{"id":6251,"date":"2025-10-21T09:06:16","date_gmt":"2025-10-21T12:06:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6251"},"modified":"2025-10-22T18:21:20","modified_gmt":"2025-10-22T21:21:20","slug":"honestidad-especulaciones-sobre-poesia-y-politica-por-daniel-ahumada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/10\/21\/honestidad-especulaciones-sobre-poesia-y-politica-por-daniel-ahumada\/","title":{"rendered":"Honestidad: Especulaciones sobre poes\u00eda y pol\u00edtica \u2013 Por Daniel Ahumada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin intenci\u00f3n de remitir a los or\u00edgenes siempre inciertos de lo po\u00e9tico, ni mucho menos buscando edificar una teor\u00eda total sobre la expresi\u00f3n literaria, escribo este texto pensando en las condiciones que configuran el espacio escritural y su v\u00ednculo con la construcci\u00f3n de ciertas tendencias que circundan lo que podr\u00edamos llamar las funciones del discurso po\u00e9tico. Tendencias que, por lo dem\u00e1s, me atrever\u00eda a decir, son parte de una tensi\u00f3n mayor dentro de la relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y po\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dos situaciones: en primer lugar, la preponderancia de una po\u00e9tica anclada a la figura de un &#8220;yo&#8221;, a la que denominaremos gen\u00e9ricamente como una po\u00e9tica &#8220;confesional&#8221; o incluso &#8220;neo-confesional&#8221; en los c\u00edrculos literarios nacionales. Por otro lado, un proceso de &#8220;despolitizaci\u00f3n&#8221; de las obras escritas por autores pertenecientes a lo que, apresuradamente, puedo llamar una generaci\u00f3n actual de escritores en la escena. Para estos fines, redacto estas tesis en un ejercicio especulativo de intentar abordar las problem\u00e1ticas y contradicciones de este aparente ethos escritural, cuyo fin pareciera ser la reificaci\u00f3n de un &#8220;yo&#8221; po\u00e9tico: marca definitiva de la identidad pol\u00edtica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Comenzar desde cierta premisa: lo po\u00e9tico como contrario a la expresi\u00f3n individual de un sujeto intimista. En tanto toda construcci\u00f3n de un &#8220;yo&#8221; po\u00e9tico provenga de un campo enunciativo en disputa, ya existente previamente a la manifestaci\u00f3n individual del sujeto pol\u00edtico, es imposible remitir cualquier uso del lenguaje a un campo &#8220;personal&#8221;. Identificar cierto despliegue espec\u00edfico del lenguaje a una pr\u00e1ctica de auto-expresividad elude dos elementos determinantes: a) el lenguaje se constituye en un plano pre-subjetivo, b) los procesos de fetichizaci\u00f3n de la obra de arte tambi\u00e9n determinan al texto po\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Distintos mecanismos como t\u00e9cnicas de automatismo escritural, libre asociaci\u00f3n o el montaje de objetos familiares dentro de la obra buscan edificar una voz &#8220;real&#8221; en el poema. Esto est\u00e1 bien, es una b\u00fasqueda. Pero en esta exploraci\u00f3n, al reconocerse en esta voz l\u00edrica como &#8220;yo&#8221;, la creaci\u00f3n est\u00e1 destinada a las formas de fetichismo mercantil que reconoce en la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica (en ciertos juegos metaf\u00f3ricos y r\u00edtmicos) su autenticidad: una manifestaci\u00f3n transparente de la experiencia privada. Es el yo como propiedad, la imagen que se autocomplace no er\u00f3ticamente, sino compulsivamente en una forma de mercantilismo identitario. La que llamo escritura neo-confesional se aferra a los discursos de la originalidad y la pureza expresiva que caracteriza las necesidades de nuestra generaci\u00f3n, a la luz de la crisis y predominancia de la sobreestimulaci\u00f3n est\u00e9tica y la posibilidad de un fin cr\u00edtico de la experiencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De esto se desprenden una serie de aristas. El poema adquiere nuevos ritmos y formas de ser consumido mediante las estructuras de las culturas medi\u00e1ticas que lo acompa\u00f1an en sus procesos de composici\u00f3n: desde manifestaciones aparentemente inocuas como la #instapoetry, que son una forma menos est\u00e9ticamente valorable de lo que se diagnostica aqu\u00ed, pero que alcanzan incluso a determinar las formas de lo que se genera en los c\u00edrculos de creaci\u00f3n acad\u00e9mica y en los c\u00edrculos intelectuales de las escenas, por lo menos metropolitanas. Una experiencia neurol\u00f3gica, estas formas de experiencia moderna del consumo de la obra l\u00edrica. \u00bfLas din\u00e1micas de consumo encuadran las posibilidades de aquello decible?