{"id":6702,"date":"2026-06-19T15:45:20","date_gmt":"2026-06-19T18:45:20","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6702"},"modified":"2026-06-19T15:49:19","modified_gmt":"2026-06-19T18:49:19","slug":"para-ser-primero-tengo-que-ocultarme-y-mirar-i-sat-por-abril-carrizo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/06\/19\/para-ser-primero-tengo-que-ocultarme-y-mirar-i-sat-por-abril-carrizo\/","title":{"rendered":"Para ser, primero tengo que ocultarme\u00a0(y mirar I.Sat) \u2013 Por Abril Carrizo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Los espectadores ven, sienten y comprenden algo\u00a0en la medida en que componen su propio poema.<\/em><br>Umberto Eco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esper\u00f3 a que todos se durmieran para correr descalza sobre la cer\u00e1mica fr\u00eda. Ahora, luces de colores la iluminan a ella y su vaso de jugo. La chica m\u00e1s chica est\u00e1 pasando canales y esto es importante porque es ac\u00e1 donde se juega el destino de una. Cuando menos lo espere, ya no ser\u00e1 tan chica. En el canal que elija, va encontrar una imagen que adoptar\u00e1 como la <em>verdadera <\/em>realidad y proyecci\u00f3n de su futuro. Va a decir: ser grande es esto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El zapping es un acto fundante y las m\u00e1s audaces hicieron de \u00e9l su propio ritual nocturno. El dedo apretando los botones del control remoto. El coraz\u00f3n en la boca y los sentidos atentos porque en cualquier momento \u2014lo sab\u00edan\u2014 iba a pasar algo. Y, adem\u00e1s, porque en el traj\u00edn de ese algo pod\u00edan ser descubiertas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se volvieron viciosas de ese v\u00e9rtigo. Esa oscuridad que las desdibujaba para que pudieran desear tranquilas, anhelar el m\u00e1s all\u00e1 de las blusas y los jeans y comprender los pasos que deben seguirse despu\u00e9s de un beso. No alcanzaba ya con la imagen de los amantes enroscados y la perspectiva de una c\u00e1mara pudorosa que se alejaba para configurar lo \u00edntimo. Lo necesario, en ese punto, era escabullirse, hacer zapping porque en alg\u00fan canal <em>eso<\/em> ocurr\u00eda sin ning\u00fan tipo de escr\u00fapulo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La chica m\u00e1s chica, en su b\u00fasqueda de lo prohibido, una noche se encuentra con los subt\u00edtulos de un idioma que no conoce, una pantalla enrarecida por el silencio y los colores ne\u00f3n. Descubre otra forma del mundo. Mira el logo al costado de la pantalla: I.Sat. Lo pronuncia en voz alta y anota el n\u00famero del canal en un cuadernito. Ahora es su tesoro m\u00e1s preciado y oculto, una ventana extra\u00f1a que va a mostrarle todo lo que no comprende.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toma su jugo y ve a unos chicos corriendo por calles desconocidas. Un movimiento roto, de capas superpuestas. Ruidos inesperados que la obligan a pegar su dedo a los botones del volumen, a estar m\u00e1s atenta. Los chicos seducen chicas para robarles, les sacan la ropa y ellas gimen. Despu\u00e9s escapan con sus mochilas. Son villanos, piensa, pero tambi\u00e9n son preciosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La chica ahora no es tan chica. Al d\u00eda siguiente se peina frente al espejo, va a la escuela. Observa a sus compa\u00f1eros varones y descubre que ninguno promete una historia interesante. Piensa en las posibilidades de ese mundo ne\u00f3n dentro del suyo mientras espera que la vayan a buscar. Vislumbra un conocimiento que no deja de ser desconocido, pero que de igual forma se le es revelado en ese instante. Sabe que sabe m\u00e1s que los dem\u00e1s y que en sus manos se encuentra la llave de lo prohibido y fabuloso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las m\u00e1s aplicadas, cada noche, hicieron esfuerzos para armar el