{"id":6515,"date":"2026-04-14T11:32:05","date_gmt":"2026-04-14T14:32:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6515"},"modified":"2026-05-28T15:57:12","modified_gmt":"2026-05-28T18:57:12","slug":"conversar-el-cambio-por-trinidad-avaria-m","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/04\/14\/conversar-el-cambio-por-trinidad-avaria-m\/","title":{"rendered":"Conversar el cambio \u2013\u00a0Por Trinidad Avaria\u00a0M."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>El psicoan\u00e1lisis como una forma de lectura<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cada tanto aparece una voz que devuelve al psicoan\u00e1lisis su potencia original: la de ser una forma de lectura antes que un conjunto de t\u00e9cnicas. Leer la vida, los cuerpos, los deseos y, sobre todo, leer lo que no queremos leer de nosotros mismos. Adam Phillips, psicoanalista y ensayista brit\u00e1nico, recuerda que tanto el analista como el escritor deben estar \u201cdispuestos a no saber lo que van a decir hasta que lo dicen\u201d. Esa disposici\u00f3n al no saber constituye el centro de su obra y la br\u00fajula de su pensamiento.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En \u201cSobre el deseo de cambiar&#8221;, Phillips aborda una pregunta fundamental de nuestro tiempo: \u00bfqu\u00e9 significa querer cambiar en una cultura que convierte el cambio en un mandato? Desde el prefacio, advierte que \u201ccambiamos constantemente y envejecemos cada d\u00eda m\u00e1s, nos guste o no; sin embargo, a menudo queremos elegir \u2014o incluso dise\u00f1ar\u2014 las formas en que cambiamos\u201d. En esa frase se cifra su diagn\u00f3stico: el cambio ya no es solo un proceso vital, sino una mercanc\u00eda administrada por los discursos del progreso y la autoayuda. El deseo de cambiar, dice, se ha vuelto inseparable del imperativo de hacerlo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El psicoan\u00e1lisis, tal como lo entiende Phillips, no ofrece f\u00f3rmulas de superaci\u00f3n personal ni terapias de adaptaci\u00f3n. Es, m\u00e1s bien, una conversaci\u00f3n que sostiene la incertidumbre. Escribir, analizar y hablar son modos de sostener la vida en el intervalo de la pregunta. \u201cSiempre deber\u00edamos prestar atenci\u00f3n, afirma, a la manera en que pensamos sobre el cambio. Y a c\u00f3mo cambia con el tiempo lo que pensamos sobre el cambio\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como anticipa en \u201cPlaceres permitidos\u201d, Phillips complementa esta \u00e9tica del no saber con una \u00e9tica del placer: la posibilidad de pensar y hablar sin la mediaci\u00f3n de la ley ni del control moral. All\u00ed sugiere que los placeres, cuando son \u201cpermitidos&#8221;, ya no necesitan del lenguaje del castigo o de la disciplina, sino que abren un espacio de crecimiento. En ambos casos \u2014en el deseo de cambiar y en el deseo de permitir\u2014, Phillips nos invita a suspender la obediencia del saber y de la norma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El deseo de cambiar y sus fantas\u00edas contempor\u00e1neas<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La primera tesis del libro, y del pensamiento de Phillips en general, es que el deseo de cambiar est\u00e1 siempre mediado por las fantas\u00edas de \u00e9poca. El cambio, en tanto objeto de deseo, revela las coordenadas morales y pol\u00edticas de una sociedad: \u201cSi hay algo que revela profundamente una \u00e9poca \u2014escribe\u2014 es su fantas\u00eda sobre el cambio: c\u00f3mo imagina y describe los cambios que desea en relaci\u00f3n con los que considera fuera de su control.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En nuestras sociedades neoliberales, esas fantas\u00edas toman la forma del crecimiento personal, la productividad y la mejora continua. Cambiar se convierte en sin\u00f3nimo de optimizar. Sin embargo, Phillips subraya que esta forma de cambio es coercitiva: un moralismo preventivo disfrazado de libertad. \u201cSin el pragmatismo americano \u2014advierte\u2014 el psicoan\u00e1lisis y todas las dem\u00e1s terapias psicol\u00f3gicas pueden convertirse simplemente en otro moralismo coercitivo.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Desde una \u00e9tica del deseo, Phillips nos invita a desconfiar de toda versi\u00f3n gerencial del cambio. Su gesto es profundamente subversivo: nos insta a escuchar no solo la parte que quiere moverse, sino tambi\u00e9n aquella que resiste. El psicoan\u00e1lisis, en esta perspectiva, no es una tecnolog\u00eda del progreso, sino una pr\u00e1ctica de la demora; una \u00e9tica de la conversaci\u00f3n con lo que no se deja transformar del todo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Creo que un<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">o de los mayores aportes de \u201cSobre el deseo de cambiar\u201d es su revisi\u00f3n del concepto de \u201cconversi\u00f3n\u201d. Phillips reconstruye la genealog\u00eda de esta idea desde su ra\u00edz religiosa hasta su apropiaci\u00f3n por las terapias modernas. En el siglo XIX \u2014recuerda\u2014 la \u201cconversi\u00f3n\u201d fue para Freud una categor\u00eda cl\u00ednica: la llamada \u201chisteria de conversi\u00f3n\u201d. En ella, \u201cuna idea poderosa es despojada de su afecto y transformada en un fen\u00f3meno corporal\u201d, lo que convierte el sufrimiento ps\u00edquico en s\u00edntoma f\u00edsico. La conversi\u00f3n, en ese sentido, es un modo de hacer soportable lo insoportable.