{"id":6551,"date":"2026-04-29T15:02:34","date_gmt":"2026-04-29T18:02:34","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6551"},"modified":"2026-05-28T16:03:12","modified_gmt":"2026-05-28T19:03:12","slug":"como-se-acomoda-un-cuerpo-en-un-territorio-ajeno-por-liz-cubillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/04\/29\/como-se-acomoda-un-cuerpo-en-un-territorio-ajeno-por-liz-cubillos\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se acomoda un cuerpo en un territorio ajeno? \u2013 Por Liz Cubillos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este ensayo es un h\u00edbrido de reflexiones cotidianas y te\u00f3ricas que se iban entrelazando mientras viv\u00eda en Santiago de Chile en 2022, junto con las emociones que me atravesaron durante ese proceso de adaptaci\u00f3n, novedad e incertidumbre al habitar otro pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1.- La llegada<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tomo una de las bit\u00e1coras que me acompa\u00f1an desde hace rato, una que inici\u00e9 en 2016 y que al d\u00eda de hoy no he terminado, esa bit\u00e1cora la tengo para m\u00faltiples registros, ha sido abandonada y retomada cada tanto, la tomo y decido que ser\u00e1 la testigo oficial de mi estancia en Chile, escribo bien grande: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bit\u00e1cora de qui\u00e9n se va, sin querer irse pero tampoco quedarse y deseando llegar,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> por la mezcla de sensaciones previas a un viaje que ya ten\u00eda planeado desde 2019, pero que con la inesperada pandemia se termin\u00f3 postergando dos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">23 de marzo de 2022<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy todav\u00eda en Bogot\u00e1, las clases reci\u00e9n comienzan y ni siquiera he podido solucionar mi visa estudiantil (la burocracia es la personificaci\u00f3n del mal en la tierra), en todo caso, Rosario nos deja una tarea especial: hacer una presentaci\u00f3n sobre quienes somos. Me emociono, ya que siempre me han gustado las tareas autobiogr\u00e1ficas, adem\u00e1s, justo d\u00edas antes me entregaron el v\u00eddeo de los quince a\u00f1os de mi madrina digitalizado (1997), entre otros recuerdos. Ese v\u00eddeo es valioso, tanto por la memoria familiar c\u00f3mo por el hecho de que es el \u00fanico registro audiovisual donde salgo de peque\u00f1a \ud83d\ude42 as\u00ed que me pongo a la tarea de elaborar la presentaci\u00f3n desde el material de archivo. Al hacerlo, reconozco de d\u00f3nde vienen algunas de las tem\u00e1ticas que me apasionan como el barrio, la ni\u00f1ez o la familia en mi trabajo fotogr\u00e1fico. Esta sesi\u00f3n la tenemos por virtual el 28 de marzo, justo dos d\u00edas antes de mi viaje.\u00a0<\/span><\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Viajo el 30 de marzo de 2022. Ya estando en Chile tengo mi primera clase presencial el 04 de abril, nuestra profesora nos pone a hacer un ejercicio afuera del sal\u00f3n que responda a la pregunta: \u00bfC\u00f3mo construir un relato al recorrer un espacio? Es interesante como mis compa\u00f1eros generan diferentes estrategias de respuesta, aunque la verdad yo a\u00fan estoy procesando la llegada. Al terminar me voy para la casa en donde reci\u00e9n me instal\u00e9, una de esas para estudiantes extranjeros que se mezcl\u00f3 con locales desde la pandemia; varios que ya no parec\u00edan estar solo de paso. Esos d\u00edas mi coraz\u00f3n anda latiendo a mil, entro en llanto porque hasta ahora comprendo el impacto de estar lejos de casa y de que esto apenas empieza.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.