{"id":6556,"date":"2026-04-30T15:11:08","date_gmt":"2026-04-30T18:11:08","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6556"},"modified":"2026-05-28T16:04:56","modified_gmt":"2026-05-28T19:04:56","slug":"pensar-en-el-objeto-antes-que-la-palabra-sobre-pasar-la-sal-en-la-mano-de-catherina-campillay-por-macarena-urzua-opazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/04\/30\/pensar-en-el-objeto-antes-que-la-palabra-sobre-pasar-la-sal-en-la-mano-de-catherina-campillay-por-macarena-urzua-opazo\/","title":{"rendered":"Pensar en el objeto antes que la palabra \u2013 Sobre Pasar la sal en la mano\u00a0de Catherina Campillay \u2013 Por Macarena Urz\u00faa Opazo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todos sabemos que en la antigua Roma se pagaba con sal, de ah\u00ed viene la palabra salario y de ah\u00ed probablemente surge la superstici\u00f3n de no pasar la sal con la mano, o de rociarla sobre el hombro izquierdo para ahuyentar la pobreza. Los luchadores de sumo hacen uso de la sal para purificar el lugar previo a la pelea, en un ritual de origen sinto\u00edsta llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">shikiri<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En la alquimia, es conocida como la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tria prima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tria principia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en donde se hallan la sal, el mercurio y el azufre. Por su parte, el reconocido alquimista Paracelso relacion\u00f3 a esta triada con esp\u00edritu, alma y cuerpo, as\u00ed lo se\u00f1ala en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tratado de las tres primeras sustancias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en el que agrega que el principio salino act\u00faa purgando, modificando, suavizando y tambi\u00e9n conserva a aquello de no entrar en la putrefacci\u00f3n. \u201cLo que se convierte en cenizas es la sal\u201d es una frase que aparece en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Paramirum<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Entonces, la sal es un residuo de la materia, pero tambi\u00e9n del alma, cuerpo y esp\u00edritu, \u00bfNo es acaso la escritura de estos poemas un ritual por el que se registran los diversos estados de la palabra?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La primera cr\u00f3nica sobre Chile, de Jer\u00f3nimo de Vivar, publicada en 1558, relata c\u00f3mo la conquista del territorio estuvo en entredicho, producto de las mermas de sal en las tropas invasoras: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAs\u00ed los espa\u00f1oles iban temerosos que no la hallar\u00edan [\u2026] viendo que era invierno y que le parec\u00eda ser imposible haber sal, caminaron todos juntos, puesto que la duda iba oculta, aunque iba repartida entre todos, porque cada uno llevaba su parte\u201d.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Entonces se celebraba \u201cla suerte de hallar la sal\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> La conquista de la sal, la memoria, la materia, la cultura de lo material del cuerpo y tambi\u00e9n del esp\u00edritu pasan por la sal, por pasar tambi\u00e9n, m\u00e1s all\u00e1 de la sal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Luego de estos datos alqu\u00edmicos quisiera continuar este texto con la siguiente cita del poeta Wallace Stevens, que dice: &#8220;A poet&#8217;s words are of things that do not exist without the words.&#8221; \/ \u201cLas palabras de un poeta hablan de cosas que no existen sin las palabras.&#8221; Cita que extraigo de una conversaci\u00f3n de Susan Howe, poeta para quien las palabras tienen entre s\u00ed una alquimia aural, que genera una fuerza dominante. As\u00ed desde el poder ritual de las palabras y de nombrar aquello que existe desde las palabras, pero que tiene la capacidad de elaborar un ambiente ritual es que quisiera situar mi lectura de este poemario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cno te podr\u00eda convencer de llevar una cruz \/menos de creer en ella\u201d, as\u00ed comienza el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pasar la sal<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">en la mano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Catherina Campillay. Estos poemas est\u00e1n llenos de supersticiones, signos y se\u00f1ales que develan un m\u00e1s all\u00e1 que se desborda, fuera de la superficie de lo cotidiano: \u201cbusco eso que late \/ debajo del polvo \/ debajo \/ del piso falso \/ donde las ara\u00f1as se esconden\u201d, o m\u00e1s adelante en el mismo poema: \u201catrapo las palabras \/ con que ya han sido nombradas\u201d. Esa imaginaci\u00f3n po\u00e9tica que atrapa ara\u00f1as, como instantes, palabras que con cuidado ya no pueden ser dichas, o atrae la buena fortuna ba\u00f1\u00e1ndose en aceite \u201cfuente alta en grasas