{"id":6187,"date":"2025-09-12T06:10:06","date_gmt":"2025-09-12T09:10:06","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6187"},"modified":"2025-09-12T06:10:25","modified_gmt":"2025-09-12T09:10:25","slug":"la-dolorosa-intimidad-de-juan-domingo-aguilar-resena-y-seleccion-de-poemas-de-un-mal-de-familia-por-maximiliano-diaz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/09\/12\/la-dolorosa-intimidad-de-juan-domingo-aguilar-resena-y-seleccion-de-poemas-de-un-mal-de-familia-por-maximiliano-diaz\/","title":{"rendered":"La dolorosa intimidad de Juan Domingo Aguilar: rese\u00f1a y selecci\u00f3n de poemas de Un mal de familia \u2013 Por Maximiliano D\u00edaz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El poema <em>September 1961<\/em>, de Denise Levertov, es una memoria narrativa en verso. La breve historia habla desde una voz plural, que se presume joven, y que nos deja ver a un mont\u00f3n de muchachos que caminan por una ruta que lleva al mar. Los mayores \u2014o los <em>realmente<\/em> mayores\u2014, dice el poema, se han retirado. Han decidido moverse hacia su <em>dolorosa intimidad<\/em>. A los j\u00f3venes, por su parte, les es regalado el lenguaje. Es la primera vez que est\u00e1n solos y a un costado de ese camino. Guardan las palabras en los bolsillos y las celan, como esperando el momento en que hayan aprendido a usarlas. Los mayores, por su parte, deben aprender a vivir sin lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La playa y los cuerpos de agua suelen mantener un componente nost\u00e1lgico que marca el imaginario frente a su privaci\u00f3n. Pel\u00edculas como <em>Aftersun<\/em>, de Charlotte Wells, <em>Le Rayon Vert<\/em>, de Eric Rohmer; y poemas como <em>September 1961<\/em>, <em>Los mares del sur<\/em>, de Cesare Pavese, o <em>Te lo cuento pero no para que sepas<\/em>, de Rafael Espinosa, permiten que sus atm\u00f3sferas se empapen de calor y melancol\u00eda para dar espacio a la reflexi\u00f3n. Pareciera ser que las vacaciones, los espacios soleados, presuntamente celebratorios y el contacto con el agua generan una especie de privacidad abierta: cartograf\u00edas de relaciones entre los personajes en que todos somos invitados a pasar mediante el acercamiento con la obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos partir haciendo un ejercicio: pensar en el lugar com\u00fan de espacios culturalmente asociados al disfrute, y forzar la nostalgia. Probablemente encontremos piscinas \u2014sin importar el color de sus aguas ni las dimensiones de su estructura\u2014, arenas, un ruido lejano que suene a mar. Probablemente haya lugares atestados de gente. Probablemente hay mucha gente que ya no est\u00e1 viva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que no es una coincidencia que Levertov sea citada en <em>Un mal de familia<\/em>, de Juan Domingo Aguilar, publicado por Ediciones Hiperi\u00f3n. Los poemas de Aguilar, que se componen de im\u00e1genes que podr\u00edan presumirse como recurrentes y cotidianas y que arrojan luces sobre las relaciones familiares, se presentan como un tr\u00e1nsito constante, que pasan por distintos detonantes, ejercicios de memoria y comprensi\u00f3n que impactan en la propia biograf\u00eda de quien escribe \u2014o quien lee\u2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son poemas sobre hallazgos y acontecimientos. Apenas abrimos el libro, nos encontramos con la imagen de un padre y su hijo que limpian una piscina donde el agua <em>se ha echado a perder<\/em>. El recurso vital est\u00e1 podrido, y solo queda el cuadril\u00e1tero celeste que la sosten\u00eda. El hablante, entonces, se pregunta \u201csi puede\/ que mi vida hoy tambi\u00e9n\/ sea solo esto:\/ una peque\u00f1a piscina\/ donde me miro y compruebo\/ a cada instante\/ si todav\u00eda hago pie\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de Aguilar se divide en