{"id":6675,"date":"2026-06-04T16:03:50","date_gmt":"2026-06-04T19:03:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6675"},"modified":"2026-06-04T16:11:11","modified_gmt":"2026-06-04T19:11:11","slug":"sobre-panico-y-ternura-de-paz-lopez-por-silvana-veto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/06\/04\/sobre-panico-y-ternura-de-paz-lopez-por-silvana-veto\/","title":{"rendered":"Sobre P\u00e1nico y ternura de Paz L\u00f3pez \u2013 Por Silvana Vet\u00f6"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada uno tiene modos de leer, se construye y reconstruye v\u00edas de lectura; trucos de lectura. Desde hace alg\u00fan tiempo, mi lectura tiene una caracter\u00edstica que s\u00f3lo puedo definir como <em>invertida<\/em>. Una lectura invertida. A Paz L\u00f3pez, por ejemplo, la le\u00ed desde <em>P\u00e1nico y ternura<\/em> (Lumen, 2025) hacia <em>Velar la imagen<\/em> (Mundana, 2021) y luego <em>la vida: una imagen que nos falta <\/em>(cuadro de tiza, 2019), para volver todas las veces a su \u00faltimo libro o para sentir que este estaba presente ya de alguna forma en los anteriores. Quiz\u00e1s sea por ese modo de lectura invertida, pero tambi\u00e9n por otra raz\u00f3n, que explicar\u00e9 en seguida, que he captado o dibujado una l\u00ednea de continuidad \u2013que no niega, sin embargo, las m\u00faltiples discontinuidades\u2013 entre sus textos. Esa otra raz\u00f3n para encontrar una continuidad tiene que ver con que pienso la escritura como una urdimbre que se teje para intentar sostener una existencia o sostener\/nos en la existencia. Urdimbre que, en ese sentido, tiene que ver con un modo de recorrer aquellas preguntas que, a lo largo de nuestras vidas, no nos dejan en paz, aquellas preguntas que parecemos reconocer en todo. Preguntas\u2026 deseos tambi\u00e9n. Preguntas que funcionan como punta de flecha del deseo, haciendo de la escritura un hilo que nos vincula de alg\u00fan modo a eso, a lo desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa continuidad, el truco de lectura que quisiera compartir, tiene que ver con lo que en <em>P\u00e1nico y ternura<\/em> aparece del lado del p\u00e1nico, es decir del afecto o la <em>e-moci\u00f3n<\/em> \u2013dice Paz, separando la \u00abe\u00bb de la \u00abmoci\u00f3n\u00bb\u2013 que nos invade cuando, en una de las vueltas en que consiste la vida, quedamos enfrentadxs a la finitud, la fragilidad, la dependencia, el desamparo. Cuando, de pronto, nos hallamos frente a la separaci\u00f3n, la fractura, el desgarro, la ca\u00edda, la distancia, la des\/vinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese desgarro estaba presente tambi\u00e9n en <em>Velar la imagen<\/em>, pero m\u00e1s diseminado que en <em>P\u00e1nico y ternura<\/em>, disperso entre las distintas figuras de la <em>Piet\u00e0<\/em>: como duelo de la madre por el hijo ca\u00eddo; como recogimiento frente a las vidas de los despose\u00eddos \u2013perdidas sin ser lloradas\u2013; como los brazos de una madre que no nos dejan caer en el abismo; y, en esa l\u00ednea de interpretaci\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica, como el gesto pat\u00e9tico \u2013el <em>pathos<\/em>\u2013 de recepci\u00f3n del cuerpo sacrificado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al comienzo de <em>Velar la imagen<\/em>, y siguiendo a Pascal Quignard en la idea de que hay una imagen que nos falta en el origen, en el nacimiento, y otra al final, en la muerte, Paz se\u00f1ala que la <em>Piet\u00e0<\/em> quiz\u00e1s se trate de una imagen que condensa ambos momentos, una \u00abimagen que nos falta y que por eso mismo abre la posibilidad de la imaginaci\u00f3n y del pensamiento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>P\u00e1nico y ternura<\/em>, esa escena doble y primordial, fundacional, que es negaci\u00f3n y afirmaci\u00f3n al mismo tiempo, sigue articulando la escritura, pero de manera menos diseminada. Si en <em>Velar la imagen<\/em> la madre aparec\u00eda como una de las figuras de la <em>Piet\u00e0<\/em>, en <em>P\u00e1nico y ternura<\/em> pasa a ocupar el centro de la escena. De la escena de escritura. La madre, lo materno, <em>lo madre<\/em>, como lo nombr\u00f3 Paz en una de las muchas entrevistas que le han hecho en torno al libro. <em>Lo madre<\/em>, <em>lo neutro<\/em>, algo como un <em>centro blanco<\/em>\u00b9, que puede ser fr\u00edo y carnicer\u00eda (como en Brossard), o volverse sost\u00e9n y ternura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si en <em>Velar la imagen<\/em>, esa fractura original o primordial abr\u00eda la posibilidad de la imaginaci\u00f3n y el pensamiento, en <em>P\u00e1nico y ternura<\/em>, abre algo a la vez m\u00e1s grande y humilde: la posibilidad de la vida. Es como si entre 2021 y 2025 \u2013a\u00f1os que pasaron entre ambos libros\u2013 las ambiciones de la vida se hubieran despojado de sus ropajes, quedando reducidas a algo mucho m\u00e1s esencial que no puede ser ya dado por descontado: la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSer\u00e1 que hoy, mucho m\u00e1s te\u00f1idxs de muerte, de despojo, amargura y deserci\u00f3n, ni siquiera el futuro es evidente y lo que se juega frente a la fractura es pasar del lado de la vida o bien del de la muerte?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se\u00f1ala Paz hablando de Massimo Recalcati (pero tambi\u00e9n de Nick Cave), se trata de esa fuerza, de ese deseo que puede hacer que aquella vida que se inicia \u2013siempre mucho m\u00e1s inclinada hacia la muerte\u2013, no caiga en el vac\u00edo, sino que quede al menos con unos de sus pies apoyado del lado de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un texto de Freud publicado p\u00f3stumamente, llamado <em>Proyecto de psicolog\u00eda para neur\u00f3logos<\/em> (1895-1950) (Amorrortu, 1998), escribi\u00f3 sobre este mismo instante inaugural de la existencia, y lo llam\u00f3 <em>Hilflosigkeit<\/em>: el desamparo o desvalimiento primordial del ser humano, haciendo de \u00e9l un n\u00facleo organizador de la subjetivaci\u00f3n. A diferencia de otros animales, explica Freud, el beb\u00e9 humano nace inacabado desde el punto de vista biol\u00f3gico, y por esa raz\u00f3n nace atado a, y en total dependencia de, un <em>otro<\/em> que lo auxilie para sobrevivir. La vida o la muerte. Somos presas de un deseo ajeno, de esa presencia voluble. La vida, para Freud, aparece entonces como efecto de ese instante de afirmaci\u00f3n o negaci\u00f3n. La historia que \u00e9l nos cuenta es as\u00ed: frente a la primera aparici\u00f3n de la necesidad (hambre, sed, fr\u00edo\u2026), llamamos desesperades a otro que nos auxilie y, por su intervenci\u00f3n ponga fin a la necesidad. De ah\u00ed en m\u00e1s, la emergencia de la necesidad (que en adelante Freud llamar\u00e1 <em>pulsi\u00f3n<\/em>) quedar\u00e1 asociada a la representaci\u00f3n del otro que la puede colmar, y entonces \u2013esto lo aclara ya no Freud, sino Lacan\u2013 esa necesidad se transformar\u00e1 en demanda. Una demanda dirigida al otro cuyo deseo puede orientarle \u2013o no\u2013 al auxilio, al resguardo, a la protecci\u00f3n, a la recepci\u00f3n, a la caricia, a la ternura, o a la frialdad, la carnicer\u00eda, el abandono. La vida o la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no s\u00e9 si Paz tuvo entre sus lecturas estas ideas de Freud, y esto puede leerse tambi\u00e9n como una pregunta, pero tampoco desconozco que \u00e9l no fue el \u00fanico en trabajar ese momento de vulnerabilidad absoluta que da cuenta de la necesidad de una mano que acuda y que acune, con ternura, esa vida. Sea como fuere, esta referencia a Freud no es gratuita. Y es que, en mi lectura, el texto de Paz dialoga constantemente con el psicoan\u00e1lisis, aunque de sus autores s\u00f3lo nombre a dos, bastante poco ortodoxos, como Massimo Recalcati y Anne Dufourmantelle. Y es que Freud y Lacan hablaron bastante de ese desvalimiento inicial y de la supuesta \u00abfalta\u00bb que marca en el origen, del p\u00e1nico \u2013aunque le llamaron angustia\u2013 al que nos arroja, pero poco de las formas en que puede intentar aplacarse, m\u00e1s all\u00e1 de la cura psicoanal\u00edtica (lo que no es poco, pero tampoco es suficiente).