mundo a partir de esos fragmentos, una sucesi\u00f3n de escenas sin traducci\u00f3n posible que a\u00fan da vueltas en sus cabezas. Silvia Bleichmar formula esta idea en varios de sus textos y conferencias: lo que no se entiende, tambi\u00e9n se inscribe. En el desarrollo de nuestras subjetividades, I.Sat fue un maestro y nosotras sus mejores alumnas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ritual deviene costumbre. Todas las veces: la chica no tan chica y su vaso de jugo, I.Sat y su curadur\u00eda extra\u00f1ada, los ejes de una pedagog\u00eda clandestina para aprehender el mundo. La clase comienza antes de las 00:00, con el hombre cuya imagen construye un horror superior al de las historias que narra. Los bigotes amarillos de Laiseca (antes de saberlo una como Laiseca), su voz de ultratumba y su gesto de llenarse la boca de humo. Una imagen de t\u00edo malvado que hipnotiza y, al mismo tiempo, acorrala a la espectadora en su contexto: la oscuridad de la casa propia tambi\u00e9n es un lugar extra\u00f1o, un peligro latente donde todos duermen y la heladera hace ruido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, ya s\u00ed, lo m\u00e1s esperado: la ESI de la chica no tan chica. <em>Kids<\/em> (1995) le muestra el temor por el VIH y la crueldad de los varones, lo divertido de las drogas. El placer como un Eros, mitad dulce, mitad amargo, en la mirada perdida de Chlo\u00eb Sevigny al final de la pel\u00edcula. Nuevamente ese tiempo ralentizado, capas superpuestas que marean la imagen y dejan a la protagonista perdida, sola. La chica no tan chica no construye una moraleja n\u00edtida, un saber aplicable a su vida: vive en ese momento anterior a cualquier teor\u00eda del que habla Sontag, uno en que no se le pregunta al arte qu\u00e9 dice porque \u00e9l, simplemente, hace.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el cine quien le muestra el mundo a trav\u00e9s del exceso: narrativas deseosas y nocivas, cuerpos monstruosos, sensuales. Existencias destruidas. La chica no tan chica descubre las dos caras de una misma moneda preciosa: el morbo y el goce est\u00e9tico. No sabe de g\u00e9neros cinematogr\u00e1ficos ni directores, pero si le preguntaran, dir\u00eda que sus pel\u00edculas favoritas son las de drogas y prostitutas. En el sobreest\u00edmulo de su escuela propia, lo que retiene son rasgos parciales de los objetos, los que dan pie a su fantas\u00eda imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Gorki escribe su cr\u00edtica a las primeras proyecciones cinematogr\u00e1ficas, define al cine, no como reflejo de la vida, sino como sus sombras: \u201cse mueven hacia ti, hacia la oscuridad en la que est\u00e1s sentado (&#8230;) la visi\u00f3n es espantosa\u201d. Es quiz\u00e1 con esas mismas sombras que Jennifer Connelly pinta el contorno de sus ojos al final de <em>Requiem for a dream <\/em>(2000). Est\u00e1n, quiz\u00e1, en su cara de placer y, despu\u00e9s, de un dolor tan inexplicable que no es capaz de contraerle un m\u00fasculo de la cara. La chica no tan chica descubre la belleza de \u00e1ngel cadav\u00e9rico de Jared Leto y su brazo gangrenado. Formas de sentir nuevas en los planos detalle de dientes partiendo bolsitas, l\u00edquidos en ebullici\u00f3n, el movimiento de las sustancias dentro del cuerpo, c\u00edrculos internos y desconocidos que se dilatan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la pel\u00edcula termina, siente por primera vez que eso es el final de algo. Vuelve al silencio con la sensaci\u00f3n de haber vivido m\u00e1s all\u00e1 de su experiencia, de haber incorporado una euforia y un dolor ajenos como un saber de su propio cuerpo, algo difuso como un sue\u00f1o. Lo que sobrevive, con el tiempo, es una escena. Los protagonistas est\u00e1n acostados mirando al techo. Ella le dice que lo ama porque la hace sentir una persona, porque la hace sentir