eda con un biombo de madera. Si pese a esto, el viento lo apagaba, se prend\u00eda una nueva fogata con un tronco blanco, s\u00edmbolo de purificaci\u00f3n. Aprovechaban la desgracia para abrirse al cambio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Belenos, Dios celta del fuego y el sol, cuyo nombre se traduce como \u201cresplandeciente\u201d, era venerado por su pueblo en la festividad \u201cBeltayne\u201d. Familias enteras se reun\u00edan en torno a una fogata avivada con savia, para bailar y cantar en un \u00e9xtasis inducido por la cerveza. El ganado se arreaba entre dos hogueras, con la intenci\u00f3n de que los animales cruzaran por entre la luz de Belenos y se iluminara su pelaje, como una suerte de bendici\u00f3n. Para terminar con esta noche de fiesta, los paganos erig\u00edan las <em>columnas de mayo<\/em>, pedazos de madera tallados con forma de pene encendidos con la llama de Belenos, para ser introducidos en agujeros cavados por mujeres en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Belenos, due\u00f1o del fuego y el sol, toca nuestros corazones con tu luz intensa y bendice nuestros prop\u00f3sitos.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Michaux nos da una hip\u00f3tesis: Dwa camina por la planicie. Un conejo se expone. Dwa le arroja una piedra al conejo, pero la piedra no le da y cae sobre otra piedra. Las piedras hacen un ruido vivo y pf. La chispa va a la hierba seca y este, es el origen del fuego.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las noches durante el paleol\u00edtico eran tan fr\u00edas como la primera lluvia de junio. La luna no era suficiente para calentarse ni para alumbrar las cuevas, e imaginarse los temporales durante este per\u00edodo es aterrador. Caminos inundados y \u00e1rboles derribados por el rayo deben ser parte del paisaje despu\u00e9s del quiebre del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del escupo el\u00e9ctrico nace algo. El Homo Erectus queda maravillado ante este nuevo <em>ente, <\/em>un ser org\u00e1nico que se mueve en formas incontrolables. Baila, tirita, salpica partes de su cuerpo. Con una coloraci\u00f3n entre fr\u00eda y caliente, su blanco confunde al Homo Erectus, ese es el color de la luna, pero el amarillo rojizo es el color del sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sabe si tocarlo, si echarle hojas o agua. Se acerca y de inmediato siente un calor que se infiltra entre las peque\u00f1as aberturas de sus manos. La piel se enrojece, al parecer este nuevo ser tiene propiedades beneficiosas para <em>nosotros.<\/em> Quiz\u00e1s es la respuesta, aquello que dar\u00e1 pelea al aliento g\u00e9lido de la monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra hip\u00f3tesis: un tronco ha sido derribado por el rayo. Ahora est\u00e1 seco y duro. Dwa, corriendo, tropieza con el tronco y cae. Enfurecido con el tronco, lo golpea, lo rompe, frota los pedazos unos contra otros y \u00a1pf!, se eleva una llama y este, es el origen del fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me pregunto cu\u00e1nto habr\u00e1 tardado Dwa en cocinar la carne que se pudre ante el sol. Cu\u00e1nto tiempo le habr\u00e1 costado procesar que la llama que tiene ante sus ojos puede ayudarlo a ablandar los vegetales que crecen bajo sus pies. Cuanto tardo en hervir el agua que lo enferma del est\u00f3mago cada tres d\u00edas. Dwa tiene un arma, un ayudante e incluso un esclavo ante sus ojos. Cu\u00e1nto tiempo le habr\u00e1 costado procesarlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera antorcha ol\u00edmpica se encendi\u00f3 en la ciudad griega de Olimpia. Los organizadores de ese entonces, cre\u00edan que el fuego deb\u00eda ser encendido con los rayos del sol, para que la llama purificada por Helios nunca se apagase. Imagino la dificultad de conservar la antorcha encendida durante un mes, sobre todo teniendo en cuenta la escasez de los qu\u00edmicos modernos para su prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, esta haza\u00f1a se ha facilitado gracias a la existencia del propano, pero en tiempos hel\u00e9nicos, la vida o muerte de la llama depend\u00edan en su totalidad del estado an\u00edmico del clima. El viento de Eolo pod\u00eda avivar o apagar el fuego con un soplo, y el sudor del cielo era capaz de comerse las v\u00edsceras del hijo de