{"id":6508,"date":"2026-04-08T17:22:25","date_gmt":"2026-04-08T20:22:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6508"},"modified":"2026-04-08T17:24:07","modified_gmt":"2026-04-08T20:24:07","slug":"una-pelicula-supuestamente-divertida-que-no-volvere-a-ver-por-jota-fernandez-de-rota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/04\/08\/una-pelicula-supuestamente-divertida-que-no-volvere-a-ver-por-jota-fernandez-de-rota\/","title":{"rendered":"Una pel\u00edcula supuestamente divertida que no volver\u00e9 a ver \u2013 Por Jota Fern\u00e1ndez de Rota"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ciertos productos culturales de nuestro tiempo articulan un tipo de denuncia social que, mirada en detalle, no es m\u00e1s que reproducci\u00f3n del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">status quo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> disfrazada de protesta. Se sostienen en aparatos discursivos que pretenden cuestionar el orden cuando no hacen m\u00e1s que reafirmarlo. La cr\u00edtica se convierte en pose; la rebeld\u00eda, en mercanc\u00eda. El espectador sale del cine o cierra el libro con la tranquilidad de haber visto expuesta la podredumbre del mundo, pero sin que nada haya sido verdaderamente puesto en cuesti\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le\u00ed hace poco un posteo en X que emparentaba la pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tri\u00e1ngulo de la tristeza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del sueco Ruben \u00d6stlund, con la obra del escritor gringo David Foster Wallace, en particular con el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Algo supuestamente divertido que nunca volver\u00e9 a hacer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la cr\u00f3nica que Wallace escribi\u00f3 en 1997 tras viajar en un crucero por encargo de la Harper\u2019s Magazine. La comparaci\u00f3n me pareci\u00f3 f\u00e9rtil porque permite pensar dos formas muy distintas de cr\u00edtica social desde la producci\u00f3n cultural.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La pel\u00edcula de \u00d6stlund es fiel reflejo de un tipo de cine muy premiado y celebrado por la \u201calta cultura\u201d (gan\u00f3 la Palma de Oro en Cannes, la meca del cine de autor). Un tipo de cine que aparenta rebeld\u00eda y sarcasmo frente al poder, pero que bien mirado no es m\u00e1s que misantrop\u00eda reaccionaria. \u00bfDe qu\u00e9 va esta peli? Una pareja de influencers pasea por un crucero de lujo que, luego de una tormenta, se hunde. Los sobrevivientes quedan varados en una isla. El crucero es un popurr\u00ed de los estereotipos m\u00e1s despreciables de nuestra fauna humana actual: oligarcas obscenos, vendedores de armas, tecn\u00f3cratas c\u00ednicos, celebridades vacuas. Todos los personajes son insoportables. He aqu\u00ed el primer gesto tranquilizador: el espectador progre -como uno- puede aborrecerlos con comodidad. La s\u00e1tira funciona como un moralismo que no interpela, m\u00e1s bien alimenta en el espectador la certeza de estar en el lado correcto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El verdadero problema de la pel\u00edcula -\u00e9tico y pol\u00edtico- aparece despu\u00e9s del naufragio. Cuando los sobrevivientes encallan en la isla, se revela la ideolog\u00eda del film. En ese supuesto \u201cestado de naturaleza\u201d \u2014la isla desierta\u2014 ya no hay ricos ni pobres, no hay jerarqu\u00edas formales, no hay dinero: solo humanos enfrentados al desaf\u00edo de sobrevivir. Y lo que emerge, en una propuesta hobbesiana de manual o darwinista de Wikipedia, es el \u201cverdadero\u201d rostro de todos: ego\u00edstas que maximizan sus beneficios a cualquier costo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 idea de lo humano y de lo pol\u00edtico se desprende de una pel\u00edcula como esta? La respuesta parece evidente: enfrentados a una situaci\u00f3n extrema, responder\u00edamos como lo que somos