{"id":6352,"date":"2025-12-10T14:43:33","date_gmt":"2025-12-10T17:43:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6352"},"modified":"2026-05-28T14:58:50","modified_gmt":"2026-05-28T17:58:50","slug":"el-extremofilo-de-talagante-por-tadeo-villanueva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/12\/10\/el-extremofilo-de-talagante-por-tadeo-villanueva\/","title":{"rendered":"El extrem\u00f3filo de Talagante \u2013 Por Tadeo Villanueva"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Antes de escribir <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Auto de fe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Canetti ponder\u00f3 entre varias alternativas tem\u00e1ticas. Previo a decidirse por narrar la neurosis y catastr\u00f3fico matrimonio del sin\u00f3logo Peter Kien, deambul\u00f3 entre un fan\u00e1tico religioso, un so\u00f1ador t\u00e9cnico que viv\u00eda solo haciendo planes c\u00f3smicos, un poseso por la verdad, un coleccionista, un despilfarrador, un adversario de la muerte y \u2013la opci\u00f3n elegida\u2013 un hombre-libro. De alguna manera, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte del sh\u014dgun<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Provincianos Editores, 2025) de Daniel Viscarra es todos aquellos aun sin encontrar hospedaje en uno solo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un poemario de casi una d\u00e9cada de gestaci\u00f3n que daba asomos de sus brotes cada tanto, ya en el Festival Mara\u00f1a de Poes\u00eda Joven (2019), al recibir la distinci\u00f3n a la Mejor Obra Literaria In\u00e9dita (2023), o en el Festival A Cielo Abierto (2024); y que, s\u00edmil a la magicicada, crec\u00eda con temple flem\u00e1tico, en aguaite. Hasta este a\u00f1o que, as\u00ed como \u2014en la voz de Viscarra\u2014 Tsuyoshi Okudaira festeja \u201cel brote indiferente \/ de yuyales y cardales \/ sobre pilas de terrones negro sulf\u00fareo\u201d, somos nosotros quienes celebramos la eclosi\u00f3n en integridad y entereza de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte del sh\u014dgun<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para, finalmente, abocarnos impacientes al territorio que despliega. Un continente donde Viscarra desobedece a Mariana Camelio, quien advert\u00eda que \u201cexisten sitios geogr\u00e1ficos \/ que no deben mirarse fijamente\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y quiz\u00e1 sea ese uno de los primeros desconciertos que se experimentan al recorrer los senderos del libro: su naturaleza heter\u00f3clita y heterot\u00f3pica. Un mundo donde todo convive sin pedir permiso: conchales, aluminio, maquias, osarios, y\u014dkais, an\u00e9lidos, teri\u00e1ntropos, pecios, muladares, traros, egagr\u00f3pilas, desguaces, y\u016breis, l\u00edquenes, breas, cordyceps, brozas, quilantales, micropl\u00e1sticos, huachalomos, queltehues, moscardones, porotos mustios, jejenes, bombas H, sakuras, pareidolias, sokushinbutsus, aucanas, amino\u00e1cidos, bagres, torvas; todos est\u00e1n all\u00ed, comulgando, sin jerarqu\u00eda. El libro nos lanza de inmediato a ese magma: sin voz que ordene, sin sistema que clasifique. Y es m\u00e1s, el poemario practica y predica su horizontalidad: \u201cque tu deseo nunca hile \/ la ficci\u00f3n de un para\u00edso\u201d. Contrario al dios de Heidegger que no acepta sabandijas \u2014animales indignos de entregar en sacrificio\u2014, el libro acoge por igual \u201cr\u00f3tulas f\u00e9mures carnaza \/ tibias clav\u00edculas cloruro \/ hilos \u00f3xido costillas \/ c\u00f3ccix yesca metacarpos \/ chamizos ripio cr\u00e1neo \/ mosto calc\u00e1neos coxales\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La segunda apuesta del libro quiz\u00e1 sea, para este lado del mundo, todav\u00eda m\u00e1s radical: confundir vida y muerte. Y aunque el poemario provoque ilusi\u00f3n de mortuorio, esa potencia se erosiona a la luz y sombra del monismo dh\u00e1rmico de Viscarra, de la anagn\u00f3risis entre lo vivo y lo muerto. No son sus p\u00e1ginas una dial\u00e9ctica de Eros y T\u00e1natos, de cin\u00e9tico y est\u00e1tico, de sacro y profano. Aqu\u00ed \u201cse deshacen los hilos que demarcan \/ la relaci\u00f3n de sus l\u00edmites\u201d; \u201cy los dos mundos se contactan \/ la luz se dobla en la luz\u201d: \u201ces la muerte dribl\u00e1ndose a la muerte \/ en una cancha donde ya no hay pasto\u201d. Una apuest<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">a apopt\u00f3tica, monoc\u00e1rpica, que al igual que el maguey, que el chagual, concentra sus versos como una savia claroscura y, en un solo gesto de reproducci\u00f3n-deceso, vida y muerte se rodean para confluir en la m\u00e1xima de Borges: \u201cPara morir no se precisa m\u00e1s que estar vivo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Porque, si bien la obra trabaja sobre una est\u00e9tica de la sangre, no es a trav\u00e9s de la desafilada teatralidad del poeta maldito. La pulsi\u00f3n de muerte que atraviesa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte del sh\u014dgun<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es otra cosa: una aceptaci\u00f3n l\u00facida, casi ceremonial de lo hem\u00e1tico. Se desmarca de la sentencia de Marcelo Mellado, \u201cestetizar la sangre es propio de pendejos poetas mal paridos y peor ense\u00f1ados\u201d, y m\u00e1s bien acoge la de Elvira Hern\u00e1ndez, \u201cla vida como una cadena de seres \/ que se devoran mutuamente.