{"id":6318,"date":"2025-11-26T12:52:24","date_gmt":"2025-11-26T15:52:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6318"},"modified":"2026-05-28T14:42:39","modified_gmt":"2026-05-28T17:42:39","slug":"sobre-maucha-de-gabriela-albornoz-por-felipe-moncada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/11\/26\/sobre-maucha-de-gabriela-albornoz-por-felipe-moncada\/","title":{"rendered":"Sobre Maucha de Gabriela Albornoz \u2013 Por Felipe Moncada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Maucha es el gentilicio femenino, medio informal si se quiere, para nombrar habitantes de la cuenca del r\u00edo Maule, cuya traducci\u00f3n del mapuche al talquino vendr\u00eda a ser algo as\u00ed como el r\u00edo de las lluvias o de las nieblas; humedad al fin y al cabo, que acompa\u00f1a al r\u00edo que fuese tambi\u00e9n frontera. Maucha es adem\u00e1s una palabra que contiene a una mujer y un caudal que cruza una regi\u00f3n desde sus lagunas volc\u00e1nicas pegadas al cielo, con el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, el curso de agua avanza escaneando el territorio y las gentes, valles y ciudades aparecen y desaparecen en su marcha. Maucha como quien dice mucha, o mujer, o muchacha, o abundancia, con un eros cargado y habitando un mundo de imaginario agr\u00edcola, como en las buc\u00f3licas de faunos y ninfas que bailan al son de una flauta, pero que ac\u00e1 pueden bailar rancheras, disfrazada de japonesita en un jolgorio al aire libre, en una carrera de citronetas, en una fonda de Linares hacia arriba, donde viven brujas, cantoras, hombrones y animales, donde se toma aguardiente y se sacrifican corderos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este libro, Gabriela Albornoz agrega otro personaje a ese subespacio de la poes\u00eda chilena (inventemos) donde viven estos seres hablantes l\u00edricos de la familia del c\u00f3smico Altazor o el alucinado Cristo de Elqui, en esas intersecciones de los discursos habla la Manoseada de Sergio Parra con la Exhumada de Marcelo Arce. La familia es amplia y diversa, desde lo imaginario del creacionista a lo m\u00e1s crudo de la experiencia hist\u00f3rica, elev\u00e1ndonos tambi\u00e9n al prado donde va Luis XIV con Paulo de Jolly, escoltado por los Milenaristas de Maquieira. Maucha es de esos libros donde el hablante l\u00edrico se encarna en alguien con su lenguaje y con su mundo a cuestas, que aqu\u00ed es ruralidad, aislamiento, marginalidad, violencia, deseo, denuncia, inocencia, ternura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En \u201cActa de nacimiento\u201d se atribuye la naturaleza de Maucha entre las deidades menores, como las ninfas, esos esp\u00edritus griegos de la naturaleza parientes de los Ngen mapuches, tambi\u00e9n asociados a lugares naturales. Maucha vendr\u00eda a ser entonces una manifestaci\u00f3n precordillerana, on\u00edrica de nacimiento, que lleva en s\u00ed el ultraje y el deseo como una manifestaci\u00f3n de la naturaleza, lo que remece el entorno y confirma vicios arcaicos y act\u00faa como fuerza destructora revirtiendo esa violencia fundacional, para ello requiere una metamorfosis: &#8220;<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hasta transfigurarme \/ en la ninfa m\u00e1s ardorosa \/ que hayan conocido \/ en esta comarca<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.&#8221; Poemas que oscilan entre la ternura y la ferocidad, se compara sutilmente al cordero que va a ser degollado, con la moza soltera, que tambi\u00e9n va a ser considerada un tipo de presa: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">He visto padres con una fe ciega en el alcohol, entregar a sus hijas al primero que los invite a un vaso de vino<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El poema \u201cLa respiraci\u00f3n del diablo\u201d nos da una idea del lugar: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">los caser\u00edos de esta zona \/ son oscuros \/ cubiertos de secretos, \/ las bestias m\u00e1s salvajes \/ se espantan \/ desparraman su orina \/ marcando un territorio \/ que solo cuenta \/ como un descalabro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Hay un estado de degradaci\u00f3n, el relato de una tierra maldita. El entorno es precordillerano y agreste, est\u00e1 delineado en elementos m\u00ednimos, una geograf\u00eda otorgada por detalles; dibujos en los platos salpicados de loza azul, la presencia de las temporeras del packing, como voces de un coro que auguran tragedias. El lugar es aislado, con pocos habitantes, es un lugar donde la fuerza del paisaje se nubla por las acciones humanas, es una tierra bald\u00eda, una \u201ctierra pobre\u201d (Gonz\u00e1lez Bast\u00edas), una ruina que es un reino que Maucha encarna con orgullo o con rabia contenida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay textos planteados como prosa po\u00e9tica (\u201cBautizo\u201d, \u201cInvestidura\u201d, \u201cAguardiente\u201d, \u201cMatar el cordero\u201d), ah\u00ed lo narrativo delinea el contorno, un mundo rudo donde el consentimiento sexual es una l\u00ednea ambigua borrada por el aislamiento, la pobreza y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 venia terror\u00edficamente