- Esta tierra no es m\u00eda, aunque a veces se parece<\/b><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Abril 2022<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Me persigue la pulsi\u00f3n de relacionar las cosas entre s\u00ed, de hacerlas cercanas a lo que conozco. Me doy cuenta de todas las palabras que al decirlas no se entienden ac\u00e1, de que mi acento es mi sost\u00e9n y de que tengo presente a mi territorio m\u00e1s de lo que pensaba. Me veo haciendo maromas para tratar de explicar que es un p\u00e1ramo<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">, me canso de repetir que Bogot\u00e1 no es de clima caliente, me aburro cada vez que esperan que responda al estereotipo de mujer colombiana (es una presi\u00f3n sutil, pero constante) y, sobre todo, me cansa que les parezca extra\u00f1o que no hable como lo suelen ver en las telenovelas (acento paisa). Ya s\u00e9 que salir de un pa\u00eds implica perder un poco la singularidad y verse de frente contra los prejuicios, es agotador. En todo caso, me enfoco en aprender a moverme en la ciudad, en saber c\u00f3mo son vueltas\u00a0<\/span><\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comienzo a ubicarme en los espacios p\u00fablicos y noto el contraste con Bogot\u00e1. A pesar de ser dos capitales latinoamericanas, sus procesos urban\u00edsticos son bastante dis\u00edmiles; aun as\u00ed, supongo que deben existir ciertos equivalentes atmosf\u00e9ricos y me dispongo a encontrarlos. Surge entonces una primera intuici\u00f3n, pronto fallida: encontrar lugares equivalentes entre Bogot\u00e1 y Santiago para ponerlos en di\u00e1logo. Con el tiempo constato que los espacios que aprecio en Bogot\u00e1 est\u00e1n anclados a mi universo emocional, resuenan con mi crianza y con cierta nostalgia; algo que no podr\u00eda establecer con Santiago en tiempo r\u00e9cord, menos a\u00fan como extranjera y ya en la adultez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Yi-Fu Tuan<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Topofilia: un estudio de las percepciones, actitudes y valores sobre el entorno <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1974)<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, desarrolla toda una investigaci\u00f3n sobre los afectos que devienen de los lugares que habitamos<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Tuan, desmenuza c\u00f3mo van desde lo biol\u00f3gico hasta lo cultural, por ejemplo, de c\u00f3mo la visi\u00f3n de un for\u00e1neo siempre va a pasar primero por lo est\u00e9tico. O sobre c\u00f3mo los lugares aportan al entramado de nuestra sensibilidad y arraigo, uno del que no siempre somos del todo conscientes: no el patri\u00f3tico, que se impone y se enarbola con banderas, sino aquel que no registramos de forma expl\u00edcita, sino que vamos experimentando e integrando en peque\u00f1as y grandes pinceladas, especialmente durante los primeros a\u00f1os de vida. Antes de leer el libro en s\u00ed, revis\u00e9 algunas rese\u00f1as; esta fue una de las primeras que guard\u00e9 para mi futura tesis, extra\u00edda del blog de Jos\u00e9 Fari\u00f1a:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u2026Sin embargo, dado que la capacidad perceptiva del habitante de la ciudad no es capaz de abarcar la ciudad entera, sobre todo si se trata de grandes urbes, el amor al lugar se suele circunscribir a la parte conocida donde se desarrolla nuestra actividad vital. Y, a veces, sobre todo en ciudades que han conseguido asociarse a un s\u00edmbolo o a una imagen simb\u00f3lica o real, tambi\u00e9n existe una identificaci\u00f3n con esta globalidad urbana. De forma que este amor al lugar puede llegar a expresarse en los dos extremos, lo particular (la vivienda, el edificio, la calle, a veces el barrio) y lo global (la imagen o el s\u00edmbolo), desapareciendo en las brumas de lo desconocido todos aquellos espacios que no forman parte de nuestro entorno vital y que nos son ajenos. Se iluminan as\u00ed en nuestra mente algunas zonas concretas, generalmente discontinuas, bien en el espacio bien en el tiempo, mientras que el resto de la ciudad nos resulta indiferente y no somos capaces de sentirla con igual intensidad, de amarla.