tres partes: \u201cNadar a casa\u201d, \u201cPoemas ecuatoriales\u201d y \u201cLos subterr\u00e1neos\u201d. Cada uno podr\u00eda representar una p\u00e9rdida, un tipo de soledad en tiempos distintos. \u201cNadar a casa\u201d es una antolog\u00eda de desencuentros con aquellas personas con las que se emparenta el hablante. Observa, anota, concluye. Lo hace al descubrir a su padre llorando mientras mira una antigua pel\u00edcula casera donde aparece su padre, abuelo de quien escribe. Entonces, se da cuenta: \u201ctodas las canciones de amor\/ tienen por protagonista\/ a un muerto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, \u201cNadar a casa\u201d va m\u00e1s all\u00e1 del ejercicio de la revelaci\u00f3n del s\u00edntoma po\u00e9tico a la hora de comenzar a desarrollar la idea. Si bien Aguilar permite que la transparencia traspase al artificio del texto, esta honestidad es necesaria para poder habitarlos. Es lo que queda en evidencia con poemas como <em>Love songs on the radio<\/em>, en que el padre del hablante aparece en el primer verso arreglando una radio sentado afuera de la casa. Aqu\u00ed, la introducci\u00f3n se vuelve necesaria porque la comunicaci\u00f3n entre las familias, nos da a entender, nunca es expl\u00edcita. Somos silenciosos porque estamos heridos; y tememos ser los portadores de esa dolorosa \u2014y traspasable\u2014 intimidad. Antes de revelarnos que el padre ajusta las perillas para que las cosas \u201cno se rompan del todo\u201d, surgen la incomodidad y la decepci\u00f3n. El hablante infiere que la insatisfacci\u00f3n es compartida, y la observaci\u00f3n aparece para encontrar un alivio o una forma de situarse que le sea ajena a sus propias relaciones: \u201csabe que agosto en un pueblo del sur significa\/ que la canci\u00f3n del verano este a\u00f1o\/ como cada a\u00f1o es el canto triste\/ de las cigarras y los burros\u201d. El entorno, entonces, carga m\u00e1s responsabilidad que solo el situar el poema: nos alivia dentro suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia \u2014o nuestra relaci\u00f3n con ella\u2014 se compone de intelecto e impulso. La compasi\u00f3n se presenta como un acto reposado y decantado; mientras que los rega\u00f1os, las actitudes altivas y la p\u00e9rdida de la paciencia parecen ocurrir de manera espont\u00e1nea. Mientras la meditaci\u00f3n del hablante se preocupa de la compasi\u00f3n, registra y anota la voz ajena que se encarga del reproche. Lo hace, sin embargo, sin forzar ni exotizar. Aqu\u00ed la voz ajena no es el ejercicio rimbaudiano del <em>yo<\/em> <em>es otro<\/em>, sino una invitaci\u00f3n a presenciar una conversaci\u00f3n desafortunada. A trav\u00e9s del desprendimiento del ego, el hablante accede a una realidad ajena. Aqu\u00ed, la intimidad tiene una puerta abierta que nos permite mirar; o al menos una delgada, a la que podemos pegar la oreja. Es lo que deja ver el poema \u201cOposita\u201d, donde los progenitores, a coro, dicen: \u201cDeber\u00edas ser profesor de secundaria,\/ analista, m\u00e9dico,\/ piensa en las vacaciones,\/ la paga, la libertad\/ provisional que te concede el Estado.\/ Trabaja para vivir no al rev\u00e9s,\/ como tu abuelo, el pobre,\/ por la ma\u00f1ana en la sucursal bancaria\/ y por la tarde vendiendo cervezas\u201d. Despu\u00e9s de esta presentaci\u00f3n, la voz ajena comienza a abrirse y transicionar entre distintos personajes. Es el caso de la abuela, que en la segunda parte del poema \u201cUn coche para llevarte al mar\u201d, asegura: \u201cLos hombres de esta familia\/ se arrodillan solo\/ para sembrar la tierra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta privacidad registrada tambi\u00e9n se presenta mediante gestos \u00edntimos. Como en el poema \u201cAlgod\u00f3n eco\u201d, donde la madre del hablante abraza la ropa de \u00e9l y su hermana, esperando que eso le sostenga la memoria: que