{"id":6442,"date":"2026-01-27T13:36:59","date_gmt":"2026-01-27T16:36:59","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6442"},"modified":"2026-05-28T15:37:58","modified_gmt":"2026-05-28T18:37:58","slug":"lo-que-no-le-dije-conversaciones-con-ninos-en-medio-del-horror-por-manuela-aguero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/01\/27\/lo-que-no-le-dije-conversaciones-con-ninos-en-medio-del-horror-por-manuela-aguero\/","title":{"rendered":"Lo que no le dije: Conversaciones con ni\u00f1os en medio del horror \u2013 Por Manuela Ag\u00fcero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfNo ser\u00e1 que escudarnos en la infancia nos hace c\u00f3mplices?\u201d<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">(Lina Meruane, Se\u00f1ales de Nosotros)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hace un tiempo, estando la radio de mi cocina encendida, mi hijo escuch\u00f3 la cifra de ni\u00f1as y ni\u00f1os muertos hasta ese momento en el genocidio del pueblo palestino. \u00a1Ni\u00f1os!, exclam\u00f3 abriendo muy grande sus ojos. \u00bfEn la guerra est\u00e1n muriendo ni\u00f1os, mam\u00e1?, pregunt\u00f3. Sab\u00eda del genocidio, bastante m\u00e1s de lo que yo pensaba, pero nada -insisto- nada le caus\u00f3 m\u00e1s impacto e indignaci\u00f3n que saber que estaban muriendo ni\u00f1os, como si su propio narcisismo o su mundo m\u00e1s pr\u00f3ximo se hubiera visto amenazado. Algo le toc\u00f3 el cuerpo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me sent\u00e9, le dije que a m\u00ed tambi\u00e9n me causaba inmenso dolor y que hab\u00eda mucha gente intentando detener la violencia. Lo que no le dije fue que hace solo unos d\u00edas hab\u00eda escuchado la declaraci\u00f3n de un experto de la ONU se\u00f1alando que, en el campo de la guerra, no s\u00f3lo no hay especial compasi\u00f3n por los ni\u00f1os, sino que ni\u00f1os y ni\u00f1as son en realidad los blancos principales. Tampoco mencion\u00e9 que en Gaza hace tiempo, mucho antes de que la furia genocida estallara y fuera exhibida tan imp\u00fadicamente, los cuerpos y vidas cotidianas de ni\u00f1as y ni\u00f1os palestinos son el campo privilegiado a trav\u00e9s del cual el gobierno de Israel ha probado sus armas y tecnolog\u00edas de guerra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde entonces llevo un tiempo conversando con algunos de los ni\u00f1os y ni\u00f1as que me rodean. Me detengo en sus preguntas, escucho sus sue\u00f1os, en algunos casos contengo sus pesadillas. Escucho sus ideas sobre el mundo, las soluciones que ofrecen, observo sus interacciones con otros. Me detengo tambi\u00e9n en sus silencios. \u00bfCu\u00e1ndo es que los ni\u00f1os se callan? \u00bfEn qu\u00e9 momento deciden dejar de preguntar y seguir otra ruta? Hay momentos de puro gesto, como cuando se les pierde la mirada. O como cuando algo de la palabra fracasa y aparece la perplejidad. Rodearse de ni\u00f1os se trata, en gran parte, de atestiguar muchas primeras veces. Inscripciones primeras en una imaginaci\u00f3n m\u00e1s o menos pr\u00edstina.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Digo que he estado prestando especial atenci\u00f3n a los ni\u00f1os, pero en realidad experimento m\u00e1s bien lo contrario; ellos me observan a m\u00ed. Un ojo intruso les hace ir a mirar lo que todos intentan velar. Tambi\u00e9n el olfato pareciera que se les agudiza, van como animalitos siguiendo pistas. Para crecer y desarrollar sus preguntas los ni\u00f1os necesitan del mundo adulto y de sus discursos socializantes, s\u00ed. Pero al mismo tiempo se sirven de la grieta. Es la grieta, la angustia, la divisi\u00f3n y la inconsistencia del mundo adulto lo que activa su pulsi\u00f3n de saber. Y entonces, nombramos el mundo y sus violencias con nuestras rudimentarias palabras, pero muchas veces es nuestro silencio lo que les empuja.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl conocimiento de la tortura me dio una lecci\u00f3n sobre el coraz\u00f3n humano que me acompa\u00f1ar\u00e1 siempre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, escribi\u00f3 Josefa Ruiz-Tagle en sus dispersas notas pu\u00e9rperas. All\u00ed escribe sobre la ni\u00f1a de 12 a\u00f1os que ella misma fue, tomada por una pregunta imposible de formular pero conducida con fuerza como por un radar para llegar al marco de una foto detr\u00e1s del cual se escond\u00edan no s\u00f3lo los detalles de la muerte de su padre, sino tambi\u00e9n las minucias de la tortura, el ensa\u00f1amiento y la crueldad. 12 a\u00f1os, el reverso del marco de una foto y, de frente, toda la violencia de un pa\u00eds. La imaginaci\u00f3n, dice Josefa, queda herida y sangrante, desprovista de la posibilidad de verse reflejada de manera simple en el lenguaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me pregunto c\u00f3mo se inscribe y aloja en los ni\u00f1os y ni\u00f1as el exceso de este tiempo, c\u00f3mo acompa\u00f1arlos en ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">asomarse al horror<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y qu\u00e9 pueden hacer frente a \u00e9ste. Me deslumbra, por otro lado, la fuerza de la pulsi\u00f3n epistemof\u00edlica infantil. Freud nos habl\u00f3 de eso, pero no nos dijo tan claramente que, impulsada inicialmente a partir del enigma de la relaci\u00f3n sexual y el origen, la pulsi\u00f3n de saber se dirige pronto de lleno al campo de lo pol\u00edtico. Qu\u00e9 insistentes son las preguntas que los ni\u00f1os hacen sobre el poder, la diferencia, la injusticia y el dolor. Es una l\u00e1stima que nuestra cultura se esmere tanto en despolitizar a la infancia.