\u201d<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al leer esto, pensaba en la casualidad de nacer en un territorio determinado, en crecer dentro de una ciudad y aprenderse un barrio de memoria. Tambi\u00e9n en c\u00f3mo eso nos da un lenguaje del mundo que nos genera cercan\u00eda con otros, pero que a veces se fricciona, pues no siempre es f\u00e1cil de traducir para quienes no provienen de ese universo particular. Entonces volv\u00eda a las capas: a esas capas que se escapan de ser compartidas de manera tangible, pero que de pronto se encuentran con las de otras personas sin demasiado esfuerzo, como biograf\u00edas compartidas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3.- Todo lo que hago es una excusa para la nostalgia\u00a0<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ese entonces se divisaba mi segunda idea fallida: A partir de cartas inventadas crear\u00eda una correspondencia entre dos hermanas, una establecida en Chile y otra en Colombia entre 1971 y 1985, donde se entrever\u00eda la realidad pol\u00edtica de ambos pa\u00edses y el destino incierto de cada una, el cl\u00edmax ser\u00eda la toma del palacio de justicia en Bogot\u00e1 en 1985.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">La intenci\u00f3n de esta narrativa epistolar era crear un relato sociopol\u00edtico entre Chile y Colombia, ya que la premisa del archivo como fuente de memoria y ficci\u00f3n me inspiraba demasiado, me sent\u00eda convencida de ejecutar esta idea, como si solo fuera sentarme a que las palabras fluyeran pues no ser\u00eda la primera vez que construir\u00eda un relato sociopol\u00edtico<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. No obstante, hab\u00eda algo con lo que no contaba, o m\u00e1s bien no calculaba, mi ritmo de trabajo era l\u00e1nguido, parec\u00eda que mi voluntad se hab\u00eda evaporado, m\u00e1s que procrastinar me sent\u00eda poco apasionada del prop\u00f3sito de esa idea.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mayo 2022<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">En medio de mi revisi\u00f3n de intereses para la tesis logr\u00e9 entrever que la emoci\u00f3n que me mueve por debajo de todo es la nostalgia, pero no es una nostalgia reci\u00e9n descubierta por el hecho de estar en otro pa\u00eds, es m\u00e1s una forma de ser y de relacionarme con el mundo que estoy confirmando. Esta nostalgia no solo tiene que ver con la idea de un pasado a\u00f1orado, sino con mi angustia de que el presente carezca de cierta autenticidad que haga dif\u00edcil valorarlo cuando se convierta en pasado. Hay una resistencia al exceso de tecnolog\u00eda que administra c\u00f3mo se generan los recuerdos.<\/span><\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">David Lowenthal<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El pasado es un pa\u00eds extra\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1985), relata que a comienzos del siglo XVII la nostalgia era considerada una enfermedad f\u00edsica, con el tiempo se comprendi\u00f3 que la nostalgia era m\u00e1s una condici\u00f3n psicol\u00f3gica y que no respond\u00eda solo a extra\u00f1ar el terru\u00f1o en tiempos de guerra, sino a rememorar el pasado en s\u00ed. Lowenthal se inquieta por la falta de objetividad para analizar los viejos tiempos y la tendencia a idealizarlos, volvi\u00e9ndose mercanc\u00eda sentimental que simplifica. A la vez, el autor comprende que este efecto se da porque frente a la incertidumbre del presente o la desconfianza del futuro, el revisitar el pasado da una cierta sensaci\u00f3n de control narrativo de nuestra historia, as\u00ed que nos pregunta:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfEs entonces la nostalgia la expresi\u00f3n de contenci\u00f3n de nuestras identidades generadas en tiempos y\/o espacios que ya no existen? E incluso \u00bfel instinto de enfrentar un pasado ya sabido a diferencia de un porvenir? y tambi\u00e9n \u00bfel deseo latente de imaginar otras versiones de nosotros mismos en \u00e9pocas distintas?