el olor de la ropa le devuelva la intensa experiencia de una maternidad demandante. Una terapia para la desesperaci\u00f3n que provoca el fen\u00f3meno al que llaman el <em>nido vac\u00edo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, lo m\u00e1s interesante son los hallazgos que nacen desde una observaci\u00f3n reflexiva. En estos casos, el hablante se repliega y vuelve a hurgar en su propia compasi\u00f3n para aproximarse a los seres amados. \u201cMi madre est\u00e1 tumbada en su cama\/ la operaron hace varios d\u00edas\/ duerme y su aliento\/ empa\u00f1a\/ la m\u00e1scara de ox\u00edgeno\/ como si fuera el casco\/ de una peque\u00f1a astronauta\u201d. La astronauta, en este caso, es peque\u00f1a porque est\u00e1 desvalida. La madre, s\u00edmbolo que transita entre la autoridad y la piedad, comienza a transitar hacia la vida inversa que da la vejez, en que los cuidadores pasan a necesitar cuidados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda parte del libro, \u201cPoemas ecuatoriales\u201d da un giro a la narrativa del agotamiento por la inmersi\u00f3n familiar. El hablante, que podemos presumir como el mismo del primer apartado, ha decidido migrar; y de la incomodidad pasa a la nostalgia. La migraci\u00f3n es mover una vida completa de un lugar a otro, sin embargo, suele hacerse en soledad, y quien escribe descubre c\u00f3mo desarmar su propio concepto de familia. Ahora, el ejercicio ha pasado de la observaci\u00f3n a la introspecci\u00f3n. La familia se ha perdido del lente, sin embargo, los poemas no dejan de ganar fuerza mediante esta desaparici\u00f3n. En lugar de construir un \u00e1lbum de personajes tristes, la escritura de Aguilar transita hacia un espacio imaginativo e interior. Al final, como \u00e9l mismo escribe en el poema \u201cDecir amor no es leer el manual de instrucciones\u201d, \u201cde los \u00fanicos que no podemos separarnos\/ es de nosotros mismos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El calor parece haber quedado atr\u00e1s. Si bien reviste la atm\u00f3sfera de algunos de los poemas, el paisaje tropical nos deja participar con una naturalidad m\u00e1s desinteresada de los espacios que componen la acci\u00f3n. Lo que verdaderamente rodea a los textos de \u201cPoemas ecuatoriales\u201d es el naufragio de un amor que se convierte en una soledad flagelante, y que le da a entender que parte de la fragilidad de los n\u00facleos familiares es la posibilidad misma del fracaso, tanto peor cuando se concreta. Son episodios ordenados con una presunta intenci\u00f3n cronol\u00f3gica: el primer poema \u201cEn esta casa bail\u00f3 Bol\u00edvar\u201d, comienza diciendo que \u201cEn este pa\u00eds la gente\u2026\u201d, posicion\u00e1ndose desde el principio como el extranjero observador. El \u00faltimo, por su parte, trata sobre volver a un hogar lejano. \u201cAl otro lado de la ventanilla\/ entre las nubes todav\u00eda brindamos\/ creyendo que a la vuelta\/ alguien nos espera\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprendemos, entonces, que la memoria no es selectiva. El poema funciona como un dispositivo que revisita los momentos dolorosos que se presentan de forma invasiva. Hay un apremio por la constataci\u00f3n de los hechos. La dolorosa intimidad vuelve a alzarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo apartado del libro, \u201cLos subterr\u00e1neos\u201d ocurre en ese tercer espacio, tras el cierre de \u201cPoemas ecuatoriales\u201d. Abre con el poema \u201cSeparaci\u00f3n de bienes\u201d, donde el quiebre del peque\u00f1o n\u00facleo familiar, que comenzaba a derrumbarse en el apartado anterior, se materializa. Los ex amantes deben comenzar a dividir el patrimonio acumulado, y se comienza a hablar sobre las estaciones de metro que ambos personajes deben evitar para no encontrarse. Como dice el mismo poema, \u201cTus recuerdos son pr\u00f3tesis