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si Canetti ve\u00eda en el fan\u00e1tico religioso, el so\u00f1ador t\u00e9cnico, el coleccionista o el adversario de la muerte posibles m\u00e1scaras de la novela, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte del sh\u014dgun <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">recoge todas esas figuras y las hace estallar en un solo organismo plural, en una po\u00e9tica que hace eco de la teor\u00eda de Gaia. No es el hombre-libro, aunque tambi\u00e9n, sino el libro-artr\u00f3podo, el libro-fungal, el libro-escoria, el libro-y\u014dkai; una voz de planes c\u00f3smicos, que concentra obsesivamente la totalidad del mundo: \u201cDonde est\u00e1 el sujeto \/ est\u00e1 tambi\u00e9n el cielo \/ la tierra.\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No es sencilla la haza\u00f1a de Viscarra, que desde su Talagante nip\u00f3n a\u00fana cuerpos, formas y paisajes, no en la mezcolanza pl\u00e1stica del surrealismo, sino en organicidad y armon\u00eda extrem\u00f3fila. La voz del poema sobrevive en ambientes inh\u00f3spitos \u2014\u201cel vertedero Santa Marta\u201d, \u201cuna perra con una mama reventada\u201d, \u201clos pelos retenidos en el desag\u00fce\u201d, \u201calga didymo, sargazo, estrelicia\u201d\u2014. Como las arqueas que prosperan en manantiales \u00e1cidos, los tapetes bacterianos en los salares altoandinos, los l\u00edquenes que colonizan la Ant\u00e1rtica, su canto germina inexplicable. Sin enga\u00f1arse en la ficci\u00f3n higi\u00e9nica de las jerarqu\u00edas est\u00e9ticas, la obra prescinde de jardines y aguas claras. Al tanto de la ense\u00f1anza del Tao Te King \u2014\u201cLas palabras que dicen la verdad \/ no son hermosas \/ las palabras hermosas no dicen la verdad\u201d\u2014 el libro encuentra sustrato en el cad\u00e1ver de los insectos, en animitas el\u00e9ctricas, en el matarife, en gatas que devoran a sus cr\u00edas y terneros mortinatos. La escritura se alimenta de detritus t\u00f3xicos y desde ellos construye ah\u00ed donde el ojo suele retirarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su mujokan, Viscarra medita: \u201cSi cada camino conduce al Tao \/ y en el Tao confluyen \/ como uno solo \/ entonces no hay camino\u201d. Al trabajar con la muertida, con la viduerte, la obra acoge lo residual: peluches en el tendido el\u00e9ctrico, bater\u00edas oxidadas, moluscos sobre suelas de caucho, cenotafios convertidos en micelio, bolsas pl\u00e1sticas que bailan al viento, luces fermentadas, buld\u00f3ceres, cables revueltos en zarzamora. Asombro por lo que se pudre, por lo que florea. El libro nos dice: no, no todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire. Si existe el cobre refinado, tambi\u00e9n hay relaves; si circulan trenes el\u00e9ctricos, tambi\u00e9n hay rieles herrumbrados; si las baratas caminan, es sobre preservativos. No, no todo lo s\u00f3lido se desvanece: todo est\u00e1 muerto, inmundamente vivo. As\u00ed nosotros, impermanentes, transitorios, leemos a Viscarra, conmovidos, afirmando: \u201cRecuerden siempre que pisan mastodontes \/ y que el hombre jam\u00e1s llegar\u00e1 a blindar la tierra. \/ Hicimos gassh\u014d. Despertamos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Tadeo Villanueva<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Gueorgui Pinkhassov<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-6353\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-668x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"339\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-668x1024.jpg 668w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-196x300.jpg 196w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-768x1177.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-1002x1536.jpg 1002w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-1336x2048.jpg 1336w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1-1600x2453.jpg 1600w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Cubierta-Shogun-scaled-1.jpg 1670w\" sizes=\"auto, (max-width: 339px) 100vw, 339px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La muerte del sh\u014dgun<br \/>\nDaniel Viscarra<br \/>\nProvincianos Editores<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de escribir Auto de fe, Canetti ponder\u00f3 entre varias alternativas tem\u00e1ticas. 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