{"id":6303,"date":"2025-11-18T00:29:24","date_gmt":"2025-11-18T03:29:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6303"},"modified":"2026-05-28T14:29:57","modified_gmt":"2026-05-28T17:29:57","slug":"critica-y-queja-por-boris-groys-traduccion-de-rodrigo-zamorano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/11\/18\/critica-y-queja-por-boris-groys-traduccion-de-rodrigo-zamorano\/","title":{"rendered":"Cr\u00edtica y queja \u2013 Por Boris Groys \u2013 Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hoy en d\u00eda, cuando queremos ver arte, vamos al museo (la galer\u00eda de arte, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">kunsthalle<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, etc.) o miramos im\u00e1genes que titilan en las pantallas de nuestras computadoras. En ambos casos vemos lo que se nos muestra, ya sea exhibido por la instituci\u00f3n o circulando en Internet. Surge una pregunta ineludible: \u00bfpor qu\u00e9 son estas im\u00e1genes y no otras las que se nos muestran? \u00bfEs porque no hay otras im\u00e1genes? Quiz\u00e1s. Pero tal vez haya otras im\u00e1genes, que permanecen ocultas para nosotros. Esta sospecha produce la cr\u00edtica institucional, por una parte, y quejas relacionadas con Internet, por la otra. Analicemos la diferencia entre cr\u00edtica y queja, y por qu\u00e9 la misma sospecha produce estas dos respuestas distintas al museo y a Internet.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La historia del museo es la historia de la lucha contra la selectividad y a favor de la inclusividad. Hoy en d\u00eda, para muchos esta lucha parece haber alcanzado su punto final y haberse vuelto irrelevante. La raz\u00f3n de este desarrollo es la emergencia de Internet. Internet no tiene curadores. Todos pueden producir textos e im\u00e1genes en Internet y hacerlos accesibles al mundo entero. De hecho, Internet hace que la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de arte sea relativamente barata y accesible a todos. \u00bfPero podemos decir que tras ser liberadas de la censura del sistema del museo todas las im\u00e1genes ahora flotan libremente, igualmente accesibles a todo el mundo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es f\u00e1cil ver que Internet no se volvi\u00f3 un espacio p\u00fablico universal de acceso igualitario. Internet es un medio extremadamente narcisista, es un espejo de nuestros propios intereses y deseos espec\u00edficos. No nos muestra lo que no queremos ver. En el contexto de Internet nos comunicamos principalmente con personas que comparten nuestros intereses y actitudes, ya sean pol\u00edticas o est\u00e9ticas. Esa es la primera raz\u00f3n para pensar que hay mucha informaci\u00f3n, incluidas im\u00e1genes, que permanece fuera de nuestro alcance, simplemente porque no sabemos de ella, no sabemos d\u00f3nde encontrarla en Internet. La segunda raz\u00f3n es que la distribuci\u00f3n de im\u00e1genes en Internet est\u00e1 regulada por algoritmos ocultos para nosotros como usuarios, que solo son accesibles a los especialistas. De modo que no podemos juzgar la manera en que dichos algoritmos funcionan. Todo lo que sabemos sobre ellos es que funcionan de tal modo que es m\u00e1s f\u00e1cil acceder a im\u00e1genes populares que a im\u00e1genes que no lo son. Internet prefiere lo popular por sobre lo impopular. Si se comparte la opini\u00f3n de que la popularidad es el mejor criterio, si es que no el \u00fanico, para evaluar la calidad del arte, entonces es simplemente l\u00f3gico preferir Internet antes que el sistema del museo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, en los museos, tal como los conocemos, encontramos un mont\u00f3n de im\u00e1genes que dif\u00edcilmente puedan ser caracterizadas como populares. Se podr\u00eda argumentar que los curadores de los museos act\u00faan en nombre de su propio gusto y contra el gusto del p\u00fablico general. Y, lo que es incluso m\u00e1s importante, que a menudo act\u00faan contra el gusto de las comunidades en las cuales se ubican los museos. Esta es, hoy en d\u00eda, la principal l\u00ednea argumental de la cr\u00edtica dirigida contra los museos: cuando las personas visitan los museos, quieren ver im\u00e1genes que se correspondan m\u00e1s con sus identidades y gustos culturales. Hay, desde luego, algunos contraargumentos: por ejemplo, que un museo no solo debiese reflejar los gustos de la comunidad en su inmediata vecindad, sino tambi\u00e9n la historia del arte y la escena art\u00edstica internacional. Se trata de una vieja conversaci\u00f3n, y no tiene sentido comenzarla de nuevo aqu\u00ed. Basta con decir que es una conversaci\u00f3n racional, es decir, una conversaci\u00f3n que nos ayuda a entender qu\u00e9 queremos ver cuando pensamos que queremos ver arte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta conversaci\u00f3n es racional porque una exposici\u00f3n