\u201d\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por aquel entonces me encontr\u00e9 en la Biblioteca de Santiago una joya: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Voces de la ciudad, historias de barrios de Santiago<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Este libro es el resultado de un concurso literario realizado en 1999, en el que las personas enviaban relatos sobre sus barrios. No pod\u00eda sentirme m\u00e1s emocionada: esa distancia temporal respecto a una ciudad que apenas estaba comenzando a conocer me resultaba fascinante. Entre los relatos encontr\u00e9 uno escrito por B\u00e1rbara Miranda Le\u00f3n, titulado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historias de la plaza Bogot\u00e1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Lo le\u00ed con dicha: pocos lugares en el mundo pueden llamarse Bogot\u00e1 sin remitir a la capital colombiana. Adem\u00e1s, muchas ciudades de Latinoam\u00e9rica llevan nombres heredados de la conquista espa\u00f1ola; en cambio, Bogot\u00e1 conserva su ra\u00edz ind\u00edgena original: Bacat\u00e1.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Le\u00ed el cuento como una se\u00f1al del destino as\u00ed que fui un par de veces y recorr\u00ed la plaza con los insumos del relato y sin este, me met\u00ed en el rol detectivesco, y aunque despu\u00e9s no sent\u00ed que hubiese suficiente carne para armar algo, eso no me quitaba la emoci\u00f3n de haberme encontrado una Bogot\u00e1 en Santiago, adem\u00e1s ese sector me recordaba al barrio Ricaurte, tanto por su arquitectura como su atm\u00f3sfera popular.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4.- La futura tesis viene del pasado<\/b><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Junio 2022<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Para mi clase de danza y expresi\u00f3n corporal, nos pidieron que cada una dirigiera una sesi\u00f3n al grupo. Peggy, nuestra profesora, nos habl\u00f3 varias veces de la flexibilidad para, pese a tener un plan de trabajo, estar dispuestas a modificarlo seg\u00fan la disposici\u00f3n que nos diera el espacio. En mi sesi\u00f3n les propuse un ejercicio de memoria sobre la ni\u00f1ez, el barrio y la familia, donde mientras est\u00e1bamos recostados con m\u00fasica tranquila les iba preguntando cosas c\u00f3mo: \u00bfD\u00f3nde crecieron?, \u00bfa que huele su barrio?, \u00bfc\u00f3mo pasaban tiempo en familia?, \u00bfsi tienen amigos desde la infancia? etc. (No esperaba que contestaran en voz alta, as\u00ed que lamento no haber grabado ese momento porque fue bien interesante). La segunda parte iba a ser la elaboraci\u00f3n de un collage colectivo en torno a un hogar para el grupo, pero ya acostados en colchonetas y con cobijas prefer\u00ed proponerles que hici\u00e9ramos una casa con esos elementos, tal cual c\u00f3mo cuando de ni\u00f1os hac\u00edamos ese tipo de juegos improvisados, entonces entusiasmados construimos una casa moment\u00e1nea donde el \u00fanico requisito era que nadie quedara por fuera, finalmente entre prueba y error lo logramos. Ya estando adentro nos cogimos de las manos, cada uno agradeci\u00f3 y pidi\u00f3 en voz alta algo, yo les agradec\u00ed por la camarader\u00eda, ya que, en medio del atareo diario, esa clase era mi oasis.<\/span><\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo este recorrido me pon\u00eda justamente de frente a esas tem\u00e1ticas que ya ven\u00eda expresando de manera intuitiva, pero que la tesis me posibilitaba a sustentarlas desde un marco te\u00f3rico en el que distintos autores, como Bachelard, Barthes, Da Silva Catela, Guasch y Halbwachs, entre otros, empezaron a acompa\u00f1arme en lo que yo llamo: lecturas bibliogr\u00e1ficas donde la memoria y la espacialidad se fusionan. Debajo de esas lecturas notaba la pulsi\u00f3n emocional de cada autor al escribir sobre esos temas: no hab\u00eda frivolidad, sino un deseo de contenci\u00f3n