{"id":6244,"date":"2025-10-16T08:58:06","date_gmt":"2025-10-16T11:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6244"},"modified":"2025-10-16T09:00:48","modified_gmt":"2025-10-16T12:00:48","slug":"hacer-una-pelicula-sin-saberlo-el-cine-chamanico-de-kamal-aljafari-por-catalina-segu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/10\/16\/hacer-una-pelicula-sin-saberlo-el-cine-chamanico-de-kamal-aljafari-por-catalina-segu\/","title":{"rendered":"Hacer una pel\u00edcula sin saberlo. El cine cham\u00e1nico de Kamal Aljafari \u2013 Por Catalina Seg\u00fa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>No es de otra cosa que hablamos nosotros: de un llamado que se lanza a nuestros ancestros, quienes acuden envueltos en su invisible pel\u00edcula; de un viaje a trav\u00e9s del m\u00e1s all\u00e1 ya sea el nuestro o el de los mundos animal, vegetal y mineral; luego, el retorno aqu\u00ed abajo por v\u00edas inexploradas. Esto es precisamente lo que practica el cineasta cham\u00e1n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u2014<\/em>Ra\u00fal Ruiz<em>, \u201cPor un cine cham\u00e1nico\u201d, 1995.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDurante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas y sin saberlo, el cineasta palestino Kamal Aljafari particip\u00f3 en el proceso de hacer una pel\u00edcula. Su realizaci\u00f3n comenz\u00f3 en 2001, cuando viaj\u00f3 por Gaza para buscar a un amigo que hab\u00eda conocido a\u00f1os atr\u00e1s durante su paso por una prisi\u00f3n israel\u00ed. Sin intenci\u00f3n alguna de hacer una pel\u00edcula \u2014nos cuenta\u2014 Aljafari film\u00f3 de manera casi compulsiva el recorrido que hizo con Hasan por la ciudad palestina sitiada, produciendo una importante cantidad de material audiovisual que m\u00e1s tarde ser\u00eda olvidado. Aljafari nunca encontr\u00f3 a su amigo, y el registro de su deriva por Gaza con Hasan qued\u00f3 enterrado, sin marca, entre sus m\u00faltiples archivos. Fue s\u00f3lo dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en medio de la ofensiva genocida de Israel en Gaza, que Aljafari encontr\u00f3 las cintas accidentalmente. Cuando las revis\u00f3, nos dice, no fue capaz de reconocer lo que era. Mir\u00f3 las grabaciones sin saber que era Gaza y sin recordar absolutamente nada de su paso por ella\u2014incluyendo el hecho de haberlo filmado. Gradualmente, sin embargo, se fue dando cuenta de que, sin saberlo ni recordarlo, hab\u00eda producido el archivo de un mundo ahora brutalmente desaparecido, exterminado, y que ese archivo se las hab\u00eda arreglado para persistir y emerger con vida en el momento m\u00e1s adecuado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pel\u00edcula resultante, <em>Con Hasan en Gaza<\/em> (2025), cuyo estreno mundial fue en el Festival de Cine de Locarno, no es solo un testimonio fantasmal, alegre y desgarradoramente vital de este mundo. Tambi\u00e9n es el testimonio de un modo fugitivo de hacer cine que excede la agencia, la intencionalidad y la voluntad propiamente humanas. Aljafari recuerda que si hubiese encontrado las cintas a\u00f1os antes, las hubiese usado para otra cosa, o simplemente las hubiera desechado. Fue precisamente su olvido, nos dice\u2014un olvido distinto, tal vez, de aquel c\u00f3mplice de la aniquilaci\u00f3n y borramiento colonial\u2014el que permiti\u00f3 que la pel\u00edcula se fuera haciendo sola, en los m\u00e1rgenes de la historia, como conspirando desde sus pliegues esquivos y subterr\u00e1neos. S\u00f3lo para anunciar su presencia, s\u00f3lo para filtrarse en la superficie en el momento en el que deb\u00eda ser vista y escuchada. Como si, m\u00e1s all\u00e1 del cineasta, las cintas hubieran sabido que hab\u00edan sido producidas, sin intenci\u00f3n, para convertirse en la memoria, el eco, la presencia de lo que ya no est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras escuchaba a Aljafari hablar sobre la misteriosa gestaci\u00f3n de <em>Con Hasan en Gaza<\/em>, no pude evitar pensar en Ra\u00fal Ruiz y su idea de cine cham\u00e1nico. Cuando en una entrevista televisiva del 2002 Cristi\u00e1n Warnken le pregunta por lo cham\u00e1nico, el cineasta chileno responde con una an\u00e9cdota: un profesor universitario estaba ense\u00f1ando una de sus pel\u00edculas\u2014<em>Tres vidas y una muerte<\/em> (1996)\u2014como una alegor\u00eda del frente popular y la izquierda francesa. Para Ruiz, esto era totalmente incorrecto: \u201cYo quer\u00eda construir una pel\u00edcula cubista, donde muchas historias se transformaran en una sola (\u2026) mi pel\u00edcula pod\u00eda ser cualquier cosa menos eso\u201d. Pero despu\u00e9s de un par de d\u00edas Ruiz record\u00f3 que durante el rodaje, el actor Marcello Mastroianni le hab\u00eda preguntado \u201c\u00bfC\u00f3mo camino?\u201d A lo que Ruiz impulsivamente respondi\u00f3, \u201c\u00a1como [Fran\u00e7ois] Mitterrand!