{"id":6257,"date":"2025-10-23T17:57:59","date_gmt":"2025-10-23T20:57:59","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6257"},"modified":"2025-10-23T18:02:50","modified_gmt":"2025-10-23T21:02:50","slug":"sobre-el-mar-arriba-de-nina-avellaneda-por-maria-jose-ferrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/10\/23\/sobre-el-mar-arriba-de-nina-avellaneda-por-maria-jose-ferrada\/","title":{"rendered":"Sobre El mar arriba de Nina Avellaneda \u2013 Por Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los escritores japoneses Ry\u016bnosuke Akutagawa y Junichir\u014d Tanizaki entre febrero y mayo de 1927 se dedicaron a discutir un asunto que, visto de lejos, podr\u00edamos pensar que les interesaba solo a ellos: cosas de gente que escribe. La pregunta, que circulaba en las revistas literarias de la \u00e9poca, era la siguiente: \u00bfcu\u00e1l es el papel de la trama en la novela?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Akutagawa resum\u00eda su opini\u00f3n en las siguientes palabras: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hanashi rashii no nai hanashi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (\u201chistoria en la que no hay una historia que parezca una historia\u201d) Tanizaki, en cambio defend\u00eda el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">k\u014dseiteki bikan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (\u201cvalor est\u00e9tico de la estructura\u201d).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los lectores se entusiasmaron: durante tres meses el mundo de la literatura japonesa estuvo dividido entre los que defend\u00edan una prosa con \u201cesp\u00edritu po\u00e9tico\u201d que encontraba su valor en el ritmo sonoro y visual \u2013el equipo de Akutagawa\u2013 frente a los que pensaban que la forma que pod\u00eda ostentar en mayor medida el valor est\u00e9tico de la estructura era la novela. En otras palabras \u2013las del equipo de Tanizaki\u2013: si se exclu\u00eda el inter\u00e9s de la trama se abandonaba el car\u00e1cter exclusivo de la forma llamada novela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde que supe la historia, lamento no haber vivido en Jap\u00f3n, entre febrero y mayo de 1927. No solo vivo en un lugar lejano en tiempo y geograf\u00eda, vivo, sobre todo, un tiempo en el que las preocupaciones parecen ser otras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, hay lecturas que reabren las viejas preguntas. Mientras le\u00ed El mar arriba, me sumerg\u00ed en el libro mismo, pero tambi\u00e9n en una meditaci\u00f3n sobre la literatura y sus formas: la relaci\u00f3n entre novela y poes\u00eda; la belleza el\u00e1stica de ciertas estructuras capaces de imitar el movimiento del tiempo dentro y fuera de nuestras indisciplinadas cabezas&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En medio de tanto ruido, sent\u00ed algo parecido al alivio. Una especie de renovada confianza en que, aunque nos intenten contar que ahora las cosas funcionan de otra manera \u2013un ejemplo: en lugar de cr\u00edtica, rankings\u2013 la literatura sigue siendo lo de siempre: una pregunta por el lenguaje; una conversaci\u00f3n que no termina sobre im\u00e1genes y estructuras; una pregunta por la naturaleza \u2013\u00bfreal o irreal?\u2013 de la ficci\u00f3n. Con esto \u00faltimo no me refiero a la relaci\u00f3n entre escritura y biograf\u00eda \u2013me parece que la escritura de Nina Avellaneda merece otras lecturas\u2013 sino en algo que ella misma me plante\u00f3, en una conversaci\u00f3n que tuvimos a prop\u00f3sito de su libro: \u201cme gusta decir que escribo novelas, aunque no s\u00e9 si lo son. Pienso a la novela como el g\u00e9nero en que cabe todo. Me gusta que la palabra remita a la ficci\u00f3n. Que no se olvide eso: que, aunque un texto se parezca mucho a la realidad no deje de ser una construcci\u00f3n y una realidad en s\u00ed mismo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">El mar arriba<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es la historia de Adriana, una mujer que emprende un viaje y pasa un tiempo \u2013no sabemos cu\u00e1nto\u2013 a la orilla del mar. Tambi\u00e9n de la relaci\u00f3n de este personaje con las palabras y las definiciones. Sobre todo, la propia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa idea era muy simple, razonable a mi parecer, y consist\u00eda en que el sufrimiento solo ten\u00eda cabida si hab\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alguien <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para alojarlo<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dice<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Adriana en el primer cap\u00edtulo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo identificarme con mi mente, no identificarme con mis emociones, tomar distancia de lo que pienso y siento. Observarlas como espectadora de alguien que no soy exactamente yo, sino un procedimiento. Asociar el yo a un procedimiento, uno que puede cesar, una construcci\u00f3n que se puede desmantelar\u201d, dice la protagonista un poco m\u00e1s adelante. Y luego, agrega: \u201cNo identificarme con el misterio, con lo que no tiene nombre, con el silencio, con el mar. No identificarme\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s del mar, hay una