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto, creo que el libro de Paz es tremendamente pol\u00edtico. Y me gustar\u00eda saber si Paz lo entiende as\u00ed tambi\u00e9n. Cuando escribe acerca de \u00abla tristeza (\u2026) adherida a toda vida mortal\u00bb, a prop\u00f3sito de la lectura que hace George Steiner de Schelling, anota:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab(\u2026) hay un velo de pesadumbre y de melancol\u00eda indestructible en cada uno de nosotros, porque todo lo que construimos se apoya en un fundamento oscuro e inaccesible. (\u2026) No es que la tristeza se manifieste siempre en nosotros como un estado de \u00e1nimo, porque desde el fondo de esa bruma puede irradiarse una alegr\u00eda inocente. Se trata de una tristeza, podr\u00edamos decir, pol\u00edtica. Cuando retiramos de nuestras vidas las preguntas por el enigma de la vida y la muerte, cuando defendemos el ideal monocromo de una verdad, cuando llenamos las grietas de lo desconocido con nuestras grandes y peque\u00f1as certezas, crece el monstruo del fundamentalismo y la indignaci\u00f3n\u00bb. (2025, p. 16)<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a ese vac\u00edo o esa falta inaugural e insistente, hay quienes no har\u00e1n m\u00e1s que negarla, taponearla con monstruosas certezas y eso es, quiz\u00e1s, una forma de definir o de pensar sino el fascismo \u2013palabra grande y algo insignificante hoy en d\u00eda\u2013, al menos algunas de formas de \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta entonces persiste: \u00bfqu\u00e9 hacer con esa imagen que nos falta? La escritura es probablemente una respuesta. El s\u00edntoma es, para el psicoan\u00e1lisis, otra. El fascismo es tambi\u00e9n otra, al igual que el fundamentalismo religioso. Pero quiz\u00e1s la m\u00e1s interesante propuesta de Paz sea precisamente esta: la ternura es otra forma de encarar ese vac\u00edo, esa tristeza fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de comentar un poco ese camino de la ternura, digamos que justamente entre <em>la vida: una imagen que nos falta<\/em> y <em>Velar la imagen<\/em>, lo que hubo fue el inicio de un diagn\u00f3stico sobre la imagen y su carencia, sobre la vida y la muerte como falta de imagen, pero no el dibujo de un camino de \u00absalida\u00bb (a falta de una palabra mejor), que Paz comienza a delinear en <em>P\u00e1nico y ternura<\/em>. Un camino que tiene un antecedente en <em>la vida: una imagen que nos falta<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abA diferencia de los grandes melanc\u00f3licos de la historia, que no intentaron restituir el lazo perdido entre el humano y el mundo, sino que se entregaron amorosa o desesperadamente a esa fisi\u00f3n, hoy parecemos asistir a una lucha por cicatrizar esa llaga mediante la asimilaci\u00f3n del hombre a ese mundo siempre encendido, siempre de d\u00eda, imperturbable y predecible al modo de un algoritmo. Ese rito curativo, sin embargo, funda su ideolog\u00eda en la fobia a una sola cosa: al cuerpo, al cuerpo cuando se lo despoja de sus identidades reconocibles, sus estereotipos y sus marcas, para devolverlo a la contingencia, al deseo y la noche, todas figuras que ponen a tambalear la determinaci\u00f3n de una ley\u00bb. (2019, pp. 16-17)<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La forma en que Paz trabaja la ternura en su \u00faltimo libro retoma justamente esta intuici\u00f3n: la ternura tiene que ver con el cuerpo, pero no cualquier cuerpo. No es el organismo, como dir\u00eda Artaud (cuyo nombre recorre tambi\u00e9n sus libros), no es necesariamente tampoco el cuerpo deseante, ni el cuerpo er\u00f3tico, sino m\u00e1s bien aquello que es a la vez lo m\u00e1s superficial y lo m\u00e1s profundo del cuerpo: la piel. Como escribi\u00f3 Deleuze en <em>L\u00f3gica del sentido<\/em> (2024), hablando de Paul Val\u00e9ry: \u00ablo m\u00e1s profundo es la piel\u00bb. Se trata del tacto \u2013como su gesto\u2013, y la piel como su momento y lugar; momento y lugar de descanso del tiempo enloquecido del presente (p. 75).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ternura no ha sido, sin embargo, objeto de abundantes indagaciones te\u00f3ricas, por lo que quiz\u00e1s una de las contribuciones m\u00e1s importantes del ensayo de Paz sea precisamente el desarrollo de esa intuici\u00f3n. La ternura, la dulzura, la amabilidad son acaso nuevas formas de darle una vuelta a la violencia del presente y al imposible peso de su fuerza. Anne Dufourmantelle en <em>Potencia de la dulzura <\/em>(Nocturna, 2022)\u00b2, Natalia Ortiz Maldonado en <em>un rayo cualquiera<\/em> (Kikuyo, 2025), Tania P\u00e9rez Bustos en <em>Gestos textiles <\/em>(Editorial Univ. Nac. De Colombia, 2023) y, aunque con otro trasfondo, Simone Weil, con el concepto de \u00abgracia\u00bb\u00b3, han intentado, cada una a su manera, develar algo que podr\u00eda tal vez pensarse como una alternativa a la guerra y la violencia (Godot, 2025). Tambi\u00e9n lo hizo una y otra vez Ursula K. Le Guin, y tambi\u00e9n lo subray\u00f3 la semana pasada aqu\u00ed tambi\u00e9n, en Alma Negra, la artista medial Poli Mujica en su videoensayo titulado \u00abArmaduras de ternura\u00bb\u2074.