\u201d En otro momento, le preguntaron \u201c\u00bfC\u00f3mo deber\u00edan vestirse las hadas?\u201d Y Ruiz sin pensarlo dijo: \u201ccomo el frente popular\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando record\u00f3 estos detalles no planificados, perif\u00e9ricos, Ruiz se dio cuenta de que lejos de estar equivocado, el profesor hab\u00eda visto \u201cla pel\u00edcula que yo estaba haciendo sin saberlo\u201d. Este efecto, Ruiz contin\u00faa, \u201cpuede llamarse cham\u00e1nico. Es decir, yo mismo estaba siendo utilizado por otras fuerzas que no estaban en mi cabeza, por una intencionalidad que no era m\u00eda\u201d. A lo que el entrevistador, como si entendiera, se precipita a completar: \u201c\u00a1fuerzas del inconsciente!\u201d Y Ruiz responde, dudoso, \u201cllam\u00e9mosle as\u00ed para simplificar.\u201d Pero luego aclara, haciendo un gesto circular con su mano (como si apuntara a algo invisible que lo rodea): \u201cyo dir\u00eda de los numerosos inconscientes. Es decir, de todos mis muertos. Como dir\u00eda un\u2026 un cham\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHabr\u00e1 estado Aljafari, tambi\u00e9n, implic\u00e1ndose en un modo cham\u00e1nico de hacer cine? Un modo cham\u00e1nico, esto es, que no es simplemente inconsciente sino que emerge de una relaci\u00f3n, una escucha, una sintonizaci\u00f3n <em>con todos sus muertos<\/em>\u2014humanos y no-humanos, pasados, presentes y futuros\u2014que lo rodean? \u00bfUna sintonizaci\u00f3n, es decir, con aquellas fuerzas que no pueden saberse o conocerse pero que sin embargo est\u00e1n aqu\u00ed, despleg\u00e1ndose, toc\u00e1ndonos, susurr\u00e1ndonos a la espera de que dejemos a un lado nuestras humanas pretensiones de soberan\u00eda, intenci\u00f3n y agencia para ocupar nuestras cabezas, para expresar sus intencionalidades a trav\u00e9s y m\u00e1s all\u00e1 de nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aljafari nos explica que una vez encontrado el material, el proceso de montaje fue extremadamente r\u00e1pido y f\u00e1cil. Apenas tuvo que modificar las secuencias, como si el documental realmente se hubiera hecho solo. La pel\u00edcula, en efecto, se siente como una colecci\u00f3n de tomas largas y err\u00e1ticas de una videoc\u00e1mara que se reh\u00fasa a dejar de grabar (como si se hubiera quedado prendida), que insiste en registrar cada momento, cada esquina, cada transici\u00f3n de un lugar a otro; desde el interior de un taxi recorriendo las calles a una serie de edificios grises, la vista invertida de postes y cables de electricidad, ni\u00f1os y ni\u00f1as jugando en las orillas del mar. Es una c\u00e1mara que, de alg\u00fan modo, se reh\u00fasa a encuadrar. Una c\u00e1mara que no sabe que est\u00e1 grabando, que no busca un centro, ni un horizonte, ni un resultado, sino que moment\u00e1neamente divaga a trav\u00e9s de todo, al mismo tiempo perdida y curiosa. Como si la c\u00e1mara estuviera buscando, tambi\u00e9n, al amigo desaparecido, y en esa b\u00fasqueda hubiera registrado todo un mundo en desaparici\u00f3n. Es una c\u00e1mara, en otras palabras, que sabe que en su fracaso de encontrar y encuadrar\u2014y este es su saber\u2014est\u00e1 en \u00faltima instancia encuadrando lo inencuadrable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La magnitud, la potencia de <em>Con Hasan en Gaza<\/em> est\u00e1 en su capacidad de hacer tangible lo inencuadrable. Lo inencuadrable que es la vida incapturable que se reh\u00fasa a ser contenida, reducida, y aniquilada por los marcos brutales del colonialismo blanco\u2014incluyendo los de la imagen y la representaci\u00f3n. La vida, la gozosa e irreducible vida que insiste en respirar, en palabras del poeta y pensador afroamericano Fred Moten, \u201cm\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s abajo\u2014antes y antes\u2014de la captura\u201d. Como espectadores somos invitados a ser tocados por esta vida que se fuga de toda forma de legibilidad y aniquilaci\u00f3n. Somos invitados a recibir un regalo cinematogr\u00e1fico del m\u00e1s all\u00e1. \u201cLa idea\u2014escribe Ruiz\u2014es siempre establecer una relaci\u00f3n con el m\u00e1s all\u00e1\u201d. Y esto s\u00f3lo puede ocurrir cuando nos sintonizamos con las fuerzas, cuando nos disponemos a escuchar los susurros de todos nuestros muertos para conspirar, con ellos, desde los subterr\u00e1neos. <em>\u201cEsto es precisamente lo que practica el cineasta cham\u00e1n\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Catalina Seg\u00fa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es de otra cosa que hablamos nosotros: de un llamado que se lanza a nuestros ancestros, quienes acuden envueltos en su invisible pel\u00edcula; de un viaje a trav\u00e9s del m\u00e1s all\u00e1 ya sea el nuestro o el de los mundos animal, vegetal y mineral; luego, el retorno aqu\u00ed abajo por v\u00edas inexploradas. 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