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A las ya complejas relaciones que hemos exhibido sucintamente, se les suman las pr\u00e1cticas editoriales inscritas en formatos altamente neoliberales, que buscan reafirmar un campo comercial sustentado por la publicaci\u00f3n hiperveloz, excesos de la demanda y formas de financiamiento en un mercado ya precarizado. La desesperada b\u00fasqueda de marcas de valor, de la cual todos y todas participamos: la plataforma y su l\u00f3gica algor\u00edtmica que cocrean y modulan la existencia del poema como mercanc\u00eda. Este no es el fin de este ensayo, en todo caso.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Producto: textos sin habla, recluidos a formar parte de las fuertes barreras de la identidad individual. La inauguraci\u00f3n de un solipsismo determinado por el shock de lo subjetivo y el temor a lo com\u00fan, que responde creando &#8220;estilos de vida&#8221; y personificaciones. Es inocente argumentar que la creaci\u00f3n l\u00edrica, y muchas de sus manifestaciones similares, corre un alto riesgo de convertirse en una mercanc\u00eda apol\u00edtica. M\u00e1s bien, una nueva respuesta o urgencia de escritura debe considerar que este proceso ya est\u00e1 en movimiento y consolidado hace ya mucho tiempo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1les son las metodolog\u00edas de un texto autodestructivo? Pienso en las formas de la escritura que se fundan en el fen\u00f3meno radicalmente material, el cual en ciertas lecturas comprende el principio que nos torna en seres pol\u00edticos: los espacios de la expresi\u00f3n p\u00fablica, del animal parlante. Pero a su vez, el texto busca ser &#8220;otra cosa&#8221; que el lenguaje. Radicalizar este pensamiento sobre lo l\u00edrico corresponder\u00eda a ir a las ra\u00edces de nuestra inercia, aquellos rasgos que nos obligan a depender de las categor\u00edas del &#8220;yo&#8221;. Las instituciones discursivas que producen a un autor son aquellas mismas que derivan en los procesos que tienen como resultado este mecanismo denominado voz l\u00edrica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tanto la identidad del poema, como el \u201cyo\u201d del poema, son y deben ser d\u00e9biles si buscan sobrevivir: deben abrirse a la muerte del poema. Una muerte que no es la \u201cmuerte del sujeto\u201d, sino la muerte de todos y todas. Entonces, el poema, en su precariedad tiene dos opciones: reafirmarse en la expresi\u00f3n del \u201cyo\u201d, como ense\u00f1amos en las escuelas, o desarmar la memoria, la cultura y destrozar lo que un poema \u201cdebe ser\u201d. Es decir, el poema debe ser todo menos literario. Cuando el poema se deshace de la circulaci\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica de la identidad autoral, individual e institucional, es cuando este puede ser, finalmente \u201chonesto\u201d. El poema se constituye en las ruinas del lenguaje: contiene en s\u00ed misma su propia destrucci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando me refiero a la muerte, me refiero al proceso de tornar la voz en un objeto &#8220;inorg\u00e1nico&#8221;: un objeto entre objetos. Las ruinas del proceso hist\u00f3rico, la movilizaci\u00f3n de los archivos calcinados del lenguaje; un nombre no es m\u00e1s que la s\u00edntesis contingente de los procesos hist\u00f3ricos de los cuales derivan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En estas formas de una escritura que busque manifestar su condici\u00f3n pol\u00edtica, el texto, diferente al lenguaje como tal, expresa la contingencia de los objetos perdidos del lenguaje. \u00bfCu\u00e1les palabras, conceptos, archivos se desprenden de la edificaci\u00f3n totalitaria de lo &#8220;decible&#8221;? El sentido terminal de la voz humana, la incapacidad de lo com\u00fan en el lenguaje o, finalmente, la crisis: all\u00ed yace la contingencia necesaria y determinante del texto a las puertas del fascismo pol\u00edtico. En t\u00e9rminos de praxis, la obra pol\u00edtica tiene como fundamento desacoplarse de sus funciones inmediatas; el texto es una forma arruinada que da cuenta de los l\u00edmites comprensivos de un mundo desprovisto de sentido, sin concesiones. A continuaci\u00f3n, lo que creo son ejemplos de obras que logran utilizar el &#8220;yo&#8221; como intensidad material entre otras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">La ciudad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Gonzalo Mill\u00e1n nos va mostrando una serie de construcciones que se despliegan en secuencia asociativa compleja, en que la claridad l\u00e9xica solo es concebible ante la crisis de la posibilidad de un sentido