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paz aborda el concepto desde la experiencia y la lectura, y eso es probablemente lo m\u00e1s hermoso de su libro, e intenta diferenciarlo del amor y del tedio, por un lado, el deseo y su prisa, por el otro. No contempla el desgano de la rutina amorosa, como tampoco la aceleraci\u00f3n y la conmutabilidad del deseo y su satisfacci\u00f3n. Se queda entonces en esa zona de apariencia gris\u00e1cea, pero que r\u00e1pidamente toma otras tintas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abQuiz\u00e1s la ternura no sea un estado permanente, ni siquiera un afecto, sino un desencadenamiento que, teniendo la intensidad que le falta al amor y la permanencia y el cuidado que le faltan al deseo, revive en nosotros una imagen perdida: la de estar abandonados en otro en completa confianza y amistad\u00bb. (2025, p. 87)<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desencadenamiento es la palabra que Paz elige: quitar las cadenas, pero tambi\u00e9n una imagen del tiempo, algo que no es permanente y que tampoco es una posesi\u00f3n. Algo que acontece, que se arranca a algo, repite Paz, sobre todo algo que se arranca a la muerte, que se arranca al vac\u00edo. Lo que nos permite andar con mayor holgura en medio de las ruinas, caminar, escribe citando a Perec, con menor torpeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por <strong>Silvana Vet\u00f6<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fotograf\u00eda de Guy Bourdin<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"663\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/panico-y-ternura-3306880899-663x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6677\" style=\"width:348px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/panico-y-ternura-3306880899-663x1024.jpg 663w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/panico-y-ternura-3306880899-194x300.jpg 194w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/panico-y-ternura-3306880899-768x1186.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/panico-y-ternura-3306880899.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 663px) 100vw, 663px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>P\u00e1nico y ternura<br>Paz L\u00f3pez<br>Lumen <br>2025<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00b9 Esto me hace pensar en un poema de la canadiense Nicole Brossard, en <em>Le centre blanc<\/em>: \u00abtodo se neutraliza y se aclara se vac\u00eda de todo sentido todo la muerte respiro blanco silencio de memoria silencio silencio silencio la memoria todo en un solo respiro el \u00faltimo centro donde todo se puede por fin concentrar centro blanco sin superficie el tiempo el tiempo no transforma nada desde ahora el tiempo se endurece blanco\u00bb. Mi traducci\u00f3n.Tambi\u00e9n me hace pensar en la figura de la \u00abboca de cocodrilo\u00bb con la que Lacan habla del deseo materno asfixiante, voraz, absoluto, impredecible que puede cerrarse en cualquier momento y devorar causando lo que \u00e9l llama \u00abestrago materno\u00bb sobre la subjetividad de lx hijx. Esto se encuentra en el Seminario 17 de Lacan, dictado entre 1969-1970, titulado <em>El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/em> (Paid\u00f3s, 1992)<em>.<\/em><br>\u00b2 Y de alg\u00fan modo tambi\u00e9n antes con Jacques Derrida, en <em>La hospitalidad <\/em>(2006)<br>\u00b3 V\u00e9ase el texto de Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Rodr\u00edguez en <em>Revista Carcaj<\/em>, titulado \u00abSimone Weil: La fuerza que todo lo toca\u00bb. Publicado el 15 de marzo de 2026.<br>\u2074 Se puede ver un extracto del videoensayo en el siguiente link: https:\/\/www.instagram.com\/reel\/DQbmKxaDtzy\/?igsh=OWYwamtzNG0yeWFu<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada uno tiene modos de leer, se construye y reconstruye v\u00edas de lectura; trucos de lectura. Desde hace alg\u00fan tiempo, mi lectura tiene una caracter\u00edstica que s\u00f3lo puedo definir como invertida. Una lectura invertida. 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