{"id":6400,"date":"2026-01-07T12:17:58","date_gmt":"2026-01-07T15:17:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6400"},"modified":"2026-05-28T15:20:39","modified_gmt":"2026-05-28T18:20:39","slug":"ataques-de-risa-por-agustin-herrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2026\/01\/07\/ataques-de-risa-por-agustin-herrera\/","title":{"rendered":"Ataques de risa \u2013 Por Agust\u00edn Herrera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un grupo de universitarios r\u00ede a carcajadas unas filas atr\u00e1s de mi asiento en la micro. No podr\u00eda identificar el chiste porque luego de unos minutos las risas solo son interrumpidas por otra acotaci\u00f3n que renueva su orquesta. Pese a la cancelaci\u00f3n de ruido de mis aud\u00edfonos, la celebraci\u00f3n estudiantil insiste en asediar mis t\u00edmpanos y desconcentrarme del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">podcast<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Bella Freud que un amigo entusiasta del buen vestir me recomend\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La risa es un espect\u00e1culo vulgar. Cuando no participamos de ella nos desagrada. Es un esc\u00e1ndalo que interrumpe el curso del pensamiento y nos enfrenta a un idioma extranjero que juzgamos menos noble. En ese momento, la felicidad ajena resulta menos valiosa que escuchar las razones por las que Kate Moss eligi\u00f3 su atuendo para el cap\u00edtulo. La modelo brit\u00e1nica responde acostada en un div\u00e1n que recuerda los or\u00edgenes del psicoan\u00e1lisis. Entre medio de sus respuestas no deja de emitir un sonido nervioso m\u00e1s parecido a un hipo estridente que a la risa. Su corta duraci\u00f3n me distrae de lo que dice. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Debe haber consumido cien veces su peso en coca\u00edna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, conjetura mi amigo cuando le comento sobre la recurrencia de sus espasmos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La risa nos puede unir a otros de manera placentera, sin embargo, es una celebraci\u00f3n a la que no todos est\u00e1n invitados. En su ensayo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Risa, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Henri Bergson la describe como un mecanismo correctivo que castiga la inadaptaci\u00f3n social. Esta funci\u00f3n punitiva de la risa me trae recuerdos de la infancia. La sobremesa convierte el almuerzo familiar en un basti\u00f3n de cr\u00edticas a otras personas disfrazadas de chiste, muchas de ellas de car\u00e1cter homof\u00f3bico. Luego de haber compartido el pollo asado con papas doradas, la uni\u00f3n familiar se robustece en la elecci\u00f3n de un buf\u00f3n del que burlarse con el que me identifico en secreto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando apunta a un blanco, la risa traza un r\u00e9gimen moral en el que debemos participar a muy temprana edad. Evocar los d\u00edas de la infancia puede resultar un ejercicio en extremo disonante: se nos ense\u00f1a el respeto por los dem\u00e1s, al mismo tiempo que aprendemos, bajo el azotamiento de la burla, a discernir lo socialmente aceptable de aquello que no lo es. Lo doloroso es descubrir con verg\u00fcenza en nuestra memoria la propia imagen como objeto de las risas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su uso belicoso, la risa tambi\u00e9n puede subvertir el orden social que otras veces legitima. Si redefinimos desde Bourdieu la estrategia y objetivo de la burla, podemos cuestionar a las \u00e9lites y a su supuesto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">buen gusto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, ridiculizar y debilitar el respaldo a su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">capital cultural. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">La risa, si es bien dirigida, puede incluso hacernos un favor est\u00e9tico, como lo hizo una cuenta de Instagram al poner un espejo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sanhattan <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013pretencioso nombre con el que bautizaron el barrio que aloja a la industria financiera en Santiago- frente a los cientos de hombres que visten pantal\u00f3n caqui y camisa celeste sin cuestionar la originalidad de su atuendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La risa nos interpela, amenaza la seguridad con la que se construye nuestro ego. No solo hace trastabillar la identidad, tambi\u00e9n desviste a las instituciones de su solemnidad y posibilita su cuestionamiento. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jubilee<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pel\u00edcula de 1978 dirigida por Derek Jarman, la Reina Isabel I viaja al futuro y presencia el caos de una Inglaterra punk donde Isabel II es asesinada. La risa aqu\u00ed es escandalosa, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">carnavalesca <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">incluso<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dir\u00eda Bajt\u00edn, para explicar la levedad e irrelevancia que asume la monarqu\u00eda en la s\u00e1tira del director ingl\u00e9s. La estratagema de ataque en la risa no busca entretener, sino desnudar y profanar la sacralidad del orden social. Embiste incluso contra la poes\u00eda, cuya solemnidad parec\u00eda incuestionable hasta que Parra subi\u00f3 a los poetas a su<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201cmonta\u00f1a rusa\u201d:\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Durante medio siglo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La poes\u00eda fue<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El para\u00edso del tonto solemne.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta que vine yo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y me instal\u00e9 con mi monta\u00f1a rusa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Suban, si les parece.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Claro que yo no respondo si bajan<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Echando sangre por boca y narices<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00faltimo verso del poema de Parra nos recuerda algo fundamental de la risa: al menos cuando es genuina, aparece sin control alguno. Ser atacado por ella nos sit\u00faa ante la irreprimible fuerza de la naturaleza al igual que un sangrado de narices, una incontinencia urinaria o una diarrea fulminante.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La vulgaridad de la risa incontenible en un ataque es el cuerpo que desborda el l\u00edmite de la voluntad y la raz\u00f3n. A merced de esta reacci\u00f3n tan primaria como el acto reflejo que revisa el m\u00e9dico al golpear la rodilla o deslizar, lo que parece el mango de una cuchara, por la planta del pie, te despojas de la ilusi\u00f3n de un conocimiento y control total sobre ti mismo. Tal vez a ese lugar nos quiere hacer regresar la risa carnavalesca de Bajt\u00edn en escenas tan grotescas como la de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Divine <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">comiendo caca de perro al final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pink Flamingos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de John Waters: un lugar previo a todo orden moral del cual la risa es c\u00f3mplice.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hacerse caca, pip\u00ed o estornudar te llevan, al menos moment\u00e1neamente, a un espacio liminal en que no te has distinguido del mundo de los objetos. Desde la perspectiva de Julia Kristeva una risa no controlada es tan repulsiva y fascinante como cualquier otra expulsi\u00f3n corporal capaz de desestabilizar el orden simb\u00f3lico. La carcajada, en todas sus diferentes versiones \u2013ronquido de chancho, silbido de tetera, agudeza de enceradora, ataque asm\u00e1tico silencioso o espasmo epil\u00e9ptico\u2013 es puro ruido, no alcanza a formular palabra ni identidad que nos diferencie.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo amenaza nuevamente con su fin y la risa se torna una extra\u00f1eza, o un gesto de mala educaci\u00f3n. No es bien visto re\u00edr en un funeral, y esa atribuci\u00f3n de seriedad puede serle en sumo injusta a la muerte. Morir de la risa no parece tan terrible. A diferencia de la agon\u00eda en una enfermedad, la felicidad invade sin justificaci\u00f3n tu cuerpo. Lo hace leve, te recuerda tu insignificancia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Agust\u00edn Herrera<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Billy Monk<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un grupo de universitarios r\u00ede a carcajadas unas filas atr\u00e1s de mi asiento en la micro. No podr\u00eda identificar el chiste porque luego de unos minutos las risas solo son interrumpidas por otra acotaci\u00f3n que renueva su orquesta. 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