Helios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por esto, que hubo y hay m\u00e1s de una antorcha. A modo de precauci\u00f3n, se encendieron m\u00e1s de veinte fuegos en Olimpia, de los cuales quedan tres, guardados bajo llave. Al parecer estos fuegos, est\u00e1n encendidos desde el 776 antes de cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al quemarse en la cocina, un chef ve el valor de su servicio en la carne chamuscada. Todo el dolor se traduce en un plato que acaricia las papilas gustativas. El cliente es exigente, y no se conforma con un risotto o filete mi\u00f1\u00f3n. Busca la experiencia, con todo y a todos los que conlleva. La sangre, sudor y l\u00e1grimas del chef que prepara el men\u00fa cada d\u00eda y, por el otro, el comensal expectante por el olor a carne rostizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quemarse en la cocina es parte del oficio, escribe Anthony Bourdain. Como los cortes, las quemaduras fortalecen la mente y la piel ante la presi\u00f3n de cuarenta comensales al otro lado de la puerta. Existe una creencia que afirma que llorar en un escenario como este permite apagar el incendio. Seg\u00fan \u00e9sta, tanto las l\u00e1grimas como el sudor calman los tejidos chamuscados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>***&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">William Turner es conocido por la intensidad de sus paisajes. Experto en ilustrar las inclemencias del clima, tuvo una vida solitaria. Al ser ingl\u00e9s, busc\u00f3 enmarcar la luz tan escasa durante el invierno. Por eso, pint\u00f3 hasta el cansancio fogatas, amaneceres, y gran cantidad de incendios. Algo me dice que al joven Turner le hubiese gustado ver en llamas no solo la ciudad donde naci\u00f3, sino tambi\u00e9n su hogar, vac\u00edo despu\u00e9s de la muerte de su padre. El calor de sus pinturas fue insuficiente para mantenerlo vivo, pues nada se comparaba al abrazo de su padre. Como sus paisajes, la llama que alumbraba su vida se fue apagando de a poco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>La historia qu\u00edmica de una vela<\/em>, Faraday nos explica el origen del fuego a nivel molecular. El Tri\u00e1ngulo del Fuego, como lo llama el f\u00edsico, se compone del combustible, el comburente y el calor. Cuando el combustible s\u00f3lido o l\u00edquido se calienta, se rompen sus enlaces qu\u00edmicos, liber\u00e1ndose gas. Una vez caliente este h\u00e1lito invisible, basta con una chispa para encender la llama, que nos maravilla con sus colores oxidados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pez dorado brilla bajo el agua, iluminando la pileta. La sombra de humedad, no siempre logra evitar el caluroso abrazo del mediod\u00eda. El sol ti\u00f1e las paredes blancas del templo, al igual que las escamas del pez, falt\u00e1ndole el respeto al manto transparente que lo cubre. El pez, harto, se rebela: quiere entibiar el agua con su piel. El resto de algas y rocas se unen a su causa, y se dejan abrazar por la luz emanada por el <em>koi<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sol pegado a la ventana, enciende las cortinas y nos obliga a levantarnos. Con rabia apago la fogata de tela al deslizar su cuerpo con un movimiento brusco. Pienso que, el repudio que sentimos por esta estrella se debe al resplandor de su cuerpo. A este se\u00f1or irrespetuoso no le importa interrumpir el sue\u00f1o de sus siervos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ponge escribe<em> \u201cUn sentimiento sincero y muy simple por parte nuestra, no, no podemos amar lo que resplandece en exceso, lo que el orgullo de su poder vuelve informe y turbulento, deslumbrante. No sentimos un amor excesivo hacia el oro. Acepto sus favores, a decir verdad los deseo, pero tambi\u00e9n me cubro la cabeza, no le doy m\u00e1s que algunas partes de mi cuerpo para dorar\u201d.<\/em>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La luz enciende tus ojos, mientras el aliento se desvanece entre las cortinas. La chispa que inici\u00f3 la fogata, me concede el favor de estallar en tu pelo de madera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Sergio L\u00f3pez Recabarren<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tener un fuego encendido era una costumbre para toda familia celta. 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