{"id":6696,"date":"2026-06-17T16:00:55","date_gmt":"2026-06-17T19:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6696"},"modified":"2026-06-17T16:01:21","modified_gmt":"2026-06-17T19:01:21","slug":"un-certificado-de-presencia-derivas-en-torno-a-la-foto-de-escritor-por-felipe-reyes-f","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/06\/17\/un-certificado-de-presencia-derivas-en-torno-a-la-foto-de-escritor-por-felipe-reyes-f\/","title":{"rendered":"Un certificado de presencia \u2013 Derivas en torno a la \u201cfoto de escritor\u201d \u2013 Por Felipe Reyes F."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras procrastino en una librer\u00eda, presa de una curiosidad malsana abro algunos libros para detenerme en esa zona fronteriza entre el ego y el marketing: la \u201cfoto de escritor\u201d. Ese peque\u00f1o rect\u00e1ngulo donde el autor \u2013que parec\u00eda una conciencia compleja, una voz que dudaba, se contradec\u00eda o iluminaba\u2013 se convierte en una imagen fija, en un gesto ensayado, en l\u00e1mina de un \u00e1lbum siempre incompleto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tipolog\u00eda de la \u201cfoto de escritor\u201d es generosa en ocurrencias (y fines espec\u00edficos), pero conserva ciertos imaginarios que persisten: est\u00e1n los que necesitan aparecer con la biblioteca detr\u00e1s, como un implacable y silencioso guardaespaldas. Los libros lo custodian, lo legitiman, lo empujan hacia adelante como diciendo: \u201cNo teman, es uno de los nuestros\u201d. Borges, v\u00ednculo y sin\u00f3nimo de bibliotecas, escribi\u00f3: \u201cSiempre imagin\u00e9 que el Para\u00edso ser\u00eda alg\u00fan tipo de biblioteca\u201d. Pero sospecho que jam\u00e1s habr\u00eda pensado que esa biblioteca funcionaba como una escenograf\u00eda o locaci\u00f3n t\u00f3pica del oficio, como si cada volumen fuera un coro que entona un \u201cresp\u00e9tenlo, ha le\u00eddo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1n los de amplio e iluminado escritorio, cuidadosamente desordenado. Un caos estrat\u00e9gico: papeles dispersos, cuadernos abiertos, alg\u00fan l\u00e1piz detenido en el aire o un computador en el blanco luminoso de Word. El gesto captura el instante previo a la \u201cgenialidad\u201d, como si el fot\u00f3grafo hubiera hecho su irrupci\u00f3n justo cuando la frase perfecta descend\u00eda del \u00e9ter letrado. Hoy podemos saber la decoraci\u00f3n, los libros (que son parte de la decoraci\u00f3n) y hasta las fotos familiares de ese \u201ccuarto propio\u201d que alguna vez reclamara Virginia Woolf. Pero hoy se debe atestiguar la existencia de su Olimpo material.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y est\u00e1n las fotos que advierten que nos hemos encontrado con un \u201cverdadero escritor\u201d; alguien serio, de aura pensativa: pu\u00f1o en el ment\u00f3n, ce\u00f1o fruncido, dedo \u00edndice apoyado en la sien, la mirada perdida en alg\u00fan punto invisible (\u00bfo sosteniendo alguna reflexi\u00f3n sobre <em>el lenguaje<\/em>?). Retienen una idea como quien detiene un rayo con la frente. Barthes escribi\u00f3 que la fotograf\u00eda es \u201cun certificado de presencia\u201d. Aqu\u00ed la presencia es la de un <em>pensador;<\/em> pero muchas veces de escasas o limitadas cavilaciones (ya nos advert\u00eda Bola\u00f1o sobre lo rid\u00edculo de las ansias grandilocuentes).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay que olvidar al escritor con gato. Dicho animal \u2014que seguro no pidi\u00f3 salir en la foto\u2014 aporta misterio dom\u00e9stico, una cuota de independencia felina que contagia, y una veta <em>animalista<\/em> que le otorga una terrenal humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colette sab\u00eda que los gatos no pertenecen a nadie; quiz\u00e1 por eso funcionan tan bien como accesorio simb\u00f3lico: sugieren sensibilidad, introspecci\u00f3n, largas noches de trabajo. (El problema es que el gato suele mirar a la c\u00e1mara con m\u00e1s verdad que el escritor).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros aparecen tomando caf\u00e9 (\u00bflos que aspiran a la lucidez?) o con un gran jarro de cerveza (\u00bflos con \u00ednfulas de rudeza?) o que adoptan alguna pose elusiva (miran hacia el suelo, ponen una mano o un libro sobre el rostro), en una representaci\u00f3n dudosa entre una inseguridad impostada y la sobrevaloraci\u00f3n de las posibilidades de la propia imagen, la que no siempre coincide con la escritura del esquivo retratado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n existen los escritores invisibles, esos a los que no les gustan las fotos y se niegan a aparecer. El caso paradigm\u00e1tico es el de J. D. Salinger, quien eligi\u00f3 el silencio medi\u00e1tico como extensi\u00f3n de su obra. En una entrevista en el <em>New York Times<\/em> en 1953, dijo: \u00abMe gusta escribir. Me encanta escribir. Pero escribo solo para m\u00ed y por placer\u00bb. Para Salinger, bastaba con la obra, y no dud\u00f3 en demandar a un bi\u00f3grafo por usar una foto suya sin autorizaci\u00f3n. Para \u00e9l, la imagen p\u00fablica