bella. I.sat, como escuela, le muestra que la hero\u00edna te arruina y, a la vez, te vuelve hermosa, que hay belleza en el sufrimiento y que lo que vale la pena es lo que se inscribe en el cuerpo como una herida, lo que puede ser visto para admirarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n que hay da\u00f1os irreversibles, verdades en esas sombras de la vida que ella esquiva porque en su apariencia no hay un sentido conjugable. Hay fragmentos que andan y otros que no porque el cuerpo isatero no es animalidad un\u00edvoca: la desborda. Su carne es m\u00e1s bien verbosa y mirarla es librar una batalla entre su verbo y el verbo propio, siempre insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata de interpretar la obra. Las im\u00e1genes se imprimen en la retina, otras sobrevuelan. Una forma de la contrainterpretaci\u00f3n: la obra no importa. Sus ideas no existen. Lo que hay es un entramado de im\u00e1genes y sonidos sin nombre que se suceden de manera indisoluble, salvaje. Lo \u00fanico que la chica no tan chica les exige es que le muestren. Lo que sea. Pero que se lo muestren. A la pel\u00edcula se le exige, en todo caso, que funcione como fuente de informaci\u00f3n. Pero no de la obra en s\u00ed, sino de otra cosa. Algo que se mantiene en el borde del lenguaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se tiene informaci\u00f3n cuando se ordena el desorden a partir de un sistema de c\u00f3digos, cuando los elementos se desprenden para situarlos. En el entramado isatero, la forma es la del desorden, una normalidad torcida por lo imprevisible. La chica no tan chica no escarba ni sit\u00faa los elementos de una obra: la obra la desorganiza a ella, la escarba para desituarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El<em> <\/em>enigma<em>, <\/em>para Lacan,<em> <\/em>es una verdad cuyo saber est\u00e1 elidido. Para la chica no tan chica: el sexo, la muerte, el deseo del otro, la verdad de s\u00ed. El cine, una sombra extensa de la vida. Un saber que no se dice. Espectar una pel\u00edcula, toda las veces, es percibir en el sentido de tomar algo como verdadero, incluso dentro de su opacidad. No se puede, simplemente, recolectar impresiones sensoriales. Una es, antes que todo, hablante. Mirar I.Sat deviene costumbre y despu\u00e9s juego: formular una respuesta imposible para que algo de lo fugitivo permanezca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sontag habla del cine como portento y, a la vez, como un proceso de&nbsp; identificaci\u00f3n y aprendizaje: \u201cEn la visita semanal al cine se aprend\u00eda (o se trataba de aprender) a caminar, a fumar, a besar, a pelear, a sufrir. Las pel\u00edculas daban indicaciones acerca de c\u00f3mo ser atractivo\u201d. El cine, desde sus comienzos, nos enuncia. Para la chica no tan chica, esa enunciaci\u00f3n es una rutina que empieza cuando todos duermen. Para ser, hay que comprender muchas cosas y para eso, hay que ocultarse. Ver pel\u00edculas para armarse a partir del buen gusto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo no se entiende, pero se inscribe. Existe un horizonte de posibilidades acotadas y casi prof\u00e9ticas a las que est\u00e1 destinada una adolescente. Se puede ser puta, adicta, casi nunca graciosa, casi siempre perturbada, sacada de quicio, fragmentada en planos, deseada por hombres mayores. Siempre hermosa y so\u00f1adora, aunque los sue\u00f1os no se cumplan, porque la vida, la pel\u00edcula, no se trata de eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expectativa de la chica no tan chica al hacer <em>zapping<\/em> es la de hallar la continuaci\u00f3n de la vida que no conoce, una trama que dentro de todo coincida con la l\u00f3gica de \u201cla vida normal\u201d para alumbrarla. Pero el cine no es la vida, sino sus sombras. Ella espera un discurso que, mediante las normas conocidas, le ense\u00f1e. El