{"id":6388,"date":"2025-12-30T14:47:55","date_gmt":"2025-12-30T17:47:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6388"},"modified":"2025-12-30T14:56:32","modified_gmt":"2025-12-30T17:56:32","slug":"sobre-comunion-de-guillermo-cifuentes-por-evaluna-torrealba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/12\/30\/sobre-comunion-de-guillermo-cifuentes-por-evaluna-torrealba\/","title":{"rendered":"Sobre Comuni\u00f3n de Guillermo Cifuentes \u2013 Por Evaluna Torrealba"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fueron tres cuerpos, encontrados. Todos magullados y degollados a inicios de 1985. Uno de los miles de casos de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura militar. Es la historia de un pa\u00eds, de un pueblo. De acuerdo con la RAE, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">comuni\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> significa \u201cparticipaci\u00f3n en lo com\u00fan\u201d \u00bfC\u00f3mo somos parte de una historia, en la que quiz\u00e1s no vivimos todos los sucesos que ocurrieron de forma personal, pero, aun as\u00ed, nos alcanzan cotidianamente los efectos de ese dolor?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La pieza de video arte inicia con una fotograf\u00eda en blanco y negro que se intercala con un video de un hombre a sus espaldas. Este es otro hombre imitando a la fotograf\u00eda, d\u00e1ndole movimiento, aqu\u00ed el plano lo componen solo \u00e9l delante de la c\u00e1mara en distintas perspectivas: de frente, de costado, de espaldas. Tensi\u00f3n y relajo en sus m\u00fasculos, se estira y se retrae y el video captura todas estas refracciones musculares. Se sube la polera, ense\u00f1a su espalda, se contorsiona. Durante todo el video aparecen frases en la pantalla como: \u201cbusco en la oscuridad\u201d, \u201cintento imaginar\u201d, \u201cimaginar dolor\u201d, \u201catravesando estos gestos\u201d, \u201cl\u00edneas de culpa\u201d,\u201cvu\u00e9lvete y m\u00edrame\u201d, \u201cquiero arder, como t\u00fa ardiste\u201d, entre otras. El hombre est\u00e1 de espaldas en la mayor\u00eda de los fotogramas, pero en contadas ocasiones se puede ver de frente poni\u00e9ndose una venda. Debido a las sombras, no logramos ver su rostro, solo su torso, siempre contorsionando su cuerpo, cuerpo inc\u00f3modo. Es como un proceso de exhibici\u00f3n anat\u00f3mica, cuando un humano expone su cuerpo, como obra, como muestra de biolog\u00eda y fisiolog\u00eda, donde cada postura evidencia los distintos detalles de su corporalidad. No es natural, es una exageraci\u00f3n del cuerpo, el cuerpo no se encuentra c\u00f3modo, as\u00ed lo percibimos: ambiguo, misterioso, oscuro, sin rostro. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Solo cuerpo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La fotograf\u00eda es de Marcelo Montecino y se titula \u201cEn la vicar\u00eda de la solidaridad\u201d (1983). Es una imagen real de un hombre mostrando sus moretones en la espalda en la oficina de derechos humanos. La fotograf\u00eda est\u00e1 congelada en ese momento hist\u00f3rico: el del dolor. El hombre del video es el mismo artista, en sus palabras: \u201chaciendo un esfuerzo por imitar los gestos de las im\u00e1genes de la televisi\u00f3n, proponiendo un di\u00e1logo f\u00edsico imposible con la historia que no viv\u00ed\u201d. Las im\u00e1genes van apareciendo desvanecidas; cada vez se hacen m\u00e1s n\u00edtidas, de manera calma y lenta. Y se van as\u00ed mismo, difumin\u00e1ndose poco a poco en la pantalla. Nos muestran y nos dejan de mostrar. Sabemos c\u00f3mo los cuerpos fueron torturados, c\u00f3mo y por cu\u00e1nto tiempo, pero no lo sabemos todo. No podemos experimentar su dolor. \u201cIntento imaginar\u201d, dice Guillermo. Nosotros tambi\u00e9n. Por su parte, el sonido es ruido, profundo y suspensivo. Toda nuestra atenci\u00f3n est\u00e1 en las im\u00e1genes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El video se va a negro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Aparecen metrajes pertenecientes al reportaje <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Informe Especial<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del Canal 7, Televisi\u00f3n Nacional de Chile. Las im\u00e1genes seleccionadas se reproducen en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">loop<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en este hay una simulaci\u00f3n del momento del asesinato, donde un hombre muestra c\u00f3mo le entierra el cuchillo a una de las v\u00edctimas, mientras repite: \u201cSaqu\u00e9 el cuchillo e hice esto\u201d, entretanto, al centro de la pantalla, aparecen las frases: \u201ch\u00e1blame\u201d, \u201catravesando estos gestos\u201d. De forma discreta se escuchan sonidos de un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">clic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el sonido de una c\u00e1mara capturando una imagen. El montaje sigue reproduci\u00e9ndose, una y otra vez, se empieza a ralentizar, y se entrecruza con otra imagen borrosa de