{"id":6689,"date":"2026-06-11T14:31:51","date_gmt":"2026-06-11T17:31:51","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6689"},"modified":"2026-06-11T14:32:57","modified_gmt":"2026-06-11T17:32:57","slug":"a-tender-una-variable-para-leer-poemas-por-ivan-sosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/06\/11\/a-tender-una-variable-para-leer-poemas-por-ivan-sosa\/","title":{"rendered":"A tender: una variable para leer poemas \u2013 Por Iv\u00e1n Sosa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">E., que es asiduo lector de narrativa, me dijo un d\u00eda que le costaba entender la poes\u00eda. Nada original, respond\u00ed que la poes\u00eda no es para entender. Eso, y los meses pasaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiempo despu\u00e9s, fui a leer en <em>Aqu\u00ed Am\u00e9rica Latina<\/em>, de Josefina Ludmer \u2014cr\u00edtica\u2014, entre los di\u00e1logos reconstruidos que conforman una secci\u00f3n del libro, que rescata uno, justamente con Tamara Kamenzsain \u2014poeta\u2014, que restituye la arquet\u00edpica situaci\u00f3n de descalce o incomprensi\u00f3n entre quien se educ\u00f3 en una pr\u00e1ctica lectora pros\u00edstica y quien lo hizo, adem\u00e1s, en una pr\u00e1ctica lectora poem\u00e1tica: \u201cNo entiendo &#8230; bueno, nunca entiendo nada, la poes\u00eda me sirve para no entender &#8230;\u201d, dice Ludmer que fue lo que le dijo a Kamenzsain, cuando el asunto era la poes\u00eda. La an\u00e9cdota expresa c\u00f3mo una docente e intelectual de prol\u00edfica carrera como cr\u00edtica que era Ludmer para entonces, no puede, pese a ello, sino confesarse expulsada de toda posibilidad comprensiva en la lectura de poemas; nunca y nada, son los adverbios restrictivos con que acorrala y coarta la acci\u00f3n, aun si conjugada, de su subjetividad expresada en la primera persona: \u201c<em>nunca<\/em> entiendo <em>nada<\/em>\u201d, dice. No entender, es, en efecto, una constante en la lectura de poemas, pero una constante que no discrimina entre avidez o costumbre; es tan recurrente el desconcierto, ante la lectura de poemas, tanto de quien no est\u00e1 en familiaridad con ellos, como de quien practica su lectura asiduamente. La diferencia, tal vez, est\u00e9 en la postura ejercida ante esa incomprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entender, etimol\u00f3gicamente <em>intend\u0115re<\/em>, se descompone en la ra\u00edz lexical <em>tend\u0115re<\/em>, que a su vez est\u00e1 compuesta por la ra\u00edz indoeuropea <em>ten<\/em>, traducible como estirar o tender, y el prefijo <em>in<\/em>, que puede cumplir las funciones sem\u00e1nticas de los adverbios hacia o dentro. Contextual, pero tambi\u00e9n convencionalmente, se ha preferido por asociar el entendimiento con un tender-hacia, es decir con una ex-tensi\u00f3n o tensi\u00f3n desde s\u00ed hacia un afuera, y as\u00ed, cuando decimos entender o no entender algo, aludimos a qu\u00e9 tanto conseguimos posar un extremo de nuestra comprensi\u00f3n sobre un objeto, circunstancia, o fen\u00f3meno pre-tendido, en una maniobra que parte de nuestra locaci\u00f3n hacia lo ajeno. Bajo este concepto de entendimiento, si digo que entiendo tu pregunta, quiero decir que la he recibido y decodificado y soy capaz de responderla o actuar seg\u00fan lo que ella suscita o demanda de m\u00ed como interlocutor, y, en cambio, si digo que no entiendo tu pregunta, quiero decir que no la he recibido del todo, que no reconozco lo que ella indaga en m\u00ed, y en consecuencia, soy incapaz de brindar respuesta o siquiera actuar en funci\u00f3n al est\u00edmulo que ella pretende de m\u00ed, y por lo tanto exijo una reformulaci\u00f3n; en el vaiv\u00e9n de esta dicotom\u00eda, quedan excluidas, entre otras cosas, las inagotables posibilidades productivas del malentendido, puesto que el entender y no entender se vuelven categor\u00edas fijas, t\u00e9cnicamente al menos, pues en la pr\u00e1ctica existen los malentendidos, que son vistos como un problema, pues el car\u00e1cter estrictamente binario del entendimiento como piedra angular de la idea reaccionaria del privilegio de la transparencia comunicativa, tiende a la correcci\u00f3n y la inadmisi\u00f3n del error. Tan humano que es, que somos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos desatendido, sin embargo, otra chance latente en la conformaci\u00f3n etimol\u00f3gica de la palabra, con la cual, no invirtiendo pero s\u00ed torciendo la par\u00e1bola sem\u00e1ntica de la part\u00edcula <em>in<\/em>, el verbo entender nos permite no apenas tender-hacia, sino tambi\u00e9n tender-hacia-adentro, y, si queremos ser todav\u00eda m\u00e1s radicales, tender-adentro a secas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la f\u00f3rmula tender hacia adentro, exploramos la dimensi\u00f3n hist\u00f3ricamente m\u00e1s postergada de la convenci\u00f3n de entender como verbo transitivo, que en esa cualidad reclama un objeto al cual ser dirigido; para el caso de Ludmer, que es tambi\u00e9n el nuestro, la poes\u00eda. Y podr\u00edamos, seg\u00fan esta lectura, incorporar una acepci\u00f3n seg\u00fan la cual no partamos ya de