{"id":6315,"date":"2025-11-25T12:29:53","date_gmt":"2025-11-25T15:29:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6315"},"modified":"2026-05-28T14:40:21","modified_gmt":"2026-05-28T17:40:21","slug":"gracioso-de-raro-por-francisco-casado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/11\/25\/gracioso-de-raro-por-francisco-casado\/","title":{"rendered":"Gracioso de raro \u2013 Por Francisco Casado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dec\u00eda Borges que imaginaba las bibliotecas como una especie de para\u00edso, donde el orden y el silencio al interior manten\u00edan todo en cierto estado de animaci\u00f3n suspendida. Aunque rom\u00e1ntica, tal imagen solemne e inc\u00f3lume de \u201csantuario del conocimiento\u201d, \u201cbasti\u00f3n de la decencia y lo correcto\u201d, eventualmente llegar\u00eda al cine y la televisi\u00f3n, pero de una manera algo distinta. Se representaron a las bibliotecas como lugares vac\u00edos, fr\u00edos, casi trat\u00e1ndose de prisiones (como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The breakfast club<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1985), pero con acceso y permanencia voluntaria, al menos hasta la hora de la comida o el cierre al final de la jornada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de ello, hubo casos que buscaron alejarse del recurso ir\u00f3nico y representar a las bibliotecas, m\u00e1s como un refugio de lo fant\u00e1stico en convivencia con las maravillas del mundo. Lugares donde puede ocurrir cualquier cosa, gracias a que ah\u00ed se resguardan cientos de respuestas para los m\u00e1s profundos enigmas de la humanidad, como el amor (cuando Adso de Melk lee en voz alta sobre el tema mientras intenta escapar del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Finis Africae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la biblioteca prohibida, o durante el encuentro entre Anne Scott y William Thacker en la librer\u00eda de este \u00faltimo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Notting Hill<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), as\u00ed como tambi\u00e9n ideas para mejorar muchos otros aspectos, excepto cierto grado de telequinesis, tal y como presume Matilda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es curioso que detractores y defensores, sugieren que las bibliotecas se tratan de un sinf\u00edn de vol\u00famenes, como la que existe en el castillo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Bella y la Bestia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, clasificados en m\u00faltiples categor\u00edas y temas, porque \u201csu deber ser\u201d es, claramente, la acumulaci\u00f3n de conocimiento. Sin embargo, ninguna puede hacer como la biblioteca de Hogwarts y desafiar los l\u00edmites del almacenamiento, aparte de la falta de recursos, personal capacitado, entre otros clavos, que limitan a las bibliotecas, en especial las peque\u00f1as, de funcionar como se espera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El hecho de no tener todo lo que se ha publicado, va m\u00e1s all\u00e1 de meras cuestiones de dise\u00f1o arquitect\u00f3nico, industrial y log\u00edstico, es cuesti\u00f3n de gusto y voluntad. Umberto Eco se hizo con decenas de miles de libros (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Umberto Eco: La biblioteca del mondo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 2022), justific\u00e1ndose con el hecho de que un lector ve m\u00e1s all\u00e1 del mercantilismo editorial, aunque esa parte no deja de ser cr\u00edtica a la hora de configurar una biblioteca, abriendo as\u00ed otra pregunta importante: \u00bfde d\u00f3nde se obtienen los libros que llenar\u00e1n los estantes?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hist\u00f3ricamente, adem\u00e1s de su contenido, el libro ha sido un objeto valioso. Durante siglos, no cualquiera pod\u00eda tener alguno en casa, a diferencia de hoy que no hay casa sin alguno, incluyendo, bajo la visi\u00f3n de Ra\u00fal Ren\u00e1n y Ulises Carri\u00f3n, los instructivos de muebles y electrodom\u00e9sticos. No ser\u00eda de extra\u00f1arse que, en un acto de depuraci\u00f3n o despojo, algunos de estos vol\u00famenes terminaran siendo donados, sueltos o en grupo, a las bibliotecas p\u00fablicas, en especial si se trataban de libros que pertenecieron a alg\u00fan personaje relevante social, cultural o pol\u00edticamente al barrio, municipio o estado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre esta medida de homenaje\/beneficio p\u00fablico, hay algunos ejemplos en la Ciudad de M\u00e9xico: las Bibliotecas Personales de Al\u00ed Chumacero, Carlos Monsiv\u00e1is, Antonio Caso, Jaime Garc\u00eda Terr\u00e9s, Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez en la Biblioteca M\u00e9xico, mejor conocida como la Ciudadela; las de Salvador Novo y Efra\u00edn Huerta en el Centro Cultural Casa del Poeta; el acervo de Octavio Paz se puede y no, consultar respectivamente, en el Memorial Octavio Paz y Marie Jos\u00e9 Tramini (Museo Colegio de San Idelfonso) y la Casa Marie Jos\u00e9 y Octavio Paz (La Perulera); caso m\u00e1s menos similar al de la Casa Guillermo Tovar de Teresa (tercera sede del Museo Soumaya).