com\u00fan del espacio p\u00fablico tras el decaimiento de la experiencia colectiva. Las implicancias son varias: el colapso de las voces, la referencia difuminada del sujeto alienado de su propia continuidad afectiva. El sujeto l\u00edrico se manifiesta solo en t\u00e9rminos de un fantasma entre las ruinas habitadas por otros fantasmas: es una constelaci\u00f3n de objetos entre objetos. Objetos org\u00e1nicos e inorg\u00e1nicos, da igual. Ejemplo donde la palabra expresa la no-palabra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La documentaci\u00f3n hist\u00f3rica y la destrucci\u00f3n de la discursividad nacional en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yatag\u00e1n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de D\u00fcnkler muestra la voz l\u00edrica como un interludio entre archivos y las macro-narrativas hist\u00f3ricas. Similar, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El cementerio m\u00e1s hermoso de Chile<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Formoso o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El museo de la bruma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Ghigliotto; escrituras del exterminio que vinculan lo dicho y la especulaci\u00f3n: memoria e imaginaci\u00f3n. La creaci\u00f3n que necesitamos adquiere la forma de la expropiaci\u00f3n de estos materiales para la construcci\u00f3n de una comunidad venidera; ah\u00ed radica su operaci\u00f3n cr\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las metodolog\u00edas son variadas, pero su principio se transparenta: en los tiempos actuales la funci\u00f3n pol\u00edtica del texto debe referir a la destrucci\u00f3n de un mundo unificado en el &#8220;yo&#8221;; la obra debe dar cuenta de la contingencia de nuestras voces en la escritura. Las ruinas de la identidad se relacionan con la cr\u00edtica hist\u00f3rica y una praxis colectiva: unirse en la extinci\u00f3n de la confesi\u00f3n individual y entender el texto como una s\u00edntesis de movimientos fuera de uno. O, de otra manera, reconocer en la escritura la potencialidad de un caos creativo. De los vestigios de aquello que cre\u00edamos ser nace la posibilidad de una creaci\u00f3n que confiese lo que debe confesar: la destrucci\u00f3n de los v\u00ednculos que nos hacen &#8220;uno&#8221; con los otros y, m\u00e1s bien, aquello que se ha sacrificado al momento de erigir estos horizontes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este sentido, las posibilidades &#8220;autodestructivas&#8221;, su honestidad, como le denominar\u00e9, se contraponen a la totalidad de una figura transparente de un &#8220;yo&#8221; confesional. La honestidad cabe en estos cortes que el texto l\u00edrico potencialmente puede realizar en los discursos mercantiles e institucionales (siendo a su vez parte de estos procesos). La honestidad de la escritura yace en la deliberada desestabilizaci\u00f3n de la estructura ling\u00fc\u00edstica en pos de una intensificaci\u00f3n de los tiempos, las fuerzas e intensidades de las m\u00faltiples voces que la constituyen. Al deshacernos de las garant\u00edas representacionales (c\u00edclicamente, como ya se ha propuesto en otros momentos de la producci\u00f3n literaria; d\u00edgase vanguardias y postvanguardias), el texto se torna incorp\u00f3reo: ritmo, color, los intervalos. La obra que requerimos a\u00fan no existe (no hay c\u00f3mo saberlo hasta que las condiciones hist\u00f3ricas sean las correctas), pero me imagino esta imagen como una expresi\u00f3n de la honestidad del mundo, aquella que reoriente los cuerpos hacia un final abierto: a la creaci\u00f3n m\u00e1s que a la clausura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Daniel Ahumada<\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Gottard Schuh<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin intenci\u00f3n de remitir a los or\u00edgenes siempre inciertos de lo po\u00e9tico, ni mucho menos buscando edificar una teor\u00eda total sobre la expresi\u00f3n literaria, escribo este texto pensando en las condiciones que configuran el espacio escritural y su v\u00ednculo con la construcci\u00f3n de ciertas tendencias que circundan lo que podr\u00edamos llamar las funciones del discurso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":6252,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6251","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6251"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6251\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6253,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6251\/revisions\/6253"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}