{"id":6375,"date":"2025-12-22T15:46:05","date_gmt":"2025-12-22T18:46:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6375"},"modified":"2026-05-28T15:12:16","modified_gmt":"2026-05-28T18:12:16","slug":"cuando-tus-pies-tocan-la-tierra-sobre-mar-pequeno-del-que-peregrina-diario-de-huerta-de-diego-alfaro-palma-por-sasha-hilas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/12\/22\/cuando-tus-pies-tocan-la-tierra-sobre-mar-pequeno-del-que-peregrina-diario-de-huerta-de-diego-alfaro-palma-por-sasha-hilas\/","title":{"rendered":"Cuando tus pies tocan la tierra \u2013 Sobre Mar peque\u00f1o del que peregrina: diario de huerta, de Diego Alfaro Palma \u2013 Por Sasha Hilas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como una bocanada de aire fresco, a lo largo de este a\u00f1o han irrumpido en peque\u00f1as editoriales independientes de Argentina una serie de novedades que respiran otro aire. Mientras el criterio editorial dominante insiste en los g\u00e9neros llamados coloquialmente \u201cposmodernos\u201d \u2013asociados al weird, a las teor\u00edas filos\u00f3ficas cada vez m\u00e1s espec\u00edficas y a la cr\u00edtica cultural que especula sobre el presente con pesimismo o con impaciencia ansiosa\u2013, en paralelo se abre un recorrido literario-reflexivo que apuesta por la experiencia vibrante del contacto entre naturaleza y cultura. En ese territorio se inscribe <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mar peque\u00f1o del que peregrina: diario de huerta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del escritor y editor chileno Diego Alfaro Palma, publicado por Portaculturas Editorial (C\u00f3rdoba, Argentina).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El diario de Alfaro Palma es de la huerta que cultiva, pero se expande r\u00e1pidamente hacia todo lo que la circunda: el campo y el cerro, las caminatas, la compa\u00f1\u00eda de su perra Pipa, la amistad y la poes\u00eda. En ese recorrido, tambi\u00e9n se abre a la experiencia de un mundo no humano, con una curiosidad punzante que lo detiene frente a insectos, peque\u00f1os animales y otras formas de vida m\u00ednima. Con una prosa sencilla y precisa, el texto configura una sensibilidad que cruza lo cultural con lo natural, no para conciliarlos, sino para hacer visible la tensi\u00f3n entre ambos. Ya en las primeras p\u00e1ginas leemos: \u201clo humano me cansa\u201d, frase que act\u00faa como un hilo a lo largo del libro, marcando el contraste entre el territorio humano y la vida que discurre m\u00e1s all\u00e1 de ella, indiferente a nuestra existencia. Esa sensibilidad encuentra un eco en el cuidado de la edici\u00f3n, a cargo de Javier Folco y Cecilia Alfonso Esteves. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mar peque\u00f1o del que peregrina<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se despliega en una paleta que va del rosa pastel a un verde suave, con ilustraciones de herbarios que abren cada cap\u00edtulo-estaci\u00f3n e inversiones entre fondo y la tipograf\u00eda que refuerza la unidad est\u00e9tica. Al cierre de los cap\u00edtulos tenemos una \u201cbiblioteca naturalista\u201d, con t\u00edtulos y autores que abren el libro a otras lecturas posibles. La publicaci\u00f3n se completa con una peque\u00f1a tarjeta ilustrada acompa\u00f1ada de un poema y un calendario de siembra de hortalizas y flores, dividido por estaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La lectura del diario nos acerca a una po\u00e9tica de lo cotidiano despojada de alegor\u00edas y simbolismos. Lo que ofrece es un registro activo y curioso de un modo de vivir \u2013el del autor\u2013 en di\u00e1logo con la vida natural que habita su huerta y el campo en el que vive. Esa transparencia prepara tambi\u00e9n el \u00e1nimo de quienes leen, que acompa\u00f1an el recorrido por las estaciones siguiendo el pulso de su prosa. A lo largo de uno de sus pasajes, leemos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Iba recorriendo una hilera de \u00e1rboles cuando me top\u00e9 a un tordo con otro canto. Se lo escuchaba triste o as\u00ed lo interpret\u00e9. Incluso podr\u00eda decir que se trataba de una especie de r\u00e9quiem. Me acerqu\u00e9 lentamente sin bajar mi vista de su posici\u00f3n. \u00c9l no se inmuto. Luego volv\u00ed a la labor en la que estaba: recoger ramitas para encender le\u00f1a. Hice como si su presencia no me importara. Con esa excusa me segu\u00ed acercando. Amigo, a qui\u00e9n le cantas, le quise preguntar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En ese registro,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">el libro entrelaza la escritura con el trabajo de la tierra, mostrando c\u00f3mo el contacto con insectos, mariposas, p\u00e1jaros y plantas se convierte en el compostaje inesperado para la creaci\u00f3n po\u00e9tica. Esa atenci\u00f3n resalta la fuerza de lo peque\u00f1o, dejando al descubierto una belleza que conmueve, precisamente, por su sencillez.