de buena fortuna\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ya sea perseguir la luz (contra el mal de ojo), as\u00ed se intenta ordenar un desorden imposible, o bien, a ratos pareciera que se pregunta inevitablemente, por c\u00f3mo no alterar el caos de lo cotidiano:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cla respuesta est\u00e1 en los recreos \/ en la mesa donde me sent\u00e9 a mirar \/ a la se\u00f1ora que lee el tarot\u201d. Es este un o una sujeto po\u00e9tico que deambula entre colores, instantes para alternarlo con versos \/ frases rituales, tales como: \u201cno miro a los ojos \/ a quienes sienten nostalgia\u201d. Este universo l\u00edrico nos abre a nuevos rituales como leer la suerte con f\u00f3sforos; imagen y olor del calef\u00f3n, cabezas de f\u00f3sforos quemados, en un ritual dom\u00e9stico de una po\u00e9tica y pr\u00e1ctica de las materias de un hogar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Augurios como los tr\u00e9boles secos o los remolinos en las calles, nombran una constelaci\u00f3n observada por un sujeto, una cronista de estos peque\u00f1os signos en que se detiene. Augurios premeditadamente supersticiosos, anunciando cat\u00e1strofes varias: \u201cen la esquina se forman remolinos \/ t\u00fa sabes bien qu\u00e9 dicen de eso\u201d. Sin embargo, ese miedo tiene que ver en un punto con c\u00f3mo hablarle a un otro, advertirle de seres ominosos u objetos oscuros e iluminados. \u201cde qu\u00e9 ternura hablaremos ma\u00f1ana \/ cuando las manos no sean suficientes \/ para agarrar las hojas de un arbusto\u201d, dice uno de mis versos favoritos. Plantar, encontrar un bosque, hacer la cama a la intemperie, \u201chay quienes buscan la ceniza\u201d y pienso otra vez en la sal, el fuego que todo ilumina, y vislumbro algo de la alquimia en esta po\u00e9tica, pero tambi\u00e9n de la transformaci\u00f3n que nombr\u00e9 al comienzo, de las palabras atra\u00eddas entre s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cla buena fortuna la ves en mis manos\u201d, en la forma en que usas la sal, en el modo de habitar la fortuna, podr\u00eda ser, pero el poema sigue e ironiza con leer la suerte en otro gesto: \u201cen la forma que tomaron mis u\u00f1as \/ luego de a\u00f1os de morderlas\u201d. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pasar la sal con la mano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lo cotidiano adquiere un ritmo que es suficiente, pero en donde tambi\u00e9n tiene lugar la simpleza, as\u00ed como el deambular entre diversas escenas, veredas, ropa sec\u00e1ndose, rendijas de la lavadora, hormigas invasoras, o modos de no acudir a leer al mismo hor\u00f3scopo, sino que desviar la mirada hacia esos otros signos, a\u00fan vivos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cpasa la sal de mano en mano \/ como pron\u00f3stico\u201d, y, as\u00ed como en un conjuro directo y simple, pero en el que no es claro si se ahuyentar\u00e1 algo la mala suerte o bien, atraer\u00e1 buena fortuna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pareciera que el poemario se preguntara por el c\u00f3mo nombrar, no solo a trav\u00e9s de la presencia, espacio, sonoridad de las palabras, sino tambi\u00e9n la resonancia de la superstici\u00f3n en nuestro d\u00eda a d\u00eda: \u201cnombres partidos por la mitad \/ en puertas de armarios \/ los recuerdos atascados en una malla de gallinero\u201d. Incluso en estas p\u00e1ginas se vislumbra un hogar o varios, los que, a veces, semejan \u201capocalipsis dom\u00e9sticos\u201d (parafraseando el poema de Mill\u00e1n), espacios en donde a\u00fan existe la posibilidad de realizar un ritual, algo que restablezca cierto orden: ante el plomo en la sopa, la presencia de una paloma muerta, una estatuilla de San Judas que se quiebra o recuerdos que se atascan como hilos o tela en una reja de gallinero. Un desfase, un calendario pegado, con todas sus p\u00e1ginas, anuncia un final: \u201ctinta azul roja al sol \u2026 \/ desfase con los d\u00edas que pasaron \/ cuando tu d\u00eda y el m\u00edo dejaron de encontrarse\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En medio de este caos de accidentes, as\u00ed como de infinitas posibilidades de fallas, peque\u00f1os fracasos, aparecen instantes reflejados en versos como este: \u201cencuentro un refugio \/ donde la luz avanza en el \u00e1ngulo \/ esperado\u201d. Una subjetividad po\u00e9tica se refugia en la luz, conf\u00eda en la palabra y en otras posibilidades como llevar un cuarzo y acarrear esa energ\u00eda, esa luz, y con ello la capacidad m\u00edstica de algunas piedras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s adelante, el fuego arde y consume, otra vez transforma y aparece esta idea alqu\u00edmica, que transforma el decir, pero tambi\u00e9n la presencia de un d\u00fao: \u201ccuando la madera arde y consume \/ el ox\u00edgeno que nos manten\u00eda juntos\u201d. De esta manera, cada gesto de