{"id":6342,"date":"2025-12-05T13:10:54","date_gmt":"2025-12-05T16:10:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6342"},"modified":"2026-05-28T14:54:22","modified_gmt":"2026-05-28T17:54:22","slug":"no-regalo-estragos-a-la-tierra-notas-sobre-el-dia-era-nuevo-para-nosotros-de-maximiliano-diaz-troncoso-por-juan-pablo-pereira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/12\/05\/no-regalo-estragos-a-la-tierra-notas-sobre-el-dia-era-nuevo-para-nosotros-de-maximiliano-diaz-troncoso-por-juan-pablo-pereira\/","title":{"rendered":"No regalo estragos a la tierra: Notas sobre El d\u00eda era nuevo para nosotros de Maximiliano D\u00edaz Troncoso \u2013 Por Juan Pablo Pereira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Amabilidad: no es una palabra que frecuentemente se escuche respecto de un poemario. La ciudad produce \u2013y no nos hacemos la ilusi\u00f3n de que un libro no sea un producto, guardamos la esperanza de que sea m\u00e1s y, a veces, menos que eso\u2013 artificios usualmente afilados, corrosivos o aplastantes y este libro, que, como todo buen libro, no es su tem\u00e1tica sino su factura, est\u00e1 escrito en la ciudad que no enuncia, que lo porta y que permite la distancia necesaria para un acercamiento. Contra el lugar com\u00fan de la tranquilidad rural como lugar silente y concentrado, al cual retirarse del ruido de la urbe para emprender su escritura, se me antoja que, parad\u00f3jicamente, es en la ciudad donde se encuentra la calma para la descripci\u00f3n del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pagus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el campo, donde es posible extraer los fantasmas y los colores de (por ejemplo) el centro campesino de Chile, su ausencia de peso y de ruido, rasgados a veces por gritos, perros y postones, pero en general los correspondientes contrarios de la infiltraci\u00f3n insidiosa, inescapable del silencio, del calor y sequedad rurales. Por supuesto \u2013exc\u00faseme desde ya\u2013 aqu\u00ed habla el citadino (puedo sentir casi la mirada de reprobaci\u00f3n de alguien como Mario Verdugo) pero es desde la configuraci\u00f3n urbana \u2013del texto, del libro, del autor si cabe\u2013 de donde este libro act\u00faa, si no desde donde se genera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, dec\u00eda, este bello enjambre de palabras no surge, por dura que nos parezca su forja, con un martillo en la mano sino con una entrada al kinetoscopio, diez centavos para el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> nickelodeon <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de los recuerdos. He aqu\u00ed la amabilidad \u2013una mala palabra, en este malvado a\u00f1o 2025\u2013, la de sumergirse en una piscina oleosa y fr\u00eda todav\u00eda, lenta como el verano, inquietante por el miedo y el sol, refrescante como la sombra y la memoria del ocio (o tal vez el ocio de la memoria, como en una hamaca, mirando pasto, bichos, ramas): \u201cse ve\u00eda tan relajante esa\/ vanidad aceitosa y un traje de ba\u00f1o\/ de mi pap\u00e1 fue el \u00fanico\/ pasaporte que necesit\u00e9 ese verano\/ para entrar al agua&#8221; (\u201cTaller municipal 8:30 hrs.\u201d, p\u00e1g. 10).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No hay juicio en este libro, aunque exhibe materiales que podr\u00edan ser juzgados por un poeta menos valiente que Maximiliano. No hay ingenuidad, pero tampoco sentencia sobre las calidades de lo que muestra, sobre sus carencias y lugares rotos (La liebre que hace hoyos en\/el rosal se adapta al ruido\/del post\u00f3n (\u2026) pero ni su silbido\/ sacado de un pueblo de cuatro\/ calles o el infierno de estaci\u00f3n\/ vac\u00eda\/ asustan tanto a mi abuela\/ como las g\u00e1rgaras del canal que transporta\/ sin benevolencia los sacos\/llenos de cachorros. Todos enviados\/ desde un terreno por all\u00e1\/ al fondo. Nos han tra\u00eddo\/ la maravillosa noticia del miedo\u201d, \u201cRequ\u00ednoa, p\u00e1g. 35) Hay una convocatoria desde la comprensi\u00f3n, si no alcanzada \u2013pero muchas veces alcanzada, conmovedoramente\u2013, cruzada por la simpat\u00eda por sus observados. Sus observados: el lugar del verano de una infancia, los seres amados como lugar, esos sitios alternadamente calcinados y mojados, aliviados pero no realmente sanados (quiz\u00e1 una dimensi\u00f3n pol\u00edtica ac\u00e1, un retrato deforme del pa\u00eds, en ambos sentidos de comarca y naci\u00f3n), los seres vivos que acompa\u00f1an y abandonan en su mixtura de aridez y cari\u00f1o; los muertos que, ahora, fusionan consigo mismos el lugar donde estuvieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">4.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este es un libro sobre (en general) un pasado. Quiz\u00e1 la reconstrucci\u00f3n de un pasado, en el poema u otra forma, no sea un intento de serle leal sino de extraerse, llevarse hacia \u00e9l. Pero dicha reconstrucci\u00f3n solo nos transporta de vuelta a un lugar tercero, que no al pasado, el que, tom\u00e1ndonos de la mano, muta con nosotros, fundi\u00e9ndonos \u2014si no en una nueva estabilidad, tal vez en un residencia titilante, pasajera, que parece estar fuera del tiempo. Volvemos al pasado porque no podemos volver al pasado, pero suplicamos; es decir, tanto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">creemos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que no debiera escap\u00e1rsenos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pedimos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que no se nos escape. El pasado no debe, creemos, quedarse en s\u00ed, ser su propio lugar. Tal vez ac\u00e1 el poema sea, entonces, una se\u00f1a de acuerdo, un contrato de transporte mutuo, texto que movemos y nos mueve. Porque, intentando un cabotaje, un comercio que tiene tanto de adici\u00f3n como de p\u00e9rdida, de desgarro como de auxilio, ese veh\u00edculo ha sido frecuentemente el poema en este libro, que lo constata, practica, corrobora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">5.