para un cuerpo mutilado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante ejercicios como el regreso de la voz ajena y la \u00e9cfrasis \u2014como ocurre en el poema \u201cEdward Hopper graba una sole\u00e1 en una cinta de cassette\u2014, la voz vuelve a encontrarse con la familia que ha dejado atr\u00e1s. El poema \u201cHome sweet home\u201d comienza con el hablante regresando a casa despu\u00e9s de una larga temporada. Se encuentra con sorpresas, como \u201clos primos peque\u00f1os que ahora\/ beben ginebra y fuman\u201d. De cierto modo, la distancia ha aportado en la soledad, y el tono de los poemas queda en un purgatorio entre la pertenencia y el sentimiento de ser extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se construye, a partir de este punto, una especie de concepto <em>antifamiliar<\/em>. Sin embargo, con una noble resignaci\u00f3n, parece ser que los miembros de la familia han decidido dejar atr\u00e1s la frustraci\u00f3n, el \u00e1nimo de apuntarse con el dedo, para construir un lazo fundado en la aprobaci\u00f3n y la paciencia. El hablante parece caer en cuenta tarde de esto y, de cierta manera, deja atr\u00e1s sus ganas de huir y cuestionar. As\u00ed pasa en el poema \u201cMonday, blue Monday\u201d cuando, durante una tarde de verano, se da cuenta \u201cde que nuestra vida se resume\/ en semanas convertidas\/ en un largo domingo de siete d\u00edas.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De cierta manera, la voz que nos lleva por <em>Un mal de familia<\/em> ha envejecido. Ahora parece acatar, ha dejado atr\u00e1s su \u00e1nimo desafiante, y parece haberse sumado a la dolorosa intimidad de los mayores. Y es que esta, comprendemos hacia el final, no est\u00e1 condicionada por la ausencia de compa\u00f1\u00eda. Es, m\u00e1s bien, un presunto mal etario. El hablante ha pasado a formar parte del grupo de los realmente mayores, esos que se dan cuenta de que la soledad, por obvio que parezca, es algo privado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de poemas de <em>Un mal de familia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SUPER-8<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando era peque\u00f1o<br \/>\nvi llorar a mi padre por primera vez,<br \/>\nmi t\u00edo hac\u00eda pel\u00edculas caseras<br \/>\ny una tarde proyectamos<br \/>\nla del \u00faltimo viaje<br \/>\nque hicimos en familia.<br \/>\nLa cara de mi abuelo<br \/>\napareci\u00f3 junto a una balada de fondo,<br \/>\nentonces aprend\u00ed,<br \/>\ntodas las canciones de amor<br \/>\ntienen por protagonista<br \/>\na un muerto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LOVE SONGS ON THE RADIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi padre arregla una radio<br \/>\nsentado en el porche,<br \/>\najusta las frecuencias para que las emisoras<br \/>\nest\u00e9n colocadas en los botones de siempre,<br \/>\ncoloca adhesivos alrededor<br \/>\npara que el aparato resista otro invierno,<br \/>\nsabe que agosto en un pueblo del sur significa<br \/>\nque la canci\u00f3n del verano este a\u00f1o<br \/>\ncomo cada a\u00f1o es el canto triste<br \/>\nde las cigarras y los burros.<br \/>\nMi padre me ve a lo lejos<br \/>\nsentado en la mesa de piedra<br \/>\nque mis abuelos colocaron junto a la piscina<br \/>\ncuando mi hermana y yo \u00e9ramos peque\u00f1os,<br \/>\nalgo cruje cuando vuelvo a casa,<br \/>\nme mira igual de triste que esos animales,<br \/>\nintenta decir algo pero no lo consigue,<br \/>\nquiere preguntarme por qu\u00e9 sigo empe\u00f1ado<br \/>\nen escribir sobre nuestra familia<br \/>\nen lugar de buscar un trabajo de verdad<br \/>\ny una vida de provecho,<br \/>\nquiere preguntarme<br \/>\npor qu\u00e9 somos tan parecidos<br \/>\ny nos cuesta tanto reconocerlo,<br \/>\npor qu\u00e9 somos incapaces de mantener<br \/>\nuna conversaci\u00f3n sin terminar gritando,<br \/>\npor