tradicional. Tambi\u00e9n est\u00e1n las ceremonias antiguas de las comidas y las bebidas ligadas al territorio y a sus procesos. Lo narrativo act\u00faa como pausa o como impulso, intercalando la primera persona. En \u201cInvestidura\u201d por ejemplo, la ni\u00f1a se transforma en diosa en una escena de teatro familiar, como aquellas ninfas que acompa\u00f1aban y proteg\u00edan la caza de animales salvajes. Lo narrativo ampl\u00eda el registro, entrega informaci\u00f3n de los contornos y sit\u00faa las acciones y sensaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el poema \u201cLa escritura\u201d se menciona un cuaderno escondido entre prendas \u00edntimas, escrito en un lenguaje secreto para despistar a los intrusos, lo que podr\u00eda ser un arte po\u00e9tica: un cuaderno donde se dice en clave lo que se piensa. \u00bfD\u00f3nde se escribe lo incorrecto?: en un cuaderno envuelto en ropa interior a manera de \u201ccontra\u201d. La po\u00e9tica podr\u00eda ser lo aterrador, lo fascinante, lo repulsivo, conjurado a trav\u00e9s de una caligraf\u00eda extra\u00f1a o mediante figuras del ocultamiento, por ejemplo llamar al aguardiente &#8220;el once letras&#8221;, nombrando as\u00ed lo que no se puede por tab\u00fa. Cuando relata un incesto el lenguaje es crudo, directo, y sucede en un lugar al cual se le extienden esas caracter\u00edsticas como cualidades geo referenciales: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">as\u00ed es la vida, as\u00ed es este lugar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, concluye la hablante como si fuese el eco de Pedro P\u00e1ramo, o de Carlos Pezoa V\u00e9liz cuando un vagabundo recuerda a sus padres: \u201ceran buenos cuando esclavos y eran fuertes cuando bueyes\u201d. En el poema del incesto parece haber una complicidad entre el acatamiento al orden establecido y el negocio de las almas, pues: \u201cCristo baja la mirada\u201d, de manera similar al Cristo de la canci\u00f3n popular \u201cla llorona\u201d, que llora a su vez por las penas de quien reza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otros poemas tratan la sensualidad desde el placer femenino. No vamos a descubrir aqu\u00ed que Eros y T\u00e1nathos son grandes fuerzas en la poes\u00eda: los latinos Marcial y Catulo se divert\u00edan ya con sus epigramas picantes, de Safo qu\u00e9 decir, o de la sensualidad homo en Whitmann o Kavafis. En el largo y angosto fundo tambi\u00e9n distintas generaciones han surfeado lo correcto de cada \u00e9poca para decir el eros, lo sensual en la poes\u00eda como una fuerza natural que se acumula, como esos terremotos que asolan de vez en cuando estos p\u00e1ramos y se manifiesta cada cierto tiempo en libros como este. Estos poemas ilustran el erotismo de Maucha en una regi\u00f3n del pensamiento donde el gozo no interfiere con la culpa, una fuerza natural que no promete acomodarse a los moldes establecidos. En el poema \u201cCarta de amor\u201d firma su distancia del amor rom\u00e1ntico: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed entre raul\u00edes, robles y espinos, voy incendiada, maldita, pariendo orgasmos. Expongo mi sexo rajado al que me haga collera, que no olvide que mi forma de amar es mejor que cualquier destilado. Yo no s\u00e9 de calores, yo solo s\u00e9 de incendios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Varios poemas describen o insin\u00faan el ritual er\u00f3tico: \u201cJaponesita\u201d, \u201cAqu\u00ed no hay romanticismo\u201d, \u201cDurazno\u201d, \u201cComo la callana\u201d, \u201cEl ritmo m\u00edo\u201d, justifican la naturaleza volc\u00e1nica de la ninfa, contrastando con poemas como \u201cCatorce\u201d o \u201cLa piojera\u201d donde el desfloramiento aparece como un acto salvaje. En \u201cPu\u00f1aito de alfileres\u201d aparece el afecto en otro tono: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo esperar\u00e9 con tomillo, menta y manzanilla para componerle el esp\u00edritu y le ofrecer\u00e9 mi cuerpo para que busque y me rebusque por todos mis rincones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Estas acciones, enso\u00f1aciones, e imaginaciones de Maucha, tienen su consecuencia en la manera de ser nombrada por las y los lugare\u00f1os, como queda claro en \u201cLas palabras con que me nombran\u201d y que se refiere a los apodos, los roles, las valoraciones, una especie de vox populi que necesita tanto de la celebraci\u00f3n para exaltar, as\u00ed como del insulto que anuncia la degradaci\u00f3n del cuerpo que no se puede controlar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La figura de la madre ocupa un lugar especial en los afectos, una especie de cable que aterriza la pulsi\u00f3n tr\u00e1gica, aparece en distintos pasajes del libro, por ejemplo en \u201cDos cuentas tiene el rosario\u201d compara los pezones &#8220;oscuros y siempre rotos&#8221; de la madre, con los cuerpos lozanos de las hijas, una cicatriz asoma detr\u00e1s del ocultamiento, la culpa y el goce como dos polos se necesitan y contradicen. La maternidad como impulso franciscano en \u201cHuacho\u201d, donde adopta a un corderito rechazado por su progenitora. En el poema \u201cMi madre\u201d la poci\u00f3n incluye proporciones similares de ternura, inocencia y violencia. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cV\u00f3 soy igual que las conejas\u201d, le dec\u00eda mi padre, cuando le contaba que estaba pre\u00f1ada de nuevo. \u201cCon qu\u00e9 vamos a alimentar tanta cr\u00eda\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Apareciendo as\u00ed el habla del mundo que se retrata. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nosotros somos hijos de la teta, la papa, la harina tostada y el canto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, apunta m\u00e1s adelante, pues si algo es un origen, ser\u00edan los elementos de la sobrevivencia&#8230; En el poema \u201cLa trenza\u201d vuelve a aparecer la figura de la madre, anunciando que hay un di\u00e1logo o una esperanza rota, no por ello deja de preocuparse por ella, reflexiona:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> mi madre dice que escribo aberraciones \/ muerte, sexo, violaciones \/ incestos, maldiciones. \/ Yo le digo, escribo lo que veo, \/ mis met\u00e1foras son escupos de sangre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el poema \u201cLa liturgia del indio\u201d describe con sencillez y precisi\u00f3n el clima an\u00edmico del habitante antiguo de esas tierras: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dios no quiere al indio de la cordillera, lo conden\u00f3 a la bebida y la tristeza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Hay cierta sinton\u00eda con la idea mistraliana del &#8220;fatalismo indio&#8221;, un humor especial moldeado por la tristeza y la certeza de que el destino es fatal, que de alg\u00fan modo las cosas no van a resultar, una conducta aprendida por experiencia y transmitida a modo de advertencia por generaciones, un \u00e1nimo \u201csutilmente herido\u201d como anunciara el poeta de las tierras pobres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Gabriela Albornoz es profesora, poeta, editora y aun as\u00ed se da tiempo para cuidar junto a su pareja un reba\u00f1o de ovejas en alg\u00fan lugar de la cordillera de la costa maulina, y ella misma es pastora en alguna colina, tal como la leyenda dice que lo era Miguel Hern\u00e1ndez, sabe de los balidos de sus animales, su idioma, sus partos, enfermedades, y su gusto por el pasto tierno, quiz\u00e1s por eso en el texto \u201cMatar al cordero\u201d hay una mezcla tan convincente de ternura, inocencia y rudeza. Alterna la primera persona con informaci\u00f3n del sacrificio, y de alg\u00fan modo identifica a la v\u00edctima con la moza maucha, pues tambi\u00e9n es moneda de cambio. Terminado el sacrificio, nos cuenta: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mi padre dijo esa primera vez entre risas: se port\u00f3 bien tu corderito, ni pate\u00f3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Tambi\u00e9n hay animales imaginarios en estas p\u00e1ginas, como en \u201cInnamorata\u201d en que Maucha nada rodeada de burbujas: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Veo ballenas que se detienen \/ solo para copular o suicidarse, \/ bancos de peces de colores \/ que forman muros de aut\u00e9ntica belleza \/ tortugas albinas \/ cabalgadas por gnomos de sal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La aparici\u00f3n de los animales en la poes\u00eda de Gabriela dar\u00eda para largo, porque lo salvaje produce atracci\u00f3n, pienso en el imaginario animal presente en los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cantos de Maldoror<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en que para graficar la crueldad humana se recurre a los animales\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los libros de poes\u00eda en provincia, pensaba mientras le\u00eda Maucha, podr\u00edan compararse con un fen\u00f3meno tect\u00f3nico, de esos que acumulan energ\u00eda en pleno silencio y calma aparente, hasta que algo se quiebra, tiembla y aparece un volc\u00e1n en medio de un campo de remolachas, este libro tambi\u00e9n nace moviendo el piso maucho, de acuerdo al talento de su autora y a la energ\u00eda acumulada por los habitantes y sus aflicciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Felipe Moncada Mijic<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Talca, 26 septiembre 2025<\/span><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Raoul Hausmann<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6320\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2025_maucha.webp\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2025_maucha.webp 449w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2025_maucha-209x300.webp 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/p>\n<p>Maucha<br \/>\nGabriela Albornoz<br \/>\nEditorial Deriva<br \/>\n2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maucha es el gentilicio femenino, medio informal si se quiere, para nombrar habitantes de la cuenca del r\u00edo Maule, cuya traducci\u00f3n del mapuche al talquino vendr\u00eda a ser algo as\u00ed como el r\u00edo de las lluvias o de las nieblas; humedad al fin y al cabo, que acompa\u00f1a al r\u00edo que fuese tambi\u00e9n frontera. 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