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pero Phillips ampl\u00eda la noci\u00f3n y le devuelve su dimensi\u00f3n pol\u00edtica. En un pasaje central, observa que \u201cla conversi\u00f3n fue en su d\u00eda el ejemplo m\u00e1s profundo de cambio personal y cultural; sin embargo, se ha convertido en una de las descripciones m\u00e1s perniciosas de los tipos de cambio que somos capaces de realizar\u201d. All\u00ed donde antes la conversi\u00f3n promet\u00eda redenci\u00f3n, hoy despierta sospecha. En efecto, toda conversi\u00f3n implica una violencia: la imposici\u00f3n de una forma sobre otra. De ah\u00ed que Phillips se pregunte \u201cc\u00f3mo podemos saber, cuando cambiamos, si estamos siendo convertidos o no, y qu\u00e9 significa esto en t\u00e9rminos de c\u00f3mo otros pueden cambiarnos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Phillips traza un arco entre las antiguas conversiones religiosas y las terapias de conversi\u00f3n contempor\u00e1neas, mostrando que ambas comparten una misma l\u00f3gica: la idea de que algo est\u00e1 mal en nosotros y debe ser corregido. \u201cLas ideas de reparaci\u00f3n y pecado original \u2014escribe\u2014 quedan necesariamente entrelazadas, con la conversi\u00f3n como su complemento tradicional.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, el autor no se limita a denunciar la coerci\u00f3n terap\u00e9utica o moral. Lo que le interesa es pensar qu\u00e9 dice la conversi\u00f3n sobre nuestra vulnerabilidad al lenguaje y a la influencia. \u201cEl hecho de que exista algo llamado \u2018terapia de conversi\u00f3n\u2019 \u2014incluso si est\u00e1 desacreditada\u2014 lleva a preguntarnos qu\u00e9 ocurre realmente en una terapia si no es, en esencia, una forma de experiencia de conversi\u00f3n.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Frente a esto, Phillips propone entender el psicoan\u00e1lisis como \u201cuna forma de persuasi\u00f3n honesta\u201d. No se trata de convertir al paciente a una verdad, sino de mantener abierta la conversaci\u00f3n sobre lo que se desea. En esa l\u00ednea, afirma: \u201cEl psicoan\u00e1lisis puede concebirse como una conversaci\u00f3n en la que se resiste el deseo de convertir y ser convertido. Una conversaci\u00f3n en la que podemos descubrir lo que es posible entre las personas cuando la conversi\u00f3n ya no es posible ni deseada.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cambiar sin convertirse: el arte de traducir<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A mi parecer, Phillips hereda de Freud no la teor\u00eda, sino la curiosidad. En \u201cSobre el deseo de cambiar\u201d, esa curiosidad se convierte en m\u00e9todo. La conversi\u00f3n freudiana \u2014el paso de la idea al s\u00edntoma\u2014 es para Phillips una met\u00e1fora del modo en que el sujeto traduce lo inaceptable en formas de vida soportables. \u201cLa conversi\u00f3n \u2014dice\u2014 es la capacidad de cambiar permaneciendo igual, de no renunciar a nada y de no reemplazar lo que supuestamente se ha perdido.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esa idea redefine el sentido mismo del cambio. Cambiar, para Phillips, no significa sustituir una identidad por otra, sino mantener viva la conversaci\u00f3n entre lo que se transforma y lo que permanece. En este punto retoma la ense\u00f1anza de Jean Laplanche: traducir es hacer lugar a lo extranjero en uno mismo. El cambio aut\u00e9ntico consiste en esa hospitalidad interior, no en la conquista del yo sobre el ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Phillips formula una paradoja luminosa: el deseo solo existe si algo lo impide. \u201cEl deseo \u2014dice\u2014 es el recuerdo de una frustraci\u00f3n.\u201d De ah\u00ed que la frustraci\u00f3n no sea un fracaso, sino el medio a trav\u00e9s del cual imaginamos lo que queremos. El obst\u00e1culo no se opone al deseo: lo produce.