una mujer llorando. Las palabras en la pantalla contin\u00faan, son versos que el artista proporcion\u00f3 al video, palabras mudas que interpelan. Las im\u00e1genes del reportaje est\u00e1n intervenidas, probablemente grabadas desde un televisor. Las im\u00e1genes se van superponiendo, la del simulacro, la imagen de la mujer y la imagen de uno de los culpables, todas tomadas del reportaje. Siguen apareciendo las palabras: \u201catravesando estas l\u00edneas\u201d; \u201catravesando estas l\u00edneas divisorias\u201d; \u201cl\u00edneas de culpa\u201d; \u201cculpa asumida\u201d, \u201casignada\u201d, \u201crehusada\u201d; \u201cnegada\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El video se va a negro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">quiero arder,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">como t\u00fa ardiste*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Guillermo es claro, \u00e9l quiere sentir ese mismo dolor, su memoria, la memoria hist\u00f3rica no es suficiente, quiere arder. Y vuelve a aparecer la fotograf\u00eda de Montecino, con un \u201carder\u201d; \u201ccomo una cicatriz\u201d; \u201catravesando estas plegarias\u201d. Son tres hombres los que aparecen en el video, el hombre de la fotograf\u00eda, el hombre del video, y el del reportaje. Tres hombres an\u00f3nimos, como los tres cuerpos encontrados. Y, al aparecer el video, Guillermo se dirige a ellos, a todos: todos los que son parte de esta historia, a los culpables, a las v\u00edctimas, a todos los que hacemos comuni\u00f3n hasta el d\u00eda de hoy:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">vu\u00e9lvete y m\u00edrame<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">h\u00e1blame<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">cond\u00e9name<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">lib\u00e9rame<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">perd\u00f3name<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">tu eres mi cicatriz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">solo tu mirada<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">solo tu voz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">podr\u00eda borrarla<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Solo la voz y el perd\u00f3n de los que no pudieron ser escuchados, podr\u00eda borrar esa cicatriz. Que ellos se llevaron en su cuerpo, y nosotros en nuestra historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La primera vez que vi el video, carec\u00eda de contexto o informaci\u00f3n sobre de qu\u00e9 trataba. Al verlo, mi interpretaci\u00f3n inicial consisti\u00f3 en tres elementos: la violencia, la ambig\u00fcedad y el dolor. Me llegaron desde una emoci\u00f3n o afecto. La conexi\u00f3n con el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caso Degollados<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no es evidente ni literal; si bien est\u00e1n los montajes del reportaje del caso, un espectador sin conocimiento previo dif\u00edcilmente podr\u00eda asociarlo. Los nombres de las v\u00edctimas no se mencionan, ni el t\u00edtulo alude al caso. Hay una ambig\u00fcedad respecto a la especificidad del significado, lo que permite que el video tenga un mensaje a\u00fan m\u00e1s amplio, que trascienda su tem\u00e1tica espec\u00edfica y genere un impacto emocional m\u00e1s profundo; algo que va m\u00e1s all\u00e1 del significado expl\u00edcito. El texto po\u00e9tico que aparece en el video es clave en este efecto emotivo, y para orientar a la recepci\u00f3n. Guillermo no est\u00e1 relatando, no est\u00e1 documentando, no est\u00e1 mostrando un testimonio, sino que son versos po\u00e9ticos que nos invitan a empatizar. Es la po\u00e9tica de las palabras que permiten una ambig\u00fcedad a la vez de entregar un mensaje directo, palabras que son clave para la comprensibilidad, sin encasillar la significancia de la obra en un caso espec\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">imaginar<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">imaginar los cuerpos<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">las posturas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">imaginar dolor<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">horror<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">tortura<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">tortura<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tortura, tortura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nos recuerda el artista, su tono es directo, pero la tercera persona mantiene una ambig\u00fcedad deliberada: \u00bfse dirige a nosotros, a las v\u00edctimas, a un testigo imaginario? Esta indeterminaci\u00f3n permite la universalidad del mensaje, sus palabras son aplicables al caso degollados y a todos los casos de violencia durante la dictadura, no solo porque no se ven rostros, sino que solo cuerpos, v\u00edctimas. \u00c9l mismo se\u00f1ala que la obra comenz\u00f3 por un inter\u00e9s en el juego entre lo que se muestra o no sobre