de museo siempre se basa en principios y criterios que pueden ser formulados racionalmente. Cuando visitamos una exposici\u00f3n, no solo observamos las im\u00e1genes y los objetos exhibidos, sino que tambi\u00e9n reflexionamos sobre las relaciones espaciales y temporales entre ellos, sus jerarqu\u00edas, las decisiones y estrategias curatoriales que produjeron la exposici\u00f3n, etc. Aqu\u00ed las obras de arte individuales est\u00e1n separadas de sus contextos originales y puestas en un nuevo contexto artificial, en el cual las im\u00e1genes y los objetos se encuentran de una manera que jam\u00e1s podr\u00eda ocurrir \u201chist\u00f3ricamente\u201d, en la \u201cvida real\u201d. En estas exposiciones podemos ver, por ejemplo, dioses egipcios al lado de dioses mexicanos o incas, combinados con los sue\u00f1os ut\u00f3picos de la vanguardia que nunca se realizaron en la \u201cvida real\u201d. Estas yuxtaposiciones implican el uso de violencia, incluida la violencia econ\u00f3mica y la violencia militar directa. As\u00ed, las exposiciones de arte demuestran los \u00f3rdenes, leyes y pr\u00e1cticas de intercambio que regulan nuestro mundo, as\u00ed como tambi\u00e9n las rupturas a las cuales estos \u00f3rdenes son sometidos: guerras, revoluciones, cr\u00edmenes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estos \u00f3rdenes no pueden ser \u201cvistos\u201d. Pero pueden ser y son puestos de manifiesto en la estructura de una exposici\u00f3n, mediante la manera en que \u00e9sta \u201cenmarca\u201d el arte. Aqu\u00ed es importante no olvidar que cada exposici\u00f3n individual puede considerarse como parte de la exposici\u00f3n mundial virtual. De hecho, la inclusi\u00f3n de cualquier obra de arte o artista espec\u00edfico en una exposici\u00f3n significa, al menos potencialmente, la inscripci\u00f3n de esta obra o artista en el \u201cmundo del arte\u201d, el \u201cmedio art\u00edstico global\u201d. Esa es la raz\u00f3n por la cual los curadores de exposiciones t\u00edpicamente son acusados de tener demasiado poder. Por ello, no solamente las exposiciones globales, como por ejemplo Documenta y las distintas bienales, sino pr\u00e1cticamente toda exposici\u00f3n es criticada por las decisiones que toma. Esta cr\u00edtica apunta a los curadores, directores de museos y otras personas responsables. Sus nombres son p\u00fablicamente conocidos, sus opiniones y actitudes son en su mayor\u00eda conocidas tambi\u00e9n, de modo que pueden ser criticadas de una manera racional y comprensible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Internet, por el contrario, es an\u00f3nimo. Se critica a las grandes compa\u00f1\u00edas por su falta de censura, por supuestamente permitir la circulaci\u00f3n en Internet de demasiadas \u201cnoticias falsas\u201d y de otras informaciones nocivas para el orden p\u00fablico y los est\u00e1ndares morales. Sin embargo, obviamente no se puede criticar a Google o Microsoft por preferir a Jeff Koons por sobre Joseph Kosuth, por dar un ejemplo. Uno solo puede decir que Koons es m\u00e1s popular que Kosuth, de modo que un usuario tiene una mayor probabilidad de ver im\u00e1genes del trabajo de Koons en Internet. Internet como tal no tiene un gusto que pueda ser criticado. Tampoco las personas que crean algoritmos tienen un gusto art\u00edstico espec\u00edfico que quieran imponer al p\u00fablico. El gusto que se manifiesta en y a trav\u00e9s de Internet es el gusto popular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero entonces surge la pregunta: \u00bfde d\u00f3nde viene el p\u00fablico de Internet? Obviamente, el p\u00fablico de Internet es un producto de Internet. No exist\u00eda el p\u00fablico de Internet antes de Internet. Cuando hablamos de popularidad, hablamos del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">populus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pero el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">populus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es siempre una construcci\u00f3n. Como regla, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">demos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">populus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o la naci\u00f3n son creados por un Estado. Si las fronteras del Estado cambian, su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">populus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tambi\u00e9n cambia. Los museos tambi\u00e9n producen su p\u00fablico. Volverse parte del p\u00fablico de los museos significa decidir ir \u2013con mayor o menor frecuencia\u2013 a los museos. No se nace siendo un espectador de arte como se nace siendo ciudadano del Estado. Uno se vuelve parte del p\u00fablico de los museos como resultado de un compromiso, de una conversi\u00f3n. En nuestra cultura secular el museo es heredero de la iglesia. Esa es la raz\u00f3n por la cual uno