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPor qu\u00e9 los matan?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1ndo va a acabar la guerra?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPor qu\u00e9 pasa de nuevo si ya pas\u00f3?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEso mismo va a pasar alg\u00fan d\u00eda ac\u00e1?<\/span><\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En los intercambios que he tenido con ni\u00f1os durante este tiempo extra\u00f1o he observado que el genocidio del pueblo palestino, al situarse para nosotros en un supuesto \u201call\u00e1 lejos\u201d, habilita a hablar sobre la crueldad humana bajo la idea de que eso no nos toca de cerca; no ser\u00edan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nuestros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cuerpos los implicados en los circuitos de la violencia genocida.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Palestina en el mapa?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ven aqu\u00ed, te muestro.<\/span><\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Palestina, como un planeta lejano, ocupa en la imaginaci\u00f3n del ni\u00f1o un lugar donde es posible localizar lo horroroso. Algo me dice que podemos hablar, imaginar y representarnos -aunque sea muy parcialmente- algo del horror, siempre y cuando quede muy claro que no son nuestras vidas las que est\u00e1n en riesgo. Lo que en esas conversaciones no digo es que en cuanto nos internamos un poco en Palestina y su historia ese planeta lejano deja de ser la mera figura del horror, es sobre todo un lugar donde la vida se resiste a ser arrasada; vemos morir tanto como el deseo furioso de vivir. Tampoco menciono que el horror en ning\u00fan caso est\u00e1 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">all\u00e1 lejos: <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">est\u00e1 cerca, late fuerte en eso que llamamos \u201clo humano\u201d y nos concierne.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De todos modos, no fue necesario decir nada, puesto que muy pronto ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">all\u00e1 lejos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se nos fue acercando en oleadas, como cuando sube la marea. Llegaron los 52 a\u00f1os del Golpe de Estado, la insistente pregunta por la vida de Julia Chu\u00f1il, las conmemoraciones de la revuelta y los actos de memoria por los ojos heridos. Esta vez, no s\u00f3lo habl\u00f3 la radio de la cocina, tambi\u00e9n las calles con sus palabras. Y entonces, esas ideas sobre el horror humano a las que pudimos asomarnos mirando en el mapa ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">all\u00e1 lejos palestino<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> nos fue preparando para nombrar las violencias de nuestros propios territorios, esas que nos constituyen y est\u00e1n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ac\u00e1 muy cerca<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n es Julia Chu\u00f1il, mam\u00e1?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pero c\u00f3mo, \u00bfmuri\u00f3 o desapareci\u00f3?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">No sabemos a\u00fan, lo m\u00e1s probable es que la desaparecieron.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Silencio.<\/span><\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nueva inscripci\u00f3n en la imaginaci\u00f3n pr\u00edstina del ni\u00f1o. <\/span><i style=\"text-align: justify;\">Hacer desaparecer<\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Modalidad de la violencia que consiste en arrancar ciertos cuerpos de la historia y producir muertes sin cuerpo. Lo que por ning\u00fan motivo le dije fue que es probable que la hayan quemado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una noche tuve una conversaci\u00f3n algo fallida con el ni\u00f1o. Justo cuando empezaban a aflojarse las barreras de mi represi\u00f3n ps\u00edquica y me preparaba para entrar al sue\u00f1o, fracasaron las palabras, apareci\u00f3 la grieta, mi cansancio y ante eso una posici\u00f3n. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cDeja de preguntarme cosas que no s\u00e9 y du\u00e9rmete por favor. Adem\u00e1s, no tienes que preocuparte porque nada de esto te est\u00e1 pasando a ti<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, le dije. Antes de que pudiera percatarme de lo que hab\u00eda dicho, \u00e9l me respondi\u00f3: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo me est\u00e1 pasando a m\u00ed, pero yo vivo en este mundo\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Esa noche nadie tuvo pesadillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La psicoanalista Lila Feldman acu\u00f1a la noci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">formaciones pol\u00edticas de la subjetividad <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para dar cuenta de enunciaciones con estatuto de acontecimiento. Diferentes a las formaciones de compromiso en las que el sujeto se configura en el encuentro imperfecto de sus sistemas ps\u00edquicos, aparecen sin anunciarse ni anticiparse y comprometen una vez que son dichas. Su valor metapsicol\u00f3gico es indiscutible, pues son el advenimiento del yo a una particular toma de posici\u00f3n que lo des\/avasalla o que bien lo compromete a asumir sus propios vasallajes, se\u00f1ala Feldman. En ese sentido, y al ser empujadas por una realidad que pone en conflicto al yo frente a sus vasallajes, son enunciados de posicionamiento \u00e9tico que dan cuenta de los conflictos y vicisitudes que atraviesa el yo cuando aparecen dolores excesivos que exigen elaboraciones nuevas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lila Feldman es clara: el dolor ante el cual las formaciones pol\u00edticas de la subjetividad se presentan como una forma de tramitaci\u00f3n no es un dolor relativo a la depresi\u00f3n ni entra en categor\u00edas psicopatol\u00f3gicas, es un dolor en situaci\u00f3n de cat\u00e1strofe. De modo tal que la enunciaci\u00f3n surge de un yo capaz de subjetivar sus v\u00ednculos con la realidad. Y la realidad, nos recuerda Feldman, no est\u00e1 afuera ni <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">all\u00e1 lejos;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la realidad es parte de la t\u00f3pica ps\u00edquica, es un texto que se plasma en las subjetividades.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La escena final de ese honesto libro que escribi\u00f3 Lina Meruane llamado \u201cSe\u00f1ales de Nosotros\u201d da un potente ejemplo de la forma que puede tomar en los ni\u00f1os esa enunciaci\u00f3n que compromete y posiciona. El libro nos lleva al Chile de la dictadura, un Chile hecho de escenas perversamente paralelas: en el mismo instante en que se extermina a gran parte del pa\u00eds, un colegio <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">british<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">girls<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> rinde homenaje a la reina de Inglaterra. Un pa\u00eds desapareciendo y en otra galaxia una sala de clases colmada de reverencias fr\u00edvolas a la realeza brit\u00e1nica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo pregunten leseras y ded\u00edquense a estudiar\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, contestan los adultos cada vez que alguna se\u00f1al del horror aparece en el campo sensorial de las ni\u00f1as que se animan a preguntar. La tensi\u00f3n entre el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">all\u00e1 lejos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ac\u00e1 cerca<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> recorre todo el libro, sostenida por un fr\u00e1gil velo a punto de caer. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa violencia arreciaba en el pa\u00eds, no tan lejos de nuestro cerco de rejas y muros de ladrillo enhebrados en enredaderas (\u2026) lejos pero no tan lejos de los patios donde trazamos a tiza los recuadros del luche\u201d, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">escribe Lina Meruane. La distancia en este caso, m\u00e1s que geogr\u00e1fica, es la que instala la desmentida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez que las se\u00f1ales son muchas y no es ya posible taparle los ojos a esa infancia aturdida de sospechas, una periodista extranjera en medio de la cancha de rugby del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">college<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ingl\u00e9s osa preguntar a las ni\u00f1as qu\u00e9 opinan de lo que est\u00e1 pasando en Chile. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cWhat do you think about what\u2019s happening in Chile?\u201d.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Ante la pregunta, quien narra queda en blanco, s\u00f3lo cuenta con inscripciones sueltas, confusi\u00f3n, angustia y una tontificada obediencia a sus padres. Su compa\u00f1era, en cambio, la m\u00e1s t\u00edmida y temerosa del curso, recupera el habla y nombra el saber que pudo construir a partir de se\u00f1ales: nombra a los torturados, desaparecidos, degollados, quemados y exiliados. Lo m\u00e1s interesante -y que la narradora enfatiza brillantemente- es, sin embargo, el uso del nosotros. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cVivimos en el horror\u201d,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dice la ni\u00f1a t\u00edmida.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLo que me saca de la mudez es su acento tan very british declarando en un ingl\u00e9s absoluto que viv\u00edamos en el horror (\u2026) algo se triza en mi lengua: su nosotros, su we, su us, su our, no es el mismo que el m\u00edo que se revela min\u00fasculo ante el suyo que es enorme. Ese we es un cable de conexi\u00f3n a algo aterrador that scares de shit out of me, y aunque intento desviar sus palabras, empiezo a discrepar de m\u00ed misma, de lo que vi sin ver, de lo que supe sin saber\u201d.