algunos sucesos: \u201cme empez\u00f3 a interesar qu\u00e9 es lo que se juega en la representaci\u00f3n de la historia, qu\u00e9 se muestra, qu\u00e9 se oculta y cu\u00e1les son las contradicciones\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La violencia no solo se expresa en el lenguaje, sino que tambi\u00e9n en las im\u00e1genes: uno de los asesinos mostrando c\u00f3mo asesin\u00f3 a la v\u00edctima, el gesto mismo de violencia en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">loop,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para que nosotros lo veamos una y otra vez, una y otra vez. El dolor, por su parte, se insin\u00faa en la fotograf\u00eda: no es necesario ver los rastros de la violencia en el cuerpo para ver que hubo dolor, se puede ver en la figura y en sus sombras. El video de Guillermo contorne\u00e1ndose, imitando la imagen, posicion\u00e1ndose en el dolor, en esos cuerpos: est\u00e1 inc\u00f3modo, se mueve con tensi\u00f3n, como si quisiera salirse de su propio cuerpo, para encarnarse en ellos, quiere ser esos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">otros <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">cuerpos. Un cuerpo que se distorsiona para poder ser otro, \u201cproponiendo un di\u00e1logo f\u00edsico imposible\u201d como lo menciona \u00e9l mismo, nos invita a participar. Nos convoca a esta comuni\u00f3n: para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">imaginar dolor, imaginar a los cuerpos, imaginar el dolor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, no solo de un hecho preciso, sino como una experiencia colectiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00edtulo tambi\u00e9n sugiere una lectura cristiana. La tr\u00edada siempre ha sido un componente de la m\u00edtica relaci\u00f3n entre perpetradores y artistas; violencia, ambig\u00fcedad y dolor; tres v\u00edctimas: Jos\u00e9, Manuel y Santiago. Todos nombres cristianos, debo agregar. La sant\u00edsima trinidad. \u00bfQui\u00e9n es el padre? \u00bfQui\u00e9n es el esp\u00edritu santo? \u00bfQui\u00e9n es Dios en el infierno mismo? El artista no es m\u00e1s que el cuerpo emp\u00e1tico, el cuerpo doliente, el cuerpo que se transforma para entregar el mensaje. Un m\u00e9dium que trasciende la realidad: yo tambi\u00e9n soy esos: fuimos v\u00edctimas y perpetradores, dejamos que sucediera. Soy padre, hijo y esp\u00edritu santo. Soy violencia, ambig\u00fcedad y dolor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">atravesando estas l\u00edneas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">atravesando estas l\u00edneas divisorias<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">l\u00edneas de culpa<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">culpa asumida<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para analizar de manera m\u00e1s completa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Comuni\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es necesario revisar la vida de Cifuentes y su historia en relaci\u00f3n con el contexto de producci\u00f3n. \u00c9l no vivi\u00f3 la dictadura en Chile, por lo tanto, toda la historia la vivi\u00f3 desde una distancia. En 1973 emigr\u00f3 con su familia a Europa, mud\u00e1ndose de lugar en lugar, hasta finalmente establecerse en Ecuador. Volvi\u00f3 al pa\u00eds cuando ya era una democracia o se encontraba en v\u00edas de transici\u00f3n democr\u00e1tica. En este momento del pa\u00eds postdictadura es cuando comienzan a aparecer relatos e historias que hab\u00edan sido ocultadas por la censura y el control. Los medios de comunicaci\u00f3n empezaban a abordar temas que durante el r\u00e9gimen ya se sab\u00edan, pero que ahora se hac\u00edan p\u00fablicos y se exig\u00eda justicia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pinochet pierde el plebiscito de 1988 y en 1990 asume Patricio Aylwin, iniciando la transici\u00f3n democr\u00e1tica, en donde de a poco el pa\u00eds va abriendo el di\u00e1logo acerca de los cr\u00edmenes cometidos y comienzan los procesos legales para condenar algunos de los cr\u00edmenes sucedidos en el r\u00e9gimen. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Comuni\u00f3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">n refleja no solo un crimen espec\u00edfico, sino el miedo, la impunidad y la lucha por la memoria en Chile. Los 90\u2019s iniciaron con la idea de democratizar el pa\u00eds, pero lidiando con heridas abiertas de la dictadura: asesinatos, torturas, desapariciones, robos, secuestros, entre muchas otras. Uno de estos casos fue el de los degollados que sucedi\u00f3 en 1985 y desde ese a\u00f1o comenzaron las investigaciones y el proceso legal para su resoluci\u00f3n. En 1990 un comando del Frente Patri\u00f3tico Manuel Rodr\u00edguez asesin\u00f3 al coronel de Carabineros Luis Fontaine Manr\u00edquez, en venganza por el caso Degollados. Este caso mantuvo la atenci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n y la poblaci\u00f3n y despu\u00e9s de muchos a\u00f1os los culpables fueron condenados