en sus teor\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya para ese entonces me empec\u00e9 a sentir m\u00e1s tranquila, porque ya no consideraba ninguno de mis intentos una p\u00e9rdida de tiempo, y porque mi futura tesis empezaba a tener peso. Pero, sobre todo, porque hab\u00eda dejado de pelear con mi proceso de adaptaci\u00f3n: por fin aceptaba que no pod\u00eda ir al ritmo que deseaba, que mi cuerpo y mi mente a\u00fan estaban acopl\u00e1ndose, as\u00ed que abandon\u00e9 el vicio de tratar de controlar todo y me entregu\u00e9 a ver c\u00f3mo me terminaba de acoplar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5.- \u00bfC\u00f3mo se acomoda un cuerpo en un territorio ajeno?<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras a\u00fan estaba all\u00e1, revis\u00e9 con calma los apuntes de mi bit\u00e1cora y me encontr\u00e9 varias veces con esta pregunta, la que da t\u00edtulo a este ensayo y a este numeral, entonces termin\u00e9 convirti\u00e9ndola en una especie de instructivo que compart\u00ed con algunas conocidas que estaban afuera de su ciudad natal. Luego, junto a mi amiga Yuri (que ya llevaba m\u00e1s tiempo viviendo en Chile que yo) realizamos un peque\u00f1o video a partir de ese texto<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. El segundo semestre all\u00e1 fue m\u00e1s ligero, y c\u00f3mo suele pasar, solo es que una se acomode para tener que volver a moverse.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Julio 2022<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026De paso pens\u00e9 en todas las personas que tambi\u00e9n estaban fuera de su pa\u00eds, en la soledad que sent\u00edan en sus procesos migratorios, en sentirse agotadas de repente, en la angustia econ\u00f3mica, en las m\u00ednimas cosas que les disparaban melancol\u00eda o alegr\u00eda, pero tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n con la novedad, en verse en otros escenarios, en aprender otros modismos, en no tener que responder a c\u00edrculos cercanos, en fin\u2026 pens\u00e9 en que en medio de todo se estaban sosteniendo o reinventando a s\u00ed mismas\u2026\u00a0<\/span><\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De nuevo en casa, la tesis repos\u00f3 y despu\u00e9s tom\u00f3 pulso. Trata sobre las derivas afectivas de los espacios cotidianos a trav\u00e9s del archivo fotogr\u00e1fico familiar: un intercambio entre Santiago y Bogot\u00e1, donde puse a dialogar un par de \u00e1lbumes con sus due\u00f1os y los imaginarios del otro. Creo que tanto mi tesis<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> como este ensayo son maneras de honrar y desprenderme, a la vez, de la nostalgia que a veces me impulsa a crear. Aunque s\u00e9 que una versi\u00f3n m\u00eda a\u00fan recorre esas calles, tambi\u00e9n s\u00e9 que pertenecemos a muchos lugares, incluso a aquellos que ya no existen.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong><b>Liz Stefhanie Cubillos D\u00edaz<\/b><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Garry Winogrand<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este ensayo es un h\u00edbrido de reflexiones cotidianas y te\u00f3ricas que se iban entrelazando mientras viv\u00eda en Santiago de Chile en 2022, junto con las emociones que me atravesaron durante ese proceso de adaptaci\u00f3n, novedad e incertidumbre al habitar otro pa\u00eds. &nbsp; 1.- La llegada Tomo una de las bit\u00e1coras que me acompa\u00f1an desde hace [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6645,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[447],"tags":[],"class_list":["post-6551","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6551"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6551\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6555,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6551\/revisions\/6555"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6645"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}