encuentro con I.Sat, en cambio, desencadena dos operaciones: una ca\u00edda del veros\u00edmil conocido dada por representaciones que se sostienen en la l\u00f3gica que crean; y una apertura hacia nuevos modos de ver que devienen del extra\u00f1amiento con la que estas narrativas muestran el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>Electrick Children <\/em>(2012), las manos de Julia Garner se iluminan como reci\u00e9n nacidas en medio de las sombras. Se escucha el sonido del cassette que mete en la grabadora. Despu\u00e9s la m\u00fasica. El personaje de Rachel tiene 15 a\u00f1os y forma parte de una comunidad mormona. La chica no tan chica sabe algo de todo eso: tom\u00f3 la comuni\u00f3n, conoce el credo y los milagros; pero la comunidad mormona es m\u00e1s que ponerse de rodillas y llevarse una galletita de harina y agua a la boca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acto fundante de Rachel y las chicas no tan chicas es el mismo: rebelarse. Esperar a que todos duerman. Ocultarse para ser, ver y o\u00edr lo prohibido. En el caso de Rachel, burlar la vigilancia del pastor. Poner el cassette en la grabadora, escuchar m\u00fasica por primera vez. Despu\u00e9s, lo <a href=\"http:\/\/inesperado.el\">inesperado.<\/a> El milagro que se le aparece para condenarla: Rachel se embaraza de la canci\u00f3n que escucha. Se ve obligada a abandonar la comunidad, a llevar el enigma dentro. El de la fe, pero tambi\u00e9n el de los pasos que deben seguirse para que un beb\u00e9 sea posible. Arrastra lo extra\u00f1o dentro de s\u00ed por una ciudad cuyas normas tambi\u00e9n desconoce.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus nuevos amigos la inician en ese mundo ne\u00f3n de patinetas, besos y vasos de pl\u00e1stico rojos. Se propone encontrar al m\u00fasico de la canci\u00f3n que la maldijo para hallarse. Hacia el final de la pel\u00edcula, descubre un atisbo de verdad en un enigma a\u00fan m\u00e1s grande, imposible. El m\u00fasico es el padre, no de su hijo, sino de ella. Pero tambi\u00e9n, quiz\u00e1, el de su hijo, fruto de la concepci\u00f3n divina, <em>sin-pecado-concebido<\/em>. La verdad detr\u00e1s del enigma late sabi\u00e9ndose una pregunta sin respuesta, un misterio de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la premisa de una historia que la chica no tan chica sabe, pero tambi\u00e9n es otra cosa. No sabe si lo que ve le gusta. Como muchas de las pel\u00edculas de I.Sat, no entiende si lo que est\u00e1 viendo es genial o un delirio. La pel\u00edcula mantiene, como todas las veces, la forma de un hechizo. La idea da vueltas en su cabeza. Hay otras Sant\u00edsimas Trinidades posibles. Formas de inventar historias, de leer el mundo. En el cine todo es posible y si eso est\u00e1 ah\u00ed es porque antes alguien lo tuvo dentro suyo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Ranci\u00e8re, una comunidad emancipada es una comunidad de narradores. Una que asocia y disocia lo que ve para conformar el relato propio. El cuerpo del cine no es carne. Es verbo sin terminaci\u00f3n. En este caso, una ret\u00f3rica de lo que se alude, una opacidad ostentosa. Para la chica no tan chica est\u00e1, por un lado, lo desconocido exuberante, siempre susceptible a ser asociado y disociado; y por el otro, la falta de una mediaci\u00f3n simb\u00f3lica. Los padres duermen, la escuela no alcanza, la iglesia tampoco. Internet todav\u00eda adquiri\u00f3 el estatuto de \u00f3rgano vital. Lo que hay es una apertura absoluta, la promesa de que todo mensaje contiene un secreto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El relato existe porque hay algo que no se sabe. La literatura moderna, dice Piglia, se organiza alrededor de un secreto que da forma al relato, incluso cuando nunca se devela. En el psicoan\u00e1lisis, el enigma no esconde ni revela: hace signo, produce una verdad