nuestra locaci\u00f3n subjetiva para depositar nuestra raz\u00f3n, juicio, o lucidez, sobre sucesos objetivos, sino que inauguramos una inversa trayectoria de afecci\u00f3n, que nos permite enfatizar la experiencia de los sucesos como entidades activas, para entendernos o dejar de entendernos, ellos a nosotros. Lectura acaso \u00fatil y pertinente en un momento en que pululan perspectivas cr\u00edticas al antropocentrismo. Pero notemos que, al anexar el concepto de \u201cadentro\u201d a la convenci\u00f3n \u201ctender-hacia\u201d, por fatalidad, acabamos por restringir unidireccionalmente el trayecto del entendimiento, de un afuera al adentro, cuando el tradicional uso &#8220;tender-hacia&#8221;, m\u00e1s all\u00e1 de que hist\u00f3ricamente lo hayamos cansado con la acepci\u00f3n de adentro hacia afuera, permit\u00eda todav\u00eda una apertura en la soledad del hacia, que no indica ni hacia d\u00f3nde ni hacia qu\u00e9, ni hacia todo ni hacia nada, ni hacia todos lados ni hacia ninguno; es simplemente un hacia, y punto. Ahora, si renunciamos a la polisemia y su peligrosa apariencia democratizante, y volvemos a encauzar sem\u00e1nticamente la part\u00edcula <em>in<\/em>, pero en su ant\u00edpoda, impactamos, ahora s\u00ed, con algo bien m\u00e1s inescrutable. Y es que, tender-adentro a secas, nos brinda la acci\u00f3n y locaci\u00f3n, pero nos exenta de direcci\u00f3n. Es decir, que la acci\u00f3n yace, pero en un esc\u00e1ndalo de potencia, dado que el acto de tender requiere una dislocaci\u00f3n o m\u00ednima extensi\u00f3n espacial; acto y espacio \u2014tensi\u00f3n y adentro\u2014. Lo que no hay es tr\u00e1nsito, que apuradamente podr\u00eda juzgarse un requisito para su efectuaci\u00f3n. Y con exentarnos de direcci\u00f3n, quiero decir que nos salva de ella. Sin mapa, sin coordenadas, sin se\u00f1ales de tr\u00e1nsito, sin, en definitiva, calles ni senderos ni pasillos, no podr\u00edamos a priori tender, ni nada, ni a nada. Tenemos sin embargo, provisto un lugar: adentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed, cualquier tensi\u00f3n que intentemos, bajo este concepto, ser\u00e1 practicada en la radical intimidad. Una que no discrimina la del poema o la de la autor\u00eda, de la nuestra, que contiene a su vez nuestra toda experiencia, previa a la lectura, y la experiencia en la lectura misma. La unidad de lugar, aun si deliberadamente provisoria, que supone cada lectura, deber\u00eda tender su cord\u00f3n emotivo-racional al simult\u00e1neo interior de cada dimensi\u00f3n que opera en la lectura de un poema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se nos ha educado en la idea de una expectativa que antecede a la lectura de poes\u00eda. Escolarmente diligentes, aprendemos y sin cuestionamientos que la met\u00e1fora es la reina de este dominio, y ese trauma nos persigue por el resto de nuestras biograf\u00edas lectoras; el delirio de persecuci\u00f3n con que nos acosa esa idea, nos hace <em>pre-tender<\/em> un \u201centender\u201d met\u00e1foras en todo lo que previamente acusamos como poema: necesitamos imperiosamente inventar significados metaf\u00f3ricos para justificar, primero, que lo que tenemos delante nuestro es un poema, y segundo, que hemos entendido ese poema. Cuando no conseguimos forzar el traslado que nos exige la lectura metaf\u00f3rica, cuando ya hemos abierto tantos senderos para transportar el significado de una serie de versos o enunciados po\u00e9ticos, y han todos resultado truncos, sea por un abismo o una muralla igualmente imperturbables en su exceso o ausencia de connotaci\u00f3n, frustramos la lectura y lo declaramos, finalmente: no entiendo. Es que no vimos que son esas murallas y abismos las demarcaciones del adentro con el que debemos aprender a lidiar. Sin extramuros, sin met\u00e1fora, estamos, pese a todo, todos los actores y objetos necesarios, dispuestos, ac\u00e1 adentro, para que ocurran; el poema y su lectura. Para entender, en esta otra acepci\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al saber dar plasticidad a lo claustrof\u00f3bico, notamos que tambi\u00e9n hay una din\u00e1mica de lo que aquieta. En principio, y en \u00faltima instancia, no puede cabernos la duda, de que un verso es el que es y ninguno otro; de que un poema puede, tambi\u00e9n, estar diciendo lo que dice, y no necesariamente, lo que no dice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a no entender lo que quise decir a E. con aquella frase hecha, creo ahora que ella entend\u00eda algo en s\u00ed misma, m\u00e1s ac\u00e1 de toda explicaci\u00f3n; quiero creer as\u00ed tambi\u00e9n, que pese a que Ludmer dijo no entender, su frase s\u00ed que algo entendi\u00f3.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Iv\u00e1n Sosa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fotograf\u00eda de Enrique Metinides<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>E., que es asiduo lector de narrativa, me dijo un d\u00eda que le costaba entender la poes\u00eda. Nada original, respond\u00ed que la poes\u00eda no es para entender. Eso, y los meses pasaron. 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