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como resultado de la particular comunicaci\u00f3n entre cultura y naturaleza que propone el diario, se produce una p\u00e9rdida de centralidad de lo humano. El mundo ya no orbita en torno a \u00e9l: la vida humana aparece inserta en una constelaci\u00f3n m\u00e1s amplia, atravesada por la heterogeneidad y lo singular. Y, con el correr del libro, se inscribe cierto c\u00f3digo secreto entre los diversos puntos de esa constelaci\u00f3n, vinculado a los ciclos de la vida y la muerte y a las estaciones. En continuidad, Alfaro Palma subraya la importancia de la intuici\u00f3n como \u201cun momento del estado salvaje\u201d. Ese descentramiento de la raz\u00f3n abre un espacio para valorar lo que ocurre a su vera: el llamado de lo salvaje, que bajo la forma de una intuici\u00f3n desobediente genera una zona de indeterminaci\u00f3n f\u00e9rtil para la escritura. Al fin y al cabo, la naturaleza no se presenta como concepto, sino como una materia vibrante y esquiva: \u201cno se puede dar por sentado de qu\u00e9 se trata\u201d. Si la ciudad puede devorarte, \u201cla tierra te pide que te quedes\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay un juego contrapunt\u00edstico \u2013por tomar prestada la expresi\u00f3n musical\u2013 entre la labor y la poes\u00eda. As\u00ed como el trabajo en la huerta descansa la vida humana del bullicio urbano, la poes\u00eda tambi\u00e9n aparece a la vez como un b\u00e1lsamo y como tarea manual: \u201cescribir es el arte de acomodar las cosas que parec\u00edan perdidas, darles un nuevo estante, cambiarles la tierra, la maceta\u201d. De este modo, la escritura se desplaza hacia un lugar m\u00e1s liberador, ajeno a la l\u00f3gica del \u00e9xito y del ego. As\u00ed, Alfaro Palma propone entonces \u201cescribir como polinizar, una tarea m\u00e1s dentro del ciclo de las estaciones\u201d. Labor y poes\u00eda comparten una misma dimensi\u00f3n activa: recoger, labrar, escuchar, confiar en la intuici\u00f3n. En sinton\u00eda con esto, el diario incorpora poemas propios y ajenos, que expanden y diversifican la po\u00e9tica del autor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mar peque\u00f1o del que peregrina<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ofrece un recorrido refrescante por un territorio donde la vida humana se abre a experiencias no ligadas a su propia excepcionalidad, entramadas con temporalidades de lo vegetal, de insectos, p\u00e1jaros y peque\u00f1as flores. En esa clave, el diario acompa\u00f1a al lector como un sosiego atento, capaz de abrir la curiosidad y la mirada, para que puedas sentir cuando tus pies tocan la tierra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Sasha Hilas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p>Mar peque\u00f1o del que peregrina<br \/>\nDiego Alfaro Palma<br \/>\nPortaculturas<br \/>\n2025<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6376\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m-846x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"483\" height=\"585\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m-846x1024.jpg 846w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m-248x300.jpg 248w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m-768x930.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m-1269x1536.jpg 1269w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m-1600x1937.jpg 1600w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Captura-de-pantalla-2025-12-19-a-las-10.02.29-a.-m.jpg 1606w\" sizes=\"auto, (max-width: 483px) 100vw, 483px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como una bocanada de aire fresco, a lo largo de este a\u00f1o han irrumpido en peque\u00f1as editoriales independientes de Argentina una serie de novedades que respiran otro aire. 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