en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser. Los poderosos son malos, muy malos, pero alerta, los oprimidos no se quedan atr\u00e1s. La civilizaci\u00f3n es una capa fina; debajo, la guerra de todos contra todos. El orden social puede ser grotesco o injusto, pero al menos contiene la barbarie. Si el problema es algo as\u00ed como la naturaleza humana, no hay alternativa real que imaginar. Cambiar las estructuras no cambiar\u00eda nada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ah\u00ed la cr\u00edtica se vuelve profundamente conservadora. Se denuncia la obscenidad del capitalismo tard\u00edo, pero se refuerza la idea de que cualquier intento de superarlo solo dejar\u00eda al descubierto nuestra miseria intr\u00ednseca. Y entonces se cumple, una vez m\u00e1s, la sentencia tantas veces citada por Jameson o Fisher: hoy sigue siendo m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Si frente a la necesidad todos nos volvemos unos canallas desalmados, \u00bfqu\u00e9 salida puede haber? \u00bfQu\u00e9 idea de lo com\u00fan puede rescatarse de una historia contada por un titiritero que pone a sus personajes a descuerarse mutuamente porque el mundo no tiene sentido y somos todos perversos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nada m\u00e1s distante de esa operaci\u00f3n que la fina iron\u00eda de Foster Wallace. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Algo supuestamente divertido que nunca volver\u00e9 a hacer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Wallace tambi\u00e9n describe un crucero de lujo, tambi\u00e9n retrata la maquinaria del entretenimiento dise\u00f1ada para anestesiar cualquier pensamiento inc\u00f3modo, tambi\u00e9n expone el absurdo de un sistema que promete placer ilimitado y produce angustia en masa. Pero su gesto est\u00e1 en las ant\u00edpodas de \u00d6stlund.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La iron\u00eda de Foster Wallace no est\u00e1 dirigida solo hacia los otros. No hay crueldad de demiurgo sobre unos personajes pasivos y unos espectadores dispuestos a creerse rebeldes por odiar a unos millonarios infames. No, en el caso de FW la iron\u00eda se vuelve contra s\u00ed mismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En otro ensayo notable &#8211;<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">E Unibus Pluram, Televisi\u00f3n y narrativa norteamericana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">&#8211; el escritor deja expuestos a los cr\u00edticos snob que cuestionan la televisi\u00f3n desde un pedestal moral, pero que en el fondo est\u00e1n atrapados en la misma l\u00f3gica que desprecian. Foster Wallace se exhibe a s\u00ed mismo como un asiduo observador de la \u201ctelebasura\u201d. No se puede resistir. Es esta la complejidad de un orden social que se encarna en los cuerpos y orienta el deseo. Algo similar ocurre en el pasaje donde describe la \u201cSonrisa Profesional\u201d en el libro sobre su experiencia en el crucero: primero expresa su irritaci\u00f3n frente a esa cordialidad profesional, esa felicidad protocolar que forma parte de la econom\u00eda de servicios; luego reconoce que la espera, que la desea, que se siente inc\u00f3modo cuando no aparece. La contradicci\u00f3n no se resuelve; se expone.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cYa conocen esa sonrisa \u2013la contracci\u00f3n en\u00e9rgica del cuadro circumoral con movimiento cigom\u00e1tico incompleto-, esa sonrisa que no llega a los ojos del que sonr\u00ede y que no significa nada m\u00e1s que un intento calculado de adelantarse a los intereses del que sonr\u00ede fingiendo que le cae bien el objeto de la sonrisa.