{"id":6444,"date":"2026-01-27T13:18:46","date_gmt":"2026-01-27T16:18:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6444"},"modified":"2026-05-28T15:36:45","modified_gmt":"2026-05-28T18:36:45","slug":"las-nuevas-distopias-algunos-apuntes-sobre-dos-series-televisivas-recientes-por-jota-fernandez-de-rota-g","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/01\/27\/las-nuevas-distopias-algunos-apuntes-sobre-dos-series-televisivas-recientes-por-jota-fernandez-de-rota-g\/","title":{"rendered":"Las nuevas distop\u00edas: Algunos apuntes sobre dos series televisivas recientes \u2013 Por Jota Fern\u00e1ndez de Rota G."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Durante gran parte del siglo XX, la imaginaci\u00f3n dist\u00f3pica se articul\u00f3 en torno a la figura de un individuo enfrentado a un sistema experimentado como ajeno, vigilante y opresor, sin rostro. La m\u00e1quina era una amenaza tangible frente a la cual cab\u00eda la conspiraci\u00f3n o la huida. De un tiempo a esta parte, ciertas narrativas contempor\u00e1neas sugieren un desplazamiento: la distop\u00eda ya no se impone por la fuerza ni mediante una cat\u00e1strofe fundacional, sino que se presenta como una promesa de alivio frente al dolor, el conflicto y la ambig\u00fcedad. En series como Pluribus y Severance no asistimos a la sustituci\u00f3n del ser humano por la tecnolog\u00eda, sino a un proceso en el que el ser humano <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">elige<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> homologarse a la m\u00e1quina. Se prefigura as\u00ed una sociedad de trabajo sin trabajadores (como dir\u00eda Hannah Arendt), donde la productividad se mantiene a costa de suspender la experiencia vital y el conflicto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta mutaci\u00f3n de lo dist\u00f3pico no se funda en la coerci\u00f3n, sino en una forma de rendici\u00f3n elegida. A diferencia de las grandes maquinarias burocr\u00e1ticas del siglo pasado, nos encontramos ante una fantas\u00eda biopol\u00edtica en la que el sujeto asimila \u00edntimamente la l\u00f3gica del capital, como ya intu\u00edan algunos pensadores. En Pluribus, solo un peque\u00f1o pu\u00f1ado de la humanidad se mantiene fuera de un fen\u00f3meno que implica que todas las conciencias devengan una sola conciencia. El Gran Hermano ya no se encuentra al frente del partido porque ya no es necesario: todos lo encarnamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para David Foster Wallace, la sociedad contempor\u00e1nea occidental \u2014articulada hoy a trav\u00e9s de plataformas y algoritmos\u2014 no opera mediante una dominaci\u00f3n visible, sino que a trav\u00e9s de mecanismos anest\u00e9sicos. Mientras las distop\u00edas del siglo pasado, como las de Pynchon o Dick, mostraban el absurdo de un mundo hostil, las actuales se viven como un alivio aparente. El peligro ya no es la mentira sist\u00e9mica, sino la incapacidad de sentir algo frente a la verdad, disolviendo el conflicto en un mar de entretenimiento, consumo y autorreferencialidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vale la pena se\u00f1alar, a este respecto, que toda arquitectura cultural es tambi\u00e9n un instrumento de dominaci\u00f3n. Las narrativas dominantes definen modelos de comportamiento, horizontes normativos y deseos. No es novedad destacar aqu\u00ed el rol de las redes sociales y los medios de comunicaci\u00f3n de masas en esta transformaci\u00f3n: lo social est\u00e1 en todas partes, no hay escapatoria.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este escenario de pesadilla higi\u00e9nica invierte la promesa moderna del progreso: aquello que deb\u00eda liberarnos termina por vaciarnos. Lo que el fascismo so\u00f1\u00f3 no necesit\u00f3 de totalitarismos para materializarse; las democracias liberales bastaron para facilitar el triunfo de la homogeneizaci\u00f3n a trav\u00e9s del consumo masificado y, por cierto, de las narrativas que lo sostienen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al pretender eliminar las fricciones y el sufrimiento, se produce una desaparici\u00f3n de lo pol\u00edtico en el sentido arendtiano. Para Arendt, la modernidad se define por la expansi\u00f3n de lo social \u2014la administraci\u00f3n de la vida u <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">oikos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014 en detrimento de la pol\u00edtica como espacio de disputa y acci\u00f3n. Retomando la distinci\u00f3n de la Grecia cl\u00e1sica, Arendt muestra que lo social y lo pol\u00edtico son dos formas distintas de configuraci\u00f3n de las relaciones humanas. Lo social es la esfera de la ampliaci\u00f3n de lo que antes era propio del espacio privado. Aquello que era exclusivo del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">oikos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en las Ciudades-Estado \u2014la econom\u00eda, como disciplina orientada a asegurar la subsistencia\u2014 hoy domina nuestras relaciones. La estad\u00edstica y la econom\u00eda pol\u00edtica (un ox\u00edmoron para los griegos) son las disciplinas propias de lo social: los grandes n\u00fameros son la regla y las anomal\u00edas quedan reducidas a meros <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">outliers<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En los mundos de Pluribus y Severance, lo pol\u00edtico se vuelve innecesario porque el sistema ya no requiere del conflicto para funcionar. La existencia se gestiona mediante la rendici\u00f3n elegida, anulando la contingencia propia de la acci\u00f3n humana. No es de extra\u00f1ar que los l\u00edderes que dominan el mundo actual parezcan m\u00e1s malos padres que actores pol\u00edticos: de ideolog\u00eda clara, pero de moral difusa. Hoy es m\u00e1s \u00fatil gobernar un pa\u00eds siendo un patriarca autoritario que un pol\u00edtico (en el sentido arendtiano o weberiano). Lo que demandamos los ciudadanos-consumidores es alguien que sepa administrar una billetera y mantener el orden para que podamos consumir y producir en paz.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La consecuencia \u00faltima de este proceso es una homogeneizaci\u00f3n social que, como intuy\u00f3 Pier Paolo Pasolini, no requiere de reg\u00edmenes autoritarios sobre los cuerpos, pues el consumo y el capital bastan para anular al individuo y a la tradici\u00f3n. En estas nuevas distop\u00edas, los sujetos pierden su capacidad de desear y de gozar, habitando cuerpos d\u00f3ciles en oficinas pulcras donde el silencio no duele lo suficiente como para motivar una huida. El precio de esta calma es la p\u00e9rdida del deseo de ejercer la libertad, ya que las sombras y los fantasmas necesarios para la convivencia han sido redefinidos como problemas de los cuales conviene desprenderse. Esta es la gran fantas\u00eda de Severance.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de este cierre aparente, tanto Pluribus como Severance sugieren que la resistencia persiste de forma tenue y fragmentaria. No se manifiesta a trav\u00e9s de revoluciones \u00e9picas, sino mediante gestos m\u00ednimos, torpes y accidentales: una incomodidad que insiste, una pregunta mal formulada, una grieta en la superficie del mundo. Es en esta resistencia fr\u00e1gil donde reside la esperanza de que el dolor y la ambig\u00fcedad, elementos constitutivos de lo humano, no hayan sido erradicados por completo de nuestra experiencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Jota Fern\u00e1ndez de Rota G.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante gran parte del siglo XX, la imaginaci\u00f3n dist\u00f3pica se articul\u00f3 en torno a la figura de un individuo enfrentado a un sistema experimentado como ajeno, vigilante y opresor, sin rostro. La m\u00e1quina era una amenaza tangible frente a la cual cab\u00eda la conspiraci\u00f3n o la huida. 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