latente no enunciada. La subjetividad (la verdad de s\u00ed) no se descubre, se construye alrededor de lo que no se sabe. Se trata, en ambos casos, de estructurar un sentido a partir de un n\u00facleo opaco. La opacidad de I.Sat contra la propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Ezequiel De Rosso, el secreto no esconde ninguna verdad. Habilita, m\u00e1s bien, la \u201cexploraci\u00f3n de las posibilidades del signo antes de fijar su significado\u201d, si es que se fija. En la narrativa contempor\u00e1nea (habla del policial, pero puede pensarse en un sentido m\u00e1s amplio) ya no hay un secreto central, sino opacidades m\u00faltiples, zonas extra\u00f1adas, discontinuas. Los \u201cnuevos secretos\u201d no se develan: producen subjetividades que habitan la incertidumbre. Esta renovaci\u00f3n conceptual se ajusta de manera m\u00e1s directa con la grilla de I.Sat y su espectadora: \u201cSe trata entonces de pensar una escena inquietante, en la que es la disrupci\u00f3n del discurso y no su continuidad el agente del sentido\u201d. Hay un sentido en el enigma, en el secreto, pero es opaco porque los condensa a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas de las pel\u00edculas de I.Sat no tienen una estructura lineal clara, previsible. Se arman a trav\u00e9s de huecos, zonas oscuras: funcionan como misterios que no se resuelven, im\u00e1genes que se inscriben por la belleza y lo grotesco, las ideas y emociones que suscitan. Viendo estas pel\u00edculas, la chica no tan chica no devela un secreto. Produce un modo de ver. I.Sat, como escuela, la instruye a trav\u00e9s de una est\u00e9tica de la opacidad. El saber que construye, quiz\u00e1, es que hay algo que no puede cerrarse, pero que se puede seguir mirando. Una forma de lectura pigliana del cine: vivir y registrar, convivir con un sentido que se desplaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdad del arte es ninguna. Requiere actos de invenci\u00f3n, la producci\u00f3n de un relato propio. En la contrainterpretaci\u00f3n de la chica no tan chica, el poder de la verdad no le pertenece a nadie. Es el verbo de I.Sat contra el propio. El hallazgo, no la develaci\u00f3n. La permanencia en el umbral del goce, de la palabra. Lo que no se entiende, pero igual se inscribe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00eda indagarse en el motor ideol\u00f3gico que re\u00fane a las pel\u00edculas de este canal, ensayar qu\u00e9 hay detr\u00e1s de la \u201cbuena intenci\u00f3n\u201d de promover el cine independiente. No en un sentido moralizante, pero s\u00ed despierto, agn\u00f3stico de la inocencia y las casualidades. \u00bfQu\u00e9 lectura de nuestro tiempo hacen estas sombras de la vida? \u00bfQu\u00e9 inscribieron en nuestras subjetividades?.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, la chica no tan chica arrastra su inconmensurable conocimiento isatero a las pijamadas. Est\u00e1 ah\u00ed, entre los colchones dispuestos uno al lado del otro. Una cama enorme donde entran todas las amigas y sus secretos. Ella sabe. No sabe lo que sabe, pero lo sabe. No va a dec\u00edrselo a sus amigas, va a deslizar una punta de su relato, decirles d\u00f3nde pueden verlo completo o va a pedir a sus amigas que hagan silencio, va a agarrar el control remoto y mostrarles que para ser, primero, tienen que ocultarse. Es importante que cada una saque sus conclusiones para charlar de eso. Estar listas para lo que se viene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Abril Carrizo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los espectadores ven, sienten y comprenden algo\u00a0en la medida en que componen su propio poema.Umberto Eco Esper\u00f3 a que todos se durmieran para correr descalza sobre la cer\u00e1mica fr\u00eda. Ahora, luces de colores la iluminan a ella y su vaso de jugo. 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