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00edan algunas de las bibliotecas afortunadas e intactas que \u201cse salvaron\u201d de protagonizar el instante de gozo y tristeza que algunos bibli\u00f3filos sentimos al encontrar el libro buscado en alguna estanter\u00eda de segunda mano, en el Marketplace de Facebook o alg\u00fan cat\u00e1logo de subastas, solo para que, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">oh, sorpresa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, gracias a un ex libris o dedicatoria, revela que fue de alguien m\u00e1s. Como le sucedi\u00f3 a parte de la biblioteca personal del artista pl\u00e1stico mexicano Jos\u00e9 Luis Cuevas, vendida a plena calle pasado el mediod\u00eda. Bien dicen que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">libro prestado es libro perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, aunque tambi\u00e9n hay manos ligeras que se aprovechan de la confianza, como twittear\u00eda alguna vez Margo Glantz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ir\u00f3nicamente, muchas de las bibliotecas personales surgen as\u00ed, lo cuenta Sergio Pitol en sus andanzas que practicaba tanto con Monsiv\u00e1is, Jos\u00e9 Emilio Pacheco y otros tantos escritores en las librer\u00edas de viejo. Otros en cambio, tuvieron la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">necesidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de robarlos, confesi\u00f3n de Roberto Bola\u00f1o en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Belleza de Pensar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1999). A todo ello, considero pertinente retomar una frase sobre la \u201ctragedia\u201d de la biblioteca Cuevas. Dice: \u201cuna biblioteca no se hace con retazos, se hace con a\u00f1os y a\u00f1os de obsesiones;\u201d entonces, aquella acumulaci\u00f3n de libros que cari\u00f1osamente le decimos \u201clecturas pendientes\u201d, \u00bfpueden ser de facto una biblioteca o podr\u00edan alg\u00fan d\u00eda considerarse como tal?, \u00bfdepende si son menos de tres libros sobre el bur\u00f3 junto a la cama o una torre que amenazan con caer y machucarnos alg\u00fan dedo del pie?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde hace algunos a\u00f1os, me he decantado por conseguir cuanto libro de (y sobre) poes\u00eda que encuentro. Varios cent\u00edmetros de mi cuarto han sido devorados por ejemplares de editoriales y autores, tanto independientes como de culto, ediciones respetables y alguno que otro capricho. La situaci\u00f3n ha llegado al punto de ahorrar para adquirir unos buenos estantes; no obstante, todav\u00eda no me animo siquiera a elegir alg\u00fan formato por miedo a enfrentar algunas preguntas que siguen zumb\u00e1ndome en el o\u00eddo: \u00bfqu\u00e9 hace a una biblioteca de poes\u00eda, serlo? Y por supuesto, \u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda \u201cordenar\u201d algo as\u00ed?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Buscando respuestas para ambas inquietudes, algunos poetas opinan que lo mejor es usar alg\u00fan sistema de clasificaci\u00f3n, como el Dewey (CDD), la Biblioteca del Congreso (LCC) o el Decimal Universal (CDU). Otros se conforman con ordenar alfab\u00e9ticamente o por tama\u00f1os, llegando a un nuevo nivel de Tetris en tres dimensiones, pero que ninguna l\u00ednea desaparece al quedar llena. Otros prefieren la din\u00e1mica Marie Kondo y solo conservan los libros que les provocan \u201cchispazos de alegr\u00eda\u201d o que simplemente caben en el \u00fanico (o \u00fanicos) librero(s) designados a tener en casa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando me quedo sentado sobre la cama, con la mirada perdida hacia aquella ciudad de rascacielos param\u00e9tricos sobre el escritorio, pienso en qu\u00e9 ser\u00e1 de todo este acervo cuando muera. Me preocupa no tener un plan o estrategia m\u00e1s clara que la fantas\u00eda de hacer una biblioteca especializada en poes\u00eda, la cual tambi\u00e9n haga las de acervo y centro de investigaci\u00f3n. Quiz\u00e1s sumarle una residencia art\u00edstica, espacio para presentaciones, talleres y, claro, una cafeter\u00eda, aunque unos buenos tacos podr\u00edan hacer m\u00e1s atractivo el asunto, \u00bfpor qu\u00e9 no? Al menos as\u00ed tendr\u00eda sentido tener otras paredes que, de buenas a primeras, al tiempo se pudren o desintegran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Gracias a mis recientes experiencias como orador y tallerista, puedo afirmar que, en efecto, hay muchas personas con un inter\u00e9s genuino por la poes\u00eda: la buscan, la leen, la comparten en sus redes sociales, hasta el punto de verse tentados a sentir de primera mano la experiencia de escribir y publicar sus propias obras; sin embargo, justo cuando sus pies alcanzan la orilla de la plataforma, la gran mayor\u00eda