qu\u00e9 nunca recurro a \u00e9l<br \/>\ncuando tengo un problema<br \/>\ny mi acto reflejo es marcar<br \/>\nel n\u00famero de mi madre,<br \/>\nquiere preguntarme<br \/>\npero no lo hace,<br \/>\naprieta la radio en silencio<br \/>\njuntando a la fuerza<br \/>\nuna pieza con otra:<br \/>\nintenta que las cosas<br \/>\nno se rompan del todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GRAVEDAD CERO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre est\u00e1 tumbada en su cama<br \/>\nla operaron hace varios d\u00edas<br \/>\nduerme y su aliento empa\u00f1a<br \/>\nla m\u00e1scara de ox\u00edgeno<br \/>\ncomo si fuera el casco<br \/>\nde una peque\u00f1a astronauta.<br \/>\nDespierta y agarra mi mano,<br \/>\nsonr\u00edo y le pregunto<br \/>\nqu\u00e9 le apetece hacer:<br \/>\nsolo quiero ir a casa, dice<br \/>\nquejarme, rega\u00f1ar a tu padre<br \/>\npor comer demasiado,<br \/>\nrega\u00f1ar al perro del vecino,<br \/>\nlimpiar un poco el sal\u00f3n<br \/>\ny sobre todo llegar al cielo<br \/>\nmucho antes<br \/>\nque todos vosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FAR, FAR AWAY<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No todo est\u00e1 tan mal<br \/>\ny he hecho nuevos amigos<br \/>\nle digo a mi madre por tel\u00e9fono<br \/>\npara tranquilizarla desde otro continente,<br \/>\ndesde una cabina en la mitad del mundo<br \/>\nmientras el due\u00f1o del Kebab<br \/>\nen el que ceno los domingos por la noche<br \/>\nprepara un falafel extra de regalo.<br \/>\nNo todo est\u00e1 tan mal, repito<br \/>\npara m\u00ed mismo como un mantra<br \/>\nmientras mastico con bocados<br \/>\ncada vez m\u00e1s grandes y r\u00e1pidos<br \/>\ncomo si llegara tarde a alg\u00fan sitio.<br \/>\nNo todo est\u00e1 tan mal,<br \/>\naqu\u00ed al menos me dejan sentarme<br \/>\nal lado del asador para calentar mis manos<br \/>\nusar el ba\u00f1o gratis y suben<br \/>\nel volumen de la televisi\u00f3n<br \/>\ncuando lloro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MONDAY BLUE MONDAY<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soledad es llamar al ascensor<br \/>\nun domingo por la tarde<br \/>\ny rezar para que no llegue vac\u00edo,<br \/>\nla soledad es despertar ducharse<br \/>\nsalir al trabajo, fumar un cigarro esperando<br \/>\nen la parada del autob\u00fas y que no pase nadie,<br \/>\nla soledad son las canciones que los hijos<br \/>\ncantan a sus padres antes de dormir<br \/>\nen la cama de un hospital,<br \/>\nla soledad es despertar ducharse<br \/>\nsalir al trabajo fumar un cigarro esperando<br \/>\nque el calor y el tabaco nos abrigue<br \/>\nporque en agosto tambi\u00e9n hace fr\u00edo<br \/>\ndesde no s\u00e9 cu\u00e1ndo y nuestro coraz\u00f3n<br \/>\nse congela por dentro<br \/>\ncomo un helado de mandarina,<br \/>\nporque en agosto tambi\u00e9n hace fr\u00edo<br \/>\npor culpa de qui\u00e9n qu\u00e9 m\u00e1s da<br \/>\nuna tarde de verano al darnos cuenta<br \/>\nde que nuestra vida se resume<br \/>\nen semanas convertidas<br \/>\nen un largo domingo de siete d\u00edas,<br \/>\nde que a\u00fan nos sobra tanto amor<br \/>\ntanto que a\u00fan no sabemos<br \/>\nd\u00f3nde colocarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Maximiliano D\u00edaz<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Harry Gruyaert<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6189\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/849-un-mal-de-familia.jpeg\" alt=\"\" width=\"408\" height=\"602\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/849-un-mal-de-familia.jpeg 632w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/849-un-mal-de-familia-203x300.jpeg 203w\" sizes=\"auto, (max-width: 408px) 100vw, 408px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poema September 1961, de Denise Levertov, es una memoria 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