cotidianeidad se vuelve protecci\u00f3n, posibilidad de conjurar, de convocar con un gesto o de advertir c\u00f3mo protegerse de algunas miradas o de ciertos rostros. \u201cel olor a eucalipto y la ceniza\/ cubri\u00f3 un altar improvisado \/ al que rezamos pregunt\u00e1ndonos \/ si entre los mil y diez mil no habr\u00e1 \/ miradas conocidas\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay un poema sobre la clarividencia, la cual se presenta en sonidos ambiguos, llanto de guaguas en salas de espera, palabras a medias y lecturas de signos en pozas de aceite bajo los pies. Las correspondencias se visualizan como \u00edndice de los augurios, ruidos de bisagra, ruido el\u00e9ctrico \u201cdibujan sobre la cortina \/ la sombra del polvo\u201d, como es arriba es abajo, dicen los estudios esot\u00e9ricos, como es en el poema, es en el espacio escrito y proyectado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una voz sostenida a lo largo del poemario hace emerger una frecuencia, que es cada vez m\u00e1s reconocible en cuanto a su novedad. As\u00ed como a evocar im\u00e1genes que se vuelven po\u00e9ticas como descifrar un ruido, deshacer un chaleco apolillado, o leer signos ocultos en radiograf\u00edas. \u201cy fuimos piedras\u2026 par de conejos\u201d, el poema va de los residuos de lo humano, a la agencia de elementos no humanos, animal, materias de diversos reinos, pero que devienen en materia no solo vibrante, y, sobre todo, po\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De lo dram\u00e1tico se da paso a una ciudad post apocal\u00edptica donde la violencia es visible a simple vista \u201cmoretones en los brazos de las amigas\u201d. Im\u00e1genes yuxtapuestas, carnicer\u00edas, edificios enormes sin ventanas, el olor de m\u00fasculos, lo absurdo se cierne en un espeso universo que sale de ese lugar m\u00e1s dom\u00e9stico previamente presente en los poemas, para corresponder con un afuera que es tambi\u00e9n problem\u00e1tico y ca\u00f3tico, en el que: \u201cnieva bajo el sol de verano\/ y viven renos que emigran \/ hacia tierras m\u00e1s c\u00e1lidas\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El final del poemario alude a lo que se escapa, lo que se pierde, la dificultad de conservar las cosas, una chispa puede devenir fuego y vuelvo a pensar en la alquimia, la sal, la ceniza, la chispa, el elemento que es palabra, el verbo salar, adjetivo, sustantivos, imposibilidades varias de archivar un recuerdo confuso entre reliquias: \u201cel vidrio se ablanda \/ en contacto con el fuego \/ puede obligarnos a escribir \/p\u00e9rdida total sobre un informe\u201d. \u00bfDe d\u00f3nde emerge el poema?, del resto del fuego, de la ceniza por la cual ese grano de sal podr\u00eda contenerse en su derramamiento. Pasar la sal en la mano moldea tambi\u00e9n el gesto de la escritura, mano guiada por la superstici\u00f3n, mano que es o\u00eddo, algo va de mano en mano, nos preguntamos: \u00bfqu\u00e9 queda todav\u00eda?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pensar en el objeto antes que la palabra, la sal en la mano<\/span><b>. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Pero tambi\u00e9n reflexionar en la poes\u00eda encontrada en esas experiencias y met\u00e1foras del cotidiano, peque\u00f1os ritos que pueden ser las supersticiones.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Peque\u00f1as resistencias de lo artificial o ceremonia ante la p\u00e9rdida, las varias que experimentamos d\u00eda a d\u00eda. Una voz que realiza altares con sus palabras \/ conjuros en que se conjugan la experiencia y la reflexi\u00f3n po\u00e9tica. \u201cEl poema ense\u00f1a a contemplar los pensamientos en lugar de cambiarlos\u201d, dice Simone Weil. As\u00ed el poema dialoga aqu\u00ed con lo sobrenatural, la alquimia, el adentro o el afuera de este mundo que habita nuestros breves relatos y nuestros d\u00edas y, es en ese lenguaje en el que fija su residencia la po\u00e9tica de Catherina Campillay.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Por Macarena Urz\u00faa Opazo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6647\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/CatherinaCampillay-680x982-1.png\" alt=\"\" width=\"343\" height=\"495\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/CatherinaCampillay-680x982-1.png 680w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/CatherinaCampillay-680x982-1-208x300.png 208w\" sizes=\"auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px\" \/><\/p>\n<p>Pasar la sal con la mano<br \/>\nCatherina Campillay<br \/>\nOverol<br \/>\n2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos sabemos que en la antigua Roma se pagaba con sal, de ah\u00ed viene la palabra salario y de ah\u00ed probablemente surge la superstici\u00f3n de no pasar la sal con la mano, o de rociarla sobre el hombro izquierdo para ahuyentar la pobreza. 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