caba\u00f1a, una panader\u00eda, una biblioteca escolar y unos ni\u00f1os. Una mujer llamada Ligia y un hombre lento. Y, sobre todo, en esta historia hay una cabeza interesada en observar sus propios mecanismos. El de la memoria, por ejemplo, que avanza hacia atr\u00e1s y hacia adelante, complejizando y llenando de capas, eso que insistimos en llamar \u201cpresente\u201d, tal vez demasiado a la ligera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Observar la coexistencia de distintos tiempos en uno solo, es algo que a Nina ya le interesaba en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Souza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su bella novela anterior. Usando las palabras de uno de los recuerdos maternos de Adriana: superponer y hacer girar la historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vamos a los libros con las lecturas que nos han marcado. Yo por lo menos, no logro hacerlo de otra manera. As\u00ed que adem\u00e1s de recordar la conversaci\u00f3n entre Akutagawa y Tanizaki, mientras le\u00eda a Nina Avellaneda esta vez, tal como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Souza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pensaba en lo que Kawabata escribi\u00f3 alguna vez: \u201cEl tiempo pas\u00f3. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un rio, hay una corriente central r\u00e1pida en algunos sectores y lenta, hasta inm\u00f3vil, en otros (&#8230;) todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El mar arriba<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> las im\u00e1genes del interior construyen un borde y el paisaje colabora con el mismo objetivo, pero haciendo el movimiento en sentido contrario. \u00bfEs as\u00ed como se construye o se reconstruye un yo? Me parece que esa es una de las preguntas de esta novela. Y como en las buenas novelas, no hay respuestas, pero s\u00ed un movimiento, un flujo entre paisajes \u2013interior y exterior\u2013 que reconocemos. Y algo que Nina comprende muy bien: un ritmo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cSi abri\u00e9ramos a las personas, encontrar\u00edamos paisajes\u201d, dice una mujer en la radio que escucha Adriana. Y es que la construcci\u00f3n de ese yo \u2013que la protagonista deshace y rearma\u2013 parece ser una tarea tan inmensa como infructuosa: la identidad parece un ensamblaje din\u00e1mico. Tiene agujeros. Es as\u00ed como entra el mar y se mezcla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfSon las palabras capaces de dar cuenta de este movimiento? \u00bfPuede la protagonista \u2013podemos\u2013 confiar en ellas? Despu\u00e9s de todo, como podr\u00eda decir alguno de esos ni\u00f1os que visitan la biblioteca escolar, nos han hecho pensar que las palabras son una cosa terminada. Nosotros, seres humanos \u2013memoria, paisaje interior\u2013 pareciera que nos negamos a lo fijo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero hay lenguajes capaces de dar cuenta del movimiento. Y ampliar el di\u00e1logo: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es aquello que se mueve? \u00bfHacia d\u00f3nde va? \u00bfSe est\u00e1 moviendo? \u00bfNos estamos moviendo, o es all\u00e1? \u00bfSomos nosotras? \u00bfD\u00f3nde terminamos? \u00bfAll\u00e1 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">es nosotras? \u00bfEs all\u00e1 aqu\u00ed dentro?, pregunta la nube colmada de luz\u201d, leemos en un breve cap\u00edtulo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Solo me queda recomendarles la lectura de esta bella novela, que me ha hecho\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">pensar en el dilema de Adriana y tambi\u00e9n en la literatura, sus antiguos asuntos.<\/span><\/p>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada<\/strong><\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">Fotograf\u00eda de Robert Capa<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Sobre:<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-6258\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-23-a-las-1.49.06-p.-m-680x1024.png\" alt=\"\" width=\"392\" height=\"590\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-23-a-las-1.49.06-p.-m-680x1024.png 680w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-23-a-las-1.49.06-p.-m-199x300.png 199w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-23-a-las-1.49.06-p.-m-768x1156.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-23-a-las-1.49.06-p.-m-1021x1536.png 1021w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-23-a-las-1.49.06-p.-m.png 1256w\" sizes=\"auto, (max-width: 392px) 100vw, 392px\" \/><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>El mar arriba<\/p>\n<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Nina Avellaneda<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Editorial Overol<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">2025<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">109 p\u00e1ginas<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los escritores japoneses Ry\u016bnosuke Akutagawa y Junichir\u014d Tanizaki entre febrero y mayo de 1927 se dedicaron a discutir un asunto que, visto de lejos, podr\u00edamos pensar que les interesaba solo a ellos: cosas de gente que escribe. 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