<\/span><\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 estatuto tiene ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">we<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">? \u00bfCon qu\u00e9 huincha medimos lo que nos separa del dolor de otros? \u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo es que el dolor de otro deja de parecernos ajeno? Las formaciones pol\u00edticas de la subjetividad nos ayudan a entender no s\u00f3lo c\u00f3mo se inscriben el horror y el exceso, sino tambi\u00e9n lo que un sujeto puede o no hacer cuando lo que ocurre en su mundo -ac\u00e1 muy cerca o all\u00e1 muy lejos- pasa a ser algo que le incumbe y lo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">modifica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. As\u00ed, \u00e9stas se invisten con la cualidad de transformar la vida en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">territorio de existencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nos dice Feldman. Esto en la medida en que, al ser enunciadas, se asume un particular sitio de enunciaci\u00f3n que es indefectiblemente radical y que territorializa la vida. \u00bfPodr\u00eda alguien que habla realmente decir que no ocupa un lugar en relaci\u00f3n a las atrocidades que ocurren en el mundo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay una dimensi\u00f3n de la infancia que habla la lengua del descubrimiento de un mundo que no tiene a\u00fan el sentido cerrado. La infancia con sus impertinentes <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cpor qu\u00e9\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no habla el lenguaje del poder instituido, m\u00e1s bien pregunta y avanza desarticul\u00e1ndolo todo. El horror y el exceso de este tiempo se plasman e incumben a la t\u00f3pica ps\u00edquica. La imaginaci\u00f3n se torna inquietante, el cuerpo se incomoda, puede incluso aparecer el llanto, una presi\u00f3n en el pecho, un pedacito de verdad que se cuela por la grieta y toca una parte que -por suerte- no est\u00e1 a\u00fan del todo domesticada por las pol\u00edticas de la anestesia y la insensibilidad. La conmoci\u00f3n, hay que recordar, es entonces en los ni\u00f1os un buen signo. El mal dormir, en algunos casos, tambi\u00e9n lo es.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo te creo\u201d, me dijo hace poco una ni\u00f1a. Y es que hay un delirio pleno de verdad en los miedos infantiles y en ese rehusarse a creer en el tan manoseado \u201ctranquilo no pasa nada, anda a acostarte\u201d de los adultos. Por m\u00e1s distancias geopol\u00edticas, sociales y culturales que nos separen de Gaza, a todos nos pas\u00f3 que ver el rostro de una ni\u00f1a que ve morir a sus padres frente a sus ojos nos hizo pensar que podr\u00eda haber sido cualquiera de nosotros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En tanto adultos, el estatuto de aquello que no decimos es importante. Decidimos no dar detalles para no devastar con excesos al psiquismo infantil. Sin embargo, hay una parte de nuestro silencio que no es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">decidible<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: dejamos de decir algo simplemente porque nos duele mucho, porque estamos hasta el cuello inmersos en esta gram\u00e1tica de lo irrepresentable que se instala cuando el horror se vuelve rutina y, sobre todo, porque si arriesgamos palabrear frente a un ni\u00f1o ese exceso de imaginaci\u00f3n ante el cual el lenguaje se nos revela tan impotente, nos asusta quedarmos demasiado solos. Nada acude al rescate de las cosas. De todas formas, y con esta precariedad de base, propongo hablar a -y con- ni\u00f1as y ni\u00f1os sin condescendencias. La escucha y la ternura -ese momento en que nuestra autoridad como adultos desfallece y nos dejamos agrietar- son tambi\u00e9n actos pol\u00edticos. All\u00ed donde haya ni\u00f1as y ni\u00f1os que lejos o cerca del horror interroguen, sue\u00f1en y sientan hay vida y pol\u00edtica en movimiento.<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Manuela Ag\u00fcero<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Antonio Reynoso<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfNo ser\u00e1 que escudarnos en la infancia nos hace c\u00f3mplices?\u201d (Lina Meruane, Se\u00f1ales de Nosotros) Hace un tiempo, estando la radio de mi cocina encendida, mi hijo escuch\u00f3 la cifra de ni\u00f1as y ni\u00f1os muertos hasta ese momento en el genocidio del pueblo palestino. \u00a1Ni\u00f1os!, exclam\u00f3 abriendo muy grande sus ojos. \u00bfEn la guerra est\u00e1n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6622,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[447,379],"tags":[],"class_list":["post-6442","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6442"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6442\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6448,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6442\/revisions\/6448"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6622"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}