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En \u201cPlaceres permitidos\u201d, Phillips lleva esta reflexi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s lejos al proponer que el placer mismo es una forma de desobediencia creativa: una forma de conversar con lo prohibido sin dejarse gobernar por \u00e9l. As\u00ed como el deseo se produce en su frustraci\u00f3n, el placer se produce en su liberaci\u00f3n del mandato moral. La libertad, entonces, no solo consiste en desear lo que se desea, sino tambi\u00e9n en poder disfrutarlo sin la mediaci\u00f3n de la culpa ni del deber. Cambiar, desde esta perspectiva, podr\u00eda implicar aprender a permitir.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esta visi\u00f3n invierte el paradigma del bienestar contempor\u00e1neo, que asocia la felicidad con la eliminaci\u00f3n de toda falta. En cambio, Phillips sostiene que \u201cla felicidad no es un estado, sino un intervalo; ser feliz es, por un instante, dejar de intentar ser feliz.\u201d La libertad, en consecuencia, no consiste en hacer lo que se quiere, sino en descubrir lo que realmente se desea, un descubrimiento siempre parcial, cambiante y conversacional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Lo pol\u00edtico del no saber: conversar para no obedecer<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En tiempos de hipertecnolog\u00eda y autoexplotaci\u00f3n, Phillips propone una pol\u00edtica del no saber. Su apuesta no es la ignorancia, sino la suspensi\u00f3n del saber como gesto \u00e9tico. En un mundo que exige certezas, productividad y transparencia, reivindicar la ambivalencia es un acto de resistencia. \u201cCuando hablamos de cambio \u2014escribe\u2014 hablamos de nuestras normas preferidas, de los est\u00e1ndares por los que queremos regirnos, de lo que preferir\u00edamos considerar normal.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Desde esta perspectiva, el deseo de no cambiar puede ser tan subversivo como el deseo de cambiar. Frente a la cultura de la reinvenci\u00f3n permanente, Phillips nos invita a conservar algo: reivindica la opacidad frente al otro, la indecisi\u00f3n, el derecho a no saber. En su \u00faltimo gesto, Phillips nos devuelve a la conversaci\u00f3n como forma de vida. Cambiar \u2014dice\u2014 no es volverse otro, sino mantener viva la posibilidad de decir no. En esa negativa se juega una pol\u00edtica del deseo: resistir la conversi\u00f3n, sostener la conversaci\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Los dos libros de AP que ha publicado Roneo son protestas frente a los mandatos de esta \u00e9poca. Si en \u201cSobre el deseo de cambiar\u201d el cambio se piensa como una conversaci\u00f3n que resiste la conversi\u00f3n, en \u201cPlaceres permitidos\u201d el placer se presenta como un lenguaje que resiste la ley. Ambos libros, le\u00eddos juntos, delinean una \u00e9tica de la conversaci\u00f3n y del permiso: hablar, cambiar y desear como actos de hospitalidad hacia lo que en nosotros a\u00fan no sabemos disfrutar. Phillips parece recordarnos que cambiar tambi\u00e9n puede significar reaprender los placeres que alguna vez nos prohibimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Phillips nos recuerda que el psicoan\u00e1lisis es un arte de la conversaci\u00f3n con lo desconocido. No promete redenci\u00f3n, sino posibilidad. No ofrece certezas, sino hospitalidad hacia lo que a\u00fan no sabemos de nosotros mismos. Y en un mundo que ha confundido libertad con rendimiento, esa invitaci\u00f3n a conversar el cambio se convierte, m\u00e1s que en una teor\u00eda, en una forma de resistencia. Frente a los fascismos antiguos y nuevos, frente a las terapias reparativas y las pedagog\u00edas de la productividad, \u201cSobre el deseo de cambiar\u201d ofrece una \u00e9tica m\u00ednima pero radical: seguir conversando. Conversar para no repetir. Conversar para no obedecer. Conversar para sostener la vida all\u00ed donde otros quieren clausurarla.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Trinidad Avaria M. \u2013 Colectivo Trenza<\/strong><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-6516\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ofertas-Historias-IG-1-683x1024.png\" alt=\"\" width=\"491\" height=\"736\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ofertas-Historias-IG-1-683x1024.png 683w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ofertas-Historias-IG-1-200x300.png 200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ofertas-Historias-IG-1-768x1152.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ofertas-Historias-IG-1.png 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Sobre el deseo de cambiar<br \/>\nadam phillips<br \/>\n2025<br \/>\nN\u00famero de p\u00e1ginas: 118<br \/>\nRoneo<br \/>\nTraductora: Izaskun Arrese<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El psicoan\u00e1lisis como una forma de lectura Cada tanto aparece una voz que devuelve al psicoan\u00e1lisis su potencia original: la de ser una forma de lectura antes que un conjunto de t\u00e9cnicas. 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