{"id":667,"date":"2018-11-10T14:25:58","date_gmt":"2018-11-10T17:25:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=667"},"modified":"2019-01-30T12:31:41","modified_gmt":"2019-01-30T15:31:41","slug":"la-fugacidad-en-la-secuencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2018\/11\/10\/la-fugacidad-en-la-secuencia\/","title":{"rendered":"La fugacidad en la secuencia"},"content":{"rendered":"<p>Al observar las im\u00e1genes producidas por \u00c9tienne Jules Marey, una punzante inquietud pareciera reflectarse una y otra vez en mi mente: \u00bfExiste algo m\u00e1s all\u00e1 de lo ef\u00edmero? La sucesi\u00f3n de momentos que conectados parecieran narrar una acci\u00f3n, nos enfrenta con nuestra compa\u00f1era Historia (y la llamo con may\u00fascula porque es un nombre). Si existe algo m\u00e1s all\u00e1 de lo ef\u00edmero, habr\u00eda que pensarlo como un contraste s\u00f3lido. Todos los cuerpos, conformados por otros m\u00e1s grandes y peque\u00f1os, se encuentran en un constante viaje hacia una supuesta deriva. Esta superposici\u00f3n de escalas presente en la composici\u00f3n de la cual emergemos nos indica que bajo las apariencias de lo s\u00f3lido se alberga una energ\u00eda que activa nuestros engranajes. Esta energ\u00eda, conocida como <em>vida<\/em>, nos otorga a su vez la posibilidad de poner en marcha nuevas -y complejas- secuencias fugaces. Nuestros cuerpos, nuestros inventos, e incluso nuestras ideas, cumplir\u00edan entonces una funci\u00f3n bastante similar a la de las part\u00edculas subat\u00f3micas. Fugaces producto de nuestras constantes transformaciones, lo cierto es que a su vez permanecemos, m\u00e1s all\u00e1 de los cambios. \u00bfSe puede cambiar y permanecer? Sin \u00e1nimo de ofrecer una respuesta cerrada, ni mucho menos concluyente, nuestra existencia y la de todo aquello que nos rodea pareciera ser una contundente prueba a considerar.<\/p>\n<p>Siempre me ha gustado observar. Lo curioso es que, al proponerme observar sin distracciones, siento la necesidad de detenerme. Al hacerlo, la visita de una ventisca que entra en contacto con mi cuerpo rara vez se hace esperar. Es en ese preciso momento que vuelvo a percatarme de mi et\u00e9rea solidez, muy similar a la de los momentos que observo permaneciendo pr\u00e1cticamente inm\u00f3vil. No podemos apreciar por completo la vida que nos rodea. Percibimos reminiscencias, y estas pueden volverse cada vez m\u00e1s n\u00edtidas si nos proponemos cultivar una disposici\u00f3n acorde a nuestras b\u00fasquedas. La fugacidad existe en la secuencia como prueba de que permanecemos adoptando cada una de nuestras transformaciones. Somos ef\u00edmeros y a la vez eternos. Somos s\u00f3lidos y a la vez intangibles. Somos inmensos, pero tambi\u00e9n min\u00fasculos. Somos una oda al balance sin saberlo. <em>Somos<\/em>, y cuando realmente entendamos <em>qu\u00e9 somos<\/em>, cuando percibamos aquello, vaya\u2026<\/p>\n<p>Somos y no podemos dejar de serlo.<\/p>\n<p>Somos la fugacidad en la secuencia.<\/p>\n<p>Somos el espacio entre las palabras.<\/p>\n<p>Somos quienes nos preguntamos lo que somos.<\/p>\n<p>Somos quienes intu\u00edmos que al comprenderlo nos bastar\u00e1\u00a0 con serlo.<\/p>\n<p>Somos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Jos\u00e9 Miguel Fr\u00edas R.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al observar las im\u00e1genes producidas por \u00c9tienne Jules Marey, una punzante inquietud pareciera reflectarse una y otra vez en mi mente: \u00bfExiste algo m\u00e1s all\u00e1 de lo ef\u00edmero? 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