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para los lectores que ya hayan disfrutado la poes\u00eda de Maximiliano este libro podr\u00eda suponer una continuidad, otra mala palabra en este bobo a\u00f1o 2025. Continuidad es falta de originalidad, decimos. Pero si algo debi\u00e9ramos hacer a esta altura es sospechar de la obviedad de un valor dado; en este caso, del valor del quiebre. Quiebre con qu\u00e9. Maximiliano no quiebra con su propia poes\u00eda; no la repite, por cierto, pero el trazo de su aproximaci\u00f3n no empez\u00f3 en este libro ni, quiz\u00e1, este libro la agote. Cuando toma sus materiales \u2013una \u00e9poca de s\u00ed y de otros, un lugar al mismo tiempo ajeno y apropiado\u2013 no quiere presentarnos la originalidad de su intento ni la coherencia interna de su cristalizaci\u00f3n. Frente a la relativa banalidad de la pregunta por la primera, esto es, la originalidad, alza la evidencia del \u00e9xito de la segunda, la concreci\u00f3n legible, abrazadora de este libro. Lo que Maximiliano propone es actualizarnos en su indagaci\u00f3n, que es tanto la reconstrucci\u00f3n del lugar ajado por el tiempo en la memoria como la incorporaci\u00f3n del mapa de un crecimiento, con sus calles, sus amputaciones, sus tr\u00e1nsitos y estaciones, algunas ya clausuradas. Y resistir en su presencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">6.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">(Garrapateado a prop\u00f3sito de este libro: quiz\u00e1, yendo al pasado pierdo presente y futuro pero avanzo, es decir, voy y estoy, ganando en parte lo que pierdo porque, como es obvio, en realidad no vuelvo nunca a nada. Pero, entretanto, s\u00ed he tomado otra ruta. El poema al pasado nos ofrece la presencia de una bestia ya dormida, que no volver\u00e1 a despertar pero, de s\u00fabito, respira de nuevo a nuestro un\u00edsono. No somos nosotros, pero se nos parece. De la irremontable distancia con el pasado que un poema fija, tambi\u00e9n emana un boleto para viajar y una ruta de viaje: es decir, en ambos casos, un pasaje.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">7.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otra arista de estos poemas, la t\u00e1ctil. Pienso en \u201cSaliva\u201d o \u201cUna forma de luz\u201d: \u201cCu\u00e1ntos\/ a\u00f1os llevas ya en este\/ caluroso patio cu\u00e1nta tierra\/ chanchitos escupos sobre caca hecha piedra\/ has visto pasar sobre los arenales\/ flojos de tu infancia\u201d (p\u00e1g. 8). Cuerpo que toca, nada, cae, se hunde y reflota, se expande en el calor y se contrae ante el miedo. Tacto que alimenta la memoria, que recuerda la piel del amor y a veces del dolor que son los otros: \u201cRompe\/ el brazo si\/ y solo si es necesario, si puedes\/ hacer algo m\u00e1s sencillo: fracturar\/ un dedo empeine manotazo en los\/ genitales y arrancar, hazlo\/ procura que la pelea\/ sea corta\u201d (\u201cDaid\u014d\u201d, p\u00e1g.22)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Afecto como tacto. Textura como poema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">8.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed como no me sent\u00ed preparado para comenzar esta presentaci\u00f3n, no me siento preparado para terminarla, porque escribirla me ha hecho descubrir otros sentidos de este este poemario, otras ventanas que fisgar, nuevos afectos que son casi de uno, al menos de leerse con una fracci\u00f3n del amor con que Maximiliano los escribe. P\u00e1nico: me descubro descubriendo que el pasado no es quiz\u00e1 la dimensi\u00f3n central de sus poemas; pienso en deshacer y rehilvanar esta presentaci\u00f3n. Pero ustedes tienen derecho a leer a Maximiliano y yo a retirarme a mi lectura, a solas. Los invito a nadar en este libro, lleno de sol secante, temible, amable y duro, blando como la piel mojada sobre la tierra: \u201cPonte\/ un par de guantes gruesos y limpia\/ la maleza. Tu abuela te ense\u00f1\u00f3 cuando\/ ten\u00edas trece a\u00f1os y, generosa,\/ la tarde te prest\u00f3 un chuzo. \u00bfY si te agarra\/ el optimismo patol\u00f3gico que descansa\/ sobre las arenas? Te espero\/ regando. No pidas. Sabr\u00e9 o\u00edr\/ tu d\u00f3cil braceo sobre la tierra\u201d (\u201cCorrientes\u201d, p\u00e1g. 34).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Juan Pablo Pereira<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Enrique Metinides<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6343\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo-683x1024.png\" alt=\"\" width=\"319\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo-683x1024.png 683w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo-200x300.png 200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo-768x1152.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo-1024x1536.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo-1365x2048.png 1365w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ElDiaEraNuevo.png 1535w\" sizes=\"auto, (max-width: 319px) 100vw, 319px\" \/><\/p>\n<p>El d\u00eda era nuevo para nosotros<br \/>\nMaximiliano D\u00edaz Troncoso<br \/>\nOverol<br \/>\n2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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