se detiene repentinamente, pierden el impulso y regresan a tierra donde todo vuelve a quedar a la deriva. En parte por verg\u00fcenza del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">qu\u00e9 dir\u00e1n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cr\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y parte al sentir <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">que no han le\u00eddo lo suficiente para hacerlo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre lo primero, es cuesti\u00f3n de atreverse y no tom\u00e1rselo personal, la poes\u00eda es un arte y como tal, todo arte es subjetivo. Al respecto de lo segundo, lo que sobran son libros y autores. Si nos enfocamos solo en lo econ\u00f3mico, cuando una novela reciente de 400 p\u00e1ginas vale lo mismo (o incluso menos) que un poemario de apenas 70 p\u00e1ginas, honestamente, \u00bfqu\u00e9 elegir\u00edan? Tampoco el mercado de segunda mano se queda atr\u00e1s, cuando muy pocos poemarios superan la primera edici\u00f3n y pasan a ser las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">reliquias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> disponibles solo para el mejor postor. Ya ni hablar del dise\u00f1o editorial, aunque valdr\u00eda la pena abordarlo en otro texto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En respuesta a ello, claro que existe una infinidad de buenas opciones en internet, pero a falta de luz o datos en el celular, no hay mucho qu\u00e9 hacer al respecto. Adem\u00e1s, quer\u00e1moslo o no, la sensaci\u00f3n f\u00edsica del libro siempre ganar\u00e1 por mucho en la experiencia lectora. Entonces, nos queda volver a la biblioteca, pero al igual que en las librer\u00edas nuevas y de segunda mano, los anaqueles de poes\u00eda son tan peque\u00f1os, en comparaci\u00f3n con los de novela y cuento, \u00bfpor qu\u00e9 solo est\u00e1n los libros y autores del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">canon<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, o, mejor dicho: los del imaginario colectivo? Lo mismo que al inicio se dijo: no caben todos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todo este revuelo no deja de ser gracioso, aunque no gracioso de risa. M\u00e1s bien, gracioso de raro, \u00bfser\u00e1 que algo estamos haciendo mal? Puede ser que s\u00ed, al menos en lo que a mi respecta con relaci\u00f3n a la poes\u00eda. Siendo ese el caso, \u00bfy si las bibliotecas dejan de ser tan calladas al respecto? Me refiero a que aparte del autoservicio, hubiera c\u00edrculos de lectura donde en grupo leer y discutir sobre tal autor o tal obra, pasando de ah\u00ed a vincularse con otros medios como revistas y editoriales para el siguiente paso, \u00bfno ser\u00eda eso fant\u00e1stico?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien esto no resuelve la gesti\u00f3n de los recursos humanos, espaciales y materiales, as\u00ed como la garant\u00eda de un sueldo y prestaciones a los facilitadores, tampoco debe ser tomado como un argumento para imponer la h\u00edper-especializaci\u00f3n de las bibliotecas como la soluci\u00f3n final. Esto es apenas el esbozo de un primer paso. Una invitaci\u00f3n a intentar hacer de las bibliotecas un lugar de encuentro donde se pueda leer y escribir, tanto de manera \u00edntima como en comunidad. Independientemente de los muchos o pocos trabajos que pueda tener un autor, si cada libro pudiera ser equivalente a un individuo, no escapar\u00eda de la visi\u00f3n propuesta por John Donne (Reino Unido, 1572-1631) \u201cNo man is an island, \/ Entire of itself; \/ Every man is a piece of the continent, \/ A part of the main.\u201d Cada libro necesita de otro, para detenerse, para cruzar referencias, para complementarse y, obviamente, para formar una biblioteca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tal vez con un cambio estructural s\u00ed puedan llegar a ser ese para\u00edso borgiano, sin forzar a las personas a imitar o fingir una personalidad ajena. Tampoco que por ello se pierda cierto orden y silencio, como ocurre durante <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The breakfast club<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1985) donde los \u201ccastigados\u201d charlan, bailan, reflexionan y tienen un despertar ontol\u00f3gico, que con algo de acompa\u00f1amiento y lecturas afines pudieran alcanzar una mayor profundidad. Creo que en medida de ver a las bibliotecas como los r\u00edos, donde se pueda hacer algo m\u00e1s que solo lavar o pescar, habr\u00eda razones suficientes para volver a pesar de que no se pueda entrar en el mismo dos veces.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Francisco Casado<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Gueorgui Pinkhassov<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda Borges que imaginaba las bibliotecas como una especie de para\u00edso, donde el orden y el silencio al interior manten\u00edan todo en cierto estado de animaci\u00f3n suspendida. 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