en 1994: finalmente la herida de este crimen dej\u00f3 de estar abierta. Pero esa herida jam\u00e1s iba a cicatrizar, y Guillermo lo sab\u00eda, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacer para apaciguar el dolor?: pocos a\u00f1os despu\u00e9s del cierre el artista comienza a gestar la obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Guillermo apareci\u00f3 en un momento de la historia del arte chileno donde el peso de artistas como Downey, CADA y Rosenfeld hab\u00eda marcado un antes y un despu\u00e9s en el videoarte. En los a\u00f1os 90\u2019s surge una generaci\u00f3n de artistas vinculados al videoarte, como Claudia Aravena, Enrique Ram\u00edrez, Edgar Endress, entre otros, donde se encuentra Cifuentes, y que Olhagaray indica que comienzan a crear un nuevo lenguaje, experimentando con medios y voces mientras Chile transita hacia la democracia y se abre al mundo despu\u00e9s de d\u00e9cadas de violencia y represi\u00f3n. Nuevas tecnolog\u00edas aparec\u00edan y se volv\u00edan m\u00e1s accesibles para la poblaci\u00f3n: ya no hab\u00eda l\u00edmites respecto a lo que se pod\u00eda decir o hacer. Estos artistas contaban con una nueva libertad creativa, nuevas tecnolog\u00edas, nuevas plataformas y formaciones. Adem\u00e1s, el acceso a t\u00e9cnicas, ideas y est\u00e9ticas se ampli\u00f3: la globalizaci\u00f3n, con internet y la circulaci\u00f3n de culturas exportables, abri\u00f3 un nuevo horizonte para estos j\u00f3venes artistas para experimentar, probar y decir.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Comuni\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se inscribe en esta b\u00fasqueda: cuestiona la representaci\u00f3n de los hechos traum\u00e1ticos, tensiona el l\u00edmite entre el documento hist\u00f3rico y la creaci\u00f3n art\u00edstica, y plantea interrogantes sobre la memoria personal y colectiva. All\u00ed \u201cGuillermo se para ah\u00ed frente a c\u00e1mara e intenta ponerse en el lugar del otro, con la humildad del que no vivi\u00f3 esa historia, pero qu\u00e9 busca de forma personal y subjetiva comprenderla\u201d seg\u00fan dicen Lara, Machuca y Rojas, reinventa la representaci\u00f3n del trauma o un suceso hist\u00f3rico aproxim\u00e1ndose desde lo personal, mediante lo hist\u00f3rico y lo perform\u00e1tico, mezclando registros verdaderos y creando nuevos, utiliza la estructura del videoarte como un gestor de afectos, de empat\u00eda. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Comuni\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es una obra sensible, experimental, innovadora y po\u00e9tica sobre la memoria de la dictadura, en donde el artista se proyecta en di\u00e1logo con el suceso, intentando estar en donde no pudo, puesto que el video se realiz\u00f3 posteriormente al crimen, a\u00f1os despu\u00e9s de que la dictadura militar hubiese terminado. La obra es valiosa porque transforma el cuerpo del artista en un territorio de memoria, donde lo pol\u00edtico se vuelve experiencia f\u00edsica y subjetiva, donde la historia se entre versa con el individuo, y la vuelve universal.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El autor, a trav\u00e9s del video le habla directamente a otro, se introduce en un hecho hist\u00f3rico, dialoga con la historia y sus fuentes, representa un dolor que no pudo experimentar por su distancia con su patria, pero que siempre llev\u00f3 consigo: encarn\u00f3 la violencia, la ambig\u00fcedad y el dolor. Soy ellos dijo: v\u00edctima, victimario y espectador. Algo que solo un artista puede hacer, traspasar los l\u00edmites del tiempo, viajar al pasado: representar las heridas de un hombre, de un pueblo, de un pa\u00eds, y que incluso ante eso, es enf\u00e1tico:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">t\u00fa eres mi cicatriz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">solo tu mirada<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">solo tu voz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">podr\u00eda borrarla<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El video se va a negro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Evaluna Torrealba<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Todos los versos que aparecen en el texto son las oraciones que van apareciendo en el video transcritas.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fueron tres cuerpos, encontrados. Todos magullados y degollados a inicios de 1985. Uno de los miles de casos de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura militar. Es la historia de un pa\u00eds, de un pueblo. De acuerdo con la RAE, comuni\u00f3n significa \u201cparticipaci\u00f3n en lo com\u00fan\u201d \u00bfC\u00f3mo somos parte de una historia, en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,9],"tags":[],"class_list":["post-6388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6388"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6390,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6388\/revisions\/6390"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}