era un atentado a la privacidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Rulfo dio pocas entrevistas y evit\u00f3 el protagonismo medi\u00e1tico. Parad\u00f3jicamente, fue un gran fot\u00f3grafo, prefer\u00eda estar detr\u00e1s de la c\u00e1mara. Despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <em>Pedro P\u00e1ramo, <\/em>eligi\u00f3 una vida discreta, casi burocr\u00e1tica. Su silencio p\u00fablico aliment\u00f3 el mito del escritor que habla una vez y para siempre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esas contadas ocasiones, Rulfo ironizaba sobre el \u201cpersonaje\u201d que la prensa hab\u00eda construido en torno a \u00e9l, y una vez declar\u00f3: \u201cYo no soy escritor profesional. Escrib\u00ed un libro y ya\u201d. Y en otra, sobre su silencio literario dijo: \u201cNo tengo nada que decir. Lo que ten\u00eda que decir ya lo dije\u201d. Su incomodidad no era s\u00f3lo ante la c\u00e1mara, sino tal vez por la expectativa p\u00fablica de producir y explicarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque existen varias fotos suyas conocidas, Alejandra Pizarnik desconfiaba de la exposici\u00f3n. En sus <em>Diarios<\/em> se advierte la tensi\u00f3n entre la imagen y la escritura: el temor a convertirse en un <em>personaje literario<\/em> antes que en una voz propia. La fotograf\u00eda, en su caso, no era celebraci\u00f3n sino conflicto. En sus <em>Diarios<\/em> aparece con frecuencia esa tensi\u00f3n. En una entrada, anota: \u201cLa verdadera obra es la que no se ve\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que rechazo frontal a la foto, quiz\u00e1 lo suyo era miedo a la fijaci\u00f3n de una identidad p\u00fablica: una ficci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thomas Pynchon, cuya fobia fotogr\u00e1fica tambi\u00e9n se ha vuelto parte de su mito, en 1984 envi\u00f3 una carta a CNN rechazando su aparici\u00f3n en televisi\u00f3n, y escribi\u00f3: \u00abQuiero dejar constancia de que no soy un preso\u00bb. Negaba el mito mientras lo consolidaba. Su escasez de im\u00e1genes se volvi\u00f3 parte de su po\u00e9tica: la ausencia como estilo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra \u2018invisible\u2019 es Elena Ferrante, quien ha defendido el anonimato como principio literario. En una entrevista \u2013por correo\u2013 de 2015 con <em>The Paris Review<\/em>, escribi\u00f3: \u00abCreo que los libros, una vez escritos, no necesitan a sus autores\u00bb. Aqu\u00ed la renuncia a la imagen es una declaraci\u00f3n est\u00e9tica: la obra puede circular sin un rostro que la respalde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todos ellos, la <em>no-imagen<\/em> opera como <em>imagen<\/em>. No mostrarse es una forma superior de pose. La negativa se convierte en retrato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el extremo opuesto est\u00e1n los escritores con \u201cconciencia de marketing\u201d (variable neoliberal de la ahora a\u00f1eja frase), los que no pierden oportunidad de decir \u2013diariamente\u2013: \u201caqu\u00ed estoy, soy escritor, no se olviden de m\u00ed\u201d. La foto editorial-promocional o de solapa ya no basta; hoy se actualiza el rostro en tiempo real. El escritor contempor\u00e1neo no solo escribe: administra su visibilidad. Cultiva seguidores-clientes o potenciales lectores. Ensaya selfies reflexivas, retratos casuales que simulan espontaneidad, sonrisas impostadas, m\u00e1scaras de seriedad, alimentos\u2013vestimentas\u2013destinos, supuestas lecturas (o meros compromisos), citas, \u2018historias\u2019 pedestres de situaciones y cercanos. Si Warhol prometi\u00f3 quince minutos de fama, las redes sociales ofrecen un diario de vida p\u00fablico, y quince segundos renovables hasta el hartazgo del narciso escriba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo enternecedor \u2013y un poco pat\u00e9tico\u2013 en este esfuerzo por representar el oficio. Como si la literatura necesitara una prueba visual (pero hoy sabemos que no basta con la obra). Como si temieran que, al cerrar el libro, el lector se olvide del rostro de aquel iluminado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez por eso algunos tapan media cara, otros se parapetan en bibliotecas y escritorios o adoptan el gesto de una mente atribulada. Todos buscan lo mismo: una forma de decir <em>existo<\/em>. Pero la literatura, cuando funciona, hace lo contrario: disuelve al autor, lo vuelve voz, ritmo, el pulso de un mundo particular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, la foto de escritor es una representaci\u00f3n y requisito de un cat\u00e1logo manido; un anhelo visual, una estampita que precede al texto. El problema es que la imagen es mera pose; la escritura, en cambio, delata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Felipe Reyes F.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras procrastino en una librer\u00eda, presa de una curiosidad malsana abro algunos libros para detenerme en esa zona fronteriza entre el ego y el marketing: la \u201cfoto de escritor\u201d. 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