tambi\u00e9n puede dejar de ser parte del p\u00fablico de los museos, perdiendo inter\u00e9s en el arte y cambi\u00e1ndolo por un inter\u00e9s en el f\u00fatbol, por decir algo. Pero uno tambi\u00e9n puede comenzar una revuelta contra la iglesia-museo dominante y fundar una nueva secta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Sin embargo, el p\u00fablico de Internet no es formado por ninguna autoridad estatal ni por alguna conversi\u00f3n ideol\u00f3gica o cultural. Simplemente lo conforma la masa de personas que tienen suficiente dinero y la infraestructura necesaria para acceder a Internet. Las personas acceden a Internet no para ver arte, sino para resolver sus problemas de la vida cotidiana. Internet es principalmente un medio de consumo. El acceso que los usuarios de Internet tienen al arte puede compararse no a una visita al museo, sino a la experiencia de o\u00edr m\u00fasica en el supermercado. \u00bfEs posible criticar el gusto de este p\u00fablico no comprometido? Desde luego que no. La raz\u00f3n de esta imposibilidad es bastante clara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uno puede criticar el gusto de otro si toma la forma de un juicio est\u00e9tico basado en ciertos principios y criterios. Uno puede argumentar que estos principios y criterios est\u00e1n equivocados o que son interpretados de manera incorrecta. En otras palabras, uno puede criticar el gusto de los artistas profesionales, de los curadores y, podr\u00edamos decir, de los espectadores profesionales de arte. Pero la reacci\u00f3n del p\u00fablico de Internet al arte es diferente. Uno simplemente dice: me gusta o no me gusta. Uno no es un amante kantiano del arte que quiere que otros compartan su gusto y que por ello plantea argumentos para justificarlo. Si no insisto en que otras personas compartan mi gusto y no argumento para defenderlo, mi gusto se vuelve incriticable. As\u00ed, el gusto del p\u00fablico de Internet es incriticable. De hecho, la otra cara del as\u00ed llamado respeto por el gusto (opiniones, deseos, etc.) de los dem\u00e1s es la inmunizaci\u00f3n de mi propio gusto (opiniones, deseos, etc.) a la argumentaci\u00f3n racional. Todo lo que queda es: \u201cme gusta\u201d o \u201cno me gusta\u201d. Parece que al rechazar toda cr\u00edtica del gusto de otros, yo, como recompensa, recibo la total libertad para mi propio gusto, liberado de la dictadura de los curadores y los cr\u00edticos y, en general, de las opiniones de otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la dependencia con respecto a los otros no desaparece. Toma una forma distinta. Antes, yo depend\u00eda del gusto de los curadores de los museos y ten\u00eda que ver lo que ellos quer\u00edan mostrarme. Hoy tengo que ver lo que es popular. Lo que no es popular no entra en el campo de visibilidad, desaparece de la vista del p\u00fablico. Esto es cierto para las mercanc\u00edas comunes. Lo mismo es cierto en el \u00e1mbito est\u00e9tico y en el \u00e1mbito pol\u00edtico. De modo que a\u00fan puedo ver solamente lo que otros me muestran. La \u00fanica diferencia con respecto al pasado es esta: antes pod\u00eda criticar el gusto de los curadores, pero no tiene sentido criticar el gusto popular, porque opera m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito del lenguaje racional. Hoy en d\u00eda, solo puedo quejarme de que no puedo ver lo que el gusto popular no quiere que vea, a\u00fan si no est\u00e1 claro cu\u00e1l podr\u00eda ser esa alternativa.<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Boris Groys<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Publicado originalmente como Boris Groys, \u201cCritique and Complaint\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">e-flux<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el 3 de abril de 2024. Disponible en https:\/\/www.e-flux.com\/notes\/599788\/critique-and-complaint. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano<\/span><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Harry Gruyaert<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy en d\u00eda, cuando queremos ver arte, vamos al museo (la galer\u00eda de arte, la kunsthalle, etc.) o miramos im\u00e1genes que titilan en las pantallas de nuestras computadoras. En ambos casos vemos lo que se nos muestra, ya sea exhibido por la instituci\u00f3n o circulando en Internet. Surge una pregunta ineludible: \u00bfpor qu\u00e9 son estas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6575,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-6303","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6303"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6303\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6306,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6303\/revisions\/6306"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6575"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}