\u00a0\u00bfPor qu\u00e9 los empresarios y gerentes obligan a los profesionales de los servicios a irradiar la Sonrisa Profesional? \u00bfSoy el \u00fanico consumidor en quien dosis elevadas de esa sonrisa producen desesperaci\u00f3n? \u00bfSoy la \u00fanica persona que est\u00e1 segura de que el n\u00famero creciente de casos en que gente de aspecto totalmente ordinario aparecen de pronto con armas autom\u00e1ticas en centros comerciales, oficinas de seguros, complejos m\u00e9dicos y McDonald\u00b4s guarda alguna relaci\u00f3n causal con el hecho de que estos lugares son centros notorios de difusi\u00f3n de la Sonrisa Profesional? \u00bfA qui\u00e9n creen que enga\u00f1an con la Sonrisa Profesional?\u201d\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esa iron\u00eda tierna, ambigua, es mucho m\u00e1s elocuente que la s\u00e1tira gruesa de \u00d6stlund. Porque en Foster Wallace la perversi\u00f3n, la banalidad o el ego\u00edsmo no aparecen como rasgos de una esencia humana inmutable. Son fen\u00f3menos complejos, sostenidos y reproducidos por un determinado orden social que legitima y performa la idea de que somos todos ego\u00edstas por naturaleza. No hay un \u201cafuera\u201d desde el cual mirar con desprecio; hay implicaci\u00f3n, complicidad, incomodidad. Y tambi\u00e9n goce, el ingrediente secreto que podr\u00eda sostener -con un buen cocktail de ansiol\u00edticos- el edificio aparentemente inquebrantable del capitalismo tard\u00edo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La mordacidad de Foster Wallace es un hilo delgado y sutil al lado del grosor de los trazos de la pel\u00edcula sueca. El cineasta aparece como un semidi\u00f3s que se mantiene en la sombra, manipulando personajes para un espectador pasivo que no necesita interpretar nada: es evidente que es mejor que esas bestias que ve en pantalla. Y vale la pena subrayar: no se trata de reivindicar un humanismo na\u00eff que apele a una bondad humana intr\u00ednseca \u2014eso ser\u00eda otra forma de esencialismo\u2014. Nada m\u00e1s alejado de la causticidad de Foster Wallace.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El cine de \u00d6stlund termina pareci\u00e9ndose a una multinacional que urde una narrativa \u201cdisruptiva\u201d para vender sus productos. Ofrece indignaci\u00f3n empaquetada. Permite que el espectador se sienta l\u00facido sin arriesgar nada, sin verse incomodado. Y claro, los jurados de la Costa Azul se sienten cumpliendo con su compromiso social al premiar una pel\u00edcula que creen que dir\u00e1 algo importante sobre el mundo terrible en el que vivimos. Un mundo terrible del que ellos obviamente no forman parte. La ideolog\u00eda, en este sentido, es siempre reaccionaria: incluso cuando se disfraza de cr\u00edtica feroz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Parte de nuestra falta de imaginaci\u00f3n pol\u00edtica se alimenta de esta forma de arte que plantea una cr\u00edtica social que, m\u00e1s que permitir pensar en otros mundos posibles, nos refuerza la idea de que no hay salida. No puedo, entonces, estar m\u00e1s en desacuerdo con ese tuit que le\u00ed al pasar. Foster Wallace y \u00d6stlund proponen dos formas hasta antag\u00f3nicas de exponer la barbarie capitalista. M\u00e1s Foster Wallace y menos \u00d6stlund, querr\u00eda promover humildemente: m\u00e1s parodia autoconsciente, m\u00e1s contradicci\u00f3n asumida, m\u00e1s ternura en la iron\u00eda; menos pose, menos s\u00e1tira mis\u00e1ntropa, menos nihilismo pop.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Jota Fern\u00e1ndez de Rota<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de <a href=\"https:\/\/www.moma.org\/artists\/304-john-baldessari\">John Baldessari<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.moma.org\/artists\/8247-harry-shunk\">Harry Shunk y<\/a>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.moma.org\/artists\/38024-janos-kender\">J\u00e1nos Kender<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciertos productos culturales de nuestro tiempo articulan un tipo de denuncia social que, mirada en detalle, no es m\u00e1s que reproducci\u00f3n del status quo disfrazada de protesta. Se sostienen en aparatos discursivos que pretenden cuestionar el orden cuando no hacen m\u00e1s que reafirmarlo. 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